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2008-05-02 04:00:21
CABELLO COLOR COBRE Cristina tenia el pelo color de cobre y los pechos muy bien formados pero algo sueltos de modo que yo me reía mucho de ella en las clases de gimnasia porque sus pechos seguían una trayectoria opuesta al resto de su cuerpo. Ese era el recuerdo que tenia de ella , o mas bien dicho que yo conservaba de ella porque de verdad tenia otros recuerdos que voluntariamente fui extinguiendo porque encontraba que no me convenían
CABELLO COLOR COBRE

Cristina tenia el pelo color de cobre y los pechos muy bien formados pero algo sueltos de modo que yo me reía mucho de ella en las clases de gimnasia porque sus pechos seguían una trayectoria opuesta al resto de su cuerpo. Ese era el recuerdo que tenia de ella , o mas bien dicho que yo conservaba de ella porque de verdad tenia otros recuerdos que voluntariamente fui extinguiendo porque encontraba que no me convenían

Pero todos ellos juntos fueron evocados en mi mente cuando recibí un correo electrónico suyo en que anunciaba que me visitaría por algunos días

Sin duda era un mensaje un poco desfachatado porque nunca fuimos muy amigas , solo compañeras de internado y no nos habíamos vuelto a ver desde hacia casi 20 años. Pero cosas de ese tipo eran las que hacía cristina, sin ningún tipo de filtros, abusando un poco de la comprensión de los demás y de su innegable simpatía que la hacia irresistible.

Fueron esas características suyas las que nos llevaron a tener, el año anterior a nuestro ingreso a la universidad, unos acercamientos eróticos con claros matices de sesiones lesbicas que en las noches de internado nos hacían buscarnos en la realización de practicas mas o menos difusas pero indudablemente placenteras . En ellas la suavidad de mis muslos y la atractiva textura de sus pechos nos conducía a placeres audaces y rupturitas , hasta que la finalización del internado nos separó sin que nada de lo vivido dejara huellas perdurables.-

Cuando Cristina descendió del auto en el ante patio de mi casa, y me saludó desde lejos con los brazos extendidos, me di cuenta que aquella mujer madura, como yo, había conservado no solo su temperamento sino también su aspecto natural impulsivo, el brillo pícaro de su ojos .el balanceo ondulante de sus pechos y sobre todo su cabello color de cobre

Cuando nos abrazamos fue que me di cuenta que un hombre joven de no mas de 20 años con el cabello del mismo color de mi amiga,

descendía del automóvil y en ese mismo momento Cristina me lo presentaba .

- Mi hijo Juan Carlos….

Ni la menor duda que era su hijo , eran casi idénticos . Al muchacho solo le faltaban los pechos y podrían haber sido hermanos.

Que Cristina no me hubiese avisado que venia con su hijo no me sorprendió en absoluto . Eran las cosas típicas de ella . Las sorpresas como ella las llamaba siempre, cada vez que debía explicar un disparate suyo.

Durante la cena, que nos esperaba, pude darme cuenta que mi amiga conservaba todas sus característica de aquellos tiempos. Ella no tenia recuerdos separados, de modo que contó todas las intimidades que podría haber sido normal entre mujeres maduras ex compañeras de universidad con una vida ya hecha . Lo notable era que ella no escatimaba detalles íntimos delante de su hijo el que celebraba cada una de las salidas a veces promiscuas , no solo con tolerancia sino con entusiasmo, lo que hacia que la mujer se sintiera a sus anchas.

Yo, por hacer los cumplidos de dueña de casa me reía con todos sus cuentos y hasta me atreví a hacer algunos aportes poco significativos frente a su fecunda narrativa.

Cuando la noche avanzó y llegó el momento de retirarse a dormir la escuche decir .

Magda querida , no te hagas problema con los dormitorios ..Nosotros con Juan Carlos siempre hemos tenido dormitorio juntos .

La sonrisa aprobatoria del muchacho, con su valija en la mano, me convenció que era verdad. Lo que no me sorprendió en absoluto, de modo que nada dije y me despedí deseándoles buenas noches.

Por lo demás hasta cierto puntos esto me alivió un poco, pues tenia el leve temor que Cristina quisiera recordar viejos tiempos y pedirme compartir mi dormitorio.

Me costaría un poco conciliar el sueño, de modo que me adentré en los vericuetos de la novela policial que me acompañaba cada noche cuando de pronto escuché un ruido como si arrastrasen un mueble en el dormitorio de Cristina y su hijo . Pensé que algo pasaba poniéndome de pie a fin de ayudar a solucionar el problema y me encaminé hacia el cuarto . Cuando estaba a punto de llamar me detuve.

Desde mi posición podía escuchar claramente lo que sucedía adentro .

Suspiros profundo y entrecortados , crujidos rítmicos, risas apagadas de mi amiga e incitaciones al movimientos de parte del muchacho . No tenia necesidad de pensar nada porque era evidente para mi que la pareja en ese dormitorio estaban disfrutando a todo dar los placeres iniciales y terminales de orgasmos sucesivos.

Yo no soy mujer de sorprenderse por nada en lo relativo a las relaciones humanas y sabia de casos de intensas relaciones intimas filiales Pero asistir a una sesión incestuosa ahí mismo , a domicilio, casi en primer plano , tenia que reconocer que era algo novedosos y me envolvió una gran curiosidad. Comencé a hacerme preguntas y una ansiedad creciente parecía apoderase lentamente de mi .

A la mañana siguiente, ya a la luz del día, me decidí dejar las cosas así . Total ellos no sabían que yo los había escuchado de modo que había que dejar que las cosas fluyeran naturalmente.

Así pensaba esperándolos para el desayuno cuando los vi. salir juntos del cuarto de baño cosa que no me hubiese llamado en absoluto la atención si no fuera porque los dos estaban completamente desnudos sin la menor intención de cubrir alguna parte de su cuerpo. Tratando de atenuar todo pensé que esa costumbre la habrían conservado desde años.

Lo interesante de lo que pasaba era que yo no tenia tiempo de elaborar nada porque Cristina se adelantaba a explicarme todo con su encanto natural.

Sentada frente a mi en el comedor , con sus pechos totalmente descubiertos me explicó que eso de dormir juntos con su hijo venia desde hacia como dos años , cuando salido del colegio el muchacho había tenido una especie de terrores nocturnos y no encontrando tratamiento medico a pesar de haberlo buscado insistentemente , ella se dio cuenta que la única forma como Juan Carlos lograba superar las crisis era acostándose con el para calmarlo y que entonces ella había logrado encontrar una terapia de caricias que lo calmaban y que naturalmente ese tipo de situación los había llevado en forma natural a lo que yo había podido escuchar la noche anterior y que seguramente yo podría imaginar . Yo por cierto me lo imaginaba. La mujer me había contado todo con una naturalidad encantadora lo que me alejaba de todo enfoque condenatorio.

En menos de dos días yo estaba asintiendo a la revelación de una conducta que no me había imaginado poder observar desde tan cerca y debo admitir que mi curiosidad estaba siendo reemplazada por una inquietud que alteraba mi soledad en una forma que comenzaba a parecerme grata.

Era como asistir a una película intima, pero real.

Tenía que esperar que ellos se marcharan y todo no seria sino una anécdota . Una ,mas para sumar a las que yo tenia ya con Cristina.

Así habría sido todo si no fuera que en la tarde de ese día Cristina me contó que debería ir al pueblo cercano por asuntos notariales de su divorcio y que volvería tarde , que no la esperara.

Juan Carlos me dijo que no quería cenar y que se acostaría temprano y claro yo pensé que al muchacho le costaría quedarse dormido hasta que llegara su madre de modo que le di las buenas noches y me quedé en el living viendo una película que mas bien me indujo al sueño de modo que cerca de medianoche me decidí a irme a la cama.

Yo acostumbro desanudarme en el baño de modo que envuelta en una toalla amplia me fui a mi cuarto dispuesta a dormir , al menos esa era mi intención. Pero cuando entré a mi dormitorio el muchacho estaba allí completamente desnudo sobre mi cama y aparentemente dormido y con su cabello color cobre desordenadamente hermoso.

Mi reacción espontánea fue de enojo pues sentí profanada mi intimidad . Después me di cuenta que, por los antecedentes que tenia, la situación era hasta cierto punto esperable . No me parecía una insolencia del muchacho porque a lo mejor había querido buscar un poco de compañía para atenuar sus temores mientras llegaba su madre. Su cuerpo desnudo ahí en mi cama comenzó a parecerme tierno.

Parecía dormido. Respiraba lentamente . Lo miré con calma ,estaba dándome la espalda algo tumbado con una pierna recogida . Su trasero exacto al de su madre .En ese momento lo recordaba con una nitidez caliente. Era el mismo trasero que me había cautivado veinte años antes y al que había llenado de caricias prohibidas. Las mismas redondeces tibias que me habían sacado de mi forma unilateral de sentir el placer erótico y me sumieron por semanas en una deliciosa indefinición sexual que me llevo a explorar una respuesta entregándome a las caricias de su madre y brindándole las mías.

Ensimismada con la contemplación, no me había dado cuenta como mi toalla había caído y ahora estaba desnuda de pie junto a la cama .

En ese momento se movió, como si su sueño se alterara. Ahora se me mostraba de frente. Su indiscutida masculinidad estaba ahora gloriosamente expuesta. El muchacho se agitaba casi en forma febril y yo quería calmarlo . Pero no sabia cuales eran las caricias que Cristina le brindaba para aplacar su ansiedad.

Comencé a recorrer su cuerpo con mis manos expertas, apegué mi cuerpo al suyo , rocé sus muslos con los míos, acaricié su rostro con mis pechos mas resistentes y compactos que los de su madre , recorrí sus labios con mis pezones ya excitados, recline mi rostro sobre su pecho, llene su oídos de palabras intimas , mas que intimas audaces, casi promiscuas. No quería que despertara ,no quería aplacar sus movimientos , mas bien quería estimularlos , de eso me daba cuenta , estaba sobrepasando el limite y no quería retroceder.

El muchacho estaba como en trance con los ojos cerrados agitándose entre mis muslos con mi vientre sobre el suyo . Entonces me arrodillé entre sus piernas y me clave en su intensa erección. Cuando el levantaba su cuerpo me levantaba con el en una especie de baile cómplice de un placer brutal .

Se lo estaba robando a Cristina , eso lo tenia claro , y yo me decía a mi misma que lo hacia porque quería alejarlo de esa relación incestuosa en que ella lo tenia atrapado, porque yo la encontraba malsana, pero al mismo tiempo yo era absolutamente hipócrita porque la verdad de las cosas era que en ese momento en que era mió yo quería ser su amante y su madre y envidiaba profundamente a Cristina porque ella tenia ese tesoro armónico que parecía no romper ninguna regla porque estaba totalmente asumido por ellos dos y lo mió resultaba ser envidia caliente desbordada una envidia deliciosa, que me hacia desgranar un orgasmo tras otro, en esta danza en la cual yo misma lo guiaba hasta la profundidad de mis extrañas placenteramente promiscuas.

El se vaciaba lentamente en una profundidad mía que hasta ese momento ignoraba que yo tenia y al echar mi cabeza hacia atrás para disfrutarlo mejor, vi. a su madre de pie en la entrada del cuarto dibujando una sonrisa de aceptación y placer en su rostro rodeado de su maravilloso cabello color cobre.

Avanzó lentamente hacia nosotros y me dijo

-Magda querida . ahora tenemos mucho en común . Quiero que hablemos

Yo ya sabia desde años lo que ella quería decirme.

Autor: Magda


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