La sexualidad era para ella como el aire para cualquier persona, ella no podía concebir el no ser acariciada a diario sobada, maltratada e humillada, si, porque sus relaciones sexuales hacía ya muchos años que habían dado un vuelco y no había marcha atrás, sin todo eso y con un polvo normalito ella no sentía nada.
Su pareja la amaba tanto que no ponía trabas a ningún deseo de ella, él deseaba verla feliz aunque fuese en manos de otro hombre, si ese hombre conseguía que ella tubiese orgasmos consiguiendo que se relajase, hasta le daría las gracias.
Tan solo requería una cuestión de ella y era un video donde la sesión quedase reflejada, no para ver lo perra que era ella, sinó para poder recopilar datos e intentar satisfacerla de igual manera. Ella había accedido a su petición con mayor verguenza de la que cabe esperar.
El día llegó aquel Amo desconocido se puso en contacto y después de interminables charlas por messenger y comprobar el Amo la estructura de ella por cam, finalmente quedaron en un bar después de tomar varias copas y de vencer el primer contacto, se dispusieron ambos a ir a casa del Amo donde las cámaras estaban repartidas por las estancias, esperando a ser activadas.
Ella empezó a desnudarse mostrando todo su ser para finalmente arrodillarse ante él y esperar instrucciones, el Amo la contempló durante unos segundos, después directamente la ordenó ponerse a cuatro patas abriendo las piernas para tener buen acceso, las manos del Amo tan solo rozaron su espalda y ella se estremeció.
El Amo fue a un maletín donde guardaba pequeños juguetes como él los llamaba, levantó a su presa y le ató las manos a la espalda le vendó los ojos y le puso una mordaza de bola para que cuando gritase no pudiese ser oida ella dejó que hiciese sin poner resistencia. Volvió a ponerla de rodillas con su cabeza apoyada en el suelo y con un dildo empezó a penetrarla por el culo, ella aunque no se resistía sintió dolor anal ya que no había sido lubricado, las manos del Amo se fueron a sus pechos turgentes y pellizcaron con furia sus pezones sonrosados.
El Amo necesitaba saber hasta que punto ella iba a resistir sus embestidas y la dejó con el culo en pompa y el juguetito dentro. El Amo decidió dejarla sola durante una hora se marchó a otra sala aislada donde se relajó tomando una cerveza y mirando una pelicula porno. Ella quedó sola pero vigilada por las cámaras, a cualquier movimiento de ella , el Amo lo sabría. Al pasar la hora el Amo regresó con unos cubitos de hielo que le introdujo en el coñito y sin previo aviso retiró el dildo de su ano, ella sentía mucho dolor pero no quiso mostrarlo, el Amo le metió sin resistencia un cubito de hielo también en su culo, para ella la sensación era muy extraña ya que de un escozor y quemazón enorme acababa de pasar a un frío extremo. Verla a ella era todo un cuadro sus piernas chorreaban por delante y por detrás. El Amo empezó a animarse viendo que a su putita le chorreaba el culo y el coño, entonces sin piedad la cogió fuerte del pelo y la levantó haciendo que quedase incorporada con las piernas bien abiertas exponiendola muy cerca de la cámara, al verla así se calentó y empezó a insultarla llamandola desde perra hasta puta cachonda y sucia zorra, sus dedos penetraron en la vagina de ella comprobando el calor de aquel coño que estaba abierto en flor esperando una golosina.
En ese momento y viendo que ella estaba aún suficientemente entera la llevó a un lado de la sala donde la esperaba probar un nuevo reto, una viga con una arandela enorme de la que colgaba unas cadenas. Soltó las manos de la mujer y las aprisionó de nuevo directamente a los brazaletes que pendían de las cadenas, tensó para que quedase bien estirado su cuerpo y sacó una fusta del maletín de los juguetes.
Los azotes fueron intensos y mientras la azotaba sonreia al ver que aquella mujer era una buena hembra y que parecía estar dispuesta a todo.
(Seguirá el relato)