Porno Galerias Gratis Foro Contactos Gratis Videos Porno Fotos Porno Juegos Relatos Eroticos Porno Gratis SexShop Webcam Porno
   






Edad &

Crea tu perfil y conoce gente cerca de ti

ZONA PRIVADA DE MACIZORRAS




 

Webcam Porno


2010-04-29 04:47:01
Esto no es un relato erótico, son sólo unos cuantos pensamientos plasmados en un rato de reflexión que he decidido compartir, deseando que cualquier persona que se sienta atraída por este mundillo, ya sea Dominante o Sumiso/a, se sienta identificado y, sobre todo, deseando que Ana lo lea y, como mínimo, algo se revuelva en su interior.

No hay nada nuevo que contar en el día de hoy con respecto a su doma. Sigo adiestrándola, intentando que recuerde todo lo que llevamos aprendido. Soy consciente de que yo no voy a saber enseñar todo lo que debe saber, y tampoco lo pretendo. Sé cuáles son los puntos débiles de mi Amo, y que, aunque no vaya a ser su sumisa directa, sino pertenecer a otra persona, es eso lo que quiere que le enseñe, a grandes rasgos. Así que nuestras sesiones se suelen limitar a algo de dolor, algo de humillación y control del placer. Soy exigente con la higiene y la vestimenta porque soy consciente de que ellos lo serán más. Fue un auténtico halago que pensaran en mí para su educación, y mi único objetivo es no defraudarles. También deseo que Ana disfrute de su sumisión tanto como lo hago yo. Hay gente que piensa que ser sumiso es una debilidad, o una forma de dejarse manejar. Tuve la suerte de encontrar un Amo que supo adiestrarme y guiarme por este camino con la suficiente firmeza de no flaquear si tenía que castigarme y de saber enseñarme con maestría. Tuve la suerte de contar con un Amo firme y severo cuando la situación lo requería, cuando mi torpeza o mi desobediencia afloraban… Y, a la vez, con un Amo justo, dulce y preocupado por mi bienestar. En una palabra: humano.

Nunca jamás se me habría ocurrido siquiera plantearle la pregunta de si, junto a mí, adiestraba a otras sumisas, y tuve la inmensa suerte de que quisiera compartir dicha información conmigo. Sé que disfruta de otras perritas igual que yo soy cedida a otros Amos, pero soy la única en su día a día. Y no lo digo yo, lo dice él, que a menudo comparte conmigo pensamientos y sensaciones que yo escucho con placer, arrodillada a su lado, y tal vez con la cabeza apoyada en sus piernas, recibiendo con inmensa alegría alguna caricia, agradecida de ser suya y ser merecedora de su tiempo y atención.

Soy sumisa porque quiero, y le pertenezco en cuerpo y alma. Puede disponer de mi cuerpo como se le antoje, así como de mi placer, premiarme si lo desea o castigarme si lo estima necesario. Mi cuerpo es suyo, mis sentimientos también, y jamás me atrevería a desobedecerle. Ningún azote, ninguna privación de placer, ningún golpe o ningún comentario ácido procedente de sus labios, serían comparables a mi dolor ante una mirada de fría y desoladora decepción. Sé que si eso llegara a pasar su confianza en mí disminuiría, y no creo que pudiera volver a mirarle, ni ser digna de seguir sirviéndole si cometiera el terrible error de haberle decepcionado.

Sé que si no consigo adiestrar a Ana como lo desean no seré castigada, porque no es una tarea enteramente mía. Él me lo dijo sin que yo lo hubiese planteado. Sabe que dudo de mis posibilidades al entrenar a otra persona, pero él confía en mí, y eso debe bastar. Sin embargo, cada noche, antes de dormir, me acechan las dudas y pienso… bueno, pienso en que, si le fallara, aunque él no lo estimara así, sería como si una pesada losa me cayera encima, como si hubiese sido un fracaso estrepitoso.

Creo que Ana sirve para ser sumisa. Creo que su orgullo ya ha sido desechado, y que ha entendido lo que se espera de ella. Estoy preparando otra sesión, esta vez con dos hombres, para que se vaya acostumbrando y practicando para el uno de mayo.

Temo que llegue ese día. Sé que el treinta por la noche estaré tan nerviosa (y supongo que a Ana también le sucederá) que será difícil conciliar el sueño. Cada noche pienso en qué más le puedo enseñar para que sea la esclava perfecta. Sólo espero que la acepten como perrita temporal, y que, como yo, acabe superando la prueba y convirtiéndose en una sumisa digna de su Amo. Cada noche deseo que sea capaz de salir airosa de la sesión, no buscando la aprobación de sus dueños, ni deseando que se le proporcionen orgasmos, sino por el mero hecho de saber que, lo mejor que puede pasarle, es tener la suerte de, como yo, encontrar un Amo que la considere digna de ser suya.

Autor: Martitads


RECIBELOS EN TU MAIL

Recibe nuevos relatos
en tu email cada dia:


All logos and trademarks in this site are property of their respective owner. - Condiciones de uso y Aviso Legal
The comments are property of their posters, all the rest Copyright 2004-07 by me.
Todos los derechos reservados - MaciZORRAS.CoM Copyright 2004-10. Porno Gratis