¡¡alucinante!! Me miras y me preguntas si aún sigo mosqueada, con una sonrisa en tus labios. Mi única contestación es algo parecido a “este chico es tonto”. Me das el primer aviso con un “perrita...”, pero yo sigo hablando entre dientes sin hacerte caso. El segundo “perrita...” nada, como si no lo escuchase, al tercero es un “cierra la boca”, y eso si que lo escucho, pero mi contestación es “no me da la gana” en un tono mas alto de lo normal.”
Ah, ¿no? ¿No te da la gana cerrarla?
Niego con la cabeza pero se que con esa contestación ya me he pasado. Vienes hacia mi. Serio. Me miras fijamente, y me dices: “de rodillas”. Ya no abro la boca, solo te miro y niego tímidamente. Me coges por la cabeza y me bajas hasta el suelo.
Comienzas a desabrocharte los pantalones y bajas hasta mi cabeza, me agarras del pelo y me dices muy bajito pero con voz firme, “pues si no quieres cerrarla te daré motivos para tenerla abierta”. Me sujetas por la cabeza, y me metes la polla en la boca. Intento apartarme, pero tus manos son más fuertes, y comienzas a follarme la boca. Noto como te vas empalmando cada vez más. Como empieza a rozarme la garganta y el sabor del comienzo de tu leche, que tanto me gusta. Sigues con fuerza. No paras hasta que acabas corriéndote en mi boca.
Ahora si puedes cerrar la boca.
Obedezco y me lo trago todo. Sé que no puedo desperdiciar ni una gotita. Ni puedo, ni quiero. Entonces me pones de pie, me apoyas en la cama y me bajas los pantalones. No quería que te dieses cuenta, pero pasas un dedito por mi coño y oigo que te lo llevas a la boca.
¿Así que estas mojada zorrita? ¿Ya no estas cabreada?
No contesto. Comienzas a acariciarme, a meterme un dedito, dos, tres. No quiero gemir. Cierro mi boca con fuerza aguantándome las ganas. De mi coño empiezas a pasar a mi culo. Lo acaricias. Metes un dedito suavemente. Lo sacas. El primer azote, y con él el primer gemido. Sigues masturbándome ahora intercalando deditos por el coño y el culo. Cada vez estoy más mojada y ya no me reprimo en mostrar lo cachonda que estoy. Vuelvo a oír desabrocharte los pantalones. Empiezo a notar tu polla rondando por mi culo. La noto en la entrada, y...uffff, dentro... Empiezas a follarme. Intento tocarme mientras el coño, pero te das cuenta, me das un manotazo y me apartas la mano. Me agarras por el pelo hasta acercarme la cabeza a la tuya y me dices: “solo se tocan las perritas buenas, y tú hoy no has sido buena”. Sigues follándome con fuerza. Me encanta como lo haces, me gusta que uses mi culo y que disfrutes con él. Noto que vuelves a estar cachondísimo y cerca del orgasmo. Sigues cada vez mas rápido hasta que explotas y me llenas de leche. Sacas la polla de una vez y yo caigo en la cama. Te sientas a mi lado. Me recuesto sobre ti y comienzas a besarme y acariciarme.