A la hora indicada estaba tocando el timbre de su casa, en apenas unos segundos me abrió la puerta, estaba hablando por teléfono, pase al interior, cerré la puerta y a una indicación suya me arrodille y bese sus pies, usted seguía hablando y con un leve gesto que me hizo entendí que debía seguir arrodillado, besando y lamiendo sus pies, así lo hice y deslice mi lengua por sus dedos, lamiendo y chupando cuanto podía entre las tiras de sus preciosas sandalias rojas de fino y alto tacón.
Cuando termino su llamada, me dijo,
Sin darme tiempo a responderle, me comento,
Hice lo que me ordeno y a cuatro patas me arrastre hacia el salón, usted estaba cómodamente sentada en un sillón, con sus piernas cruzadas y fumando un cigarrillo. Me pare a apenas un metro y espere que con un gesto me indicase acercarme, cuando lo hizo, me acerque y su pie se poso en mi boca, volví a besarlos y lamerlos.
Mientras disfrutaba con ese sutil placer que da el poder saborear los pies de tu Ama, el mostrarle mi deseo, mi entrega, mi devoción, ella abrió una caja que tenia en el lateral de su sillón, la caja de sus juguetes, saco el collar,
Ya con mi collar puesto y una vez que había descalzado a mi Ama de sus sandalias, lamí y chupe cada milímetro de la piel de sus pies, chupe con pasión cada dedo, metí mi lengua entre sus dedos, intente complacerla.
La obedecí y le puse sus sandalias.
Se puso en pie ante mí y levanto sensualmente su falda.
Hice lo que me ordeno, baje y le quite sus bragas, suavemente, de nuevo puso su falda correctamente y volvió a sentarse.
Arrodillado ante ella, con mi mirada hacia el suelo, le ofrecía en mis manos, sus bragas.
Las tomo y poniéndolas en la posición que deseaba, con la parte que había estado en contacto con su sexo hacia mí, me dijo,
Lamí y lamí, sorbiendo toda la braga y una vez hube finalizado,
Me puse en pie, me puse las bragas de mi Ama y con un gesto ella me indico que diese una vuelta al salón, que le mostrase mi culo, me sentía avergonzado, humillado, ridículo, pero era lo que deseaba mi Ama y se trataba de su placer.
Me arrodille ante ella, baje mi mirada y puse los brazos en mi espalda.
Sentí sus manos sobre mi pecho, con sus dedos acariciaba mis pezones y los ponía duros, excitados. Con dos dedos presionaba sobre ellos, los pellizcaba y retorcía, primero suavemente, pero cada vez con mas fuerza, con mas intensidad, me dolía, estaba excitado, pero me dolía, siguió pellizcando y retorciendo y cuando no pude mas, mi cuerpo se arqueo, casi sin darme cuenta me había apartado de sus manos y un sonoro bofetón me hizo volver a la realidad,
Me puse como me había ordenado, de rodillas, y derecho, le ofrecí mi cara y me dio cuatro bofetones con su mano.
Acto seguido acerco su mano a mi boca.
De nuevo con sus dedos pellizco y retorció mis pezones y cuando los tenia como deseaba me puso unas pinzas metálicas unidas por una fina cadena en los pezones,
Dolía, dolía mucho, pero aguantaba, era lo que deseaba mi Ama y yo deseaba a mi Ama.
Sujetaba la cadena y jugaba con ella, eso hacia que mis pezones se resintieran, pero el notar la satisfacción de mi Ama de estar consiguiendo de mi, su perro, su sirviente, lo que deseaba, me satisfacía mucho.
Cogio de su caja la cadena del collar de perro y la engancho a mi collar, se puso en pie y me hizo pasear por el salón.
Sin necesidad de decir una sola palabra, cuando le apetecía se detenía y poniendo su pie ante mi, yo ya sabia que debía hacer, besarlo, lamerlo, adorarlo, expresarle mi entrega y devoción.
Se detuvo frente a la mesa, quito la cadena del collar y me dijo,
Conocía bien la posición, era la preferida de mi Dueña para azotarme o sodomizarme, así que me coloque como me había indicado.
Ella mientras tanto, se había puesto en pie, se había quitado la falda y la camisa, quedando tan solo con un sensual sujetador azul que realzaba aun mas su precioso pecho, había sacado de su caja la fusta y un gato de colas trenzadas, se acerco a mi por detrás, me bajo hasta las rodillas las bragas y dejándome en esa humillante posición, comenzó a acariciar con su mano mi culo y espalda, como reconociendo lo que es de su propiedad, como inspeccionando lo que momentos después azotaría.
De repente note como uno de sus dedos, con lubricante, se introducía en mi ano, me sobresalte porque no lo esperaba y una fuerte palmada en mi culo me hizo recordar que no debía moverme, lo recordé, me quede inmóvil, pero ya eran cuatro los azotes que había recibido con su mano, siguió lubricando mi ano, untaba la entrada, introducía uno y intentaba hacerlo con dos dedos, ... cuando ya había logrado su propósito, note como introducía la primera de una serie de bolas anales, cinco fueron las que me introdujo, sentí que había dejado la anilla final pegada a la entrada de mi ano, examino detenidamente que todo estaba como deseaba. Separándose un poco, note la caricia de su fusta por mi culo, con unos suaves golpes en los muslos me indico abrir aun mas las piernas y … uno, dos, tres, cuatro, cinco, … hasta diez azotes recibí de su fusta, cambio de posición y … uno, dos, tres, … otros diez azotes tenían mi culo ardiendo y supongo que rojo como sus sandalias.
Se acerco a la parte delantera de la mesa y me ofreció su mano derecha, la que hábilmente había manejado la fusta, la bese con devoción,
Dejo la fusta y cogio el gato, respire profundamente, lo paso despacio por mi espalda, dejando caer sus colas de cuero trenzado sobre mi piel, estaba dolorido en mis pezones, en mi culo, pero excitado de las atenciones de mi Ama.
Me puse según sus indicaciones y sentí como el primer latigazo estallaba en mi espalda, después su mano, después otro latigazo, otro, otro, y creo que fueron diez los que mi espalda recibió.
Vi su mano frente a mi cara.
Bese su mano.
Escuche como dejaba el gato y de nuevo se acercaba tras de mi.
Sentí su mano acariciando mi culo y sentí su excitación cuando con su mano azoto varias veces mi culo, para enseguida indicarme,
Se sentó en su sillón y abrió sus piernas, indicándome con un gesto que comenzase a lamer su sexo.
Agarro mi cabeza y me indicaba como y donde, el ritmo, la intensidad, lamí y chupe, bese y adore el sexo de mi Dueña, fue sublime, fantástico, goce sintiendo su gozo, disfrute sintiéndome usado para su placer.
No tardo mucho en correrse, trague sus jugos, bebí su placer, y suavemente acaricie con mi boca y lengua su clítoris, sus labios, su sexo.
Con un leve empujón en mi cabeza, me hizo bajar mas mi boca, entendí que deseaba que adorada su ano, y así lo hice, metí mi lengua en el y lamí, chupe y bese su ano.
Se levanto de su sillón.
En esa posición, se sentó sobre mi cara y dirigió su ano hacia mi boca.
Obedecí y lamia su ano, con pasión, con adoración.
Se levanto, se reclino sobre mi cara,
Abrí mi boca y escupió en ella su propia saliva dos veces.
Volvió a sentarse sobre mi boca y seguí lamiendo su culo, su ano, introducía mi lengua todo lo que podía y sentía como lograba darle placer a mi Ama, esa era mi felicidad, mi placer, notar como disfrutaba usándome.
Hizo un leve movimiento y coloco su sexo ahora sobre mi boca, volví a lamer con pasión, jugando con mi lengua en su clítoris, introduciendo mi lengua en su sexo, sorbiendo los jugos de su excitación, note como agarraba mi collar y tirando de el intentaba que mi boca se pegase aun mas a su sexo, sentí su respiración mas alterada y disfrute con su orgasmo, lamí, bebí y saboree su nuevo orgasmo, su placer.
Se levanto de encima de mi boca.
Le di lo que me solicitaba, le di fuego, encendió su cigarrillo y se recostó en su sillón relajándose.
Serví su copa y se la ofrecí de rodillas ante ella.
Con un leve gesto me indico que besase y lamiese sus pies.
Bebía su vino, fumaba, me hablaba y yo estaba como en una nube besando y lamiendo sus divinos pies.
…continuara…