Me quedo en mis rodillas preocupado por si cometo una desobediencia. Lo mas fácil sería preguntar, pero se de buena información que aquí se me está prohibido hablar. No puedo emitir ningún sonido, ser casi invisible y de casi seguro, que en cualquier momento se me va tapar el rostro con una máscara. Eso por lo menos es de lo que me tiene avisado Marina.
Esta situación me da igual. Me siento realmente realizado. Se que es una vida casi animal, pero los halagos de ser aceptado, de momento por esta familia, me hace feliz. Estoy encantado, ya que solo habitan mujeres en esta casa. Y esto satisface mi condición de hetero. El ser desnudo con tan solo el collar del animal, los brazaletes y tobilleras, mas este aro que hace que me estimule mas mi fetiche de exhibicionismo y humillación, hace que realmente adore esta vida. ¿Seré enfermo?, no lo se. Pero si estoy seguro de lo que quiero.
Las voces de las señoras se hace mas cerca. Se acerca, pero parece que por los pasos en la escalera, estas van a subir. Y efectivamente, las voces se vuelven a alejar y noto como suben por las escaleras. También oigo a Maya invitar a Carmen a su despacho.
Una vez que ya no las oigo, unos pasos de chilana se acercan. Seguro que es Zulia...
- Pero que haces ahí?. Anda dame.
Dice Zulia en cuanto aparece a mi espalda. Me quita la bandeja de mis manos y lo pone sobre el mármol.
- Vamos con migo, que ahora mismo viene María.
Dice mientras adelanta mi posición para salir de la cocina.
Voy detrás de ella gateando. Subimos las escaleras, y vuelvo otra vez al piso de arriba. Los pasos de Zulia delante mía me deja una visión de como sus jeans aprieta la linea perfecta de su culo. Una chica bien pareja con una linea envidiable.
- Espera!
Dice mientras entra sola a otra habitación.
Al abrir la puerta veo desde fuera en una posición de espera, el mismo salón o despacho donde Maya estuvo tocándome. Está claro que esa habitación tiene dos puertas, y una de ellas comunica con su dormitorio, por donde entré con Maya antes.
Se puede ver las piernas de Carmen asomando por la hendidura de la puerta abierta. Se supone que ambas están sentadas. Delante hay una mesa llena de carpetas abiertas. Zulia de pié habla con Maya:
- Llamó María, dice que ya ha comido en casa de Yaiza. Está de camino, ahora mismo.
- Ah vale, pues prepara al esclavo en su habitación como ya sabes. Ah!, y no le pongas máscara. Prefiero que lo vea primero ella.
- Ok, descuide.
Zulia sale por la puerta de el despacho y se adelanta a mi posición...
- Sígueme, que tu dueña esta por venir.
La sigo hasta un final del pasillo. Allí elle abre una habitación...
- Entra!
Me adelanto gateando hasta una habitación llena de luz. Un frescor de olor a flores, supongo que perfume, me invade y entro en armonía. Esta habitación es decorada por amplios muebles blancos. Las paredes son de color amarillo y el suelo ya no es parquet, sino pisos casi anaranjados.
Zulia anda hasta unas puertas de cristales que dan para una especie de balcón. Las abre y...
- Entra aquí!
Como el animal doméstico que parezco, gateo obediente al balcón. ¿Balcón?, es enorme para ser solo un balcón. Es como un patio con muros a media altura, y sobre ellos ventanales con hermosas vistas. A pesar de estar a gatas puedo ver las montañas. El techo es madera y en sus pilares cuelgan plantas. Da un aspecto rústico, pero esta cargado de accesorios muy juveniles.
- Ven aquí al centro!. Me ordena Zulia señalando con el índice el lugar.
Voy gateando hasta casi sus pies...
- Levantadte!
Me levanto extrañado.
- No hace falta ahora que esté con las piernas semiabiertas. Ponte mejor firme y las manos a los costados. Voy a forrarte en plástico.
Esto si que es una sorpresa. Parece que me quiere envolver como un regalo.
Zulia se acerca a un armario, y sobre ello hay un rollo de papel albal entre otras cosas, los cuales ella coge. Parece que estuviera preparado de antes. Ella se acerca con ese rollo y se agacha a mis tobillos. A partir de allí empieza a envolverme de abajo a arriba. Sobrepasa mis rodillas apretando muy fuerte. Casi se pueden fundir mi pierna con la otra. Pero cuando llega sobre mis muslos, con una mano recoge de un pellizco el pellejo de mis testículos. Ella intenta no forrarme las bolsas. Con la otra mano da vueltas y cuando llega a mis partes se desvía. Este proceso de levantarme los huevos y pene, es para que quede fuera del envoltorio. Así hace que despierte de nuevo. Pero una vez llegado a mi cadera, suelta mi pene y sigue forrando hasta el cuello. Pero esto sigue... Asustado compruebo como se atreve a forrarme la cabeza. Por suerte cojo aire rápido y antes de que suelte el soplo, elle saca de su bolsillo un bolígrafo y lo introduce en los orificios de la nariz. Pof , pof! Por fin puedo respirar!.
Terminado la cabeza, ella sigue dando otra capa esta vez de arriba abajo. Este vez cuando aparta mi pene, dejo una gota en su mano.
- Joder!
Ella se detiene y comprueba si no me he corrido. Coge mi pene con el índice y pulgar, lo eleva a su vista y...
- Contrólate!, eso no me ha gustado nada.
Dice algo enfadada, pero satisfecha por ver que no me he ido.
Lo suelta y sigue hasta mis tobillos.
- Listo!
Ella se aleja un poco para comprobar su obra, y contenta suelta una sonrisa. Me ve totalmente momificado, y mi miembro parece saludarla con pequeñas palpitaciones. Yo también me puedo ver a través del reflejo de la puerta de cristal que da al dormitorio de María. Totalmente extrañado de mi imagen, pero excitado. Me gusta verme, y esta sensación asfixiante es algo agradable que nunca había probado.
- Te falta el toque final. Dice entre risas, Zulia.
Va de nuevo al armario, y sobre el mismo coge un adorno de regalos. Una especie de cucurucho con forma de rosa.
- Con esto ya el regalo está listo. Dice burlona mientras me lo clava en el forro cerca de mi pene.
Está claro que es así como Maya quiere presentarme a mi nueva dueña. Y parece que adivina que el trabajo está hecho, por que la oigo caminar con Carmen por la habitación de María. Efectivamente, allí están. Las veo a través del cristal algo borrosas, pero la puerta se abre rápido empujado por Maya, y esta invita a pasar a nuestro encuentro a Carmen.
- Perfecto!, déjalo así. Dice Maya
- Por Dios!, a ver si se va asfixiar... Dice Carmen riendo.
- No, no.. ¿Le cortaste unos agujeros en la nariz, Zulia? (M)
- Je Je, pues claro Maya! (Z)
Ríen todas.
- Bueno, Maya yo ya me voy. Mañana ya si eso vengo a las nueve. Dice Zulia despidiéndose de Maya.
- Descuida, hasta mañana muchacha!. Se despide Maya.
Debe ser las cinco de la tarde, ya que es cuando suelta la asistenta. El caso es que se despide y sale de la habitación.
Quedo con Maya Y Carmen que vuelven su atención en mi. Mi pene a medio levantarse y la mirada fija, sobretodo de Carmen, que me clava como focos.
Maya se acerca para coger mi pene, y Carmen se sorprende ver como enseguida se levanta en su mano. Es como un poder sobre mi cuerpo, que Maya ya controla sin conocerme apenas.
- Es increíble ver como responde a tu estímulo. Ya es la segunda vez que con solo tocarlo se endurece. En el saló hizo lo mismo. (C)
- El es despertado para esto. Es así como el sabe a quien debe obediencia. Para mi es como si me diera gracias (M)
Los dedos que sostiene mi pene da unos movimientos en círculos, es como si estuviera buscando alguna gota.
- Puedo? (C)
- Si, claro!, pero ten cuidado no eyacule, (M)
Al soltar mi pene Maya, este queda tieso a la espera de otra mano, la manos de Carmen que se acerca. Carmen lo atrapa e intenta bajar, o mas bien obligar mi pene contra mis huevos. Desiste un poco y lo eleva a mi vientre. Con el pulgar da suaves masajes un rato. Luego se retrasa para solo atrapar el glande entre sus dedos. Yo hago un gran esfuerzo de aguantar la excitación y no gotear. Mis ojos se cierran fuertes. Me hundo en grandes sudores dentro del papel albal, pero no puedo evitar de despedir una gota. Esta cae al suelo y por suerte no mancha a Carmen.
Maya lo vio caer.
- Lo viste? (M)
- El que? (C)
- Mira, deja te enseñe una cosa. (M)
Maya releva a Carmen y coge mi pene por el glande. Lo aprieta con el pulgar y el índice.
- Deja caer una gota para nosotras. Solo una gota (M)
Respiro hondo, y procuro relajarme un poco, ya que estoy apunto de explotar por completo. Luego doy un movimiento de mi pene entre sus dedos, y una gota salta apunto de manchar el antebrazo de Maya.
- Increíble! (C)
- Lo voy a dejar quieto, por que lleva semen de camino y puede correrse entero. Mas adelante lo adiestro para que controlarlo 100%. (M)
- Eso mi marido no lo hace, ni en broma. Ese jodido se va siempre antes de tiempo. (C)
Ríen ambas.
- Vamos a dejarlo aquí solo para que se despeje, no se que se me maree y se caiga al suelo. (M)
- Pobrecito... (C)
Ambas se van del patio riendo. Cierran la puerta de cristal, y se pierden de mi vista.