Un nuevo día. Me desperezo. Arqueo la espalda y estiro los brazos. Me toco las tetas, los pezones se endurecen y vuelvo a estar cachonda. No sólo los hombres se levantan con el cuerpo y la mente a mil, a nosotras también nos pasa. Bajo mis manos y toco mi vientre y, mientras, me imagino a una rubia estupenda que lame cada rincón de mi cuerpo con devoción. Vuelvo a subir mis manos y me detengo en la parte baja de mis axilas, una zona poco explorada pero tremendamente erótica. Sin poder evitarlo voy soltando pequeños gemidos como si de verdad ella fuera la poseedora de esas manos que me suben, ó mejor, me bajan al séptimo infierno, donde sin duda, podré disfrutar de todos mis vicios y aumentar mis pecados.
Un nuevo día. Me desperezo. Arqueo la espalda y estiro los brazos. Me toco
las tetas, los pezones se endurecen y vuelvo a estar cachonda. No sólo
los hombres se levantan con el cuerpo y la mente a mil, a nosotras también
nos pasa. Bajo mis manos y toco mi vientre y, mientras, me imagino a una rubia
estupenda que lame cada rincón de mi cuerpo con devoción. Vuelvo
a subir mis manos y me detengo en la parte baja de mis axilas, una zona poco explorada
pero tremendamente erótica. Sin poder evitarlo voy soltando pequeños
gemidos como si de verdad ella fuera la poseedora de esas manos que me suben,
ó mejor, me bajan al séptimo infierno, donde sin duda, podré
disfrutar de todos mis vicios y aumentar mis pecados. Vuelvo a acariciar mis puntiagudos
pezones y esta vez los pellizco, los araño, dejo señales en mi piel
que más tarde observaré con mirada pícara delante del espejo.
Bajo mis manos y, ya sin detenerme, topo con una fina línea de vello, algo
así como el camino de baldosas amarillas que te lleva al fantástico
mundo de Oz. Y Ohhhhhhhhhh, noto como mis dedos se humedecen y tengo el clítoris
a punto de reventar. Esa rubia me esta volviendo loca, pero ¿ Quien es
el ese tipo que está justo detrás de ella ¿ Introduzco uno
de mis dedos en el pozo de mis deseos. Ya se quién es. Esto es un fabuloso
trio y él está metiendo su fabuloso miembro dentro de mis deseos,
mientras ella sigue lamiendo mis pezones y dejando su rastro de saliva en ellos.
El ritmo es frenético y ya no es una sino tres los dedos que buscan su
lugar dentro de mi. Imagino el ruido que hace la carne sudorosa y llena de fluidos,
imagino su brillante verga entrando y saliendo, con ritmo, haciéndome volar.
Ella me besa, nuestras lenguas intercambian fluidos y eso me pone más aún.
El momento llega, ya no aguanto más, tengo que dejarme ir y tiene que ser…
ahora!!!.
Creo que será un buen día.