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2009-10-16 04:14:53
Hola amigos lectores, mi nombre es Jesús y mi historia es ésta:

Un día de como hoy, en el mes de octubre para ser más preciso, mi esposa y yo decidimos ir a la playa, que se encontraba a escasos 30 minutos de donde vivíamos, con su familia. Fuimos mi esposa, que por cierto se llama Inés, mi suegro Jorge, mi "querida" y odiosa suegra Josefina y mi cuñada Laurita quien por cierto tiene el cuerpo más espectacular que haya visto en mí vida! Y es que mi cuñada Laura, no solo tiene una cintura diminuta que te hace querer estrujarla inmediatamente sino que más abajo nace el mejor culo que pueda existir; es grande, redondo y muy firme, no se le mueve ni cuando corre. Tiene la piel muy suave y cuando vamos a la playa generalmente usa unas bikinis muy pequeños pero sin llegar a que se le meta el hilo en la cola.

En la playa pasamos todo el día tomando el sol, bañándonos y comiendo pescado, después nos fuimos a una zona apartada, que conocían mis suegros, donde la marea es baja y se puede descansar bastante a gusto.

A la hora de la siesta, poco después de comer, mi suegra y Laura decidieron ir a caminar por la orilla del mar, mi mujer y mi suegro me invitaron al mar pero como yo tenía mucho sueño preferí quedarme tumbado en la toalla descansando mientras los demás disfrutaban del mar por un rato.

Así como estaba, desde la orilla, tumbado en la arena sobre la toalla descansando, pude observar que mi suegro y mi esposa empezaron a juguetear dentro del mar. Comenzaron a tocarse, a hacerse cosquillas e intentar ahogarse mutuamente en el agua; yo sabía que esa clase de jueguitos, le excitaban a mi esposa porque ella ya varias veces me lo había dicho cuando jugaba conmigo pero no vi nada de malo en que jugara con su padre pues a final de cuentas era eso, su padre y nada más que su padre o no?

Mi esposa era bajita, rubia, ojos verdes y unos pechos de escándalo que combinaban perfectamente con su cola bien parada y dura. Tenía un poco de pancita pero nada sobresaliente como para que perdiera aquella figura tan femenina que me había atraído siempre en ella.

Yo esperaba recostado a la orilla del mar, a que se cansaran de jugar y vinieran a hacerme compañía y es que la verdad, aunque sabía que era su padre, la situación me estaba poniendo un poco incómodo y comenzaba a sentir un poco de celos.

Notaba que de vez en cuando, ambos volteaban a verme y detenían el juego por unos instantes pero después de unos segundos retomaban la jugada. Haciéndome el dormido, pero sin dejar de perder detalle de lo que acontecía en el mar, pude ver que mi esposa salió del agua y camino hacia mí para preguntarme si ahora si me animaba a entrar con ellos, pero al ver que no le respondía- pues supuestamente estaba dormido- volvió con su padre, eso si, no sin que antes le notara como tenía los pezones muy duros pues se le trasparentaban a través del bañador.

No se cuanto tiempo más habrá pasado entre que yo me hacía el dormido y ellos seguían jugando en el mar aquel juego de caricias tan descaradas que si no fuera porque era su padre con quien mi esposa estaba jugando y bien se podía prestar a simples gestos cariñosos, le hubiera ido en ese mismo instante a partir la cara.

Cuando volvieron mi suegra y mi cuñada yo aún seguía fingiendo mi sueño pero claramente pude escuchar como le decían a mi mujer y a mí suegro que irían a comprar un vestido que le había gustado a mi cuñada pero que en seguida volvían ya para irnos.

Mi suegro y mi mujer en ese momento salieron finalmente del mar y se acercaron a donde yo estaba. Los oí hablarme pero decidí continuar haciéndome dormido. Y es que la verdad estaba tan enrabiado que quería partirle toda la cara a mi suegro por haberse estado degustando, ya fuera de buena o mala fe, con el cuerpo de mi mujer por tanto tiempo en el mar pero eso no era lo más conveniente o si?

Mi mujer se tumbó boca a bajo y me hablo pero no contesté. En ese momento le pidió a su padre que le untase la crema para broncear porque yo estaba dormido y no quería despertarme. Su padre, "amablemente", se dispuso a untarle la crema. En ese momento entre abrí un poco los ojos para ver lo que el viejo, que desde ese momento ya me caía de la mera chingada, hacía.

Empezó a untársela por las piernas pero más que untar crema lo que hacía el viejo rabo verde era sobarle el cuerpo a su hija. Siguió deslizando sus manos por todo el cuerpo de su hija, deteniéndose especialmente en su culo y sus muslos internos. Yo podía ver claramente cómo el muy desgraciado, aprovechando que mi mujer se encontraba a espaldas suyas, se empalmó haciendo que su verga formara una especie de carpa en su bañador. De vez en cuando el muy astuto volteaba a verme como midiendo el peligro pero yo hábilmente y ayudado por la posición en la que estaba, siempre alcanzaba a disimular perfectamente mi sueño.

En eso estaba yo, deseando que mi suegra llegara e interrumpiera a mi suegro antes de que yo me le abalanzara encima y lo llenara de golpes cuando el muy cínico se atrevió a bajarle los tirantes del bañador hasta la cintura y le dio un masaje en la espalda que justo cuando llegaba los laterales él con dos dedos sobaba disimuladamente los pechos de mi mujer.

Miraba a mi mujer y ésta parecía haberse quedado dormida o al menos eso aparentaba.

Yo estaba muy encabronado viendo cómo mi suegro se aprovechaba de mi mujer dormida pero si esta no se incomodaba en lo más mínimo como haría yo para justificar la golpiza que quería darle al patán de su padre?

Fue entonces que, como mandadas del cielo, al fin llegaron mi suegra y mi cuñada. Mi suegro al verlas venir, rápidamente, de un movimiento brusco, se apartó de su hija en un gesto que demostraba claramente que sabía lo mal que había estado actuando. Mi esposa se asustó por el movimiento casi frenético de su padre y despertó un poco sobresaltada, se percató de que sus tirantes del bañador se habían ido hasta su cintura pero como si nada volvió a acomodarlos y no dijo nada.

Pronto me despertaron y, tras mostrarnos el bello vestido que se había comprado mi cuñada, recogimos nuestras pertenencias y nos fuimos a la casa de mis suegros donde supuestamente por petición de mi suegrito seguiríamos con la reunión. Yo intenté a toda costa no ir pero mi mujer se empecinó tanto que no tuve otro remedio que acompañarla.

Ya en casa de los suegros el ambiente se puso a flor de piel. Mi suegro llevó una buena cantidad de cervezas y vino y, lo que comenzó siendo una reunión familiar, terminaría siendo una reunión con los vecinos y demás conocidos suyos que llegaban al lugar como llamados por el alcohol.

Mi esposa y su padre prácticamente habían pasado todo el día juntos en la playa y, ahora, como si no hubiese sido suficiente eso, mi esposa, estando en casa de su papá parecía querer estar con él todo el tiempo también. Así que tal cual perro de la calle fui abandonado en el sillón de la sala por mi mujer quien se dedicó a estar con su padre en todo momento.

Permanecí inmóvil la mayor parte del tiempo, jugando con mis pensamientos malévolos que no paraban de pensar como aniquilar a mi suegro hasta que vi la luz de la venganza…

-Hola! Porque tan solo?- mi cuñada Laurita se sentó a mi lado y comenzó a entablar conversación conmigo. Supongo que me vio tan solo y abandonado que hasta a ella sintió tristeza.

-Lo que pasa es que estoy cansado… el trabajo de la semana me agota mucho.

Así pasamos el resto de la tarde mi cuñada y yo conversando, bebiendo unas cuantas copas, escuchando música y viendo como los demás se emborrachaban hasta salir de la casa casi a gatas. Yo no pude dejar de mirarla en toda la tarde. Ya cuando llegó la noche estábamos todos muy cansados. Laura traía puesto el vestidito de verano muy corto que se había comprado ese mismo día y aún llevaba su bikini debajo.

Ya a la hora de dormir, en la casa aún quedaban varios invitados pero casi todos eran hombres. Le hice la seña a mi mujer de que nos fuéramos a casa pero al ponerme de pie sentí como si me movieran el piso y si no hubiera sido por mi cuñada, que corrió a auxiliarme, me hubiera caído. Era evidente que las copas se me habían pasado un poco y mis suegros al percatarse de ello me pidieron que me quedara a dormir en su casa pues en ese estado no era prudente manejar.

-Si me quedo un minuto más lo mato…- pensé al ver la cara de mi suegro pero en cierto punto tenían razón acerca de lo peligroso que era manejar en ese estado y decidí hacerles caso.

Como los sillones de la sala estaban ocupados por los múltiples invitados que seguían en la fiesta, no nos quedó más remedio que dormir en la habitación de mi cuñada que por indicaciones de sus padres dormiría en la habitación de éstos pero ella no quería quedarse sola con tanto invitado merodeando en estado inconveniente por la casa así que nos pidió a mi mujer y a mí que le dejáramos dormir con nosotros. Al principio nos pareció demasiado la idea de dormir los tres en la misma habitación que era tan pequeña que solo tenía 2 camas: una donde había dormido mi mujer cuando vivía allí y la otra donde dormía actualmente su hermana.

Terminamos juntando las dos camas haciendo una sola pieza y nos ubicamos, yo a la derecha, mi esposa en el centro y mi cuñadita a la izquierda. Para dormir, Laura no se quitó el vestido supongo que por mi presencia. Al acostarnos rápidamente mi mujer y su hermana se quedaron dormidas después de charlar un poco y estar recordando los tiempos en que ambas solían dormir en esa habitación.

Yo me quedé despierto una hora, al principio mirando el techo de la habitación tapizado con un sin número de fotografías de actores y cantantes y oyendo los ruidos de la fiesta que aún seguía afuera. En ese momento, por miedo a que alguno de los invitados de mis suegros se fuera a confundir de puerta me puse de pie y le puse cerrojo a la puerta.

En mi camino de vuelta a la cama, no pude evitar contemplar el contorno del cuerpo de mi cuñadita viendo cómo la sábana caía sobre su hermosa cola.

Me sentí un poco mal por estar deseando de esa manera a mi cuñada que tan bien se había portado conmigo ese día pero el recuerdo de mi suegro, unas horas antes, deleitándose y degustándose a su antojo con el cuerpo de mi mujer y el enorme consentimiento de ésta, seguían inminentemente presentes en mi mente y tenía sed de venganza.

Entonces, con el corazón a mil, me recosté a un lado de mi mujer nuevamente pero esta vez, deslicé una mano por sobre mi esposa que estaba bien dormida y la estiré hasta que rocé la cintura de mi cuñadita. No hubo ningún sobresalto, pero me traicionaron los nervios y me tembló la mano, lo que hizo que apoyara fuertemente mis dedos sobre su cuerpo. Más nervioso aún retiré la mano, pensando en lo que podría llegar a pasarme si Laura o peor aún, mi esposa me descubrían. Pensé que era una locura pero no pude aguantar las ganas de ir más allá aún con todo el riesgo que ello implicaba.

Después de un par de minutos en los que nada cambió, nuevamente pasé el brazo por encima de mi esposa, con mucho cuidado de no cometer el mismo error de antes pero esta vez apuntando más hacia abajo hasta que por fin llegué a lo que quería… tocarle la cola a mi cuñadita!

El corazón estaba a punto de salirse de mi pecho de lo emocionado y excitado que estaba. Dejé mi mano inmóvil unos segundos y, al ver que no había respuesta alguna, presioné un poco. Ningún movimiento, ninguna alteración. Entonces puse toda la palma de mi mano sobre su hermoso culo y lo apreté un poco.

-Divino!! Simplemente divino!- pensé al sentir la firmeza de aquél culo que parecía haber sido diseñado por los dioses.

Le manoseé la cola por varios segundos a mi cuñada, al principio lo hice de forma lenta pero después, animado por su profundo sueño y la ignorancia de mi esposa que también dormía profundamente, comencé a manosearla casi descaradamente, pasando incluso mi mano por debajo de su vestido para aferrarme a sus deliciosas nalgas desnudas!. No podía creerlo, por fin tocaba esa cola que tanto me había vuelto loco.

Fue entonces que traté de bajarle la bikini un poco y así lo hice hasta la mitad de sus piernas. Coloqué un dedo en su raja y lo dejé quieto. No podía creer lo caliente que estaba esa cola. Seguí tocando su culito por debajo de la bikini, y entonces sucedió lo mejor. Mi esposa se sobresaltó porque, sin darme cuenta, había apoyado con fuerza mi brazo sobre su estómago.

-Que sucede Jesús?- me preguntó adormilada aún.

No dije nada pero de inmediato sintió mi verga erecta en su culo y supongo que pensó adivinar mis intenciones.

-Deja que me la meta…- me dijo ya un poco despierta y volteando a ver a su hermana quien parecía seguir durmiendo como una tabla.

En ese momento mi esposa pasó una mano hacia atrás y tras bajarle el calzón con el que había decidido dormir, tomó mi verga y la llevó hasta su culo para poco a poco írsela metiendo.

No le costó mucho metérsela en el culo porque seguido tenemos sexo anal. Una vez con mi verga dentro, comenzó a menear el culo lentamente intentando coger sin que su hermana se percatara. Fue entonces que aproveché para tomarle las dos manos con una sola y con la mano que me quedó libre empecé a tocar a mi cuñadita nuevamente sin que mi mujer se diera cuenta.

Mientras, disimuladamente, tratando de no ser sorprendidos por su hermana, le daba verga en el culo a mi esposa, llevé uno de mis dedos hasta la boca de ésta e hice que me lo succionara como si fuera un pene. Una vez bien mojado el dedo de mi mano libre, lo llevé hasta la entrada del culo de mi cuñadita y comencé pasárselo por su ano sin llegar a penetrarla claro.

En un momento empujé demasiado y Laurita se sobresaltó haciendo que mi mujer parase de menearme el culo y volteara a verla por lo que yo inmediatamente, de la manera más discreta que pude, retiré mi mano del culo de su hermana.

-Es todo por hoy Chucho… se puede despertar…-me dijo mi mujer sacándose la verga del culo y volviéndose a subir el calzón.- Espérame aquí que ahora vuelvo, voy al baño de rápido…- me dijo mi mujer saliéndose de las sábanas.

La vi salir y de inmediato la seguí con la intención de terminar la cogida en la habitación de mis suegros o incluso en el baño pues no podía quedarme así de excitado o me reventarían los huevos de tanta leche que traía cargada.

Salí de la habitación dejando a mi cuñada completamente dormida. Caminé por el pasillo oscuro y la casa parecía estar en completo silencio; la fiesta al parecer había terminado. Fui directo al baño para encontrarme con mi mujer y cual fue mi sorpresa al ver que ésta no estaba.

-Donde demonios podrá estar?- me di la vuelta y comencé a buscarla por toda la casa.

Busque en la sala, el patio, la cochera, el comedor, la cocina y nada… Tal vez había vuelto a la habitación así que decidí regresar y en mi camino de vuelta de pronto escuché:

-Aaaahhhh asíiii… siii que rico me la mamas…

Guiado por el sonido llegué hasta la habitación de los padres de mi mujer donde como pude pegué la oreja a la puerta tratando de oír mejor:

-Aaaahhhh no has dejado de ser la misma chupa polla caliente de siempre… Hmmm que rico la chupas…

-te gusta papi? Te gusta que te chupe la polla?

-Que si me gusta? Hmm me encanta!! Me encanta que seas una chupa pollas tan puta… Aaahhhh

Perdido en el rencor y coraje me di la vuelta y regresé a la habitación decidido a vengarme de la mejor manera que se me podía ocurrir.

-Ese par de imbéciles me la ha de pagar… juro que me la han de pagar!

Al llegar a la habitación, lo primero que hice fue poner nuevamente el cerrojo y una silla trabada en la puerta para que nadie pudiera entrar o salir. Sin perder tiempo corrí las sábanas que cubrían el hermoso cuerpo de mi cuñada y pude ver por primera vez ese culo tan hermoso, grande y firme.

Me acerqué rápido y como un devorador frente a su presa lo agarré a mordidas, separé suavemente los cachetes y lamí el ano. Creí que me iba a morir de un paro cardíaco, no lo pensé más, comencé a lamerle el culo pasando de vez en vez mi lengua por su vagina, apenas sentía como su vagina se comenzaba a mojar, en ese momento ella pegó un estirón que hizo que yo casi me desmayara del susto pero siguió en la misma posición sin moverse para nada ni hacer ruido. Me acurruqué detrás de Laura y me pegué contra ella directamente sintiendo como el cuerpo de ella se encorvó dejándome todo su culito a mi disposición.

Al sacarme la verga para comenzar a taladrarle el culo fue cuando me dije que si ella ya estaba despierta y no había hecho nada era porque quería tener clavada mi verga en su culo y, si no estaba despierta o no se movía por miedo, pues también la iba a tener así que me dispuse a hacerlo. Le mojé bien el culo con mi saliva y me mojé la verga con un poco de saliva también. Después, poco a poco me dediqué a introducir mi verga en ese culazo de la manera más cuidadosa posible hasta que sentí como después de varios intentos mi verga se deslizaba con suavidad.

Entonces pude sentir como ella se movía también de una manera cuidadosa, como para que yo no lo notara

-Vaya con la putita de mi cuñada- me dije en ese momento y entonces, animado por su consentimiento pleno, le comencé a dar más duro por el culo.

Se la metía y la sacaba a una velocidad impresionante, haciendo que la cama retumbara en la pared y mis huevos se estrellaran contra sus nalgas provocando un ruido muy cachondo.

-Aaaahhhhhhhh Hmmmm…- gemía de placer al estar disfrutando de ese maravilloso culo.

No me importaba que mis suegros o mi mujer se dieran en cuenta porque lo que quería era que se dieran cuenta! Que supieran que mi venganza ya estaba hecha. Que supiera mi suegro que si quería andarse follando a mi mujer pues entonces yo me follaría a la otra hembrita que tenía por hija y estaba más buena.

Mientras la follaba, pude ver como ella mordía su mano para no gritar. Esto fue mucho para mí que en ese instante en que la vi, reventé toda mi leche dentro de su culito inundándole los intestinos.

-AAAHHHHHHHH- Grite como loco mientras podía sentir como ella apretaba más su culo para absorberse toda mi leche.

Sintiéndome el macho dominante y triunfador, la giré hacia mí y le di un enorme beso en la boca con todo y lengua. Ella me miraba asustada a los ojos sin decir palabra alguna. La volví a besar y después la tumbé en la cama boca abajo nuevamente para ponerme de pie y contemplar la escena: las sábanas por el piso, las camas casi separadas, y mi cuñada en medio de una cama tirada boca abajo con el culo bien roto chorreándole leche aún por las nalgas…

Quité la silla de la puerta y abrí, lo que vi no me lo esperaba. Mis suegros y mi mujer se encontraban de pie con lágrimas en los ojos.

-Como pudiste…- me dijo mi mujer mientras mis suegros me miraban fijamente como queriéndome matar.

-Como pude que? Haberme vengado tan vilmente?- le dije descaradamente y sintiéndome orgulloso del éxito de mi venganza.

-Estas loco!!- me gritó mi mujer y salió corriendo mientras mi suegro me decía:

-Vete antes de que llame a la policía…

Me sorprendió oírle decir esto a él que por lo visto cometía incesto desde hacía tiempo con su hija así que le dije:

-A la policía? Genial! Así de una vez por todas la sociedad se enterara de que usted y su hija mantienen relaciones desde hace tiempo.

-Que demonios dices?

-No mienta por favor… los he visto hoy en la playa, he visto como tocaba a su hija mientras le untaba crema, como tenía la verga bien tiesa al estársela untando y como su hija se la acababa de mamar en la habitación hace apenas unos minutos…

-Viste a mi hija mamármela?

-Sí…

-Estas seguro de lo que estas diciendo?? Acaso nos viste o supusiste… porque los únicos que estaban en casa eran ustedes dos y mi mejor amigo con una puta barata de un burdel de la ciudad a quienes les preste mi habitación para que follaran mientras nosotros 3 íbamos a la farmacia por una prueba de embarazo para tu mujer que esta embarazada de ti imbécil!!...

No supe que decir, al parecer los celos me habían nublado todo este tiempo. Volteé a ver a Laura quien se encontraba con una sábana tratando de cubrir su cuerpo desnudo mientras lloraba…

En estos momentos me encuentro escribiendo lo que paso hace pocas horas. Mis celos enfermizos me han nublado la razón.

Autor: Jose


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