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2009-12-05 03:28:09
Ha pasado ya un mes y debo ir al confesionario, solo de pensar en aquel sitio me pongo algo inquieta y es que en ese lugar, suelo ser esa mujer sin mascaras donde mis mas bajos y perversos sentimientos son evidenciados.

El día paso algo lento, pues el trabajo se hacia agotador y en mi mente solo estaba la idea fija de compartir con mi confesor todas mis experiencias vividas en las últimas semanas; a demás, que mi ser ansiaba revivir esos momentos que habíamos compartido meses atrás; lo que me tenia un poco nerviosa.

Ya terminada la jornada laboral tome el coche, sin saber a donde ir, vagué por las calles de la ciudad, mi mente no paraba de pensar en aquel recinto pero no estaba segura de ir, ya que el cielo anunciaba lluvias, cuando la luz roja del semáforo me hizo detener el coche, casi de forma automatizada tome mi móvil y marque un numero, cuando del otro lado escucho una voz gruesa que me hizo estremecer.

El claxon de los carros me hizo reaccionar, así que acelere abruptamente hasta llegar un paraje donde puede estacionar el coche y hablar por el móvil, quede con mi confesor a las 5:00 de la tarde, tenia mas de hora y media para llegar a mi destino, así que me fui en busca de algo para comer.

El reloj marcaba las 5:00 no puede evitar sentirme algo excitada, pues mis pezones se erizaron y mi cuerpo comenzó a experimentar esas pequeñas descargas eléctricas haciéndome sentir mas susceptible que de costumbre. Nuevamente la luz del semáforo detiene mi marcha lo que me permite ponerme algo de perfume y brillo labial, ya en la vía principal y a poco metro de llegar al edificio Victoria Hill comenzó a caer las primeras gotas de lluvia, pues el pronóstico del tiempo era fuertes aguaceros, acelere el coche y llegue justo a tiempo.

Ya en el edificio presione el botón del intercomunicador, me abriste la puerta, tome el elevador hasta el piso No. 29, al llegar me dirigí al pasillo y toque el timbre; pude escuchar cuando quitabas el cerrojo e inmediatamente mi corazón se aceleró. Me recibiste con un beso de esos besos lleno de cariño, ternura y pasión, me hiciste pasar e inmediatamente me dirigí al salón principal del apartamento.

Una vez en el salón me despoje de mis zapatos como era mi costumbre, pues me gustaba la suave sensación de la alfombra debajo de mis pies, me acerque al librero donde estaba el equipo de sonido y coloque música para ambientalizar el lugar y a la vez relajarme de la tensión mientras tu estabas sirviendo algo para tomar.

En la espera de ti, abrí el ventanal y quede maravillada con la vista que desde tu balcón se podía obtener de la ciudad. Bajo en fuerte aguacero, se podían distinguir a lo lejos las luces de los edificios, los transeúntes corriendo en busca de refugio y de los automóviles, bajo un manto oscuro que le daba al ambiente un toque romántico y sensual. Cuando escucho tus pasos en la mano dos copas de vino tinto, sonríes extiendes tu mano y me das una de las copas, absorbo y mis labios se humedecen con el dulce sabor del vino.

Te colocas junto a mí contemplando semejante espectáculo, puede sentir tu mano apoyada en mi hombro deslizándose suavemente por mi espalda, fue una sensación muy relajante, me llevo otro sorbo de vino a la boca cuando me invitas a ponerme cómoda y me comienzo a despojarme de la ropa, tu como buen espectador toma la silla, te sientas con piernas cruzadas y copa en mano vas recorriendo con tus ojos mi cuerpo.

Lo primero en caer es la falda que deja ver mis piernas y algo de mi ropa intima color blanco; luego voy desabotonando poco a poco la camisa, llevas otro sobro de vino a tu boca, mientras termino el ultimo botón, cae al piso y mi piel se eriza, tu puedes notarlo ya que el sostén de suave seda y encajes deja al descubierto la rigidez de mis pezones . Me pides que me despoje del sostén despacio pero tocando con mis dedos mi piel; hasta que el sostén cae al suelo, entonces quedan al descubierto mis pechos redondeados y erizados.

Ahora me invitas a sentarme junto a ti en ese sofá de respaldar alto, me encuentro semidesnuda y relajada, es cuando empiezo a confesarte mi última aventura; sobre aquel chico que semanas atrás; como ya te había comentado se llamaba Roberto era de piel canela, como de 1. 80 mts de estatura, complexión delgada pero fuerte, buen mozo diría yo, de cabellos castaños oscuro y una sonrisa cautivadora, la verdad era un hombre muy viril, varonil y sexual, pero el mundo en que se desenvolvía me llamaba mucho la atención pues era coleccionista de coches antiguos, según entendía por nuestras conversaciones su estatus económico era bueno y siempre me insistía en conocerme personalmente.

Nuestras conversaciones eran muy eróticas y en la mayoría de los casos terminábamos calientes, hasta que un día habíamos llegado a tener cibersexo, Roberto le había encantado todo este asunto y su fijación era conocernos, pero las distancias entre las ciudades en que vivíamos nos impedían establecer un día y una hora para el encuentro tan deseado.

Llevo nuevamente mi copa de vino a mi boca absorbo y me preparo para continuar pero observo que fijas tu mirada en mi piel, en mis caderas, en mis pechos, comienzas a seducirme con esa mirada, mi cuerpo reacciona, se erizan mis bellos, adsorbo un poco mas de vino, tu sonríes porque me nota intranquila, pero me incitas a proseguir con mi confesión.

Sucedió que hace una semana atrás por cosas del trabajo tuve que viajar a la ciudad para reunirme con algunos proveedores , aproveche esos días para después de realizadas las obligaciones de trabajo, reunirme con viejas amistades, salir a la disco, pasear, ir al cine o simplemente ir al mall con mi amiga y platicar, cuando suena el móvil, en la pantalla el identificador de llamada me decía que era Roberto, contesto , nos saludamos como de costumbre y me pregunta porque llevaba días sin conectarme; a lo que contesto que me encontraba en la ciudad por cosas del trabajo y el sorprendido pero con tono alegre me dice, que el también estaba en la ciudad.

Aprovechamos esta casualidad para fijar un encuentro, así quedamos en encontrarnos a las 7:00 de la noche en el lobby del hotel donde se hospedaba. Por mi respuesta tan apresurada no me percate que no estaba presentable para conocer a alguien que me llamase tanto la atención, así que inmediatamente me fui a las tienda de ropa para comprar algo apropiado, cómodo y sexy para la ocasión.

Las horas se pasaron volando pero Roberto no dejaba de llamar al móvil, quería saber cada paso, que hacia, actitud esta que me gusto mucho porque dio un toque romántico y aventurero al encuentro. Una vez vestida, aborde el taxi, le suministre la dirección del hotel, cuando ya estoy a punto de llegar suena el móvil era Roberto nuevamente, estaba tan ansioso como yo; mi corazón no dejaba de latir, estaba algo nerviosa pero podía sentir en mi cuerpo un cosquilleo, llegue al hotel y Roberto me abrió la puerta del Taxi, tomo mi mano y me ayudo a bajar, me sentí halagada por su caballerosidad.

Estando frente a frente sonreímos y nos besamos en la mejilla, su respiración era fuerte y me hizo tener una sensación que me gusto. En ese breve instante su olor me cautivo, su cuerpo transmitía virilidad y mis pezones reaccionaron a tal estimulo. Platicamos un poco más y me invito a cenar, después de la cena nos dirigimos a la terraza al aire libre, abordamos el elevador juntos con otras dos personas, cuando estas se bajaron nos unimos ansiosamente en besos, nuestros labios disfrutaban del tacto, el juego de las lenguas y nuestras manos viajando por todo nuestros cuerpos.

Roberto toca un de los botones y la puerta se abre caminamos un poco mas y llegamos a la habitación, algo nervioso mas bien apurado abre la puerta nos adentramos y es cuando empezamos de despojarnos de la ropa, nos tumbamos en la cama, seguimos besándonos, pero nuestros labios buscan el contacto con la piel, hombros, cuello, ojos, senos, abdomen, vientre estamos muy excitados. Roberto se incorpora y me invita a la ducha.

Ya en la ducha, el agua y la gel hacen su trabajo permitiendo explorar nuestros cuerpos y a la vez buscar la excitación máxima, Roberto toma mi espalda la frota, sus manos van suavemente hacia mis senos y vulva mientras sus labios besan suavemente mi cuello, yo tomo sus manos y las guío dando intensidad a al movimiento y llevándolo a esas parte de mi cuerpo mas sensibles. Lentamente me voy colocando frente a frente y voy bajando poco a poco besando y lamiendo sus tetillas, sus costillas así hasta que llego a su ombligo el cual juego un poco con mi lengua yo en cuclillas me aproximo a su sexo, lo tomo con mis manos, lo acaricio suavemente y lo introduzco a mi boca.

Puedo ver el deleite de Roberto mientras succiono sacando y metiendo su sexo de mi boca, sus manos tomando mi cabeza facilita el movimiento de estrada y salida ; dándole mas intensidad, mi respiración se entre corta , pues su miembro llega hasta mi garganta, nuevamente me toma de mis manos , pediendo que me levante y quede de espalda hacia el, cuando toma mis glúteos y con su mano lleva su pene duro y viril a mi vagina, la introduce yo con mis manos pegadas a la pared tal cual requisa policial me dejo follar. La sensación del agua cayendo en mi espalda, sus manos en mi cadera y hombro mientras el va y ven de su sexo dentro de mi coño me lleva al orgasmo.

Aun empapada, me lleva a la cama y su sexo busca mi agujero anal, lo introduce poco a poco hasta llegar hondo, puedo sentir la dureza de su pene dentro de mi culo y de cómo lo introduce y saca cuando siento un nalgada luego otra, hasta que me toma de los cabellos arremetiendo sin parar hasta cuando comienzo a sentir el golpeo de sus huevos en mi vagina , lo que me provoca pedir mas , Roberto parece encantarle mi petición y ya sus penetración va con cierta fuerza que causa un dolor placentero , cuando lo escucho pedirme que me riegue porque el esta a punto, sigue bombeando mas fuerte y el golpe de los huevos me excitan aun mas cuando solo siento una presión dentro de mi culo y su gemido de eyaculación , con tanto estimulo yo también me corro.

Roberto poco a poco retira su sexo de mi culo y puedo sentir como la leche caliente baja por las pierna; mi esfínter anal esta excitadísimo porque siento sus contracciones, me tumbo en la cama junto a el y quedamos apacibles, relajados y felices. Mi amante amigo me invita a quedarme y disfrutar el resto de la noche, por lo que decidimos ducharnos, tumbarnos en la cama hasta que nuestros cuerpos nuevamente sientan el deseo de hacer el amor.

Instante en que termino de relatar esta aventura, puedo ver la cara embelezada y casi hipnotizada de mi confesor, pero con una de sus mano en el miembro, y yo para sacudirme un poco la excitación que me produjo tal recuerdo me estiro contorneando mi cuerpo de un lado al otro tal cual minino. Tu te levantas, te aproximas en el regazo de mis pies, los tomas y empiezas a besar, lamer y succionar cada uno de mis dedos, luego vas poco a poco subiendo por mi tobillos, mis rodillas tomas tus manos las colocas en cada una de ellas y separas mis piernas puedes notar mi braga empapada y suavemente llevas tus manos a ella; la bajas despojándome de ellas.

Observa muy atento mi vagina, veo en tu rostro mucha satisfacción y deseo, empiezas a separas mis labios vaginales con tus dedos vas acariciando, frotando circularmente hasta encontrar mi clítoris humedecido de deseo, poco a poco veo a mi confesor ubicando su boca muy cerca de mi vulva, cuando de repente siento un beso, tu buscas que me acomode y me ayudas a buscar la posición ginecológica, abre bien mis piernas introduces dos de tus dedos ya mojados por mis jugos en la vagina, cuando tus labios succionen mi clítoris, repasas con la lengua mi vagina , puedo ver en su cara el deleite con mis jugos ; mientras sigues poco a poco introduciendo tus dedos fallándome con ellos una y otra vez, ya mi cuerpo no soporta tanta estimulación, logro el arqueo de mi columna para sentir mas intensamente lo que tus dedos y boca me provocan.

Cuando mi confesor puede percibir el grado excitación se saca su pene y lo introduce muy dentro de mi, ya es inevitable, le pido que me folle, sus movimientos pélvicos me llevan al cielo, su pene duro, erecto y fuerte me encanta, deseo entregarme y es cuando mis manos aprietan aun mas su espalda, casi arañándolo, mi cintura comienza a buscar su ritmo, para sincronizar la estimulación. La respiración de mi confeso se torno corta, agitada y fuerte, su aliento caliente podía sentirlo en mi cuello; sus manos apretando mi culo mas y mas, hasta que de mi boca sale un gemido segundos mas tarde el gemido de mi confesor, estábamos llegando al orgasmo lo que hacia que nuestros cuerpos se compenetraran aun mas, hasta cuando siento el fuerza de su leche llenado mi coño.

Mi confesor queda tumbado encima de mi, cuando vemos las ráfagas de luz de un relámpago, lo que hace levantarnos, nos vamos a la ducha y regresamos nuevamente al salón, me voy hacia la ventana pudiendo ver que la lluvia comienza a tornarse mas abundante, empiezo a vestirme; enciendes un cigarrillo y me das las impresiones sobre lo que te he contado y así sucesivamente vamos platicando de un tema y otro hasta cuando a cesado de llover , son casi las 9 de la noche; ya debo marcharme.

Me despido con un fuerte beso, pero sin poner fecha fija para la próxima confesión.

Autor: cukis


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