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2009-02-24 06:32:26
La pregunta es, hasta que extremo serķas capaz de llegar por una herencia millonaria? Esta historia trata de dos familias que tuvieron la necesidad de "competir" por una herencia.
Al llegar a su casa y estacionar el auto, Roberto vio que en la puerta se encontraba un empleado de la paquetería Express platicando con su mujer Cecilia y su hija Helena. Al verlo llegar, el trabajador volteó y le extendió un paquete con su nombre.

-Mucho gusto señor, recién me decía su esposa que estaba por llegar en cualquier momento. Esto es para usted.

-Es de tu papá cariño- le dijo su esposa al tiempo en que Roberto se despedía del empleado.

-No entiendo que es lo que ahora quiere mi padre...- dijo Roberto a sabiendas del largo tiempo que tenía sin hablarle a su padre. Y es que era mala la relación que tenían desde hacía ya tiempo.

La hija de Roberto, Helena, se acercó curiosa. Quería averiguar que era lo que había enviado el abuelo al que no veía desde hacía más de 10 años.

Pronto, Roberto abrió el paquete recién entregado y leyó la carta que se encontraba adentro en voz alta para que su mujer y su hija también se enteraran.

Siento mucho informarles que su padre Roberto Del Márquez Solar falleció la semana pasada. Si hasta hoy se enteran de este pesar es porque la voluntad de su padre fue que se enteraran una semana después de su desceso. Tampoco quiso un funeral y sus restos descansan hoy en día en un panteón de cuya ciudad no tengo permitido informarles.

Así mismo, como sabrán, el Sr. Del Márquez tenía una gran fortuna que por supuesto supo valorar y repartir en su última voluntad.

Yo en lo personal, me permití agregar a esta entrega, boletos de primera clase para el día de mañana, rumbo a la isla de la cual su papá es en parte dueño y en la cuál habrá de hacerse la lectura del testamento; el próximo sábado.

Su nombre y él de sus seres queridos, sin lugar a dudas, aparecen en la última voluntad de su padre pero deben estar presentes en la lectura del testamento pues su hoy acaecido padre, dejó ciertos requisitos que deberán ser cumplidos para que el legado pase a formar parte de su patrimonio.

Espero contar con su valiosa presencia. En caso de que decidan no venir, no serán considerados como herederos pues esa fue la voluntad de su padre.

Atte. Lic. Monteyo.

Roberto leyó la carta una vez más, miró a su esposa e hija que parecían no saber que decir y dijo molesto:

-Se muere y le pide a su abogado que no le diga a nadie... típico de mi padre.

-Esta carta parece estar redactada para alguien más. Pero los únicos posibles herederos son tú y tu hermana Sabrina o no?

Roberto recordó a su hermana menor Sabrina en ese momento. Tenía mucho tiempo sin verla ni hablarle también.

- Seguramente somos los únicos...

Roberto estaba apunto de llamarle a su hermana por teléfono cuando éste sonó. Era Sabrina.

-Yo también me acabo de enterar.- dijo Roberto conmovido.-Por supuesto que iré a la isla. No dejaré que te quedes con toda la herencia hermana.- le dijo con un tono de broma y verdad.- Supongo que te veré el sábado allá. Cuídate tú también.

Colgó el teléfono y de inmediato Helena le dijo:

-Necesito un traje de baño papá. El que tengo ya no me queda.- Y es que no era para menos. Helena en los últimos meses se había terminado de desarrollar finísimamente. Su cuerpo estaba lleno de curvas por donde se le mirase y, si bien desde pequeña había tenido un busto atractivo, hoy en día tenía un par de melones ante los cuales cualquier hombre se arrodillaría.

Al día siguiente antes de salir de viaje fue con su madre de compras.

Del otro lado de la moneda, Sabrina era maestra de primaria y el día que abrió la entrega fue el mismo día en que salió de vacaciones.

Su esposo Samuel era un haragán que se encontraba siempre desempleado por lo que sabía que con él no habría problema para viajar. Pero su hijo Xavier, estaba en el equipo de fútbol americano de su escuela y siempre tenía partido el domingo. Mismo que nunca se perdía por nada del mundo.

-El abuelo murió- le dijo Sabrina a su hijo Xavier.- Necesitamos ir a la isla de tu abuelo pues de otra forma no recibiremos la herencia.

Le dio un pequeño resumen de lo que decía la carta y su hijo con un tono aburrido le dijo:

-Yo también debo ir? Tengo partido el domingo y de ir a la isla a aburrirme a quedarme a jugar el partido obviamente prefiero la segunda opción.

Sabrina lo vio como pidiéndole que entendiera la situación y le dijo:

-Mírame bien Xavier. Déjate de boberías por favor, si recibimos esa herencia podrás comprar tu propio equipo de fútbol. Es que acaso no sabes que tan rico y poderoso era tu abuelo? Una cosa es que nos tuviera viviendo a mí y a mi hermano como mendigos por desobedecerlo y otra muy diferente es que él no tuviera dinero.

No hubo más que discutir. Después de prometerle una pequeña parte de la herencia a su hijo, este estuvo más convencido que nunca de hacer el viaje y esa misma noche arreglaron sus cosas para salir de viaje el día siguiente.

También, esa misma noche, Sabrina decidió probarse el traje de baño a sabiendas que el mar de la isla se prestaba y era perfecto para nadar. Había ganado un poco de kilitos pero sabía que con un poco de ejercicio retomaría aquella bella figura que durante la adolescencia le había caracterizado. Además, a pesar del correr de los años, su cuerpo no estaba tan mal. Sus senos no eran igual de firmes que en su adolescencia, su estómago obviamente no era aquél vientre plano pero sus piernas seguían mostrando las mismas curvas y de sus nalgas ni hablar. Seguían siendo simplemente irresistibles.

Es una lástima que su esposo ya no la atendiera en la cama pues difícilmente se le paraba la verga después de tanta mierda (drogas) que consumió durante su adolescencia.

Xavier esa noche habló con el entrenador de su equipo y, sin dar detalles de la herencia, éste estuvo de acuerdo en que los abandonará en el campo de juego ese domingo por cuestiones de fuerza mayor. Al terminar de hablar por teléfono, Xavier corrió rumbo al cuarto de su mamá para decirle que el entrenador sin ningún problema le había permitido ir. Ligeramente llamó a la puerta pero nadie respondía. Abrió y se encontró con que no había nadie.

-Seguramente esta en el baño –pensó y se dirigió al baño. Abrió la puerta y lo que vio lo dejo sin habla.

Su madre se encontraba desnuda alzándose las tetas con las manos.

-Si aún las tuviera así de firmes- pensaba Sabrina mirándose al espejo sin percatarse de la presencia de su hijo.

Xavier sabía que debía irse pero la vista de aquella fémina desnuda parecía retenerlo como un imán. Por un momento olvidó que era su madre a la que estaba viendo. Y es que era un cuerpo realmente divino para una mujer de su edad. Aquél culo era el paraíso, levantadito y bien moldeadito. Mucho mejor que el de su novia a la que se cogía casi a diario.

-Si tuviera la oportunidad de cogerme un culo como ese juro que no pararía de cogerlo hasta el desmayo- pensaba Xavier mientras sentía como la verga se le ponía dura.

De pronto, Xavier escuchó un ruido en las escaleras y rápidamente, ante el temor de que fuera su padre, se dio media vuelta y salió huyendo.

Sabrina en ese momento reaccionó y al ver la puerta del baño abierta un fuerte escalofrío recorrió su cuerpo y, lejos de imaginarse que fue su hijo quien la abrió y la estuvo mirando desnuda por un buen tiempo, pensó que se trataba de algún espíritu travieso.

-No vas a usarlo Helena y se acabó!- le decía Cecilia a Helena en medio de una fuerte discusión unas horas antes de partir.

Y es que la mamá de Helena, tras ver como en la parte inferior del bikini, el hilo dental desaparecía por en medio de las nalgas de su hija, pensaba que ese bikini no era adecuado para una señorita educada y de casa como Helena.

Helena harta de pelear con su madre, le dijo:

-Le voy a pedir permiso a mi papá. Verás como él si me deja llevármelo.

Y, aún luciendo aquél diminuto bikini, se alejó de su madre sin mirar atrás.

Roberto se encontraba en la sala leyendo el periódico cuando escuchó las pisadas de su hija acercándose. Pero no la miró hasta que estaba de pie frente a él.

-Mamá no me deja llevarme este traje de baño papá.

-Me pregunto porque no te dejará…- Dijo Roberto con un tono sarcástico mientras, sin querer queriendo, sus ojos se perdían sin control en el espectacular cuerpo semi desnudo de Helena.

-Papá... todas las chicas usan este tipo de traje de baño. No voy a usar uno de abuelita como el de mi madre...

Roberto se engolosinó de más con el cuerpo desarrollado y bien formado de su hija. Y es que hacía tanto que no la veía en traje de baño que... ustedes ya se imaginarán como se sentía ante aquél espectáculo que bien merecía ser valorado como de pago por ver.

-Si todas las chicas usan ese tipo de traje de baño... definitivamente me estoy perdiendo de mucha diversión en la playa hija...- En realidad Roberto no había querido decir esto y tratando de ocultar su error se rió nervioso.

El traje de baño, si es que podía llamársele así a ese atuendo tan provocador y sexy que encajaba a la perfección en el cuerpo de Helena, apenas y cubría las áreas más intimas del cuerpo. Incluso Roberto casi juraba que podía ver la pequeña montañita de vello púbico que se formaba en el vientre de su hija.

-Lo que diga tu madre Helena...- Dijo Roberto con tal de que su hija se fuera y lo dejara en paz. Pero para ese momento ya tenía la verga dura debajo del periódico que había puesto en sus piernas, afortunadamente para él sino obviamente se le hubiera notado en todo su esplendor la excitación, y la calentura le pedía a gritos disfrutar del momento.- A ver date la vuelta hija...

Helena notó raro a su papá. Sabía que esa era la mirada, el tono de voz y la actitud de un hombre perverso pero después de todo era su padre y en él debía confiar o no?

A sabiendas de que el culo era lo mejor que tenía su cuerpo y de todo lo que provocaba en los hombres, pero inspirada por aquella confianza filial, Helena se dio la vuelta mientras eso sí, con un poco de nervios, seguía diciendo:

-Mamá dice que no debo usarlo...- Sintió la mirada de su padre clavada en su culo y un poco ruborizada se dio la vuelta una vez más para quedar de frente.

Su papá seguía con la mirada pérdida. Y para mala fortuna de él, una ráfaga de viento entró misteriosamente a la sala y le tumbo el periódico de las piernas. Helena sonrió nerviosa al mirar el bulto que se formaba en los pantalones de su padre pero supo que ésta era la oportunidad de salirse con la suya.

Caminó hacia su padre y sin pedirle permiso se sentó en sus piernas.

-Helena… espera cariño...- le dijo Roberto al sentir como el cuerpo de Helena se posaba sobre sus rodillas. Sus manos, automáticamente al sentir que Helena se caía por un lado, la sujetaron y sus dedos sintieron la desnudez de la espalda de su hija.

-Puedo usarlo papi?- Helena le susurró muy cerca del oído. Tanto así que sus labios rozaron la oreja de su papá pero eso no fue lo peor. Lo peor fue que al hacer esto, Helena se volvió a acomodar en su padre y esta vez el bulto formado en el pantalón quedo justo debajo de su culito.

-Helena... no deberías...- casi gimió de placer Roberto mientras sentía, sin saber si era real o producto de su imaginación, como Helena se movía lentamente sobre su pene.

-Si me dejas llevármelo me voy a mi cuarto y no te molesto más papi si?- le dijo Helena a sabiendas de que estaba jugando con fuego. Como muchas veces antes había jugado con los hombres para conseguir lo que quería pero con la única diferencia de que el hombre en esta ocasión era nada menos que su padre.

Sin quererlo, Helena comenzó a excitarse un poco. Y no era para reprochárselo pues aunque ella estaba jugueteando, como muchas veces había jugueteado con sus novios, su papá parecía estar muy bien dotado. Tanto así que dejaba en ridículo a sus infantiles novios.

-Ándale papi- Le decía mimosamente mientras le acariciaba el pelo a su padre, pasando sus dedos por el cabello de éste y provocándole una sensación de excitación inigualable.

-Aún sigue contigo Roberto?- se escuchó la voz de su madre a lo lejos y, de inmediato, como si supiera perfectamente que estaba haciendo algo malo, Helena se bajo de las piernas de su padre.

Roberto tomó el periódico del piso y lo puso sobre sus piernas ocultando su terrible erección. Antes de que lo hiciera, Helena miró por última vez el bulto de su padre y se imaginó que debía medirle fácilmente el doble que la de sus novios.

-Cariño... no tiene nada de malo que la niña quiera usar ese tipo de traje. Después de todo es una isla casi privada y no hay nada de gente. Solo estaremos los familiares.- Dijo Roberto provocando una actitud burlona de Helena con su madre.

Cecilia molesta le dijo:

-Bueno... después de todo es tu familia la que se va dar cuenta de la clase de hija que has criado.- se dio la vuelta y se fue a la cocina.

-Gracias papi!!- Le dijo Helena a su padre y lo besó en la mejilla. Miró una vez más las piernas de su padre y se dio cuenta que en el periódico había una figura de un león. Sonrió y señalando el león del periódico le dijo a su padre- No me había dado cuenta de lo mucho que me gustan los leones...

Roberto parecía entender lo que su hija le trataba de decir pero se negaba a creerlo pues sabía que eso era inmoral y perverso.

-Supongo que es porque estaba acostumbrada a ver fotos de leones en pequeño pero esta del periódico es grande y bonita.- le dijo Helena con carita picara y encantada de ver los miles de gestos que ponía su padre en tan solo segundos.

Después de eso, Helena se dio la vuelta y se fue a su habitación y, a sabiendas de que su padre la miraría, se fue meneando sus encantadoras nalgas como solo ella sabía.

Dentro de las siguientes 24 hrs, ambas familias ya estaban en la isla.

-Así que ella es Helena?- Preguntaba Sabrina asombrada de lo bonita que era su sobrina.

-Si tía yo soy Helena.- le dijo Helena encantada de ver lo bonita que seguía estando su tía después de tanto tiempo pero poniendo mucha atención en su primo Xavier que se había convertido en todo un galanazo de película.

-Hola primita- le dijo Xavier sonriéndole y ofreciéndole la mano.

Pero Helena no solo le dio la mano si no que lo jaló con fuerza y le dio un emotivo abrazo.

-Esta vieja si que tiene buenas tetas- pensó Xavier al sentir como su prima se le repegaba de más.

-Ya vámonos Helena- dijo Cecilia al ver la emoción de más que ponía su hija en el abrazo y pensó que lo mejor sería vigilarla de cerca en esos días.

Para llegar a la parte de la isla donde era propietario su abuelo, debían hacer un viaje en lancha, el cual duro más de 1 hora. En el trayecto, todos se preguntaban quien sería el afortunado que se quedaría con esa parte de la isla.

-Hola a todos. Yo soy el Lic.Montoya. Gracias por venir.- Los recibió un hombre maduro, casi de la edad del acaecido Roberto del Márquez Solar.

Roberto miró al hombre y creyó haberlo visto antes:

-Nos conocíamos- le preguntó al licenciado.

-No, yo recién empezaba a administrar los negocios de su padre. Pero créanme que he oído miles de historias de ustedes.

-Me encantaría escuchar la manera en que las contó mi padre- dijo Sabrina sarcásticamente.

En eso dos hombres negros, de complexión fuerte y altos se arrimaron para ayudarles con el equipaje:

-estamos para servirles en los que se les ofrezca- dijeron ambos.

Los llevaron a sus respectivas habitaciones y en la primera puerta uno de los hombres dijo:

-Ésta es para el señor Roberto.

Apenas Cecilia se disponía a entrar con su esposo y uno de los hombres la detuvo:

-Que? Acaso no puedo dormir con mi marido?-Preguntó sorprendida.

-No, el señor del Márquez quiso que todos durmieron separados- dijo el lic. Montoya.

Después de repartir a todos les indicaron que la cena sería en 30 minutos.

Sabrina, después de desempacar sus pertenencias, salió al balcón de su habitación y miró el patio que tenía una enorme piscina en el centro. Alado de ésta, se encontraba uno de los negros limpiándola. Pero lo que causo impactó y sorpresa en Sabrina fue que el hombre se encontraba completamente desnudo.

Quiso meterse en su habitación pero por más que trato de alejarse no lo consiguió y, tratando de no ser pillada en la faena, se quedó mirando hipnotizada por un buen rato.

Sabrina casi se iba de espaldas al ver el tamaño de la verga del negro que, aún estando calmada, debía medir más de 15 cm’s. Miró la cabezota de la verga y se empapó nada más de imaginar lo que se sentiría meterse un tronco como aquél en la concha.

Cecilia, mirando por la ventana de su habitación, se encontraba en una situación parecida a la de Sabrina. Y, aunque sabía que su marido podía igualar aquél enorme pedazo de carne, sabía que jamás tendría aquél cuerpo tan musculoso y se sorprendía de lo liberal que había sido su suegro como para tener a sirvientes desnudos andando por toda la casa.

Roberto no paraba de reír en su habitación al ver al negro desnudo. Sabía que su padre siempre había sido un tipo excéntrico pero tener a negros desnudos trabajando en su casa? Acaso se había vuelto gay? Se preguntaba que era lo que su padre tuvo en mente para ellos en los próximos días.

Una vez en el comedor, encontraron los nombres de cada uno pegados en las sillas. Al parecer todo estaba planeado.

El lic. Montoya les dijo:

-Por favor, cenen a gusto, ya después hablaremos de negocios.

La cena estaba indescriptible. Todo era delicioso. El vino, ni que decir, era del mejor que el dinero podía comprar.

El lic. Montoya al ver que ya todos habían terminado se acercó nuevamente y les dijo:

-Síganme al estudio por favor.

Las familias se acomodaron en una mesa redonda y el lic Montoya se sentó en medio de Sabrina y Roberto.

-El señor del Marques me dejo un portafolio con instrucciones a seguir. Pero me específico que lo abriera hasta este momento.- Tomó la llave y abrió el portafolio ante la mirada curiosa de todos.

Había una enorme cantidad de papeles dentro, pero en la cima de todo había una carta. El licenciado la tomó y la leyó en silencio la primera vez. Después tosió y les dijo:

-Esto es para ustedes. Permítanme leérsela:

Querida familia. Seguro estoy y sé que se mueren de ganas por saber a quien le pertenecerá toda mi fortuna. También sé que no he sido el mejor padre del mundo para ninguno de ustedes: Roberto y Sabrina. Incluso reconozco que no les he dado ni el apoyo moral ni económico últimamente. Pero también se que ni ustedes han permanecido unidos como familia. Espero que eso cambie durante los próximos días.

Adentro del maletín encontrarán encomiendas para cada uno. Cada día, durante la siguiente semana, tendrán una distinta y el llevarla acabo o no, será decisión de ustedes. No pueden decirles a los demás lo que les he encomendado. Tampoco pueden hacer algo que no este escrito. Si alguno no cumple con mis requisitos, le he dado ordenes al licenciado de que los quite de mi herencia. Les aseguro que habrá cosas que no querrán hacer pero el licenciado será el juez y sus decisiones serán finales así que piensen bien las cosas.

No saben lo mucho que me hubiera encanado presenciar todo esto en vida...

Espero que disfruten su estancia y reciban lo que cada uno se merece.

ATTE. RMS

El licenciado, sin perder más tiempo, tomo la primera encomienda y se la dio a Roberto.

-Recuerda no decir nada.

La siguiente encomienda se la dio a Sabrina. Y, para sorpresa de todos, comenzó a repartirle a cada miembro de la familia presente las encomiendas.

-Nosotros también??- preguntó Helena.

-por supuesto que ustedes también; todos son parte de la herencia.- Le dijo el Licenciado mientras terminaba de repartirlas.

-Las abrimos aquí?- preguntó Xavier.

-No. Deben volver a sus respectivas habitaciones y abrirlas en privado. Recuerden que los demás no se deben enterar de ninguna forma lo que les fue encomendado.

-Esto es una idiotez...- dijo Sabrina molesta.

-por mí puedes irte cuando quieras... Así tendré más dinero.- le dijo Roberto burlón.

Helena miró a su primo Xavier y fue hasta ese entonces que se percató que Xavier tenía su mirada clavada en sus piernas. Al parecer la minifalda se le había subido más de la cuenta. Se sintió halagada y ni si quiera hizo el mínimo intento por causar incomodidad en Xavier con una mirada o actitud, por el contrario, cruzó las piernas para regalarle una mejor vista a su primito.

Roberto fue el primero en salir del estudio e irse a su habitación.

Al llegar notó que había una señal escrita en la puerta:

ES VERDE!

No le prestó mucha importancia y entró a la habitación para abrir su encomienda.

Desnúdate y ve a la tina de baño. Una vez ahí, haz todo lo que se te ordene.

Roberto la leyó una vez más y mirando hacia el baño notó que la luz estaba encendida. Camino hacia la puerta del baño y trato de abrirla pero estaba con llave. Era la primera encomienda y la primera noche y ya se preguntaba que debía hacer.

Que tal si me desvisto y en el baño me espera uno de los sirvientes negros...- pensaba nervioso.- acaso querrá que me vuelva gay?- Recordó la enorme fortuna y lentamente acepto el riesgo y se desvistió.

Lo que nunca se imaginó Roberto fue que la encomienda de todos para aquella noche era la misma:

Todos debían desvestirse, entrar al baño y hacer lo que les ordenaran.

Sabrina se sentó en su cama pensando en que debía hacer. Al parecer alguien la habría de ver desnuda aquella noche. Pero eso no la iba a detener para que su hermano se quedara con su parte. Se puso de pie y comenzó a desnudarse.

Helena fue la que más rápido se desvistió y caminó hacia la puerta del baño. Trato de abrirla y esta abrió. Su corazón palpitaba aceleradamente.

Xavier lo pensó un par de veces pero al final terminó desvistiéndose. Esperaba encontrarse una mujer desnuda en el baño. Una mujer igual de buena que las de la tele o que su prima...

Al entrar al baño escuchó música...

Samuel no estaba tan ansioso como su hijo. Tenía un poco de miedo de que la gente se enterara que ya no se le paraba. Lleno de miedo y nervios caminó rumbo al interior del baño tapándose su parte íntima.

Cecilia no se iba a dar por vencida. Si su suegro le había dejado un legado era porque tal vez ella sabía administrar mejor el dinero que su esposo y debía poner orden en casa. Sobre todo con su hija.

Aún así, siendo precavida, tomó un cinturón como defensa y entró al baño.

Esa noche, después de encontrar algo en el baño y superar la prueba, las familias cayeron rendidas.

Todos durmieron en la desnudez, bueno, todos con excepción de Helena que todavía tuvo tiempo de ponerse su pijama.

Todos cayeron como muertos del cansancio y no se despertaron hasta el día siguiente, claro, todos menos Helena que a media noche todavía tuvo fuerza para masturbarse.

La mañana siguiente se despertaron muy temprano. Los negros les llevaron a la cama, a las mujeres, el desayuno. Cecilia y Sabrina se sentaron en la cama con tan solo las sábanas cubriendo su desnudez. Sus pezones estaban duros como una roca mientras los negros servían el café. Se excitaban mucho de pensar en el cuerpo desnudo que habían visto el día anterior a lado de la piscina y más con lo que había sucedido en el baño la noche anterior.

A los hombres, por otro lado, 3 preciosas jovencitas de edad incalculable les llevaron el desayuno. Los hombres las devoraban con la mirada; bueno, todos menos Samuel que aún seguía preocupado por todo lo que había tenido que hacer en su encomienda.

Al terminar el desayuno, abrieron el sobre que les había sido entregado junto a la charola de comida. Era su nueva encomienda.

FELICITACIONES!

Has superado con éxito la primera encomienda.

Todas decían lo mismo menos la de Samuel que decía:

Aunque no has terminado la primera encomienda con mucho éxito, tu esfuerzo será muy bien valorado. Te deseo la mejor de la suerte y te recuerdo que de no lograr el objetivo esta vez estarás fuera del testamento.

Roberto leyó su encomienda:

A las 9:30 AM, el bote VERDE te llevará al otro lado de la isla donde verás una señal VERDE. Por supuesto que el bote no se acercará del todo a la orilla así que tendrás que dejar TODAS tus pertenencias (sí, incluyendo tu ropa) en el bote y nadar a la orilla. En el transcurso, te recomiendo que tengas cuidado con los tiburones. Una vez que estés en la isla, regresa a pie a la mansión. No tardarás más de 5 horas pero ten cuidado ya que, aunque esta isla no tiene nada de VIRGEN, hay muchos animales raros. Para que no te pierdas, habrá señales en amarillo que te guiarán a la mansión.

Roberto sonrió y miró su reloj. Ya eran las 9 AM. Después de todo, la isla no era tan grande y aunque tendría que andar desnudo, bien le serviría de relajación sentir el aire libre de ese paraíso tropical. Se puso su traje de baño y salió de su habitación.

Sabrina ya tenía puesta su pijama y leía en su habitación la carta llena de nervios.

A las 9:45 el bote AZUL te llevará al otro lado de la isla donde encontrarás una señal AZUL. Deja TODAS tus pertenencias en el bote (sí, incluyendo tu ropa) y nada a la orilla ya que el bote no llegará hasta la orilla. En el transcurso, te recomiendo tener cuidado con los tiburones. Una vez que estés en la isla, regresa a pie a la mansión. No tardarás más de 5 horas pero ten cuidado ya que, aunque no parezca, esta isla tiene mucho de VIRGEN y hay muchos animales raros. Para que no te pierdas, habrá señales en amarillo que te guiarán a la mansión.

Desnuda? De ninguna manera! Como voy a andar caminando desnuda por la jungla!- Gritaba a solas en su habitación.

Esto tenía que contárselo a su esposo Samuel así que salió de su habitación y al hacerlo se encontró con Roberto que iba rumbo a las escaleras.

Roberto!- Le gritó y de inmediato lo alcanzó en las escaleras.- No puedo hacer lo que se me pide esta ocasión!- le dijo como en secreto.

No me digas tu encomienda o serás descalificada.- le susurró Roberto casi al oído. Miró alrededor como buscando cámaras, pues sabía que las había en alguna parte de otra forma como se enterarían de todo, pero no vio ninguna.

No me importa- dijo Sabrina convencida- Tú te la quedarás y pues eres mi hermano, quien mejor para heredarla no?

Si pero tu fortuna será dividida con todos, no solo conmigo! Haz lo que se te pide. Después de todo no puede ser tan malo.

Pero...

Nada de peros, hazlo!- Roberto se dio la vuelta y se fue sin decir más pues el tiempo se le agotaba para realizar su encomienda.

Sabrina volvió a su habitación y tras azotar la puerta se dijo así misma:

Si su última voluntad era que yo anduviera desnuda por la isla... pues así se hará.

Se puso su traje de baño y se percató de la pequeña matita de pelos que se le salía y pensó en rasurárselos pero, a sabiendas que dentro de pronto andaría desnuda, decidió dejarlos.

Tan solo tuvo que esperar unos minutos para que el bote AZUL apareciera.

El resto de la familia recibió encomiendas similares pero con diferentes tiempos y botes.

Helena no tuvo ningún pudor y se quitó el diminuto bikini desde que subió al bote.

En minutos, los 6 miembros de la familia estuvieron desnudos en diferentes partes de la isla en busca de alguna señal amarilla que los guiara de vuelta a la mansión.

Roberto vió una señal en el tronco de una palmera y decidió seguirla mientras se preguntaba que estarían haciendo para ese entonces los demás.

Sabrina por su parte se movía velozmente por la jungla, siguiendo las señales amarillas que no tardo en encontrar, sin preocuparse por lo que los demás estuvieran haciendo en ese entonces.

El Lic. Montoya se sentó en su silla tipo ejecutivo y miró los diversos monitores que mostraban las actividades de cada uno de los presuntos herederos hasta ese entonces. Poco se preocupó de lo que hicieron los hombres pues su atención estaba completamente destinada a las mujeres que lucían bellísimas desnudas; en especial Sabrina y la joven y excitante Helena.

Xavier, aventurado por toda la isla, uso sus habilidades adquiridas en los exploradores y se movía cuidadosamente por las hierbas altas. Sabía perfectamente que las víboras abundaban por esas áreas e intentaba evitarlas. El único inconveniente que tenía hasta ese entonces era sus constantes erecciones. Pues desde la mañana, había tenido muchas de ellas pensando en su primita y aquél rico abrazo donde juraba haber sentido a la perfección las tetas de Helena sobre su pecho. En un momento dado pensó en detenerse y masturbarse para aliviar aquel constante calor pero decidió terminar con la encomienda pronto y prefirió seguir caminando.

El lic. Montoya sonreía maliciosamente al saber que en poco tiempo, los 6 miembros de la familia habrían de encontrarse.

Xavier caminando por los arbustos, sintió la presencia de alguien y de inmediato corrió a esconderse. Era su tía Cecilia y estaba completamente desnuda al igual que él! Siguió escondido y miró el cuerpo de su tía que aunque estaba algo flaca, no estaba del todo mal.

-Tía!- le gritó cuando supo que su tía tarde o temprano lo encontraría.

Cecilia dio un brinco de sorpresa al oír la voz de su sobrino y peor fue al verlo completamente desnudo frente a ella.

-Xavier...! Que haces aquí? No me mires niño!- le dijo mientras intentaba cubrir su desnudez torpemente con sus manos.

Xavier sonrió y caminó hacia ella orgulloso del físico que tenía. Pues era tanto el esfuerzo físico del fútbol americano y las largas horas en el gimnasio que sus músculos estaban muy desarrollados.

-No tiene de que preocuparse tía... después de todo yo también me encuentro desnudo...

-Si pero soy tu tía niño!- decía Cecilia sin poder apartar su vista del formado cuerpo de su sobrino.- Date la vuelta! No quiero que me veas...

Xavier se dio la vuelta y lo que mostró no fue del desagradó de su tía: una espalda musculosa y un trasero firme y formado. Cecilia sintió mucha excitación sin poder evitarlo.

-La siguiente señal es por acá tía!- Xavier señaló hacia la izquierda dándole la espalda a su tía y seguro de que esta lo estaba viendo.

Helena estaba descansado, en un tronco tirado, cuando vio a su tío Samuel acercarse lentamente. Al verla, Samuel le dijo sorprendido:

Helena!

Hola tío!- contestó Helena sin pudor alguno y de reojo miró el débil y diminuto pene de su tío.

Samuel tenía años sin ver un cuerpo tan divino como el de su sobrina. El único que podía igualarle hubiera sido el de la adolescente tía Sabrina pero eso ya era historia. Los pezones de Helena eran grandes y rosados. Su abdomen era plano y bien formado. Y su entrepierna mostraba pelitos dorados. De repente Samuel sintió un extraño cosquilleó en el pene pero justo en ese momento la voz de Helena lo regresó a la realidad.

-Supongo que continuaremos juntos el recorrido tío...

Helena se adelantó y Samuel se deleitó con el culo formado de su sobrina durante el resto del camino. Seguía sintiendo el cosquilleo incesante en su pene y por primera vez en mucho tiempo sintió que podía darse el milagro que le devolviera la vida a su verga.

Roberto retiraba la hierba que se cruzaba en su camino cuando escuchó venir a alguien. Se escondió detrás de un árbol y se sorprendió mucho al ver que era su hermana desnuda! Justo como dios la trajo al mundo!

Aunque nunca lo reconoció, Roberto había soñado toda su vida con ese día. Cuando Sabrina estuvo cerca, Roberto saltó con ánimo de darle un buen susto:

-Arrgghhhh!!!!

Sabrina casi se desmaya de la impresión.

-Te voy a matar Roberto! Que susto me diste!- le gritó olvidándose por el momento de que estaba desnuda frente a su hermano.

Roberto rápidamente, sin pensar en las consecuencias, la abrazó de la cintura. Al principio ambos reían como cuando eran niños pero en unos segundos reaccionaron y se dieron cuenta de lo que estaban haciendo. Para ese entonces los pezones de Sabrina se presionaban contra el pecho de Roberto y la semi erecta verga de éste, ya rozaba la pierna de Sabrina.

-lo siento mucho hermanita. Era una broma...- dijo Roberto tratando de calmar el ambiente tan tenso que se sentía.

Sabrina no quisó quedarse atrás y tratando de no darle importancia a lo sucedido, le siguió la corriente a su hermano.

-Aún recuerdo cuando éramos niños y tu saltabas encima mío a hacerme cosquillas...

-en serio? Yo no recuerdo nada parecido.

Sabrina se lanzó sobre él intentando hacerle cosquillas cómo cuando eran niños pero Roberto al dar un paso hacia atrás, hizo que ambos cayeran al suelo. La posición final fue un poco perturbadora pero muy excitante para ambos. Roberto, de espaldas sobre el suelo y Sabrina encima de él en posición de caballito con su concha muy cerca de su verga.

-Supongo que todo esto lo ha planeado mi padre no es así?- Dijo Sabrina sintiendo un inmenso ardor en su concha. Habían pasado ya casi 5 años sin tener sexo debido a los problemas de su marido y con esto, sentía que el fuego la consumía por dentro deliciosamente.

Roberto no supo que decir pero sus ojos no habían perdido el tiempo y se encontraban mirando descaradamente las tetas de Sabrina. Eran justo como el siempre las había imaginado: bellas e irresistibles!

Su erección ya era completa a tal grado de tener su pene elevado a la altura de su estómago. Sabrina al ver esto sonrió y dijo:

-Dios...

Roberto pegó un tremendo gemido al sentir como la concha de Sabrina rozaba su pene.

-No deberíamos hacer esto Sabrina... alguien podría vernos...

-En medio de esta jungla?- Sin decir más, Sabrina comenzó a rozarse contra el pedazo de carne dura de su hermano.

El lic. Montoya por supuesto que no dejó escapar este momento histórico de la familia y utilizando el zoom al máximo, miraba como Sabrina casi montaba a su hermano y buscaba averiguar si la cópula para ese momento ya se había perfeccionado... después de tantas faenas con la cámara, vio que el pene de Roberto se encontraba fuera...

-al menos no esta dentro de su hermana -pensó aliviado.

-Será mejor que te detengas Sabrina...- le dijo Roberto al sentir que su pene estaba a punto de estallar.

-Tranquilo. No tiene nada de malo hermanito...-Sabrina se había olvidado por completo de la moral y estaba totalmente entregada al placer.

Sin decir más, Sabrina echó su cuerpo hacia delante y le dio un rico beso a su hermano. Fue un beso francés con su propio hermano mientras rozaba su concha riquísimamente contra el pene grande y grueso.

Los dos terminaron viniéndose al mismo tiempo y, mientras Roberto soltaba grandes chorros de semen, con una mano sujetaba la nalga derecha de su hermana y con la otra le sobaba las dos tetotas.

Tiempo después, cuando ambos estuvieron conscientes de lo que habían hecho y difícilmente se veían a los ojos, Sabrina dijo:

-Creo que vi un lago por acá. Vamos a limpiarnos un poco...

En otro lado de la isla, no muy lejos, Cecilia seguía mirándole la espalda a su sobrino. Difícilmente podía apartar su mirada de él y creo que fue esto lo que le hizo resbalar.

-estas bien tía?- Preguntó Xavier mientras la ayudaba a ponerse de pie.- Deja que te revise tía... esto puede ser más grave de lo que parece...

Cecilia se sentó en el pasto y cerró los ojos mientras su sobrino la examinaba cuidadosamente.

-Necesito que abras las piernas tía...- dijo Xavier mirando la reacción de miedo en la cara de su tía. Y es que para esos momentos, el calenturiento de Xavier quería aprovecharse de la situación y lo único que quería era verle la concha a su tía.

Cecilia se rehusaba a hacer lo que su sobrino le pedía pero su excitación era tanta que casi podía sentir los jugos vaginales corriendo por sus muslos. Terminó haciendo lo que Xavier le pedía pues en realidad ella también quería todo con su sobrino...

-Haz lo que mejor te parezca...- le dijo Cecilia ya totalmente pérdida en la excitación.

Cielos... estoy seguro de que quiere que le haga de todo...-pensó Xavier.

Haz lo que mejor te parezca...- le dijo Cecilia ya totalmente pérdida en la excitación.

Lo siguiente... sale de sobra... Xavier terminaría masturbando con los dedos a su tía y ésta gritando con todas sus fuerzas el nombre de su sobrino.

-Siiiii!!! Aaahhhhh Xavierrrr Xavierrrcittooo lindooo! Hmm

Cuando Cecilia empapó los dedos de su sobrino, éste, los saboreó en su boca.

Samuel y Helena se encontraban subiendo un cerro. Cuando llegaron más o menos a la mitad, ahí, había una cueva tenebrosa en la que de inmediato Helena se rehusó a entrar pero parecía ser la única forma de regresar a la mansión pues así lo indicaban las señales amarillas.

-No voy a entrar ahí tío... esta muy oscuro ahí dentro. Sabrá dios que tantas cosas haya.- Helena, de reojo, miró el pene de su tío una vez más y por un momento creyó verlo más grande y gordo que antes. Imposible, seguramente hace rato lo vi mal pensó pues nada que ver con el pene chico y débil de antes.- Que tan largo crees que sea el camino por aquí tío?-Dijo intentando quitarse de la mente el pene de su tío.

-No lo se Helena. Pero creo que es la única forma de regresar...

Samuel cada vez sentía su pene palpitar con más fuerza. Era como si estuviera reviviendo poco a poco. Cada vez que miraba aquel suculento par de tetas de Helena, su pene parecía tomar más fuerza.

-Quieres que te cargue?- Le dijo Samuel dispuesto a ayudar a su sobrina en el regreso a la mansión y claro, dispuesto también a ver si podía sentir las tetas y el cuerpo de su sobrina que se caía de buena.

Como no se me va parar la verga con tremendo forro de vieja que esta hecha mi sobrina- pensaba Samuel- esto era lo que me hacía falta en mi rehabilitación!

Helena sonrió y agradeció el gesto amable de su tío:

-Bueno!- de inmediato se subió a una roca y sin pensarlo dos veces se lanzó sobre los brazos de su tío.

Puso sus manos alrededor del cuello de su tío sin importarle que sus tetas rozaran los hombros y parte del pecho de éste. Incluso hubo momentos en los que sus pezones quedaron a escasos centímetros de la boca de Samuel.

Samuel, ni corto, ni perezoso, colocó una de sus manos por debajo de las nalgas de Helena con la intención de "sujetarla mejor" y, con la otra mano la sujeto de la cadera. Era tanta su cercanía que de vez en cuando su pene rozaba las nalgas de su sobrina. Ella por supuesto que lo sintió pero lo único que hacía era reír nerviosamente y abrazarse con más fuerza del cuello.

-Aquí vamos linda...- le dijo Samuel casi sintiendo que la verga se le ponía, ahora sí, dura y con un tono tan envalentonado como para no perder la oportunidad de decirle palabras dulces a aquella preciosura de adolescente que traía en sus brazos.

Caminaron unos 2 o 3 metros y Samuel comenzó a sentir agua en los pies pero poco le importó trayendo aquella preciosidad en brazos. De pronto, hubo un desnivel que por lo oscuro de la cueva no se podía prever. El resultado fue inevitable. Por más que Samuel intentó guardar el equilibrio, los dos cayeron hacia delante.

Helena quedó debajo del cuerpo de su tío pero esto no era lo peor, su cabeza se sumergió debajo del agua. Trato de moverse, pues se estaba ahogando, pero su tío era muy pesado para ella. Intento por todos los medios: pataleos, golpes al aire y movimientos bruscos de cadera. Incluso cuando su tío se levantó, era tal la profundidad del agua y su tiempo sin aire que no podía salir. Estiró su brazo lo más que pudo en todas las direcciones en busca de un apoyo para salir y cuando su mano se topó con un objeto duro, se apoyó de él y finalmente logró salir. Tosió un poco debido al agua que había tomado durante la casi ya tragedia y fue en ese entonces que se percató de que aún seguía agarrada del duro objeto y lo peor: dicho objeto era la verga de su tío!

-Lo siento mucho...- fue todo lo que atinó a decir y siguió sacándose el agua de los ojos pero sin soltar la verga!

Helena era una experta en masturbar a los chicos y de una forma u otra, casi automáticamente, ya se encontraba masturbando a su tío que era un nuevo creyente en los milagros.

-Hmmm... Hmmm!!- gimió Samuel provocando eco en la cueva.

Las piernas de Samuel cada vez se debilitaban más.

-Eres una diosa Helena lo sabías? Hmm...

Helena, ya consciente, sonrió y le dijo:

-Para serte sincera... yo siempre te creí inofensivo...

Samuel solo duró unos segundos más y soltó su leche por todos lados.

Ellos dos fueron los primeros en volver a la mansión.

Esa noche después de cenar, todos se reunieron junto al mar a tomar bebidas tropicales. Ninguno platicaba de lo sucedido esa mañana pero las miradas cómplices se cruzaban a cada rato.

El primer aventurado fue Xavier que no queriendo dejar en el olvido lo sucedido, se colocó detrás de su tía Cecilia y le dijo:

-Disfrute mucho de mi encomienda el día de hoy.

-Me asustaste Xavier!- le dijo muy nerviosa Cecilia.- Necesitamos olvidar lo sucedido...

-mis dedos aún huelen a ti... no puedo olvidarte así de fácil...

-Eres mi sobrino!

-Y eso que... también soy hombre... si lo olvidas, te juro que en este momento renunció a mi herencia y les digo a todos lo que sucedió...

Cecilia se sintió chantajeada por su propio sobrino pero viendo lo débil que era ante un hombre como su sobrino y las ganas que tenía de follar desde la tarde, terminó accediendo a sus peticiones.

-Vamos a otra parte tía...

-Esta bien pero rápido que mi marido puede sospechar...

Xavier la llevó a la parte solitaria de la mansión. Un patio que estaba solo y descuidado. La alta hierba, sin podar, lo dejaba en claro.

-Que sea rápido Xavier... no quiero arruinar todo...

-Tú tranquila tía que no pasa nada, me conformo con chupártelas... por esta noche claro...

Habilidosamente, Xavier le bajo la parte de arriba del vestido a Cecilia y mamó sus senos como si fuera un recién nacido.

-Hmm asíii chúpamelas Xavierrrr... hmm

Helena fue la única que prestó atención a los demás. Vio como su madre se alejaba con su primo y ahora su papá se alejaba con su tía rumbo al muelle. En eso recordó lo rico que le había sabido la verga de su tío Samuel en aquel clima tropical y decidió ir con él.

-Hola tío!

Para ese entonces Samuel ya llevaba varios tragos pues aunque los demás no celebraran con él, él estaba de fiesta. Festejaba nada más y nada menos que el renacimiento de su verga. Casi estaba dormido cuando vio venir a su preciosa sobrina.

-Hola Helena...

-Puedo sentarme contigo?

Helena vio como su tío le arrimaba una silla pero en vez de utilizarla se sentó en sus piernas.

-Cuidado niña… que… alguien nos puede ver...- le dijo su tío entre balbuceos.

-Y que? No tiene nada de malo que la sobrina se siente en las piernas de su tío favorito o si? Tampoco pueden ver lo que hay debajo de mi falda sabes?- Helena sentía perfectamente como el pene de su tío se repegaba en su culito.

-Y que tantas cosas hay debajo de tu falda?

-Bueno pues... eso depende de ti tío...

Samuel tosió y miró alrededor. No tenía idea de donde estaban los demás pero ya ni le importaba. Su linda sobrina estaba haciéndolo vivir el sueño que cualquier hombre desearía vivir en carne y hueso. Llevó su mano hasta las nalgas de su sobrina y como se arrepintió de no estar en sus 5 sentidos para disfrutar en pleno aquella divinidad de nalgas!

En mi puta vida había sentido unas así- pensaba mientras se las acariciaba con fuerza.

Helena tomó un respiró profundo al sentir como el dedo de su tío se acercaba cada vez más a su conchita. Poco después los dedos ya se presionaban contra la tela delantera de su tanga. Alzó sus caderas y le dijo a su tío:

-Quítame la tanga...

Samuel miró alrededor y con mucha dificultad logró quitarle la tanga a su sobrina y no fue porque se la hubiese bajado si no porque ya fastidiado de no lograr quitársela, terminó rompiéndosela.

Volvió a posar sus manos en aquellas nalgas tan suaves y ricas mientras Helena seguía con su trasero elevado en el aire y le decía:

-Sácatelo que lo quiero sentir bien adentro tío...

-No puedo Helena... no podemos arriesgarnos a tanto...

-Anda tio... por favor... no seas malito...

Después de intentar convencer fallidamente a su tío, Helena terminó diciéndole:

-Entonces frótamelo aunque sea... solo frótalo tío!

Samuel volvió a mirar su alrededor y sin pensarlo de nuevo sacó su verga.

Helena lentamente dejó caer su culo en aquella verga y comenzó a frotarse.

-Hmm ahí tío... ahí Hmm- Le dijo cuando sintió el pene de Samuel atrapado en medio de sus labios vaginales.

-Ohhh que delicia!- Gimió Samuel haciendo un enorme esfuerzo por no clavarsela hasta el fondo a su sobrina.

Samuel terminó bañando de leche los labios vaginales de Helena y pronto se quedó dormido en la silla. Helena se arrodilló ante su tío y tras darle unas chupaditas a su pene, con la intención de probar su semen, le guardo la verga en el pantalón y se fue a dormir.

-En verdad que mi padre era un maldito mierdero- le decía Sabrina a su hermano Roberto en la soledad del muelle.

-Lo sé...

-Crees que él haya planeado el que tú y yo hiciéramos lo de esta mañana?

-Muy probablemente...

-Aún así, yo nunca podría llegar más allá... tú si?

-Más allá de que?- dijo Roberto fingiendo demencia.

Sabrina se acercó a él y tras darle un ligero beso de piquito le dijo:

-Serías capaz de hacerle el amor a tu hermana Roberto?

Continuará...

Autor: Jose


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