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2010-04-10 16:36:56
Isabel se levantó tarde. Ni si quiera había escuchado el despertador y de no haber sido por su padre, quien fue a despertarla, no hubiera asistido al colegio.

-Isabel, levántate hija!.- su padre le sacudía del hombro gentilmente.- levántate dormilona, se te hace tarde para el colegio.

Ricardo, su padre, se encontraba ya vestido de traje. Era abogado y tenía un temperamento fuerte pero el hecho de ser padre soltero le daba ánimos para siempre tratar de ser lo más paciente posible con su hija.

-Hola papá…- murmuró Isabel tratando de abrir los ojos.

-Abre los ojos hija, ya es demasiado tarde.- Ricardo miró su reloj y entonces si gritó.- Hija! Por favor, sal ahora mismo de la cama y alístate para el colegio!- tomó la sábana que cubría el cuerpo de su hija y de un solo golpe se la quitó exponiendo el bello cuerpo de Isabel al frío viento matutino que en esa época hacía.

Isabel, sin dejar de bostezar, abrió inmediatamente los ojos y se apresuró a levantarse pues no quería hacer enfurecer a su padre tan temprano.

-Ya voy, ya voy…- dijo al ponerse de pie. Su bata de dormir era muy corta por lo que, al hacerlo, mostró una buena parte de sus muslos desnudos.

Ricardo barrió con la mirada las largas y bien torneadas piernas de su hija y luego le dijo:

-Te veo en la cocina en 10 minutos…

Isabel bostezó una vez más. Si tan solo no se hubiera quedado despierta hasta las 4 de la mañana no tendría esa enorme flojera. Pero su amigo Daniel estaba tan devastado por el accidente de su hermano que debía apoyarlo así que no tuvo otra opción que pasarse varias horas hablando con él por teléfono. Tomó una ducha, luego se puso unos jeans y una blusa y se maquilló un poco. Aún con el pelo mojado bajó a la cocina donde su padre ya tenía su desayuno listo.

Ricardo al ver llegar a su hija le hizo le dio la indicación de que desayunara a base de señas mientras atendía a un cliente por teléfono:

-No les digas nada hasta que llegue ahí. No te pueden sacar una confesión ni por la fuerza ni sin la presencia de tú abogado así que no les digas nada!

Apenas colgó su hija dijo:

-Al parecer será un día difícil…

-Cuando no lo es? Aún así amo mi profesión y creo que el día que no lo sea será peor que todos estos días…

Luego subieron al auto y ya rumbo al colegio de su hija ésta le dijo:

-Daniel me traerá de vuelta a casa. Pasaremos a comer a la plaza después del colegio…

-Mientras tengas tu celular encendido sabes que no hay ningún problema hija.

Al dejar a su hija en el colegio, Ricardo se preguntó que sería de la relación de su hija con Daniel. Acaso serían ya novios? Estarían teniendo sexo? Ésta última idea hizo que el estómago se le retorciera con solo pensarlo y es que como iba ser posible que su pequeña ya estuviera inmiscuida en el mundo del sexo? Y peor aún, él sin saberlo. Conforme siguió manejando trato de sacudirse la idea de la mente y lo logró, al menos por el momento.

Más tarde, durante el trayecto de vuelta a su casa, Isabel conversaba con su amigo Daniel:

-No me digas que no has notado como te observa?- le decía Isabel a su amigo. – Esta loca por ti! Eso es más que obvio!

-Tal vez pero no la creo capaz de romper con su novio por mí… llevan más de 2 años de relación!- Al arribar a casa de Isabel notaron la presencia de su padre por el carro estacionado afuera.- No es ese el carro de tu papá?

-Si, al parecer llego más temprano de lo habitual.

Isabel se apresuró a despedirse de su amigo con un enorme abrazo y un beso en la mejilla. Daniel pudo sentir los senos de su amiga repegándose sobre su pecho al hacerlo y sintió un cosquilleo en la verga.

-Papá?- llamó Isabel al entrar en su casa.

-Estoy en la cocina hija.

-Que haces en casa tan temprano?

-Las cosas salieron bien y nos evitamos cientos de trámites legales. Es un buen motivo de celebración no crees?- En ese momento Ricardo se tomó de un trago su vaso de brandi.

Era el tercero o el cuarto, la verdad Ricardo no había llevado el conteo pero comenzaba a sentirse un poco mareado. Al menos había olvidado por un rato lo referente a la vida sexual de su hija quien si bien no era ya independiente, si tenía edad suficiente como para iniciar su vida sexual. Además, quien demonios fija la edad para que una chica comience a tener relaciones? El estado? La sociedad? La misma naturaleza la fija y en cuanto una joven esta desarrollada pues entonces ha llegado el momento…

Aún así, al verla entrar en la cocina lo primero que pensó fue: acaso ha regresado de tener sexo con el tal Daniel?

-Con calma papá que no es agua lo que estas tomando…- le dijo Isabel con una enorme sonrisa al verlo beber tan de prisa.

Ricardo, al ver que su hija parecía estar de muy buen humor, no pudo más y soltó la pregunta que tanto había estado haciéndose:

-Tienes relaciones con Daniel?

A Isabel le sorprendió la pregunta. Daniel era su mejor amigo y si, le gustaba mucho pero lejos de ahí no habían llegado a más.

-No papá…

Ricardo se sintió aliviado. Sirvió un vaso más y lo bebió en seguida.

-Que quieres de cenar hija?

Su hija lo miró incrédula. Su padre le acababa de preguntar si tenía sexo con su amigo y ahora daba un giro de 360° a la conversación: Hombres!- pensó.

-Pizza…

Ricardo tomó el teléfono y como si nada hubiera pasado ordenó una pizza tratando de no pensar en el hecho de que su hija acababa de admitir ser virgen aún.

Al día siguiente era sábado por lo que Isabel se sorprendió mucho cuando su padre la despertó muy temprano.

-Que te pasa papá? Es que acaso hoy también debo ir a la escuela?- preguntó Isabel con voz modorra y aferrándose de sus cobijas.

-No iras al colegio pero si saldremos de paseo…

Inmediatamente, Isabel, emocionada, se sentó en la cama lanzando las cobijas al suelo y preguntó:

-A donde?

-Iremos a la casa del lago. Tiene mucho que no vamos, creo que la última vez que fuimos fue antes de que tu mamá…

-Genial!- gritó Isabel y se apresuró a empacar.

Una hora después ya iban rumbo a la casa del lago que su padre había comprado hacía ya algunos años.

Isabel adoraba aquella casa porque la mayor parte de sus veranos los había pasado allá. Fue el lugar donde dio su primer beso, fue con su primo pero aún así contaba para ella.

2 horas después arribaron a la casa y se apresuraron a desempacar. El olor a madera era impregnante adentro de la casa.

-La veo más chica…- decía Isabel asombrada de cómo cuando uno es niño suele ver los lugares más grandes de lo que son.- mira, la foto de mamá…- señaló Isabel una foto colgada en la pared y su padre se sintió nostálgico entonces.

-Era hermosa…- susurró Ricardo.

-Si, muy hermosa…

-Como tú…

En ese momento Ricardo abrazó a su hija y un sentimiento de culpa lo invadió al poco rato por estar abrazándola tan apretadamente. Se alejó tan pronto como pudo pero no lo suficientemente rápido como para evitar que su hija sintiera su verga semi erecta presionada contra su estómago.

Isabel se quedó inmóvil al sentirla. Sin saber porque ni como un calorcito invadió su vagina y sintió como un liquidito mojaba sus pantaletas. Trato de concentrarse en la foto de su mamá y parecía que ésta le decía: Hazte cargo de tu padre ahora que no estoy…

Su padre inmediatamente se alejó con la excusa de ir a revisar si no faltaba nada. En su mente iba deseando que su hija no hubiese sentido su erección momentos antes.

-Papá?

-Si cariño?

-Iré a nadar al lago quieres venir conmigo?

Quieres venirte conmigo? Fue lo que Ricardo parecía estar escuchando. Avergonzado de sí mismo se sacudió las ideas de su cabeza y le dijo:

-No hija gracias, creo que estaré revisando los detalles de la casa… procura mantenerte alejada de lo profundo del lago.

-Papá, no soy una niña. Además, recuerda que se nadar…

Isabel corrió a ponerse su bikini, se envolvió en una toalla y salió rumbo al lago antes de que su padre pudiera verla.

Ricardo tomó su tiempo cuidando de los detalles de la casa. Abrió las ventanas para que entrara aire fresco y desempacó sus cosas con calma.

De pronto se sentó en la cama de su habitación. Era la misma cama que había compartido con su esposa tantas veces que aún podía oler el aroma de su mujer. Tomó una almohada y la abrazó con fuerza. Sintió tanta paz que terminó por quedarse dormido.

En ese lapso tuvo un maravilloso sueño. Un perfecto cuerpo desnudo montaba su verga con fiereza mientras el amasaba aquél maravilloso par de senos con fuerza. Estaba tan apretada que su pene difícilmente se movía dentro. Estaba a punto de vaciarse en el interior de su… hija?

Isabel era quien estaba montándole, no su esposa! Subía y bajaba como una cabalgadora de vergas experta. Su inocente hija, completamente desarrollada le estaba dando una cogida de película!

Se despertó gritando el nombre de su hija. Había terminado derramando la leche como un adolescente novato.

-Papá!!!- escucho un grito y pensando que era parte de su mismo sueño se llevo las manos a la cara como queriendo despertar.

Una vez más volvió a escuchar el mismo grito y esta vez se percató de que no era un grito de placer si no de pánico. Recordó que su hija había salido al lago y de inmediato salió corriendo en busca de su primor.

-Ayúdame!!- le gritó su hija al verlo de lejos.

Ricardo corrió a sacar a Isabel del agua y cuando lo logró le pregunto:

-Que sucedió?

Isabel temblaba de miedo. Abrazó a su padre una vez a salvo y le dijo:

-Me dio un calambre, no podía salir del agua. Porque tardaste tanto? Llevaba años gritándote.

Ricardo recordó lo que había estado haciendo, la abrazó con fuerza y le pidió perdón. Ni si quiera se percató de lo fuerte que la estaba abrazando.

El bikini de Isabel era tan diminuto como su cintura, fácilmente podía tomarla de las caderas con sus manos y los senos lucían tan apetecibles que ganas le dieron de amasárselos con fuerza. Tuvo que retirarse pues una vez más su pene comenzaba a excitarse y su hija una vez más lo estaba sintiendo.

Al poco tiempo ambos fueron a la casa y, mientras Isabel tomaba un baño, Ricardo preparaba la cena.

Al estar en la ducha, Isabel no paraba de recordar como el cuerpo de su padre había reaccionado minutos antes. Un deseo incontrolable recorrió su cuerpo y de su vagina comenzaron a emanar jugos. Sabía que estaban jugando con fuego pero el sentimiento era tan intoxicante que la obligaba a seguir pensando en ello.

Al cerrar la regadera en lo único que podía pensar era en lo grandioso que era Ricardo como padre y lo maravilloso que era como hombre. En ese momento creyó escuchar una risita femenina. Acaso había alguien más con ellos?

Se puso un short y una blusa y salió en busca de las voces que oía. Se detuvo al ver que su padre conversaba con una mujer bastante atractiva que usaba kilos de maquillaje y vestía una blusa por donde resaltaban sus caros senos falsos. Los ojos de la desconocida parecían los de una leona cazadora de hombres.

Quien demonios es esa puta?- pensó Isabel llena de odio y coraje y arrimándose a su padre le dijo ignorando del todo a la mujer presente.- Cenamos papá?

-Si hija, en un momento. Primero quiero presentarte a Susana, vive a 2 kilómetros de aquí…

-Vi su carro esta mañana así que decidí venir a conocer a nuestros vecinos.- dijo Susana.

-Nuestros vecinos? Así que es casada?- preguntó Isabel con un tonito burlón.

-No, vivo con mis 2 hijos, seguido venimos de paseo así como ustedes.

Isabel sonrió hipócritamente.

-Susana se quedará a cenar hija, porque no preparas la mesa?

Isabel estaba molestísima. Como se atrevía su padre a estar coqueteando con la vecina después de haberle pegado la verga erecta a ella en el abdomen?

Además, Isabel sabía distinguir a una puta con solo verla y Susana lo era. Puso la mesa sin más remedio y cenó a lado de la pareja de ‘recién amigos’ que lo único que hacía era hablar y reír ignorándola completamente a ella.

-Si me permiten creo que me iré a dormir…- dijo Isabel harta de no ser tomada en cuenta por su padre.

-Recuerdo cuando tenía su edad…- le dijo Susana al papá de Isabel quien se disculpaba por la actitud de su hija.

La idea de llevarse a Susana a la cama en la mente de Ricardo estaba más presente que nunca. Debía liberar toda la tensión sexual que traía cargada y que mejor que con aquella mujer de implantes y aspecto lujurioso.

-Porque no vamos a mi casa? Mis hijos no están pero me gustaría mostrarte como llegar…- al fin Susana dijo las palabras mágicas y en menos de un minuto Ricardo ya se estaba despidiendo de su hija.

-Iré a conocer la casa de la vecina pero vuelvo en seguida ok?

Isabel ni siquiera le contestó.

Al llegar a casa de Susana rápidamente Ricardo tomo cartas en el asunto y cuando menos lo esperaba ya la tenía de rodillas mamándole la verga.

-Aahhhh…- que bien le venía una mamada de verga después de un día tan tenso.

Ricardo pensó que al fin se liberaría del monstruo lujurioso que habitaba en su ser pero mientras Susana le mamaba la verga no pudo evitar pensar en que se sentiría que su hija le mamara la verga? Acaso se la lamería primeramente como si fuera una paleta o la devoraría desde un inicio?

El imaginarse a su hija mamándole el palo fue demasiado para él en aquél momento y en cuanto pudo soltó grandes chorros de semen que fueron a parar directo a la garganta de Susana.

-Wow…- dijo Susana sorprendida de la cantidad de leche que soltó.- Vaya, al parecer sabes tirar leche eh?

Pero eso no sería todo por la noche, pronto ambos invadirían la habitación de Susana y follarían como locos la mayor parte de la noche.

Isabel por su parte no podía lograr conciliar el sueño. Sabía que su padre en ese momento estaba en los brazos de aquella mujer y la idea la atormentaba. Terminó por ponerse de pie y tras limpiar la cocina y ver televisión le dieron las 3 de la madrugada. Su padre aún no llegaba…

Trataba de pensar que tal vez estaba platicando y nada más pero sabía que la realidad era otra.

Media hora después la puerta se abrió y su padre entró. Se veía muy contento y relajado, era obvio que había tenido sexo. Incluso probablemente muchas veces. Al ver a su hija se sorprendió:

-Pensé que estarías durmiendo…

-El único que se fue a la cama fuiste tú… como pudiste haber dormido con esa prostituta?

-Tranquila Isabel, porque te molesta tanto?

-Tú sabes bien porque… como pudiste? Ella no te merece….- el rostro de Isabel reflejaba dolor y las lágrimas tristeza.

Ricardo estaba paralizado. Su hija estaba actuando como una esposa celosa cuando no tenía el derecho a hacerlo.

-No es de tu incumbencia hija…

-No pero tu si te puedes meter en mi vida personal no es así? O es que acaso el otro día no me preguntaste si tenía sexo con Daniel?

-Hija, que sucede?

-Olvídalo! Quiero irme a casa… empacare en la mañana. No puedo estar ni un solo día más en esta maldita casa! Y si tu no me llevas le pediré a Daniel que venga por mí…

Ricardo se enfureció al oír aquél nombre:

-Esta bien, mañana mismo nos vamos.

Su hija volteó a verlo en los ojos y, antes de retirarse, le gritó:

-Y no quiero que en tu vida me vuelvas a tocar entendiste?

Ricardo se sintió como si le hubieran dado una bofetada certera. Su hija con eso le había dejado en claro que había sentido las erecciones. Caminó a la cocina y se sirvió una taza de café mientras reflexionaba.

Que debía hacer? De un tiempo acá Isabel se había convertido en la reina de sus pensamientos. Era la primera persona en la que pensaba antes de dormir y al despertarse. Al parecer había echado todo a perder.

Isabel mientras tanto miraba el techo de su habitación sin poder dormir. Ahora más que nunca estaba segura de lo que sentía. Para ella Ricardo ya no era solamente su padre. Era el hombre del que estaba enamorada. Al día siguiente sería su cumpleaños y al parecer su padre ni siquiera lo recordaba…

Ambos no pudieron conciliar el sueño, cada uno por separado reflexionaba sobre sus actos. A la mañana siguiente mientras desayunaban en silencio antes de partir, Ricardo sacó del refrigerador un precioso pastel de cumpleaños. Al parecer no había olvidado su cumpleaños como ella creía.

Sin embargo, Isabel no estaba dispuesta a ceder tan fácil y, aunque agradeció el detalle a su padre, terminaron regresando a la ciudad.

Su papá la llevó al cine y le compró un sin fin de cosas en la plaza. Al parecer estaba más que dispuesto a reconquistar a su hija. Y vaya que lo estaba logrando.

Al término del día Isabel sentía que su cumpleaños había sido uno de los mejores. Había pasado todo el día con su padre y éste había centrado toda su atención en ella.

-Quieres abrir el último regalo?- le dijo su padre ya estando en su casa.

-La cara de Isabel se iluminó y con una enorme sonrisa le dijo:

-Por supuesto, me encantan los regalos!

Ricardo sacó de su bolsillo derecho un pequeño paquete. Desde que lo había visto en la tienda pensó que sería el mejor regalo que pudiera darle a la mujer que más amaba en el mundo y lo compró sin titubear dos veces.

-Wow!!- gritó Isabel al ver la marca del paquete. No podía ser otra cosa que un zafiro rosa rodeado de diamantes.- es perfecto!- Inmediatamente se puso el anillo en el dedo adecuado y corrió a abrazar a su padre. Su corazón latía de alegría. Su padre la había reconquistado.

Ricardo estaba paralizado. La noche anterior creyó que su hija jamás lo volvería a tocar y ahora la tenía nuevamente en sus brazos.

-te amo tanto papá….- le murmuró su hija en el oído mientras se apretaba más contra su pecho.

Ricardo tenía la verga más dura que nunca. Su pene se apretaba en el abdomen de su hija rígidamente y a ésta parecía no importarle.

Isabel lo besó en la mejilla firmemente. Luego lo volvió a besar una y otra vez hasta que…

-Bésame papi… quiero que me beses.- le dijo Isabel sintiendo como la verga de su padre estaba a punto de estallar en su abdomen. Sus labios temblaban y los ojos de su padre parecían un océano misterioso y profundo.

Ricardo sabía que si la besaba no sería capaz de controlarse. Lo pensó un poco y tras un enorme gruñido la sujetó del culo con una mano y la besó como loco en los labios.

Sabía tan deliciosa que perdió la cabeza en segundos. Sus manos subieron hasta los senos de su hija y le amasó las tetas con pasión. Con un pequeño esfuerzo logró quitarle la blusa y el sostén. La primera vista de sus tetas fue inigualable. Eran preciosas.

-Las palabras no son suficientes para describir lo hermosa que eres hija… eres perfecta.

Inmediatamente se lanzó como un lobo sobre los senos de Isabel y comenzó a mamárselos.

Isabel nunca antes se había sentido tan caliente y húmeda. Su papá le estaba comiendo las tetas y a ella le fascinaba!

Entre tropezones, sin dejar de besarse y acariciarse, fueron a dar a la habitación de Ricardo quien fue desabotonando lentamente los jeans de su hija. El suspenso lo estaba matando. No podía esperar a ver aquella virgen conchita.

Casi rasgándole los jeans se los quitó y ahora sí, había llegado el momento. Era toda suya!

Lamió su vagina por encima de las pantaletas e Isabel comenzó a gemir escandalosamente.

-Aaahhh papá Hmmm

Sabía dulce y saladita a la vez. Movió las pantaletas y comenzó a lamer la conchita con pocos pelitos de su hija. Que maravillosa era…

Las piernas de Isabel temblaban y lágrimas de pasión emanaban de sus lindos ojos. Su vagina no paraba de soltar jugos y la boca tibia de su padre le provocaba una pasión sin límites. Todas estas sensaciones eran nuevas para ella pero sabía que había llegado el momento de entregarse como mujer al hombre que más amaba en el mundo.

La verga de Ricardo gritaba en busca de atención. Se quitó la ropa tan rápido como pudo y regresó a la cama. Su hija no paraba de acariciar su velludo pecho. Estaba encantada con su masculinidad. Pronto tomó su verga y su papá gimió con fuerza:

-Hmmmm…….

-Así se hace papi?- preguntó Isabel moviendo su verga de arriba abajo.

-Si hija… HMMMMMMMMMM... Déjame mostrarte cuanto te amo hija…

Ricardo se colocó en medio de las piernas de su hija y ésta lo rodeo con sus piernas. Apuntó la cabeza de su verga a la virgen entrada de su vagina y…

-Estas a punto de ser algo más que mi hija amor…

Lentamente fue metiéndole la verga a su hija. Metía un poco y se esperaba a que las paredes vaginales se acostumbraran un poco a su tamaño. Cada milímetro de conchita fue llenado con su verga.

-AHHHHHHHH… Ahora eres mi amante también hija…

Isabel tenía los ojos en blanco. Estaba sintiendo una mezcla entre dolor y placer pero sabía que pronto el dolor desaparecería y quedaría puro placer. No se equivocó, en unos pocos segundos comenzó a sentir puro placer.

-AAAHHHH Papiii… Hmmmm

La vagina de Isabel estaba tan apretada que Ricardo sintió que su verga jamás saldría estando así de erecta. Era chistoso, la mujer a la que estaba follando había sido creada con su verga y ahora le estaba dando verga… que sensación tan rica!

-AAAAHHHH HIJAAA

-Mande amor Hmmm Mande mi vida…

-me voy a venir AAAAHHH

-Vente papi… Hmmm… lléname con tu semen…

Con duras embestidas, Ricardo terminó explotando y sintió que se iba directo al paraíso.

Isabel gritaba de alegría al sentir como la carga de leche caliente la inundaba por dentro. Su diminuta apertura no pudo albergar tanta leche y comenzó a correr por sus nalgas y muslos.

Ricardo abrazó con fuerza a su hija y tras besarla en los labios le dijo:

-No te he lastimado o si?

Su hija movió la cabeza en señal de no y lo besó tiernamente.

-Este será tu lugar en la cama de hoy en adelante amor…

Autor: Jose


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