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2009-06-11 13:41:20
Cuando decía en un relato anterior que solo era necesaria la presencia de mi cuñada para desencadenar las fantasías que se ocultan dentro de mí, lo decía no solo por que sea ella, por si sola, el móvil que las provoca, sino además por que con su concurso he podido poco a poco realizar cada una de ellas. No es solo el hecho de serle infiel a mi esposa, a ello se suma un ingrediente altamente estimulante cual es el consumar dicha felonía con su propia hermana. Con todo y la intensa emoción que nos suscita a los dos vivir esta aventura, en ocasiones no ha bastado solamente con eso, mi espíritu arriesgado me insita a desafiar el peligro tomando riesgos cada vez mas extremos pero así mismo altamente dosificantes y enriquecedores para la libido sexual.

Cuando decía en un relato anterior que solo era necesaria la presencia de mi cuñada para desencadenar las fantasías que se ocultan dentro de mí, lo decía no solo por que sea ella, por si sola, el móvil que las provoca, sino además por que con su concurso he podido poco a poco realizar cada una de ellas.

No es solo el hecho de serle infiel a mi esposa, a ello se suma un ingrediente altamente estimulante cual es el consumar dicha felonía con su propia hermana. Con todo y la intensa emoción que nos suscita a los dos vivir esta aventura, en ocasiones no ha bastado solamente con eso, mi espíritu arriesgado me insita a desafiar el peligro tomando riesgos cada vez mas extremos pero así mismo altamente dosificantes y enriquecedores para la libido sexual.

Quizá lo mas frecuente ha sido haber cogido con ella en la oficina, en el auto o en mi propia casa con la presencia cercana tanto de su pareja como de la mía. Pero más arriesgado aun por las circunstancias en las que se desarrolló, recuerdo de una manera especial un suceso muy excitante que ocurrió con mi cuñada en mi casa y en presencia de mi mujer, hace muy poco tiempo.

Las primeras experiencias de tipo sexual que sobrevinieron durante mi adolescencia fueron a través de la masturbación, aprendí a disfrutar aquellas experiencias de iniciación en el placer alimentando mis fantasías eróticas de manera solitaria, aun hoy, aunque ya no con la misma frecuencia todavía lo practico. Al igual que ayer la motivación se mantiene, siempre inspirado en alguna dama que despierta mis instintos carnales y con quien el establecimiento de una relación presenta obstáculos casi infranqueables.

No sé si recuerden en mi primer relato, que antes de conquistar a mi cuñada tuve que conformarme con masturbarme por debajo del escritorio mientras le observaba justo enfrente mió luciendo alguna de sus súper minifaldas. Al igual que cuando era niño, para redondear la escena hubiera deseado sentir la mirada de alguna mujer sobre mi órgano en el momento justo en que lograba mi eyaculacion, sin embargo nunca lo pude realizar, pues en el fondo siento algo de pudor y soy consciente de que muchas personas en especial las mujeres lo consideran como algo pecaminoso y sucio.

Pues bien, en un fin de semana hace poco menos de dos meses, llegó mi cuñada a casa a visitarnos a media mañana, coincidió aquello con que como ya es común los días sábado mi mujer y yo nos levantamos algo tarde. Al igual que todos los días, iniciamos con mi esposa las actividades del día con una sesión de ejercicios en el gimnasio habilitado dentro de nuestra casa.

Casi había culminado mi rutina de ejercicios cuando arribo mi cuñada a casa, su presencia no se hizo esperar en el gimnasio hasta donde llegó para saludarnos y conversar un poco con su hermana mientras terminábamos la practica. Lucia despampanante aquel día, la súper minifalda que vestía apenas ocultaba sus encantos. Desde que arribó, de manera furtiva le dirigí una que otra mirada morbosa, lamiéndome los labios provocativamente mientras le observaba a la cara. Tampoco ella quitaba su mirada de mi cuerpo, por la actividad física que estaba desarrollando mi volumen muscular resaltaba a primera vista, en adición a esto llevaba únicamente puesta una trusa de gimnasia que dejaba notar totalmente mis atributos masculinos.

Dispuesta a acompañarnos hasta el final de la sesión, de manera muy sensual e insinuante se sentó en unas gradas instaladas a la entrada del gimnasio justo en frente mió y con visibilidad directa desde el lugar en donde me hallaba ubicado, dejando entrever de forma casi deliberada y con movimientos muy discretos parte de la ropa interior que llevaba puesta.

De manera insistente le miraba tratando de escudriñar mas allá de lo evidente, con un lenguaje gesticular totalmente imperceptible en el recinto, le inducía a separar un poco mas sus piernas para apreciar mejor los pantis que utilizaba aquel día. Mi sorpresa fue mayúscula cuando descubrí que se trataba de una tanga brasilera que yo le había regalado meses atrás, la cual contaba con una abertura en la vagina que al sentarse dejaba totalmente al descubierto sus encantos femeninos.

Mi erección no se hizo esperar, intente disimularla cambiando de posición para no ser advertido por mi esposa, pero la situación se complicaba, mi cabeza empezaba a calentarse, mil pensamientos obscenos se agolpaban en mi mente. Intentando recuperar la calma por momentos retiraba la mirada de los pantis de mi cuñada pero aun así no podía evitar pensar en aquella vulva totalmente depilada que se asomaba a través de la abertura. Felizmente, mi esposa en ese preciso instante se dispuso a realizar su rutina de abdominales.

Por la ubicación de la maquina que utilizamos para ese ejercicio, mi mujer perdía totalmente el contacto visual conmigo quedando de frente a una de las paredes del gimnasio y de espaldas al lugar en donde yo me había trasladado para evitar que pudiera notar mi erección. El ángulo de sus movimientos de cintura no alcanzaba a barrer la posición en donde yo permanecía aun cuando sí tenia vista indirecta hacia mi cuñada, tampoco le resultaba cómodo virar su cuerpo para observarme, como tampoco había razones para hacerlo, su concentración para dicho ejercicio la hacia desaparecer virtualmente del escenario al menos por unos diez minutos tiempo que requería normalmente para completar la rutina.

Esta nueva situación cambio totalmente el panorama, mis sentidos se hallaban concentrados en una sola cosa, realizar una de mis fantasías más antiguas. Sin pensarlo dos veces, me despoje de la escasa ropa que me cubría, dejando mi cuerpo totalmente al descubierto. Una sensación inimaginable me invadió, mis manos temblaban y mi respiración se tornaba agitada, sentía que el corazón iba a salírseme del pecho, pero con todo y eso mis sentidos continuaban bajo el influjo narcotizante del deseo sexual en su forma más primitiva e instintiva, su efecto es menos controlable que el producido por el alcohol y sus consecuencias siempre han sido impredecibles para mí.

En aquel instante mi mundo había perdido sus reales dimensiones, me hallaba ante una nueva faceta de mi personalidad que me inducía a actuar de manera perversa y depravada, no solo yo me exponía a aquel riesgo inmensurable, mi cuñada se configuraba en una victima potencial de aquel desafuero mió, no solo bajo en supuesto caso de que yo pudiese ser descubierto por mi esposa, sino por las sensaciones desconocidas en las que la estaba introduciendo. Desde el mismo instante en que intuyó mis intensiones, mas allá del asombro y la emoción que le abrazaba sus ojos me expresaron un llamado suplicante a la cordura, sus gestos y la forma en que movía su cabeza me pedían suspender esa locura.

Lejos de frenar mis ímpetus, la actitud de mi cuñada aceleraba aun mas el flujo de adrenalina por mi cuerpo, sin darme cuenta y en unos pocos segundos me hallaba desnudo en frente de mi cuñada y con mi esposa en el escenario, castigando inmisericordemente mi verga con un pajazo que nunca antes ni tampoco después he vuelto a experimentar por las connotaciones y situación que estaba viviendo en aquel instante.

Hubiera querido prolongar la escena, y no terminar nunca con aquella sensación de placer infinita, pero era consciente del peligro al que estaba expuesto. El grado de excitación que experimentaba me había hecho perder la noción del tiempo, no sabia cuanto había transcurrido desde que comencé aquella exhibición, tampoco podía calcular en que momento podría terminar mi esposa sus ejercicios.

Volverme a vestir, por el nerviosismo que me acompañaba, era posible que me tomase más tiempo del que pensaba. Mire fijamente a los ojos de mi cuñada queriendo escrutar su pensamiento, su mirada entre incrédula y ansiosa parecía devorarme en un abrir y cerrar de ojos, también respiraba entrecortada, su nerviosismo era evidente y aunque sabia que le producía terror lo que estaba ocurriendo, no dejaba de observarme por ningún momento.

Sin retirar mis ojos de los suyos con un movimiento erótico le ofrecí aquel pedazo de carne que palpitaba entre mi mano, se humedeció los labios con su lengua denotando el deseo reprimido que invadía sus sentidos, luego apretó sus piernas fuertemente y mordió su labio inferior en un gesto de deseo contenido, como queriendo con ello manifestar sus ansias por atrapar mi verga entre sus labios o en medio de sus piernas.

Aquella fue la ultima escena que recuerdo antes de la eyaculacion, pues acto seguido explote en silencio en un rictus de placer inigualable, cubrí entonces mi verga con las dos manos intentando controlar las múltiples descargas de semen que amenazaban por esparcirse peligrosamente por el ambiente. Hubiera querido eternizar aquel orgasmo deteniendo el tiempo en el momento justo, en cambio he debido conformarme con perennizarlo en mi memoria y a través de este relato, como tantas otras experiencias que dejaron de ser fantasías en el momento en que pude materializarlas.

En verdad es increíble la forma como me calienta mi cuñada, en ocasiones siento que va mas allá de la razón, y aunque trato de controlarlo termino dominado por sus encantos seductores y por la fuerza de las fantasías que desencadena en mi interior. Lo mejor de todo es que a mi me encanta dejarme arrastrar por ese influjo devastador que ejerce su sensual figura sobre mis sentidos y disfruto intensamente de cada una de las oportunidades que tengo para morbosearla y escandalizarla con mis acciones.

Autor: ABADICIO


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