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2009-12-16 02:27:41
Sentados a la mesa para desayunar, tanto él como ella mantenían una actitud un tanto fría y distante. Él, enfrascado en el periódico de la mañana, atendía las noticias internacionales y de la bolsa. Ella, que parecía tardar una eternidad en comerse una simple tostada, miraba esquivamente en todas direcciones con gesto nervioso.

Usando su dedo índice, comenzó a jugar con un mechón que le caía, haciendo círculos como si quisiera dejarlo rizado. Él, mirando por encima de sus gafas de pasta que tenía casi en la punta de nariz, se percató del detalle y dejó de mirar el periódico. Dándole un sorbo a la taza que tenía delante de él, esperó un par de segundos a que ella misma, al notar como era observada, iniciara la conversación.

-Oh, buenos días papá-dijo ella nerviosa-.

-¿Buenos días, no hay nada más-preguntó con retintín-?.

-¿Nada más?, ¿nada más como qué-volvió a preguntar-?.

-Tú verás, pero te conozco, conozco a mi hija y sé que cuando juega así con el pelo es que algo le ronda la cabeza-señaló-. ¿Va todo bien?.

-Sí, claro, todo va perfecto.

-¿Segura-se adelantó-?.

-Sí papá, en serio-respondió nerviosa-. El trabajo va bien, el kiosco tiene mucha gente y gano mi dinero, y en el centro comercial los demás compañeros estamos bien, no te preocupes por eso.

-¿Y porque me tengo que preocupar entonces?.

-Papá, hazme un favor-dijo en tono críptico, misterioso-…

-¿Qué clase de favor-preguntó alzando la cabeza, con gesto interrogante-?.

-Es que….me da cosa decirlo…

El padre agachó un poco la cabeza para mirar fijamente a su fija por encima de sus gafas rectangulares. La cara de su hija reflejaba su alteración.

-Me da cosa…

-Ya lo dijiste-y agarró su taza para tomar un par de sorbos-…¿entonces?.

-Es sobre "Ener"….

De pronto, al oírlo, el padre sufrió una fuerte impresión y fruto de ella lanzó la bebida de su boca con tanta fuerte que alcanzó de pleno a su hija, quedando salpicada por toda la cara. Ésta quedó impasible con un extraño y leve gesto de reírse.

-¡¡Dios!!, lo siento, yo…

-Sí, ya sé, lo sientes…¿cómo la otra vez, verdad-e hizo un ademán de reírse-?. Lo lamentas mucho muchísimo-e hizo un gesto entre sardónico e irónico-…De acuerdo, ¿me alcanzas por favor algo para limpiarme?.

El padre se levantó y fue al rodillo de la pared a coger un par de papeles del rollo para pasarlo a su hija, la cual se limpió toda la cara hasta dejársela como antes. La hija, volviendo a mirar a su padre, vio su miedo y sintió más ganas de reír que de gritar.

-¿No estarás enfadada, verdad?.

-No-sonrió-, la otra vez sí que lo estaba, pero ahora no. De hecho, casi esperaba que reaccionaras del mismo modo…

-Bueno, creo que es una reacción normal. Se suponía, y creo ser tú la que lo dijiste, que el tema de "Ener" no volvería a salir, ¿verdad?.

-Sí, eso creía yo, pero al parecer no es así, y créeme que lo lamento mucho, pero no tengo a nadie más a quien pedírselo. Sé que tú podrás ayudarme.

El padre miró a los ojos azules de su hija, recorrió el sedoso pelo largo y rojo el cual le llegaba un poco más de la nuca, pasó por su boca de finos labios y el conjunto de su expresión, que casi la conferían el rostro de una muñeca de porcelana. La hija, por el contrario, solo se fijaba en los ojos azul oscuro, casi violeta, de su padre, dejando de lado su aún intacta y nada calva mata de pelo gris oscuro, con su barba ligeramente cana por ambos maxilares laterales. No podía dejar de mirar esos ojos, buscando en ellos la ayuda que tan angustiosamente necesitaba.

-Dime de qué se trata, ya hablaremos entonces-concluyó el padre, tras una pausa que, pese a su brevedad, se les había hecho eterna-.

-Pues…verás…la cosa está en que….en que….

-¿Siiiii-preguntó con un largo mohín de curiosidad-?.

-Papá, ¿podrías darme por el culo?.

Los ojos casi violetas de su padre se abrieron del todo, permaneciendo así largo rato hasta que ella hizo un leve gesto ladeando la cabeza y arqueando las cejas en señal de resignación, diciéndole "te tocó" como si no tuviera más salida.

-¿Quieres que yo te dé por detrás?, ¿estás mal de la…?

-Por detrás no, por el culo, que no es lo mismo-lo corrigió-. En serio papá, te lo digo en serio, lo necesito. Necesito que me des por el culo, a ser posible hoy mismo.

-¿Y a cuento de que viene esta majadería que se te ha ocurrido?.

-¡NO SE ME HA OCURRIDO A MÍ-protestó-!. Es Éner, la culpa es suya…

-¿De Éner?, ¿porqué de él y no de ti?.

-Es que….bueno, hace casi una semana estábamos en la cama, ya sabes, los dos en plena faena, follando como locos, y entonces él me pidió que me pusiera cabeza abajo en la cama, que le apetecía probarme el culo…

-Ah sí, ya, claro, eso nos pasa a todos-se burló descaradamente-…

-¡EH-lo frenó-!. El caso es que me asusté. Ya sabes, es Éner, y le dije que me daba mucho corte, pero el insistió, así que le dije una pequeña mentirijilla.

-¿"Pequeña mentirijilla"?.

-Sí: le dije que hacía mucho que no me daban, que lo tenía cerrado y me haría un gran daño, que esperase unos días. Confiaba en que la idea se le iría de la cabeza, pero lleva toda la semana detrás de mí como un perro en celo. Ya no me quiere follar, solo le apetece darme por el culo, se está volviendo loco…y temo lo que pueda pasar.

-Vale, sí, entonces aquí va la pregunta del millón de dólares: ¿qué pinto yo en tu pequeño drama amoroso?.

-Es que he pensado que cuando salga de aquí iría a verle y le diría que sí, que me dejaré, pero lo haría con mi culito un poco dilatado ya, así no me haría daño. ¿Entiendes ahora porque te lo pido? Si tú me enculas primero, luego será más fácil con él.

-¡Hija, por dios!, yo no tendría que saber de esas cosas, ¿comprendes? Me metes en unos berenjenales que no son normales. Lo de la otra vez ya me pareció demasiado, pero esto se sale de todo límite, ¿como diablos esperas que acepte así sin más que yo te dé por el culo como si fuera lo más normal del mundo?.

-Bueno, es eso o sufrir un desgarro anal-concluyó-. Y la culpa sería tuya por no haberlo evitado pudiendo hacerlo. Necesito de los servicios de tu polla papá, y créeme que es un caso de urgencia.

El padre, entre molesto, iracundo y resentido, miró a su hija apretando los labios. Ya la otra vez había usado un argumento parecido y había cedido por miedo, pero que de nuevo recurriera a ello lo molestaba, apelaba a ese instinto protector que todo padre tiene hacia su hija sabiendo que sería difícil decirle que no.

-No te preocupes-intervino ella antes que él dijera su decisión-, todo irá bien. Además, follaremos antes para que estés en plena forma y si quieres puedes hacerlo sin condón. Además, llevo toda la semana siendo muy meticulosa en lo de limpiarme el culo: he logrado meterme dos dedos enjabonados al ducharme para ir dejándolo limpio y evitar esas cosas escatológicas-dijo con un mohín de asco-.

-Veo que lo has tenido todo en cuenta…y se supone que yo debo presentarme voluntario para la misión, ¿no?.

-Bueno, la otra vez disfrutaste mucho, y no ha pasado tanto tiempo desde entonces, ¿verdad?.

-Casi un año, puede que algo menos-respondió-.

-¿Tanto-se extrañó. El asintió sin más-?. Caramba, parece que fue ayer…en fin, pues eso…que necesito montármelo contigo, necesito que me porculices para que luego Éner no me lastime. Si tengo que arrodillarme lo haré, pero por favor, dime que sí, dime que lo harás, dime que me follarás el culo-decía con voz temblorosa, histérica-…

Se encontró atrapado. No quería ayudarla en ese despropósito, no deseaba ni por un momento colaborar en todo eso, prefería enviarla con Éner y que él diera cuenta de ella…pero un viejo recuerdo de su memoria, olvidado hasta ese preciso instante, volvió a su cerebro, y ese momento, doloroso pero real, hizo que por dentro, sin que ella lo viera pero que sí lo notase, se mordiera el labio inferior.

-Ssss-se oyó un susurro-…

-¿Cómo dices-preguntó ella frunciendo el ceño-?.

-Síiii-contestó en otro largo susurro-. De acuerdo, lo haré. Pero será la última vez que me pides algo de eso, ¿vale?.

-¡Muchas gracias papá-se levantó con rapidez para darle un beso en la mejilla a su padre-!. Sabía que no me defraudarías.

Aunque quería apartarla de él con un gesto de desprecio, no pudo. En el fondo, la quería. En el fondo, la seguía queriendo, seguía siendo su hija. Seguía amándola.

-¿Hacemos como la otra vez-preguntó él-?.

-Sí, estaría bien, como la otra vez, tenemos tiempo hasta que le vea. Esperemos a digerir todo esto y luego ya nos pondremos a ello-asintió ella-.

En las siguientes dos horas tanto él como ella actuaron como si aquella charla no hubiera tenido lugar. Luego, la cosa cambió. Los dos se sentaron casi mudos, uno junto al otro, y el padre cogió el mando a distancia para buscar entre los múltiples canales de su televisión, hasta que al final encontró uno en el que estaban emitiendo una película porno. Ni él ni ella podían admitirlo, pero en ambos rugía un nerviosismo atroz. Al cabo de unos minutos, mientras ella contemplaba como en la película una chica se encontraba ejerciendo sus labores con dos chicos, alternando la verga de ambos, se animó a actuar y deslizó su mano hacia el pijama de él. Empezó con movimientos suaves, caricias sobre la entrepierna de su padre para excitarlo. Él no se sentía por la labor, pero las caricias de su hija eran efectivas y aunque quiso resistirse sus instintos más bajos lo traicionaron y excitaron. Entonces, sus ojos se cruzaron. Ella no dejaba de mirarle ni de azorarle con su mano, cada vez más aferrada a aquel miembro que pugnaba por salir de su prisión. Él ya no pudo contener los suspiros y comenzó a gemir. Ella, con mirada candorosa, sonrió y le besó en la boca. La barba le picaba pero le gustaba esa sensación.

-Te quiero papá-dijo mientras comenzaba a acariciarle firmemente por fuera de los pantalones-. Te quiero mucho…

-Yo también te quiero hija-sonrió él-.

Las manos de ella, entre curiosas y malévolas, lograron sacar de los pantalones el miembro casi del erecto y con mimo lo agarró y movió con lentitud sin dejar de pegar los labios a los suyos, buscando con ansiedad su lengua para juntarla con la suya propia. Había olvidado lo bien que su padre sabía besar. Cedido a su deseo, él llevó las manos al pecho de ella y lo acarició por encima buscando encontrar los pezones, ocultos por la camiseta que llevaba y por el sujetador que iba dentro, dándoles aquella forma redonda tan perfecta. Haciendo una leve parada, ella se desnudó de cintura para arriba para que su padre pudiera sobarla en sus tetas, cuyos pezones ya estaban duros y agrandados por las caricias.

-Chúpamelas papá, por favor….necesito tu boca, cómeme las tetas, come y no te hartes, chúpalo todo…uuuummm-se relamía, humedeciendo los labios-…ufff síiii…

Inclinándose sobre ella, logró llegar a ellos y se metió uno de los pezones en la boca. Su sabor lo embriagó de pasión. Sentó a su hija en su regazo, frente a frente, y se dedicó a cumplir los deseos de su niña mimada degustando sus bien formados pechos hasta saciarse de ellos: los chupó, lamió y besó hasta notar como ella temblaba de placer por todas partes. Deteniéndole de golpe, se asustó al ver la mirada de su hija, encendida y lujuriosa.

-Me toca-le susurró malévola-…y voy a darme un gustazo…

Acogiendo la verga de su padre con ambas manos, la acarició y pajeó un poco, para después ponerse de rodillas y jalarla toda en la boca. Antes de darse cuenta, él vio a su propia hija con su boca llena de polla. Aunque sintió una punzada de vergüenza y de querer parar, las refinadas artes felatorias de su hija fueron más poderosas que su fuerza de voluntad y se dejó hacer por ella. Aquella mamada estaba siendo la mejor de toda su vida, incluso mejor que la otra vez, cuando le estuvo haciendo lo mismo. Desde aquella vez ella había depurado sus habilidades y le chupaba con glotonería insaciable. Nunca se imaginó vivir aquella experiencia: su propia hija haciéndole la mejor mamada que había recibido nunca.

-Mmmmmmm…dios mío de mi vida…esto no puede ser…es imposible…hija que no puedo más…estoy a punto…no sigas, paraaa…

Al escuchar su voz se detuvo. En efecto, su manubrio estaba en su máximo grado de durez. Lamiéndolo por el tronco un poco más, sus ojillos brillantes le guiñaron un momento y luego se puso echada a la larga en el sofá, dispuesta a dejar que su padre le devolviera el favor. Abriéndose de pierna todo lo que pudo para él, se excitó con la idea de mostrarse así para su padre, enseñarle lo más íntimo de su ser, desnudarse en cuerpo y alma como un regalo para el hombre que, tras darle la vida, se entregaba a él en señal de suprema gratitud.

-Míralo bien papá, míralo y dime si no te gusta-le sonrió mientras asía sus labios mayores y los separaba un poco-…adelante, tócalo, acarícialo, hazlo tuyo, poséelo como te convenga, cómelo en tu boca…hazme todo lo que quieras, yo me dejaré de ti…Disfruta de mi coñito papá, goza de él que yo gozaré contigo…

Aquellas palabras fueron pronunciadas con tal devoción y entrega que se quedó pasmado un par de segundos. Aquella jovencita recién entrada en la madurez estaba del todo sometida a él, lista para cumplir cualquier orden, un nivel de sumisión que él ni sabía que pudiera existir.

-¿Y si mejor seguimos esto en la cama-sonrió-?.

-Vale-le devolvió la sonrisa-.

Cogiéndola de la mano, los dos se fueron a la habitación y ya tumbados en la cama, desnudos los dos, retomaron su guerra de besos un poco hasta que él tomó plena posesión de la vulva de su nena, chupándola y degustándola tal como ella quería que hiciese: la penetró con la lengua, la hurgó con los dedos, la lamió de arriba abajo y la saboreó como si se la fuera a comer entera. Ella, del todo sometida, se retorcía de placer sintiendo la boca de su padre pegada a su cuerpo, bebiendo sediento de ella. Los jadeos y gemidos que sonaban por la habitación conferían un halo de excitación más grande al gran momento que estaba por venir.

-¿Quieres más, mi niña?.

-Sí papá, quiero más. Dame más….ven aquí papá…ven a follarme. Fóllame ya, te quiero dentro, lo necesito. Fóllame…

La ansiedad de la voz de ella fue como una llamada desesperada de auxilio para él. Avanzando por encima de su hija, ambos quedaron pegados cuerpo con cuerpo, y por fin, haciendo un poco de ayuda con las manos, el padre penetró a la hija y comenzó a moverse, haciéndole el amor sin prisas por terminar.

-Uummmmm-se relamió, exultante-…oh sí papá…oh por dios, sí, eso es papá, sigue así, me encanta…dame duro papá, métela bien…métemela toda….la quiero toda dentro…toda dentrooooo…

-Y la tendrás toda dentro…toda para ti…vamos, mira como entra…

Haciendo un poco de esfuerzo se alzó un poco para que ella pudiera verse. En efecto, se vio penetrada por él y le gustó. Que su padre la penetrara le gustaba, la tenía muy caliente. Sabía que estaba mal, pero sin embargo aquello le hacía sentir bien. ¿Cómo podía ser malo aquello?, ¿dónde estaba lo malo?. Ella no lo hallaba: solo podía encontrar placer. Un placer infinito.

-Eso es papá…vamos campeón, móntame a gusto, riégame, córrete dentro…lo deseo, lo quiero…córrete y hazme feliz…

Acelerando sus embestidas, papaíto fue un paso más allá y de hacer el amor a su hija pasó a follársela sin piedad, embatiéndola contra la cama, bombeándola con fuerza de tal modo que la cabeza de ella casi pegó contra el dosel de la cama un par de veces. Arañándole ligeramente la espalda, ella jadeaba, gemía, se retorcía, chillaba y aullaba loca de placer, eufórica, enloquecida hasta límites insospechados. Y entre tanto golpe de cadera contra cadera, el ansiado momento llegó y con una última y profunda estocada el padre se descargó a placer en su hija, soltando largos y potentes chorros por largo tiempo retenidos debido a la falta de sexo. Con un ronco grito él cayó sobre ella cansado pero feliz, y ella lo acogió con los brazos abiertos, besándole la frente, acariciándole y felicitándole por la tarea.

-Ufffff ha sido fenomenal-jadeaba ella-…hacía tiempo que no me follaban de esta manera, ha sido alucinante…y no lo digo por hacer la pelota…

-¿Y con Éner-preguntó por puro instinto-?.

-No es lo mismo desde hace tiempo…creo que es por su adicción a darme por detrás-comentó mientras su padre, al lado suyo, la seguía acariciando-…tiene tantas ganas que ya no es el mismo en la cama. De todas maneras-se giró para mirarlo, dándole un leve besito en los labios-, gracias, ha sido fantástico…aunque falta la repetición…mi culito espera que lo desvirgues…

El tono jocoso hizo que se rieran. No supieron el tiempo que estuvieron sumidos en aquel mundo de carantoñas y caricias, pero se les hizo al no quedar un solo rincón de ambos cuerpos que quedara sin acariciar o explorar. Ella no podía sentirse más feliz al ser tocada de aquella manera. Las manos de su padre, cálidas y suaves al tacto, le daban excitantes y suaves caricias de los pies a la cabeza, amasando con insistencia sus tetas y penetrándola con dos dedos para ver lo dilatada que aún seguía. Entonces, con una leve inclinación de cabeza, la hija entendió el mensaje y le hizo lo mismo para masajearla de nuevo el miembro y ponerlo erecto, una tarea que le llevó más tiempo del esperado.

-Buff parece que esto tarda un poco, ¿no crees?.

-Después del repaso que me has dado, no me extraña, pero ya está casi a punto. No sabes las ganas que tengo de sentir como me la metes por detrás-y sus ojos brillaban de nuevo por la excitación-. ¿Listo para el segundo asalto?.

-Te piedad de tu pobre padre-se lamentó-, que hace mucho que no hago estas cosas. Estoy muy desentrenado.

-¡Chst!, pues tu tranquilo que te voy a quitar yo las telarañas jaajajaja…

Comprobando que estaba de nuevo en ristre, ella se levantó y dándose la vuelta, quedó con los brazos en el cabecero de la cama, totalmente en pompa, con el culo al máximo puesto para que él lo viera en toda su dimensión.

-Papá, estoy lista. Adelante: dame por el culo.

-¿Segura-preguntó un poco dudoso-?.

-Segura-sonrió confiada-. No tengas miedo. Venga, estoy dispuesta: encúlame ya.

Obedeciendo sin rechistar más, el padre se sujetó el miembro y lo puso justo en la entrada del orto. Intentando hacer que entrara, la presión provocó que ella se echara para adelante intentando evitarlo.

-Lo siento, ¿estás bien?.

-Sí papá, tranquilo, es solo el instinto, pero tú sigue, no te pares.

La veía algo alterada, pero ella había sido firme en su decisión y él respetaba la decisión tomada, así que volvió a intentarlo. Notó que el orto parecía algo abierto, quizá por el ejercicio digital que ella había hecho para limpiárselo en días pasados. Aún así, no era suficiente para que su miembro entrase con facilidad y costó varios intentos que la resistencia natural del ano cediera. Ya rota, y con solo el glande introducido, el padre sintió como ella se apretaba los dientes para no gritar, y como las manos apretaban el cabecero de la cama con más fuerza que antes.

-¿La saco-dijo casi con miedo-?.

Ella negó con la cabeza y esbozó un fino "sigue así". Él obedeció y siguió con la maniobra hasta que, tal como ella quería, logró barrenarla: ya la había enculado.

-¿Estás bien, mi niña?, ¿te duele?.

-Uuuuuuuufff…un poco…algo duele…pero da igual…me pasó igual cuando me desvirgaste y lo superé…Superaré esto también…Venga papá, no arruines el momento con dudas….dame por el culo ya…fóllamelo entero…fóllame el culo hasta correrte…

-¿Hasta correrme de nuevo-se sorprendió-?.

-Sí-y su voz sonó dictatorial, mucho más firme-. Quiero sentir como te corres en mi culo, quiero que me lo folles todo. Lo quiero, lo deseo. Hazlo.

Se volvió para mirarlo. Sus ojos ahora eran furiosos, exigentes. Él sabía la razón: Éner. Sabía que, por mucho que ahora sufriera, con él hubiera sido peor.

-Como quieras-dio él por toda respuesta-.

En un principio aquellas acometidas fueron más dolorosas que placenteras, más sufridas que disfrutadas, pero ella confiaba que, al poco, sentiría más placer que dolor. Él, en cambio, se sentía extraño por que, y eso era algo que ella no sabía, nunca jamás le había dado por detrás a ninguna chica. Que ironía que tuviera que ser su hija la primera a la que, de forma literal, diera por el culo.

-¿Te gusta así, mi niña?, ¿te gusta como lo hago?. Dime, ¿lo hago bien?.

-Sí papá, está perfecto…Lo haces genial…ya casi no me duele…dame algo más fuerte, quiero gozar…solo un poco más fuerte….eso es, sí…así está bien…

Totalmente encorvado detrás de ella, puesto encima de su espalda, sus manos se aferraron a sus tetas para coger más impulso, y mientras las amasaba un poco le babeó un poco el cuello haciéndole un chupetón mientras aceleraba sus penetraciones. Una de las manos escapó furtiva de las tetas bajó hasta la cuca, donde se produjo un masaje a dos manos: primero de él, luego de los dos. Al notar como la estaban tocando abajo, ella quiso ayudar a su propio cuerpo para que disfrutara del momento. Aquel cóctel logró el objetivo deseado y la niña de papi ya no se resentía: gozaba. Le daban por el culo y lo gozaba. Lo disfrutaba.

-Mmmmmmmm ahora sí que sí….ahora ya gozo…sigue así papá, no te pares nunca…lléname el culo de tu polla, métela toda, atorníllame con ella, sodomízame….es una delicia, es fantástico…dame papá, sigue dándome…

-Claro que sí mi amor, voy a taladrarte entera, a perforarte este culito prieto…lo voy a dejar más ancho que el arco del triunfo…tienes un culo increíble, se traga toda mi polla a la perfección…Nunca pensé que esto fuera tan bueno...

-Calla y sigue follándome.

En una desesperada maratón por llegar al orgasmo, los movimientos de él se volvieron frenéticos, la penetraba con tanta rudeza que ahora placer y dolor quedaron mezclados en una fusión deliciosamente torturadora. Le dolía, pero le gustaba, y así una y otra vez sin detenerse ni echarse atrás, un furioso mete saca mete saca que terminó con un grande y ronco estertor por parte de él cuando alcanzó el clímax y, aunque con menos potencia, volvió a descargar su semen en su hija. Agotados, volvieron a caer en la cama aún llevados por el orgasmo y permanecieron muy juntos los dos. Ella, que aún sentía algo de dolor en su ano tras la sodomización, sonreía de felicidad.

-Gracias papá-le besó-, sabía que contigo sería genial.

-Ya, ¿cómo la otra vez, que me pediste que te desvirgara también por miedo a que Éner te lastimara-le dijo con cierto recelo-?. Me parece más bien una excusa para hacértelo conmigo….y dos veces.

-Recuerda la foto que te enseñé-le recordó-. No era un trucaje.

Entonces el doloroso recuerdo volvió a su mente. El mismo que le había hecho aceptar la petición de su hija la otra vez: una foto de un chico de unos 20ypocos años en unos slips que apenas podían ocultar una verga de unos 20 centímetros, pero eso lo peor no era el tamaño: lo peor era el tremendo grosor que tenía y que se abultaba.

-Con ese rabo normal que se dedicase a ser streaper en restaurantes y despedidas de soltero, ¿no te parece?.

-Ya, ¿pero por que tenía que enseñármela la otra vez-se quejó-?, a mí no me gusta ver esas cosas.

-Tampoco me dejaste más remedio, te recuerdo que cuando te pedí que me desvirgaras la otra vez me tachaste de loca, casi querías internarme hasta que te traje la foto y lo viste con tus propios ojos. De no ser por eso no hubieras aceptado. Y por si lo has olvidado, me dolió un poco cuando me desvirgaste…así que imagínate lo que hubiera sido que él me lo hubiera hecho en vez de tú. ¿Es que querías que me desangrara al penetrarme esa cosa tan gorda?.

El padre, dolido, se tuvo que morder la lengua. Aquel argumento no podía ser rebatido, y lo peor era que no podía contraatacar diciendo que lo de la foto era un burdo montaje para hacerse publicidad. Recordaba muy bien aquel día en que, tras traer ella a Éner a casa, se fueron a la piscina a darse un baño y que, tras salir Éner de la piscina, su bañador mojado confirmó que la foto, efectivamente, no era un trucaje.

-Te odio-rechinó entre dientes, medio en broma medio en serio-…No, no quería que te pasara eso…pero de ahí a pedirme que te desvirgara…

-¿Y mal no lo pasaste, verdad?. Que yo recuerde te lo pasaste bomba conmigo-le sonrió, dándole otro besito-…Además, ¿cuantos padres hoy día tienen la libertad de poderse tirarse a su hija sin que ella los acuse de abusos sexuales?. Por otro lado…creo que no te vendría mal que lo hiciéramos de vez en cuando…casi no aguantas el ritmo…

-¿Quieres ponerle lo cuernos a tu novio….conmigo?.

Él no salía de su asombro. Ella, sin embargo, estaba de lo más tranquila.

-Míralo por el lado bueno: eres el único hombre por el que no dejaré a Éner. Además, no son cuernos, más bien es…un servicio que te presto, una ayuda para que recuperes la ilusión. Llevas mucho tiempo sin mujer desde que mamá se fue, creo que no te vendría mal encontrar pareja…y hasta que la encuentras…bueno, siempre podrás recurrir a mí si tienes necesidades-se rió con gesto gracioso-…

-Tú no eres mi hija…eres una zorra-se sorprendió, arqueando las cejas-…

-Nooo-dijo melodiosa-…soy tu zorra…la misma a la que te acabas de follar, y la que te podrás seguir follando cuanto quieras. Sin límite de perversión-guiñó un ojo-.

Él se quedó anonadado. ¿Aquella era la misma hija que conocía?.

-Vale, zorra de las narices, ¿puedes responderme una cosa antes de irme?. Es sobre Éner. ¿Se puede saber de donde diablos sacaste ese mote?. Él no se llama así.

-Es por su polla-contestó de forma instantánea-.

-¿Su polla?, ¿y qué tiene eso que ver?.

Ella meneó la cabeza, perpleja. ¿De verdad su padre aún no se había dado cuenta de algo tan obvio?.

-Es por su tamaño-aclaró-. Bueno, no te tengo que explicarlo, tú ya la viste: que es enorme, monstruosa…

-¿Y qué-preguntó sin enterarse?.

-¡JODER, PAPÁ!, que es energúmena…

Autor: Ivan Sanluís


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