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2006-05-07 20:46:31
Mi nombre es Javier y tengo una hija de 13 años llamada Sandra, que no es por presumir, pero a pesar de su edad, tiene el cuerpo sumamente desarrollado, una cintura delgada, un culo redondo y carnoso, unos senos bien formados, incluso siempre he pensado que en vez de tener 13 años, tiene 18.
Vivimos nosotros dos solos, debido a que mi esposa murió en un accidente automovilístico hace un par de años, es por eso que quiero mucho a mi hija, incluso creo que la consiento demasiado ya que siempre le he cumplido todos sus caprichos a la brevedad posible ya que además de ser la única, me recuerda mucho a mi difunta esposa a la cual yo amaba con toda el alma.

La historia empieza en las vacaciones escolares, mi hija Sandra estaba muy triste ya que todas sus amigas se iban de vacaciones con sus familias, pero nosotros nos quedábamos en la ciudad por que yo tenia que trabajar ese verano.

Debido a esto, ella empezó a jugar con todas las muñecas que le había comprado, ella tenía una buena colección de este tipo, tenía su casa de muñecas, un horno, en fin todo lo que una niña necesita para divertirse.

Yo estaba preocupado un poco por esta cuestión ya que a pesar de que ella tenía 13 años, le seguía gustando mucho jugar todavía con sus muñecas, y tenía actitudes a veces muy infantiles, pero luego lo meditaba y me decía que estaba bien, ya que número uno no tenía con quien jugar en el día debido a que se quedaba sola y número dos al menos se entretenía en algo sano y no tenía las tentaciones de irse a jugar a la calle donde los peligros eran muchos.

Todo iba muy bien hasta que un día llegando del trabajo, me preguntó mi hija:

-Papi, estas cansado del trabajo.

-Algo mi amor, por que me lo preguntas.

-Es que estaba aburrida y quería ver si te gustaría jugar conmigo.

-Bueno linda, un rato nada mas y mientras yo no tenga que hacer mucho.

-Si papi.

Subimos por las escaleras a su cuarto, que estaba lleno de juguetes.

-Bueno Sandrita, a que te gustaría jugar-le pregunté

-Al papá y a la mamá.

Cuando me dijo esto, pensé que era un poco extraño que una adolescente de 13 años quisiera jugar ese juego, pero como era un juego donde yo no tenía que hacer casi nada pues me pareció bien.

-Papi, yo soy la mamá, tu eres el papá y los muñecos son nuestros hijos.

-Me parece bien.

A sí pues empezamos a jugar, yo le decía ya llegué mi amor y ella me decía, ya está tu cena y cosas por el estilo.

En eso cuando mi hija se inclinó a recoger un plato de la cena de juguete, pude ver a traves de sus pantalones de mezclilla, unas nalgas bien formadas y duras y unas piernas muy firmes, esto sin duda me excitó, pero me dio vergüenza excitarme pensando en mi hija a si que intenté controlarme.

El hecho de que me excitara era totalmente lógico ya que desde la muerte de mi esposa no he salido con ninguna otra mujer y mi única actividad sexual consistía en pajearme viendo los videos de mi esposa y yo cogiendo en nuestra luna de miel.

El juego había durado bastante y yo cansado le dije a mi hija, que ya tenía sueño y me iba a ir a dormir, ella me dijo que estaba bien, pero con la única condición de que le diera un beso de buenas noches, por lo que me acerqué y le di un beso en la frente, ella al perecer se molestó mucho.

-No papi, estamos todavía jugando al papá y a la mamá y yo me acuerdo que tu no te despedías de mi mamá besándola en la frente, si no en la boca.

-Si Sandrita, pero eso solamente es lo hacen las personas ya grandes.

-Yo ya tengo 13 años papi.

-Lo sé linda, pero además solamente se besan las personas que están enamoradas mutuamente.

Al decirle eso ella puso una cara de tristeza y de decepción que francamente no me gustaba verla a sí, por lo que le dije.

-Mira mi amor solo por esta vez, por que te quiero mucho y por que estamos solamente jugando.

-Si papi lo que tu digas, pero tengo algo que decirte y me da mucha pena.

-Que es mi amor.

-Nunca me han dado un beso en la boca.

-Como Sandrita, no me digas que ninguno de tus compañeros te ha besado.

No podía creer que mi hija con ese cuerpo que se cargaba nunca halla tenido novio, no es que no me entere de sus relaciones, pero yo en la escuela a su edad ya había tenido varias novias y ni sus familias ni las mías supieron jamás de ello, por lo que siendo el padre liberal que soy yo me había imaginado que Sandrita ya habría tenido algunos novios.

-Bueno linda lo que tienes que hacer, es abrir un poco la boca y cerrara los ojos.

Sandra lo hizo sin titubeos, a hi estaba ella, lista para que la besara, no me decidía, pero al ver su tez blanca, su cuerpo, su pelo, sus sonrosadas mejillas y sus labios esperando entra en contacto con los míos, me acerqué a ella y amarrándola por la cintura nos dimos nuestro primer beso.

Ella al principio cuando sintió mi lengua abrirse paso para encontrar la suya, dio un saltito hacia atrás, pero yo como la tenía bien agarrada de la cintura no la dejé zafarse, era increíble la sensación de sentir su lengua luchando con la mía apasionadamente.

Pasamos en esa posición mas tiempo del debido, ya que mi pene para ese momento estaba mas duro que un palo de escoba por lo que me separé de ella.

-Buenas noches Sandrita.

-Buenas noches papi.

Rápidamente me metí en mi cuarto, y puse una de las películas de mi esposa y yo follando y me hice una paja que fácilmente duró mas de una hora.

A la mañana siguiente, me sentí muy mal por haber besado de esa forma a mi hija, a sí que decidí hablar con ella, para aclarar todo, pero al pensar que ella lo había tomado como un juego ya no preocupé tanto.

El juego siguió su curso, cada vez que llegaba de trabajar, ella entraba en su papel de esposa y me recibía con un beso en la boca.

Me preparaba la comida, hacia los quehaceres de la casa, en fin mi hija estaba muy metida en el juego.

-Papi, yo me acuerdo, que mi mama y tu dormían en la misma cama no es así?.

-A si es hijita.

-Pues a mi me gustaría dormir en tu cama, recuerda papi que solo es un juego.

-Bueno mi amor, pero sin moverte mucho que mañana tengo que trabajar.

Sandrita se puso para dormir una pijama tan ajustada que estoy seguro que era al menos dos tallas menor que su talla normal.

Su cuerpo enfundado en esas pijamas se veía tan contorneado, lleno de curvas, tan apetecible, sus pezones se marcaban, en la ropa, grandes y puntiagudos, su culito redondo y duro y solo a unos centímetros de mi pene. Sinceramente esa noche por mas que quise no pude dormir, la excitación de estar tan cerca de mi hija hizo que me desvelará y solo pensaba en su jugoso cuerpo.

Al día siguiente, cuando regresé del trabajo oí la televisión de mi cuarto prendida y cual fue mi sorpresa, al ver que en la televisión estaba el video de mi esposa y yo cogiendo en nuestra luna de miel, me quedé shockeado, mi hija había descubierto los videos.

En eso escuché el correr del agua en el lavamanos del baño, inmediatamente para no encontrara a mi hija en esta embarazosa situación, rápidamente corrí hacia la puerta de la casa y la azoté, para que ella se diera cuenta que ya había llegado.

Esto funcionó ya que la oí la tele apagarse y a mi hija corriendo para venir a saludarme.

Pude notar que estaba muy nerviosa y sudaba en exceso además tenia el inconfundible olor a excitación que expelen las mujeres.

A la hora de dormir sucedió lo que yo nunca me esperaba.

-Papi quiero decirte algo. Dijo mi hija un poco avergonzada.

-Vi los videos tuyos y de mi mami.

Yo estaba que ni podía hablar.

-Que era lo que estaban haciendo?-

-Esteee, sandrita, pues tu mami y yo en esos videos nos estábamos amando, mas bien estábamos cogiendo.

-Ahh y debe ser muy doloroso verdad papi??

-Por que lo dices.

-Por que mi mamá se la pasa gritando en todo el video.

-Je je, no linda tu mamá si gritaba pero no de dolor, si no de placer.

-Papi y eso que tenías en medio de las piernas era tu pito?.

Cuando dijo esto, sentí que mi pene empujaba por salirse de mis shorts, era evidente mi erección.

-Oye papi como podías caminar con esa cosa tan grande.

Dios mío, estaba yo que explotaba.

-Papi, si estamos jugando a que tu eres el papa y la mamá por que nunca hemos hecho lo que tu y mi mami hacen en el video.

-Mmhh esteeeee, lo que pasa es que eso solo lo hacen las personas que se aman.

-Y tu no me amas, papi?

-Si mi amor te amo profundamente.

No puede aguantarme mas, ya mi mente no controlaba mis acciones si no mi cuerpo lleno de calentura y me quité los shorts, dejando al descubierto mis 23 centímetros de carne. Siempre había estado orgulloso del tamaño de mi pene.

Sandra al ver mi pito parado en su máxima extensión, abrió los ojos y puso una expresión de espanto al ver tremenda cosa saliendo de mi cuerpo.

Le dije que no pasaba nada, le dije que de ahora en adelante ella iba a ocupar el lugar de su mamá para siempre.

Ella estaba feliz al oír estas palabras, sin embargo la notaba muy nerviosa seguramente por el hecho de que ella no sabia que hacer con ese pito tan grande.

-Sandrita solo recuerda el video que viste, recuerda como tu mami se lo metía todo en su boca y lo chupaba como si estuviera chupando una paleta.

Acto seguido Sandrita se inclinó y saco su lengua, con miedo ella le pasó un primer lengüetazo a mi cabeza, le pregunté si le había gustado el sabor y me dijo que si, que con razón en el video mi mami se la pasaba chapándola.

No agente mas y la agarré de la nuca, insertando la mitad de mi miembro en su boca, empecé a mover mis caderas hacia delante y hacia atrás, cogiéndomela e insertando mi pene centímetro tras centímetro.

A ella le dio un poco de asco esto ya que obviamente mi pito llegó a tocar su garganta.

-Sandrita, a tu mami, nunca le dio asco esto y ella se lo tragaba todo.

-Papi es que está enorme, pero si mi mami lo hacia yo tambien debo de poder hacerlo.

Diciendo esto los 23 cm de mi pito desaparecieron en su boca y en su garganta, sus labios llegaron a tocar mis huevos.

Después de unos minutos, ella retiró su cabeza de mi pene, pude ver como mi pito salía de su garganta y de sus labios, volviendo a aparecer todo completo.

Le dije que siguiera haciendo eso, estaba yo loco de placer, tanto que no me acuerdo si fue en la quinta o en la sexta mamada cuando no pude mas, estaba yo tan ensimismado en mi placer que ni tiempo tuve de advertirle del torrente de leche que se venía, de lo que si tuve tiempo, fue de apoyar mis manos sobre su cabeza ya que sospechaba que en el momento en me corriera ella pudiera espantarse y no tragárselos todos.

Cuando mi hija sintió mi leche en su boca, abrió enormemente los ojos, comenzó a gemir, no se si de placer o de asco o no se de que y quiso retirar su cabeza, pero como la tenía bien agarrada, se quedó ahí, firme para tragarse toda la leche.

El problema consistía en que desde que me masturbaba de adolescente siempre me corría abundantemente, esta noche sin duda no era la excepción.

Sin embargo estoy seguro no sé si por la excitación de que mi hija me lo estaba chupando, o por otra cosa, esa noche me corrí como nunca en mi vida me había corrido, chorros y chorros de semen, no sé de donde sacaba yo tanta leche, parecía que nunca iba a acabar de correrme.

Las mejillas de Sandrita se inflaron a mas no poder debido a la cantidad de leche, cuando no pudo retener mas, le empezó a escurrir por la boca y mi semen bajaba por mi pito y llegaba hasta los huevos. Era tanta la leche que pensé que se iba a ahogar.

Cuando al fin dejé de correrme, retire mi pene flácido de su boca, veía como mi hija se tragaba toda mi leche que aun tenía.

Intentó decirme algo, pero no le entendí debido a que su boca, sus labios y su garganta estaban llenas de semen,

Se le aguaron los ojos a mi hija, parecía asustada, en ese momento volví a recobrar el control de mi mismo y le dije que no se espantara, que su mami tambien se tragaba mi leche.

Busqué los videos donde mi esposa hacía lo que le había comentado, cuando ella los vio se tranquilizó un poco.

-Mi amor no pasa nada, es solo mi leche

-Papi- me dijo al fin Sandrita después de haberse tragado la leche faltante.- Me asusté mucho, creía que me iba a ahogar

-Lo siento por no haberte advertido mi amor, pero dime ya viste como tu mami tambien se la tragaba toda, a ella le gustaba mucho.

-Papi es una leche muy salada y muy espesa.

-No te preocupes, con eso creces mas fuerte como tu mami.

-Papi, mira ya tu pito, ya se te puso otra vez bien grande y bien duro.

Era cierto, en ese momento volví a dejar de pensar con la cabeza y estaba listo para desvirgar a mi hija.

Como un animal, la tumbé en la cama y de un solo movimiento, le quité sus ajustadas pijamas, dejando al descubierto un calzoncito blanco, el cual estaba húmedo, debido a la excitación de mi Sandrita.

Con manos hirvientes y temblorosas le quité su calzóncito, lo que ví era impresionante, Sandra a pesar de que tenía 13 años y tenía unas corvas y unas piernas de 18 solamente tenía cinco o seis vellos en su vaginita este hecho hacía que pudiera ver que toda su conchita esta muy mojada y muy apretada.

Me le quedé viendo y me dije que de ninguna manera mi pito largo y grueso iba a entrar en su hoyo. Por lo que me decidí a devolverle la mamada que me había dado, pero primero, me acerqué a sus labios y nos besamos como marido y mujer, después pasé a quitarle el top de sus pijama y me encontré con sus senos, dos meloncitos duros y firmes, unas aureolas rosadas y unos pezones grandes y carnosos, apuntándome en línea recta. Me entretuve en sus pezones largo tiempo, succionándolos y lamiéndolos a placer como dos caramelos.

Cuando llegué a su vagina esta estaba completamente mojada por lo que decidí meterle mi dedo, esto origino un gemido de mi hija, e hizo que cerrara sus piernas, le dije que las abriera lo mas que pudiera como lo hacia su mami, entonces empecé a meter mas dedos, entraban secos y salían muy mojados, con los jugos de su conchita.

Al fin le metí la lengua, cuando esta entró en contacto con sus labios vaginales Sandrita arqueó su espalda de placer, le pasaba la lengua frenéticamente.

-Papiiiiiiiii, ya no por favorrrrrrr, tengo que ir al baño, no me aguanto las ganas de hacerme pipi.

-Olvídalo-le dije- esta bien que te hagas pipi aquí, eso es bueno.

Le seguía pasando la lengua por todo su hoyito, ella solo gemía y se movía de placer.

-Papiiiiiii, me hagoooooooooo, me hagoooooooooo.

Me aparté para ver el espectáculo, de la conchita de Sandra empezaron a salir chorros y chorros de líquidos, disparados hacia todas partes, acompañados de largos gritos de Sandra

Ella intentó cerrar las piernas para contenerse y no seguirse orinando, pero yo presto se las volví a abrir para que se siguiera viniendo, esta maniobra hizo que al acercarme para abrirle las piernas, me cayeran grandes cantidades de sus jugos en mi pecho y en mi largo pene.

El primer orgasmo de mi hija era fenomenal, ni todos los orgasmos juntos de su mamá se comparaban con este.

Cuando terminó de venirse y dejó de gemir de placer, el escenario era que ella estaba empapada en sudor, como si se hubiera duchado y yo estaba empapado, pero de sus jugos, sosteniéndole con mis dos manos sus piernas y ni que decir de cómo quedaron las sabanas.

Al verla a sí en esta escena, y al ver su conchita lubricada a mas no poder, me importó poco si cabía o no mi miembro y le dije que se preparara por que la iba a penetrar y que le iba doler un poco por ser esta la primera vez.

Ella se espantó un poco ya que sabía perfectamente el tamaño de lo que le iba a entrar, pero me dijo que si su mami podía, ella también.

Puse la cabeza en la entrada, de su concha, la frote en ella para recoger un poco de sus jugos y lubricarme y embestí poco a poco.

Sandrita al sentir ya mi cabeza a dentro de ella dio un gemido que se oyó por toda la casa.

Seguí penetrándola, por dios que me costaba trabajo abrirme paso a través de sus paredes vaginales estrechas, parecía que estaban ahorcando a mi pene, sentí que chocaba con algo sin duda alguna era su himen

-Argghhhhhhhhhhh, papiitooooooooooo, hasta ahí nada mas, te lo ruego, mas ya no.

Para este momento llevaba yo apenas 10 cm. Adentro faltaban 13 así que le dije:

-Mi amor estoy a punto de romper tu himen, vas a sentir un poco de dolor, y como algo que truena, no te preocupes.

-Papiii por favooooor.

Empuje dos centímetros mas, con lo que logré romperlo.

-Arrrrrrrghhhhhhhhhhhh, papiiiiiiiiiiiii, me duellllleeeeeeeeeeeee, me duelllllllleeeeeeee, sacaloooooooooooooooo, te lo ruegooooooooooo.

Empezaron a salir lagrimas en sus ojos, yo ya estaba demasiado excitado para poder pensar.

-Mi amor falta poco aguanta.

Seguí metiendo centímetro tras centímetro.

Sandrita, gritaba, y del dolor con sus manos me empujaba para que lo sacara, pero yo la tenía bien agarrada de la cadera, con lo que sus empujones solo sirvieron para que entrara mi pene mas rápido, cuando al fin estaba todo adentro, empecé a meterlo y a sacarlo.

Era imprsionante el ver como mi eneorme miembro aparecia y desaparecia de su concha el movimiento de nuestras caderas era ritmico, como si mi hija y yo hubiermos cogido por años.

Sandrita ya no gritaba si no gemía de placer.

-Papito, cógeme, a sí como con mi mami.

-Mas rápido papi, mas rápido.

Era un vaiven frenético, cuando estube apunto de venirme, me agente y le dije que se quedara quieta, que no se moviera.

Al pasar la sensación saque mi erecto pene de su concha y le dije que se volteara, la puse en cuatro patas y mela empecé a coger de a perrito, el problema fue que mis empellones eran tan violentos, que Sandra perdió el equilibro varias veces callendose de bruces.

-Sandrita, ya no queiro que te caigas, a si que par seguir metiendotela por detrás quiero que te acustes boca a bajo en la cama, pero a la altura de tu conchita quiero que te pongas dos almohadas para que tu culito se levante.

Y ella al hacer esto dejó su culito al aire, por lo que la penetré tanatas veces con toda mi potencia que hasta perdí la noción del tiempo.

Lógicamente me volví a correr por chorros, solo que esta vez en su vagina.

Después de esta noche, nos mudamos a otra ciudad donde nadie nos conociera y el juego de papi y mami continúo todas las noches, incluso fue mas real cuando nacieron dos encantadores niños que sin duda eran producto del eterno juego que jugaríamos mi hija y yo por mucho tiempo mas.
Autor: pantacha


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