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2010-12-01 13:47:26
Como siempre solía hacer, Silvia llegó un día antes a la cabaña, le gustaba disfrutar de aquel paraje antes de que llegasen el resto de sus amigos, además así tenía tiempo de descansar y estar en plena forma para los días de fiesta que vendrían.

Tras revisar que como siempre la cabaña estaba perfectamente preparada por Manuel el encargado de las cabañas, decidió ir al lago después de comer a darse un baño, le encantaba aquel lago, rodeado de arboles casi junto al agua, de una agua clara y cristalina.

Justo antes de meterse en el agua, decidió hacer realidad algo que llevaba tiempo deseando hacer, se quito el bikini y se metió en el agua, estaba fría, no demasiado, pero si lo suficiente para revitalizar todo el cuerpo de Silvia, sus pezones se pusieron duros mucho más rápido que otras veces, supuso que por el hecho de estar desnuda.

Cruzó varias veces el lago, disfrutando de aquel baño, salió, cogió la toalla y se seco el pelo y el cuerpo mientras observaba la tranquilidad del agua, tenía la toalla rodeando su cintura cuando se giró para recoger su ropa y volver a la cabaña, allí estaba justo frente a ella, Marcos el hijo de Manuel, un muchacho de 22 años alto, moreno de pelo rizado, de ojos verdes y una sonrisa bastante cautivadora, que en ese momento se volvió bastante picara.

No dijo nada, Silvia tampoco se movió cuando él se acercó, allí estaba ella con el pecho al aire, y el resto de su cuerpo apenas cubierto por la toalla que casi había soltado cuando le vio, No fue capaz de decir nada ni oponerse cuando aquel joven sin ningún escrúpulo comenzó a lamer los pezones de Silvia e ir recogiendo con su lengua las gotas de agua que aun quedaban solo el cuerpo de ella.

Poco a poco la boca de Marcos fue bajando, Silvia soltó la toalla y dejo que aquel muchacho llegase a donde se dirigía, hábilmente, él la hizo separar las piernas y comenzó a juguetear con su lengua en los alrededores de su vagina.

Las piernas de Silvia flojearon, y se dejo caer sobre la toalla, allí estaba ella, dejándose devorar por un hombre diez años menor que ella pero no quiso interrumpir aquello, sostuvo la cabeza de aquel mucho mientras se dejaba llevar y liberaba una serie de gemidos que estimularon a aquel muchacho. Su manos fuertes agarraron con fuerza los firmes y generosos senos de Silvia, que termino de entregarse a las atenciones de Marcos.

Poco a poco aquel muchacho fue aumentando la excitación de Silvia al máximo hasta que finalmente un dulce e intenso orgasmo invadió todo su cuerpo, ella decidió que debía corresponderle, se incorporó y palpo en el pantalón de Marcos, este no tardó en liberar lo que Silvia tanto ansiaba en ese momento, rápidamente ella se introdujo aquel miembro grande, duro y palpitante de una vez en la boca, apenas podía introducírsela entera pero no quería dejar de recorrerla con la lengua, llenarse la boca con ella hasta la garganta, Marcos comenzó a marcarle el ritmo agarrándola fuertemente del pelo, hasta que llegado el momento la volvió a dejar libre para devorarle justo antes de reventar en su garganta, Silvia intento retirarse, pero solo para recibir el semen de aquel joven sobre su cara, pecho y algo en el pelo.

Marcos le entregó a Silvia su ropa, se abrochó el pantalón y le dijo:

Yo venía a buscarla porque mi padre me ha pedido que la diga que quiere comentarle algo.

Vale, me doy una ducha y voy – Respondió Silvia

¡No, putilla! – respondió el cambiando el tono educado de la primera frase – vas a ir tal y como estas

Aquello intimido bastante a Silvia, y a pesar de que al ponerse la camiseta, las manchas de semen sobre su pecho se marcaron inmediatamente y su cara y cuello brillaba, aparte del olor, Silvia obedeció.

Llegaron en seguida a la cabaña principal, desde donde Manuel coordinaba el mantenimiento de las cabañas, Silvia intentó disimular su vergüenza mientras saludaba cariñosamente a Manuel como siempre.

Hola – dijo Manuel – solo quería informarla de que vendrán esta tarde a rellenar los tanques de butano de las cabañas, estoy avisando a los inquilinos de las cabañas ocupadas para que no haya sorpresas

Silvia se lo agradeció y se despidió, Manuel le dijo a su hijo que la acompañase de vuelta a su cabaña y que podía tomarse el resto de la tarde libre.

Cuando llegaron a la cabaña, Marcos se auto invitó a entrar y comenzó a magrear a Silvia sin invitación, al poco Silvia estaba de nuevo completamente desnuda en manos de aquel joven, Marcos la hizo girar varias veces para después devorar sus turgentes senos y mordisquear sus pezones consiguiendo rápidamente excitar y doblegar a Silvia.

La llevó hasta la cocina, y apoyándola en el fregadero frente a la ventana de la cocina, comenzó a juguetear con sus dedos en el ya húmedo coño de Silvia, a la vez que la seguía pellizcando los pezones, la mordisqueaba el cuello y los lóbulos de las orejas. Cuando los flujos de Silvia lubricaron bien los dedos de Marcos, este comenzó a introducirlos también por su oscuro agujero, Silvia aceptaba cualquier cosa que aquel muchacho le hacía, por eso dejo que el dolor inicial dejase paso placer, que se combino con la penetración violenta y profunda con la que Marcos la había comenzado a obsequiar.

Mientras aquella enorme polla entraba y salía de húmedo coño y la mano libre de Marcos se divertía pellizcando y masajeando sus senos, Silvia voy como el repartidor del gas llegaba, ponía a descargar el camión y se quedaba mirando lo que ocurría allí dentro.

¡Hazle señas para que se acerque guarra! – dijo Marcos

Silvia obedeció, no podía creer que se entregase de ese modo a alguien que la trataba de aquella manera. El operario se dirigió a hacia la ventana

¡En cuanto esté cerca dile que entré que quieres chupársela! – ordenó de nuevo Marcos mientras embestía con más fuerza y aumentaba a tres los dedos en el ano de Silvia

¡Entra, quiero chupártela! – gritó Silvia en cuanto el repartidor estuvo lo bastante cerca

El tipo ni corto ni perezoso entro en la cabaña, en menos de un minuto, Silvia tenía la polla de aquel hombre en su boca, no era la de Marcos, pero era de buen tamaño, con las atenciones de Silvia se puso rápidamente dura y tiesa, justo en el momento en que el miembro de Marcos cambiaba de agujero, no por anunciado, fue menos esperado, poco a poco le fue clavando aquella enorme verga en el culo. Cuando aquello llegó al fondo violentos espasmos inundaron el cuerpo de Silvia.

Marcos la levantó y se dirigió al sofá, se sentó y sin sacarla en ningún momento acomodo a Silvia sobre él, la separo las piernas, y mientras le sobaba a placer los pechos le susurró a Silvia que le indicase al operario que se acercase.

No hizo falta demasiada insinuación para que aquel hombre comenzase a clavársela, ambos cogieron rápidamente un ritmo acompasado que estaba llevando de nuevo al éxtasis a Silvia, el repartidor mordisqueaba los duros pezones de Silvia mientras Marcos se los ofrecía estrujando sus senos.

Marcos la alzo, la hizo darse la vuelta y aquellos miembros palpitantes se intercambiaron los agujeros. Esta vez eran la boca, los labios, y los dientes de Marcos los que jugueteaban con los pezones de Silvia, finalmente el repartidor de gas no resistió mas y exploto en el ano de Silvia, beso la espalda y el cuello de Silvia y se retiro, no se había distanciado los suficiente cuando ella se corrió de nuevo, Marcos se incorporo, la arrodillo y le hizo un gesto al hombre para que se acercase, dirigió la cabeza de Silvia de un miembro a otro, a uno para limpiárselo, el suyo para finalmente correrse sobre el pecho de Silvia.

¡ Da las gracias zorra, y acompaña al muchacho fuera hasta que termine y se marche! – Volvió a ordenar Marcos

Silvia salió desnuda, con la leche caliente de Marcos ardiendo sobre su pecho, la del operario goteando de su culo y su propio flujo chorreando de su propia cueva.

Antonio, el operario volvió a sobarla un poco antes de irse y Silvia volvió a la cabaña.

Marcos se había ido, Silvia se ducho y se metió en la cama agotada. Al día siguiente la despertaron sus amigos al llegar.

Autor: Ashtaroth


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