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2010-09-22 05:27:05
Mi hermana Karen y su mejor amiga Diana pasaban mucho tiempo en casa. Tanto así que, por lo menos 2 veces a la semana, Diana se quedaba a dormir.

Diana era muy parecida a mi hermana en todos los aspectos: chica mimada, lindo físico, cabellera rubia, ojos verdosos, mismos gustos y disgustos (entre los cuales entraba yo como el hermano mayor insoportable).

Cualquier hubiera jurado que mi hermana y ella eran hermanas gemelas de no ser por los 10 centímetros de estatura y la talla de brassier con los que mi hermana le ganaba (mi hermana siempre ha estado bien pechugona).

Como verán, Diana era la amiga ideal que mis padres podían soñar para mi hermana. De hecho, la única cosa inusual en Diana era que era sonámbula pero todos en casa ya lo sabíamos por lo que, cuando se quedaba a dormir, tomábamos las debidas precauciones.

La relación entre mi hermana y yo era de lo más común: hermanos odiados a muerte y dignos rivales que luchaban por ganar la atención de sus padres.

Peleábamos por cualquier estupidez y siempre terminábamos luchando al estilo semi greco romano hasta lograr la rendición del otro (cosa que yo comencé a disfrutar desde que a mi hermana le crecieron los senos).

Un viernes por la noche, mi hermana anunció que Diana se quedaría a dormir y, como de costumbre, cuando se fueron a su habitación a dormir, cerraron la puerta con llave en caso de que Diana se despertase en la noche con su sonambulismo.

Esa noche mis padres estarían fuera toda la noche ya que atenderían a una fiesta en casa de sus amigos y, dado que quedaba algo retirada de la nuestra, dormirían allá.

No estoy muy seguro de cómo paso pero, de alguna u otra manera, Diana o quizás mi hermana debió haberse levantado al baño en la madrugado y olvidado cerrar con llave la puerta. Fue así que, pasadas las 3 de la madrugada, escuché que la puerta de mi habitación se abría y en segundos volvía a cerrarse. Luego sentí como las sábanas se levantaban y alguien se deslizaba al interior de la cama junto a mí.

Pude apreciar gracias a la poca luz que emanaba del monitor de la computadora, la cual había dejado prendida descargando pornografía, que se trataba de Diana quien obviamente se encontraba caminando dormida.

Diana no me caía muy bien que digamos pero siempre admití que estaba más que buena la condenada así que de inmediato pensé en tomar ventaja de la oportunidad sin despertarla.

Mi cama era tamaño matrimonial pero nuestros cuerpos se encontraban bastante pegados en ese momento.- Ya se imaginarán lo dura que tenía la verga contando con tan solo 18 años de edad y viviendo en un mundo que el sexo era mi razón para existir.- Sabía que si Diana despertaba estaría en un serio problema y por lo mismo me encontraba intentando resolver el mayor dilema de mi vida.

Cuanto más mi verga se aprisionaba contra mi bóxer, cuanto más dejaba de razonar. Y como todo buen hombre, terminé quitándome el bóxer y pateándolo a un lado de la cama. Luego me voltee hacia Diana quien se encontraba a espaldas de mí.

Diana vestía un pijama abotonada de la parte de enfrente en ese momento así que gentilmente comencé a desabotonársela.

De alguna manera me las arreglé para desabotonarle todos los botones sin despertarla. Inmediatamente hice a un lado su pijama y quedó ante mi vista un par de senos bastante lindos y puntiagudos.

La luz del monitor esta vez era más que suficiente para verle las tetas con todo y pezones.

Lentamente, llevado por la lujuria, me agaché y comencé a chupárselos con cuidado.

Diana no se movía y parecía no reaccionar por lo que mi confianza aumentó y comencé a mamarle las tetas ya con descaro.

-Ohhhh…- gimió Diana sin despertar. Continué chupándole los senos y volvió a gemir.- Ohhh… papi se siente muy bien… no pares papito… oohhhh…- la escuche murmurar y me quedé pasmado.

Estaba completamente confundido y no sabía como interpretar el significado de sus palabras. Lo único que sabía a ciencia cierta es que mi verga estaba tan dura que en cualquier momento podría explotar.

-Que demonios quiso decir llamándome papi?- me pregunté y en ese momento me respondí a mí mismo. Quizá en su casa había deambulado sonámbula y su padre se había aprovechado sexualmente de ella ya que, siendo padre soltero, resultaría fácil hacerlo.

En eso su mano izquierda tomó mi verga y murmuró:

-quieres que te la chupe papi?

Decidido a seguirle el juego le respondí:

-Aún no Diana… papi quiere mamarte la concha primero…

Me era casi imposible aceptar lo que estaba sucediendo. Todo parecía un sueño. En cuestión de segundos me encontraba entre las piernas abiertas de Diana a punto de mamarle la vagina!!! Era increíble, pero fue mucho más increíble cuando probé por primera vez su dulce sabor…

-Hmmm…- gemí al degustar con mi lengua su rico sabor por primera vez.

Diana comenzó a retorcerse en la cama como si fuera una serpiente sin despertarse mientras se la mamaba.

Cinco minutos después decidí que era suficiente de preámbulos y colocándome entre sus piernas, apunte la cabeza de mi verga contra la peluda entrada de su conchita. Estaba a punto de penetrarla cuando en eso, escuchó un llamado ligero en mi puerta.

Antes de poder responder, o siquiera moverme, la puerta se abrió y mi hermana Karen entró quedando pasmada con lo que vio. Me miró como si quisiera matarme y dándose media vuelta se marchó furiosa.

No tuve de otra que salir corriendo tras de ella sin percatarme que iba con la verga al aire libre.

Ni siquiera ante la escena Diana se despertó quedando recostada en mi cama completamente desnuda y con las piernas abiertas.

Alcancé a mi hermana en el pasillo y esta me tomó fuertemente de la oreja y me jaló hacia su cuarto. Cerró la puerta y me empujó haciéndome caer sobre su cama donde quede sentado con la verga apuntando al techo. Afortunadamente la ira que mi hermana sentía en ese momento le hacía concentrarse únicamente en mis ojos.

-Eso es violación estúpido…!!- me gritó regresándome a la realidad donde sentí un frío temor.

Cuando comencé a explicarle lo que había pasado, claro, cambiando un poco la historia a mi favor, la expresión del bello rostro de mi hermana comenzó a cambiar de ira a confusión.

-Te dijo papi??- me preguntó.

-Te lo juro… es la verdad!

Mi hermana llevó sus manos al rostro y dijo:

-Estoy muy confundida… necesito tiempo para pensar.

Hubo un minuto de silencio y luego mi hermana volvió a hablar.

-Todo esto tiene sentido de alguna manera… Diana me había contado como había llegado caminando dormida a la cama de su padre pero nunca me dijo que habían llegado a tanto. Me dijo que se había metido dormida a la cama de su papá completamente desnuda porque así es como solía dormir… pero porque le hiciste eso a mi amiga si sabías que ella pensaba que tu eras su padre??- me miró acusatoriamente.

-Perdí el control… pero mira, no llegue a penetrarla…

-Porque yo lo impedí… o me vas a negar que estabas a punto de…?

Mi hermana tenía razón, de no haber sido por ella en ese momento estaría clavándole la verga a su amiga hasta lo más profundo de su ser. El solo hecho de pensarlo hizo que mi verga comenzara a hincharse de nuevo y, esta vez, no pasó desapercibida ante la mirada de mi hermana quien preguntó:

-Que demonios haces…? Estabas a punto de violar a mi amiga y ahora te atreves a tener una erección en mi habitación?

En ese momento tomé un poco de la sábana de su cama y me cubrí.

-Lo siento…- fue lo único que atiné a decir.

Mi hermana volvió al tema:

-Me pregunto si Diana aún es virgen… supongo que si tu fuiste capaz de tener una erección frente a tu propia hermana su padre es igual… seguramente se habrá aprovechado de su sonambulismo muchas veces…

El cerebro de mi pene comenzó a hablar por mí:

-Podemos volver a mi cuarto y averiguarlo…

-Que cosa?- preguntó sorprendida de mi atrevimiento.

-Averiguar si es virgen… después de todo ella sigue dormida… nunca te dirá estando despierta si su padre la desvirgó…

Automáticamente, salté lleno de emoción ante la idea dejando nuevamente mi pene descubierto y completamente erecto ante la vista de mi hermana quien, de inmediato, estando tan cerca de mí, con su mano derecha abofeteó el tronco de mi pene diciendo:

-Basta…! Esa cosa ya ha causado demasiados problemas esta noche…

Esa fue la primera vez que mi hermana me tocó ahí abajo y, a pesar de que el golpe me causó un poco de dolor, sentí maravilloso al mismo tiempo.

-Mejor volvamos por Diana a tu habitación para que me ayudes a traerla de vuelta… hagámoslo antes de que las cosas empeoren…

Volvimos a mi habitación y, mientras me cubría el pene con las manos, pensaba: en que manera podían empeorar las cosas

Cuando entramos al cuarto los dos nos quedamos pasmados con lo que vimos, Diana se encontraba con las piernas separadas masturbándose con los dedos a un ritmo impresionante y gimiendo por su padre…

Karen me miró sorprendida y luego me dijo:

-Esta bien, hazlo… no puedo soportar más esto… si quieres averigua si es virgen aún…yo me voy, no puedo tener una amiga así…

Karen estaba a punto de irse cuando la tomé de la mano y le pedí que se quedara.

-Quédate por favor, averigüémoslo juntos… después de todo si se despierta y no estas aquí…

De mala gana Karen aceptó quedarse pero miró detenidamente como me colocaba entre las piernas de su amiga para comenzar a mamarle la raja como hacía rato lo había hecho.

-Que haces…!!!!- murmuró mi hermana desesperada a lo que le hice la señal de que se callara.

Finalmente, después de varios minutos saboreando la rica concha de Diana, estuvo lo suficiente mojada como para recibir mi verga completa así que, sin perder más el tiempo, me coloqué en posición y…

-AAAHHHHHHHHHHHHH…- Gemí cuando se la hundí hasta el fondo volteando hacia donde estaba mi hermana para decirle que no había señal del himen de su amiga…

Mi hermana se quedó inmóvil al tiempo en que yo comenzaba a tomar ritmo para penetrar a su amiga frente a ella.

-AAAHHHH HMMMMMM PAPIIIIIIII HMMMMMMMMMMM…- Gemía escandalosamente Diana mientras yo la bombeaba con fuerza haciendo temblar la cama.

Mi hermana se acercó a mí y, con una lágrima en los ojos me pidió:

-Acaba pronto… necesito llevarla a la cama de vuelta antes de que esto empeore…

Aprovechando su cercanía, estiré mi mano hacia su conchita y, por encima de su pijama, comencé a frotársela.

-Que estas haciendo…????- preguntó asustada Karen pero sin retirarse. En eso aproveche para bajarle el pantalón de su pijama disminuyendo un poco mis embestidas hacia su amiga y, haciendo a un lado su pantaleta comencé a frotarle la concha a mi hermana quien era obvio que también se había sobreexcitado con el acto.

Esa noche era el sueño erótico de cualquier hombre hecho realidad!

Comencé a penetrar ligeramente con un dedo a mi hermana y su concha sin duda era mucho más apretada que la de su amiga Diana.

Mi hermana, llena de excitación en sus ojos, me miró fijamente y me dijo:

-termina con Diana… tu y yo tendremos tiempo después para no dejar esto inconcluso…

Comencé a concentrarme solo en Diana a sabiendas de que mi hermana nos miraba fijamente. Terminé follándola tan salvaje que me impresionaba el hecho de que no se despertara para nada.

Cuando no pude más llene de leche la gruta de Diana hasta que no quedó más semen en mis bolas.

Diana quedó inerte, luego se levantó de mi cama y como si nada comenzó a caminar nuevamente.

Karen la siguió maravillada de vuelta a su cama. Cuando llegue a su cuarto Diana ya se encontraba dormida bajo las sábanas y Karen de pie en la puerta de su habitación mirándola. Tomé la mano de mi hermana y la posé sobre mi verga. Mi hermana me miró fijamente y me dijo:

-No empeoremos las cosas Raúl…

-Pero hace rato me prometiste que…

-No era conciente, perdóname por favor…- y así fue que, haciéndose hacia atrás, cerró su puerta en mi cara tras pedirme una vez más disculpas.

De mala gana comencé a caminar hacia mi cuarto. Mientras lo hacía recordaba como mi hermana me había permitido dedearla mientras me follaba a su amiga y el recuerdo de sus bellos ojos verdes denotando una extraordinaria excitación y su promesa de culminar nuestros deseos me hacía hervir la sangre.

No podía creerlo, solos en casa por lo que restaba de la madrugada y no poder aprovechar la situación? No podía dejarla pasar. Regresé a su habitación y sin llamar entré para toparme con mi hermana sentada frente a su espejo cepillándose su fina cabellera rubia como siempre lo hacía cuando tenía ganas de pensar y reflexionar sobre algo. Le pregunté si su amiga seguía completamente dormida y me dijo en voz baja que si la respiración de Diana no la engañaba podía asegurar que si.

En eso la tomé de la mano y le pedí que viniera conmigo.

-Ven conmigo Karen… necesito que terminemos lo que hemos iniciado.

Mi hermana titubeó pero lentamente se puso de pie y se dejo guiar por mi mano hasta mi habitación.

Lentamente fui desvistiéndola, mi mirada jamás se separaba de sus lindos ojos que denotaban miedo, confusión y excitación a la vez.

-Solo no me desvirgues Raúl…- me dijo dejándome en claro nuestras limitaciones pero también poniendo sobre la mesa su virginidad que era más que tentadora para algo tan prohibido como lo que estábamos a punto de hacer.

-Sshhh… no tienes de que preocuparte… aquí no pasara nada que tu no quieras…- le dije posando mi dedo sobre sus bellos labios rojos.

Luego, cuando estábamos completamente desnudos, nos metimos bajo las sábanas de mi cama y nos acurrucamos juntos. Por primera vez besé sus labios y el mundo tembló. No podía creerlo, suaves y tiernos, los mejores labios que había probado.

Mientras nos besábamos, nuestras manos comenzaron a explorar nuestros cuerpos.

Su primer toqueteó en mi verga hizo que un escalofrío recorriera todo mi cuerpo. Pasé de su boca a besar sus extraordinarios senos y me maraville con su grandeza y firmeza al grado de que parecía un bebé alimentándose por largo tiempo.

Mi hermana gemía ligeramente y se dejaba hacer.

Maniobrando un poco, logré la posición del 69 y mi hermana entendió lo que quería. Tanto así que al primer contacto que tuvo mi lengua con su vagina, sentí como mi hermana me succionaba lentamente la verga con su linda boquita.

-HMMMMMMMMMMMMMM…- Gemí escandalosamente y sin más remedio comenzamos a devorarnos el uno al otro.

Yo lamía su vagina y la entrada de su culito y ella se retorcía del placer maravillosamente pero sin dejar de mamarme la verga y las bolas.

Cuando comencé a mamarla y lamerla al mismo tiempo, mi hermana soltó mi verga y me dijo que estaba a punto de venirse… comencé a frotar un dedo por toda su concha y su ano y en segundos se vino en un descomunal orgasmo que hizo temblar la cama.

-AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHH… HMMMM…- Gimió haciendo retumbar las 4 paredes de mi habitación.

Yo seguí lamiendo y succionando todos los jugos que de ella emanaban hasta que al fin quedó seca.

Mi hermana, una vez consumado su orgasmo, volvió a mamarme la verga rodeándola su lengua y haciendo círculos hasta que no pude más y exploté en su boca.

-AAAHHHHHH…

Hambrienta, intentaba devorar todo el semen que de mi tronco salía y lo logró perfectamente.

Permanecimos recostados por un buen rato más. Nos besábamos y abrazábamos pero ninguno hablaba hasta que fui yo quien rompió el silencio diciendo:

-Necesito pedirte un favor…

Mi hermana me miró con sus preciosos ojos verdes. -Vaya ojos!!- Y me dijo:

-Si lo que me vas a pedir es mi virginidad ya te he dicho que no puedo dártela… al menos por esta noche no… déjame pensarlo un poco Raúl… es una decisión muy difícil para mí…

-Solo déjame frotar mi pene en la entrada de tu vagina… prometo no penetrarte…

Karen lo pensó un momento y luego dijo:

-Esta bien… pero solo eso…- mi verga se puso dura con solo oírla.

En seguida me posicioné sobre ella y, tras besarnos apasionadamente, comencé a deslizar mi verga por toda la raja de su concha sin penetrarla.

Mi hermana, al ver que no la penetraba, comenzó a relajarse y dejarse llevar por el momento de excitación.

La cabeza de mi verga pronto encontró su clítoris y mi hermana comenzó a gemir con fuerza mientras se aferraba con sus uñas a mí espalda. Me pidió que no parase y así lo hice. Estaba tan excitado que comencé a frotarme más fuerte y rápido contra ella.

Su respiración se volvió agitada al tiempo en que lanzaba sus caderas hacia mi encuentro.

-Estoy a punto de venirme Raúl… Hmmm… por favor no pares!!

Para asegurarme de que mi verga estuviera en pleno contacto con su clítoris, comencé a desacelerar mis embestidas pero sus caderas, que iban al mismo ritmo que mis embestidas, no bajaron el ritmo y así, accidentalmente, fue que mi verga se deslizó tan solo un poco dentro de su conchita deteniéndose justo cuando toqué su himen con la punta de mi verga.

Mi hermana en eso momento tuvo su orgasmo y no me pidió que me detuviera así que, pensando que podía penetrarla hasta esa altura sin romperle el himen, comencé a embestirla ligeramente. Estábamos en el cielo los dos cuando en eso:

-Diana… Diana esta aquí…!!!- Gritó mi hermana y enseguida nos separamos.

Diana se encontraba parada frente a mi cama. Cuando tuvimos un poco de más calma la miramos y nos percatamos de que nuevamente había deambulado dormida.

Mi hermana estaba a punto de salirse de mi cama pero le pedí que no lo hiciera y la abracé fuertemente. Tremendo susto el que su amiga nos acababa de dar!

-Seguiremos después Raúl...- me dijo mi hermana con decepción en sus ojos y saliéndose de mi cama encamino de vuelta a su amiga a su habitación con mi ayuda.

Cuando la recostamos, pude escuchar claramente como Diana me susurraba: "La próxima vez traeré conmigo a mi amiga Karen papi…"

Pensé en decirle a mi hermana lo que su amiga acababa de decir pues era obvio que, al estar mi hermana buscando sus sandalias en ese momento, no había escuchado pero pensé en dejarlo mejor para la mañana siguiente.

La mañana siguiente, cuando me levanté, Karen y Diana se encontraban desayunando así que la charla con mi hermana debía esperar un poco más de tiempo. Y no fue sino hasta la tarde que al fin pude encontrarme con mi hermana en privado.

Estando en mi habitación le conté lo que había susurrado Diana y mi hermana dijo que jamás ocurriría algo así.

-Pero contigo hermanito… es una historia completamente distinta…- me dijo sonriendo y acercándose a mí para darme un besito en los labios de piquito.- pronto seré tuya si sabes esperar… se paciente y obtendrás todo de mí.

Mi verga dio un salto queriendo escapar de la prisión de mi short. Mi hermana se percató de ello y, mirando alrededor para asegurarse de que esta vez si estábamos solos, me dijo:

-Si no fuera porque papá esta en la sala te la mamaría hasta dejarte seco…

-Podemos cerrar la puerta…- le propuse.

-No crees que sería un poco raro que estemos encerrados???

Me besó en los labios enloqueciéndome y le dije:

-Siempre hay lugares donde nadie nos verá…- señalando con mi mirada el guarda ropas que tenía en mi habitación de muy buen tamaño y con puertas de madera.

Segundos después estábamos escondidos ahí dentro yo con los short hasta los tobillos y mi hermana de rodillas mamándome la verga.

Fue así que aquél lugar que tantas veces habíamos utilizado de escondite, cuando jugábamos a las escondidas, ahora nos servía para algo más siendo nuestros padres de quienes nos esconderíamos.

Cuando terminamos salimos como si nada y, mi hermana, me prometió alejarse de la casa de Diana a toda costa sabiendo las intenciones que tenía esta con su padre.

Tuvo que pasar una semana más antes de que Karen y yo nos quedáramos solos en casa nuevamente. Esta vez no perdimos el tiempo en desvestirnos pues lo hicimos en cuanto escuchamos el carro de nuestros padres andar.

Yo estaba más que ansioso por desvirgarla. Había estado soñando con ello todas las noches y sabía que la primera vez de mi hermana quedaría grabada en su memoria para siempre por lo que me esmeraría en hacerlo lo mejor posible.

Mi hermana de inmediato buscó mi verga para mamarla pero le pedí que se concentrara únicamente en disfrutar ella para que pudiéramos hacer su primera vez muy especial. Que todo me lo dejara a mí…

Karen me miró amorosamente y se recostó de espaldas sobre la cama diciendo:

-Tómame… soy tuya Raúl…

Me posé encima de ella y tras mirarla tiernamente a los ojos comencé a lamer sus oídos delicadamente.

Mis manos se dedicaban a estrujar sus senos y sensibilizar sus pezones. Besé su cuello, sus labios y sus senos con dedicación hasta bajar a su conchita y devorarla salvajemente cambiando de ritmo. Esto enloqueció a mi hermana quien de inmediato se zangoloteó por toda la cama.

Su vello púbico quedó empapado de sus jugos y fue entonces que, posicionándome de misionero, posé la cabeza de mi verga en la entrada de su virginal conchita y, sin mucho esfuerzo, comencé a penetrarla.

-Aaaauuuugghhh…- gimió cuando entró un poco más de la cabeza. La besé con pasión en los labios para ahogar sus gemidos y pronto mi verga fue desapareciendo lentamente en su interior.

-HMMMMMM…- Gemimos los 2 al tiempo en que nuestras lenguas se entrelazaban.

Mis embestidas comenzaron siendo lentas y mi hermana ahora solo sentía placer.

Escuchar mis huevos chocando contra sus nalgas fue lo mejor que pudo haber pasado en ese momento.

1,2,3,4,5… varios minutos pasaban y las embestidas seguían siendo firmes y aceleradas.

Mi verga encajaba perfectamente en su concha. Era como si hubiéramos estado destinados el uno al otro todo el tiempo.

Después de unas cuantas embestidas más, mi semen comenzó a fluir de mi verga y mi hermana gimió con fuerza al sentirlo. Se prendió de mi cuello mordiéndolo fuertemente y en ese momento acelere al máximo mis embestidas hasta vaciar la última gota de semen dentro de ella.

Permanecimos inmóviles luego de eso. Yo sentía como el semen se deslizaba por mis huevos saliéndose de su conchita.

Mi hermana me abrazó fuertemente y me susurró al oído: "… te amo, nunca te olvidaré… te amaré por siempre."

Autor: Jose


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