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2007-04-02 01:24:36
Yo era un chico normal, no estaba muy desarrollado a mis 15 años. Por lo menos no tanto como mi primo que solo tenía un año más que yo. Por esas edades estábamos descubriendo muchas cosas en la vida y un día normal de verano fue cuando descubrimos el sexo.

Yo era un chico normal, no estaba muy desarrollado a mis 15 años. Por lo menos no tanto como mi primo que solo tenía un año más que yo. Por esas edades estábamos descubriendo muchas cosas en la vida y un día normal de verano fue cuando descubrimos el sexo.

Me llamo Luis, como he dicho no estaba muy desarrollado físicamente con lo cual casi siempre se me volvía un complejo hablar y relacionarme con las chicas. Recuerdo que por aquel entonces estaba loco por "rozarme", pero mi timidez y mis complejos me lo impedían todas las veces. Para desahogarme me hacia pajas, utilizando normalmente mujeres mucho mayores que yo para mis fantasías (profesoras, vecinas, mis tías...). Mi primo, el protagonista de esta historia, se llama Edu, tiene un año más que yo y como dije estaba más desarrollado, siempre lo estuvo desde muy pequeño.

Una tarde de aquel verano estábamos en mi casa jugando con la videoconsola. Estábamos solo pues mi madre y mi padre estaban trabajando, los dos eran enfermeros. En un punto de la tarde, como todavía quedaba para que llegaran mis padres, pusimos la televisión y buscamos canales de pornografía en el satélite. Encontramos uno y nos pusimos a bromear y a hablar de las mujeres de la película y las cosas que hacían.

Después de un rato, mi primo dijo que se estaba empalmando y sin pensarlo se saco la polla. Yo también estaba empalmado así que me la saqué. Estábamos los dos en el salón viendo la película y masturbándonos. Aquella tarde, que fue la primera vez que sacamos en público nuestras polla empalmadas, vi que mi primo estaba más desarrollado de lo normal. Tenía un pollón de unos 20 centímetros y muy gruesa. Yo esgrimía mi pito de uso 14 centímetros. No es que estuviera acomplejado, es que lo de mi primo acojonaba.

Pues los dos en el sofá veíamos la película y disfrutábamos, cuando sin darnos cuenta, estábamos tan metidos en la película, mi madre que entra en la habitación. Fue tan de golpe que ella se quedó paralizada en la puerta viendo la situación y nosotros con las pollas fuera e igual de paralizados.

-He... He salido... antes por que estoy algo mala. –dijo mi madre y sus ojos se clavaron en la polla de mi primo.

-Pues acuéstate... –acerté a decirle.

Mi primo estaba quieto mirando hacia el televisor y no se movía pues creía que mi madre no lo había visto y además seguía con la polla tiesa. A mí se me bajó, pero mi madre no apartaba la mirada de la otra. Se acercó por detrás de mi primo para poder ver mejor aquel aparato.

-Edu... ¡Qué cosa más grande! –dijo mi madre.

Edu se levantó y se guardó su polla. Mi madre se estremeció y ruborizó y se marchó corriendo a su habitación. Así terminó nuestra paja y, aunque pensábamos que mi madre diría algo, no paso nada más fuera de lo común.

Unos días más tarde, fuimos las dos familias, la de mi primo y la mía, de camping. Llevábamos una tienda de dos habitaciones donde dormiríamos mi padre y mi madre en una habitación, mi primo y yo dormiríamos en la otra. Mis tío dormirían en otra tienda de cuatro plazas con un colchón muy grande, ellos serían los que mejor dormirían.

Llegó la noche y empezamos a preparar las tiendas. Primero se montó la de mis tíos y la verdad es que tenían espacio de sobra en la tienda. Después montamos la otra y al preparar la habitación de mis padres, resulta que su colchón estaba pinchado.

Después de mucho pensar, se decidió que mi padre dormiría en la tienda de mis tíos y mi madre en la habitación nuestra. Cuando nos fuimos a dormir nos acostamos y mi madre se puso entre mi primo y yo. Nos acomodamos como pudimos y mi madre se giró y me abrazó, apuntando su culo para mi primo. Paso como media hora y yo no podía dormir, pero no me movía ya que tenía a mi madre al lado y no quería despertarla. Pero al rato sentí algunos movimientos en mi madre. Se movía de vez en cuando y cuando ella se paraba comenzaba un movimiento rítmico. Pasaron por mi cabeza muchas ideas, pero al rato me quedé dormido.

Por la mañana nos levantaron y fuimos a varios lugares de la zona para conocer el lugar. Comimos en un restaurante y por la tarde fuimos a bañarnos a la playa. Estaba en el agua con mi primo y se acercó a contarme una cosa.

-Anoche cuando nos acostamos, -me decía totalmente emocionado- estaba al lado de tu madre y sentí su culo rozar mi muslo. Me puse muy caliente y bajé una mano para tocárselo. Pensé que me iba a pegar o algo así, pero se levantó el camisón y le pude tocar todo el culo con las bragas. La polla se me puso durísima y me giré y se la pegué al culo. Y en vez de separarse, se movió para frotársela. Yo me moví como si la follara y ella me pegaba el culo más. En nada de tiempo me corrí en su culo y le manché las braga y yo también me manché. Y ella se levantó y como vio que tu estabas dormido, se limpió con una toallita húmeda y después me limpió a mí, me cogió la polla y la limpió haciéndome una paja y me corrí de nuevo en su mano. Fue alucinante.

Mi primo me contó aquello y estaba muy excitado. Mi madre lo había masturbado, primero poniéndole el culo para que le pusiera la polla en él y después le hizo una paja con la excusa de limpiarlo. Sin duda mi madre quedó impresionada por el tamaño del pene de mi primo. Los movimientos que yo había sentido por la noche no eran si no los movimientos de mi primo al "encular" a mi madre.

Por la tarde se compro otro colchón y el resto de los días que pasamos en el camping no ocurrió nada más entre ellos. Volvimos a casa y unas de las cosas que cambió después del viaje es que mi madre siempre le decía a mi primo que si se quería quedar en casa, seguramente echaría de menos aquella polla.

Pasó algún tiempo y en casa de mi primo decidieron hacer obras, por lo cual mi primo y su madre, mi tía María, se quedaron dos meses en casa. Yo, que conocía la historia, sabía por qué mi madre estaba tan contenta por que viniesen. Pensaría que podía tener ese pollón en algún momento, pero mi tía estaría por allí. ¿Cómo se desharía de ella?

En la cuarta noche que pasaban en casa, estábamos los cuatro solos. Papa y tito Andrés estaban trabajando. Mi primo y yo estábamos sentados en el salón viendo la tele. Mi madre y mi tía hablaban en la cocina. Al rato entraron y mi madre le indicó a mi tía.

-Pues como te lo digo, entré y estaban los dos viendo películas pornos y masturbándose. –dijo y me quedé helado. Mi primo parecía que no le importaba lo que decía mi madre.

-Así que masturbándose. ¿Cuántas veces te he dicho que no te la toques? Además me ha comentado que se la rozaste por el culo en la tienda el otro día. –mi madre se lo había contado todo a mi tía. –Venga, ponte de pie.

Mi primo se levantó del sillón y las dos mujeres se sentaron delante de él y al lado mía.

-Marta, creo que mi hijo se está convirtiendo en un hombre, ¿le enseñamos algunas cosas? –le dijo mi tía a mi madre.

-Sí, se lo enseñaremos las dos a la vez. –respondió mi madre y me dijo- Tú, Luis, aprende de lo que veas.

Dicho esto las dos le bajaron los pantalones a Edu. Su polla no tardo más de dos segundos en ponerse erecta y mi madre se la cogió y empezó a masturbarlo.

-Tiene buena polla el condenado ¿verdad? –le dijo mi tía a la otra mientras se sacaba las tetas.

-Sabía que existía este tamaño, pero nunca lo había visto en directo... y menos poder probarlo.

Mi tía se untó un aceite entre las enormes tetas y le quitó la polla a la otra, la puso entre las dos y empezó a pajearlo. Mi primo gozaba con las tetas de su madre y mi madre acercó la boca para lamer la punta de la polla al asomar entre las tetas de María. Edu gimoteaba de placer. Mi tía soltó la polla y se la ofreció a la otra que rápidamente se la metió en la boca para chuparla.

-Ven Luis. –me llamó mi tía y yo obedecí rápido por si me tocaba algo.

Ya con verle las enormes tetas a mi tía y ver como mi madre se la mamaba a mi primo, tenía para dos meses de pajas. Me puse delante y ella me quitó los pantalones y los calzoncillos. Cerré los ojos y mi polla, totalmente dura y algo más grande de lo normal, fue colocada entre las redondeses de los pechos de mi tía. Sentí como se movía para masturbarme y al poco tiempo me movía yo como follándola. Yo permanecía en éxtasis sintiendo a mi tía que la sacaba de las tetas y me empezaba a mamar. Sentía como se la tragaba entera, hasta los testículos. En el éxtasis, alargué la mano y la puse sobre su cabeza para acariciarla. Abrí los ojos para ver como aquella mujer de grandes tetas se comía toda mi polla y...

-Mamá, ¿Qué haces? –dije al ver que era mi madre quien me la chupaba.

-Os estamos enseñando a follar. –dijo mi tía que estaba sentada en el suelo entre las piernas de su hijo, con la polla en una mano y lamiéndole los huevos.

Mi madre siguió mamándome y yo me excitaba por momentos. Al poco pararon de mamarnos se sentaron en el sofá y se quitaron las bragas. Abrieron bien las piernas y los labios del coño y nos indicaron que se los chupáramos. Los dos dudábamos, pues nunca lo habíamos hecho, pero mi tía se levantó y nos pidió que nos acercáramos a mi madre. Mi tía hundió su boca en el coño de mi madre y empezó a comérselo mientras nos intentaba explicar los lugares que les daban más placer a ellas. Mi madre se retorcía de placer con una cara de asombro. Era la primera mujer con la que tenía sexo. Mi tía se levantó y mi primo le empezó a lamer todo el coño a mi madre. Yo fui arrastrado por mi tía al otro sofá y se tumbó, abrió las pierna y hundió mi cabeza en su coño.

Intentaba follar a mi tía con mi lengua, metiéndola todo lo que podía en su vagina. Ella se retorcía y gemía mientras acariciaba mi cabeza. Le metí un dedo en el coño a la vez que le chupaba su duro clítoris. Empezó a mover las caderas por el placer y al poco tiempo me agarró del pelo y apretó más mi cabeza contra su coño a la vez que sentí como mi boca se llenaba de sus flujos. Se había corrido en mi cara.

-Métemela hasta el fondo. –me dijo mi tía soltándome y abriéndose el coño de par en par.

Me levanté y me puse encima de mi tía. Era mi primera vez. Era a la primera que me iba a follar. Miré para mi madre que estaba encima de mi primo a cuatro patas, su coño sobre la boca de él y la gran polla de Edu en su boca. Estaban haciendo un sesenta y nueve. Sentí que mi tía agarró mi polla y la acercó a su coño. Por primera vez sentí el calor de la vagina de una mujer, al ir metiéndola, al dejar caer mi peso sobre ella. Mi tía me agarró el culo y me pidió que la follara bien fuerte.

Mi madre se levantó del suelo y se sentó sobre la polla de mi primo. Se la fue metiendo poco a poco hasta que la tuvo toda dentro. Edu se agarró a las tetas de ella y las empezó a mamar. Mi madre estaba a poca distancia de nosotros y podía ver perfectamente la cara de placer al sentir como le entraba la polla de su sobrino. Mi tía gemía con cada envestida que yo le daba. La excitación era tal al ver a mi madre follar y meterla en mi tía, que en un momento se la saqué a mi tía y la acerqué a la boca de mi madre. Ésta la empezó a lamer sin importarle que estuviera llena de los flujos de mi tía.

Mi tía se levantó y se sentó en la cara de su hijo, ofreciéndole el coño para que se lo comiera. Mi madre seguía follando con mi primo, pero se puso a un lado de su cuñada . Yo de pie veía la escena, mi primo tumbado en el suelo, metiendo su polla en mi madre que lo montaba echada a un lado para que su cuñada le diera el coño a su hijo para que se lo comiera.

Yo estaba que reventaba. Tomé el aceite que mi tía había utilizado antes y lo puse en mi polla y un poco en el ano de mi madre. Ella miró hacia atrás al ver lo que yo iba a hacer y me sonrió indicándome que me daba permiso. Tomé mi polla y la acerqué a su ano. Mi madre dejó de follar a Edu y esperó a que se la metiera. Me costaba trabajo, nunca lo había hecho y me empezaba a desanimar. Al momento mi tía se levantó y se puso a mi lado. Tomó mi polla y la chupó un rato hasta que estaba totalmente dura. La dirigió al culo de mi madre y la mantuvo mientras yo empujaba y empezaba a entrar.

Mi madre dio un gemido de dolor al sentir como entraba mi polla. Le empujé más hasta que entró toda en su culo. Empezamos a movernos los tres con dificultad hasta que nos sincronizamos y nuestras pollas entraban y salían a la vez del cuerpo de mi madre. Mi tía nos miraba y se masturbaba en el sofá. No tardó mucho madre en correrse dando gemidos y acelerando nosotros al sentirla. Yo tardé un segundo más que mi madre en correrme en su culo, llenándola de leche. Se la saque y vi como mi leche salía de su ano.

-Cariño, ven al sillón y hazme lo que tanto me gusta. –le dijo mi tía a su hijo.

Mi madre se levantó y los dos nos sentamos en el otro sofá a ver el espectáculo que nos daban madre e hijo.

Mi tía estaba sentada en el filo del sillón, toda tumbada y abierta de patas. Se podía ver perfectamente sus dos agujeros, el coño y el culo. Edu se levantó del suelo con la polla totalmente erecta. Se acercó a su madre y, cogiéndose la polla con una mano, la llevó al ano. Empezó a empujar hasta que se fue perdiendo ese trozo de carne dentro de ella. Cuando entró toda, empezó a metérsela y sacársela cada vez más rápido. Al poco tiempo le follaba el culo a toda velocidad.

-Hazme ahora lo que me gusta. –dijo ella entre gemidos.

Mi primo le sacó la polla del culo y lo metió de golpe en su coño, hasta el fondo y de nuevo lo sacó del coño y la hundió en el culo de su madre. Estuvo no se cuanto tiempo alternando entre el culo y el coño de ella hasta que mi tía empezó a gemir al sentir un orgasmo. Entonces le metió la polla en el coño y la folló rápidamente. Mi tía gritaba y gemía como una loca y se corrió con grandes espasmos, mientras a los pocos segundo su hijo la sacó de su coño, se masturbó apenas unos segundos, le echó el primer chorro de leche sobre los pelos del coño y hundió su polla lo más que pudo en el coño de su madre para acabar de correrse dentro de su vagina. Mi tía se retorcía y gemía de placer.

Después de unos minutos, mi primo se la sacó y se tumbó al lado de su madre para descansar. Un rato después de estar en el salón y charlar de cómo nos habían enseñado, nos fuimos a bañar. Mi madre y yo nos bañamos en su ducha, mientras mi primo y su madre se ducharon en el otro cuarto de baño.

Así fue como aprendí a follar. Desde aquella experiencia ha habido muchas otras, pero ya lo iré contando poco a poco.

Autor: mortocoro


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