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2009-07-01 08:22:07
Bajo este plástico de pie en la terraza de la habitación, puedo verme reflejado en las puerta cristalizadas. Es una imagen graciosa ver mi miembro libre del albal. Parece que el resto de mi es parte de mi pene, y no mis partes parte de mi. Soy una exposición extraña que a medida que mi pene aburrido baja su tamaño, las gotas de excitación escurre del suelo al plástico.

No se que tiempo llevo así, pero mis piernas tan juntas sufren manteniendo el equilibrio. Ya no puedo mas....

Cuando estoy a punto de rendirme escucho la puerta de la habitación. Unos pasos luego, y derepente veo la silueta de una chica detrás del cristal. ¿Será María?. La puerta del patio se abre con el empuje de unas manos pequeñas, y ...

- Por Dios!!! Mama!!!!. Exclama y a la vez llama a su madre un joven chica de unos 19 años aproximados.

La madre no esta muy lejos y entra en la habitación de María.

- Je je je! ¿Que esperabas? ¿un perro?. Dice a carcajadas Maya.

La chica, totalmente sorprendida me clava una mirada directa a lo único no envuelto del regalo.

- Mama, ¿Como se te ocurre forrarlo así?. Ríe a carcajadas la chica.

- No te gusta?. Es todo tuyo. Dice Maya apareciendo por mi vista dentro de la terraza.

- ¿Mío el que?

- Pues lo que te he prometido. Un esclavo real para ti.

- Mama, venga ya!, ¿Que me estas diciendo?

- María, este no es un visitante de los que tu ya has visto antes. Este viene a quedarse para ti. Va ser tu esclavo personal.

- ¿Como que mío?. Pero acaso este señor no viene aquí para hacer sus fantasías depravadas como todos los raros que conoces?

- A ver... Te explico. Este no es un señor, es tu esclavo. El se ha entregado voluntario por medio de Marina. El va donar todas sus pertenencias y su vida, con la condición de mantenerla....

En ese momento Maya, que se había cambiado por un pantalón corto blanco tipo mine, mas una camisola celeste casi trasparente, se acerca y recoge mi pene tumbado y húmedo.

-  El es, si no te es un problema, parte de la familia. Lo voy a mantener para ti,  ya que el lo desea. El será tu esclavo. ¿Que te parece?.

- Joder, ma! Esto no me lo esperaba.

La mano que sostiene mi pene, da suaves masajes con el pulgar. Esto no tarda de endurecer y mostrarle mi aceptación de sus caricias.

- Ves?!, el está contento por conocerte!. Dice Maya vacilante mientras juguetea con mi pene.

- Voy a coger unas tijeras!. Dice María mientras camina hacia un cajón.

Puedo verla mientras abre el cajón. Una adolescente hermosa de pelo negro y suelto hasta un poco mas de los hombros. Su piel es blanca con tonos rosados del sol. Pero lo mejor, sus ojos claros, la hace mas atractiva. La claridad de sus ojos se pueden ver incluso a pesar del albal que cubre mi cara. Se puede adivinar pechos pequeños bajo su pegada camiseta blanca. La camiseta apenas cobre su barriga y cuando la veo agachada en los cajones, se puede ver bajo sus jeans ajustados y cortos hasta las rodillas, una tira de un posible tanga negro.

El jugueteo suave de Maya en mi pene, se hace cada vez mas peligroso. Sudoroso en el interior del albal gimo con algo de vergüenza delante de María que agachada va cortando desde mis tobillos hasta arriba. Maya aparta mi pene a un lado para que su hija pueda seguir su camino hasta la cabeza. Pronto un aire fresco va secando mi sudor, mientras el papel va cayendo.

María aparta con los pie los restos del suelo y me ve fascinada.

- Esta fuerte! Un poco maduro pero atlético. Dice María contenta de su regalo.

- Ah! procura que siempre lleve su atuendo. Mientras que esté aquí el llevará su collar, aro genital, tobilleras y muñequeras. Es importante que no hable y su psicología esté siempre dominada. Recuerda que tienes un animal y no un hombre. El ya está preparado para serlo y no desea otra cosa.

Derepente me suelta del pene..

- Al suelo! y saluda a tu ama. Me ordena Maya.

Entre risas y avisos de Maya a su hija para mi educación, yo a gatas bajo la cabeza para besar las bailarinas planas y negras de María. Esta bailarinas desde su puntera casi se puede ver el comienzo de sus dedos. Pero yo con cuidado beso la punta algo sucia de tierra.

María con los brazos cruzados observa el espectáculo...

Mama, le pondré nombre?. Pregunta María.

- Si claro, esto es mejor para su psicología. Pues mira, no lo había pensado. Dice Maya.

- María, ven a la cama para sentarnos y hablar con tigo sobre esto.

Maya invita a su hija entrar a la habitación. Cuando van entrando por la puerta cristal, Maya me llama con los dedos chascándolos como si de un perro llama. María no pierde detalle de mi obediencia y me ve gateando hasta los pasos de Maya en sus zapatillas celestes.

Ambas se sientan en la cama. Yo quedo al frente a gatas pensando que postura tomar para seguir con mi decoro. En cuanto Maya cruza sus piernas, María hace lo mismo. Yo voy a ponerme solo en mis rodillas pero Maya me da otra orden.

- Atiende los zapatos de mi hija. Me dice con una orden seca.

Yo gateo un paso y empiezo por el pie apoyado al suelo,  sabiendo y conociendo mi acometido. Con mi lengua bien sacada lamo la suciedad de su bailarina izquierda.

- El esclavo que te está atendiendo, legalmente no es tuyo, obviamente. Pero el si desea serlo. El me ha dado el derecho de sus vienes, los cuales voy a revisar con calma. No obstante, es es tu esclavo, y depende de ti que se porte como tal. Por ello es muy importante que lo eduques y lo instruyas como me has visto a mi con otros.  Una cosa que quiero que no olvides, es que no debe de hablar, ni expresar ningún sentido, ni siquiera un orgasmo. El debe ser menos que criar un perro, una forma animal, humillado, el cual no hace falta daños físicos. Muy importante, ten cuidado con esto último.

- Ay, mama, se me hace tan raro dominar un hombre que me lleva mas de 10 años. Ríe María.

- Olvidase de la edad, es es un esclavo. Bueno, acaso importa la edad de un pastor alemán?. Y ahora no te hagas tímida, que te he visto con los viejos que me han venido con el fetiche de macuca. Ríe Maya con una mirada de complicidad a su hija.

 Maya le va explicando lo mismo que la señora Carmen al medio día. Le explica a una chica intrigada por mi historiar desde los comienzos con Marina, la cual sorprendentemente conoce bien Maya.

Mientras las palabras de Maya van transcurriendo yo casi voy terminando de dar brillo con la saliva de mi lengua a su bailarina izquierda. Mas arriba están danzando, y salido de su talón, la bailarina derecha, que por su cruce de piernas, quedan mas alto para yo tener que alcanzarla con mi lengua. Para ello ya no tengo que bajar tanto mi cabeza, y quedando mi rostro a la altura de mi tronco mientras estoy a gatas, lamo con cuidado la bailarina derecha que parece a punto de caer al suelo.

Lamo la suciedad de costado a otro costado esta bailarina apunto de caer. Me atrevo incluso con la suela. Y en ese momento elle me mira algo asqueada. Me corrijo y sigo por la puntera. Un olor agradable de cuero y su piel mana desde las lineas que limita sus dedos escondidos. Es embriagador y mi pene endurece mas, y ya no es solo por la explicaciones de Maya. De hecho ya no le presto atención a Maya.

María deja que haga mi trabajo, y procura no mover el pie para que no se suelte la bailarina. Esta ya solo esta cogido en sus dedos, ya que su delicioso talón queda desnudo. La verdad es que tengo que hacer esfuerzos con mi cuello para lamer bien el cuero de su zapato colgado y evitar que se caiga al suelo. Pero que si creo que cae al suelo, son gotas de excitación de mi endurecido pene que rebota en mi vientre. Puedo hasta sentir mi vientre humedecido, y ya no solo el sudor y calor. Dios mío!, me estoy corriendo solo poco a poco. No se si se darán cuenta, pero si pi pene sigue dando golpes en mi barriga, podría explotar por algo tan simple, que es la de estar a gatas, desnudo sirviendo los pies de una joven adolescente de 19 años. Tengo que aguantar como sea.

Maya derepente se levanta de la cama. Cuando mis ojos mira sus zapatillas, enseguida recuerdo que esta aún no la he servido. Y que deliciosos parece su pie forrados con esas zapatillas de tela!. Pero ella se levanta para dejarnos solos.

- Voy al cuarto a leer un poco. Ya sabes lo dicho. No te olvides de muchos detalles importantes para su educación. Y ya sabes donde esta todo, las restricciones y accesorios del esclavo que te he dejado a tu elección. Por cierto, ponle la máscara. Esto te ayudará a verlo mas esclavo.

- Vale. Dice María en el momento que aparta el pie de mi lengua.

En cuanto Maya sale de la habitación, María se levanta hacia los armarios de la terraza. Yo me quedo en mis rodillas en señal de espera. Pronto vuelve con una máscara de goma. Se sienta delante mía y abre el doblaje de la máscara.

- A ver, esclavo. Tengo que buscarte un nombre. Dice pensativa mientras me coloca la apretada goma de la máscara.

- ¿Como llamarte?, bueno, ya se me ocurrirá algo mi perrito. Ríe María.

La máscara aprieta mas que en su momento el albal. Es pura goma elástica con orificios en ojos, nariz y boca. Ahora desde mi collar sale un rostro de goma totalmente calvo.

Al verme de rodillas no tarda en darse cuenta de mi exagerada erección. Y allí sentada en su cama, abre los ojos azules y grises de forma asombrosa. Se la ve bastante sorprendida.

- Muchacho, te estas goteando todo!!!.

Ella levanta un pie y toca mi erección con la punta de la bailarina derecha. Esta aún está humedecido por mi saliva y pronto una gota trasparente posa por la punta de su zapato.

- Date la vuelta!

A sus ordenes me doy la vuelta y le doy la espalda.

- Codos y cabeza al suelo!

Entiendo enseguida que tengo que mostrarme deforma anal. Sigo de rodillas y apoyo mi cabeza y codos al suelo.

Su pie vuelve a mi pene con leves patadas. Ahora no la puedo ver, pero puedo sentir la puntera inspeccionado mi miembro. Así estamos un rato hasta un gemido se me escapa y ella se molesta.

- ¿Que te pasa?

Se oye como moverse la cama y no tardo en darme cuenta que ella se inclina para coger en su mano mi pene. Puedo sentir como lo abarca desde su eje, y lo lleva a su posición. Parece querer verlo mas cerca. Aprieta y aprieta como si me ordeñara y luego entre sus dedos sostiene el glande, hasta que uno de sus dedos la puedo sentir tocando la punta. Ella muy experta seca las húmedas lechosas de la punta de mi pene.

Otra mano atrapa las bolsas que me cae por la gravedad por la posición que tengo.

- Uf! Estas cargado. Yo he vaciado muchos varones, pero creo que con tigo me voy a divertir.

De repente me suelta y da dos palmadas.

- Levántate y muestra te en mi cama!.

Esta claro que conoce las normas de los esclavos. y a su orden me coloco de espaldas a la cama y recojo mis tobillos en cada mano para abrirme para ella. Totalmente mis rodillas que casi tocan mis hombros, quedo expuesto y deseoso de que María termine lo que Maya al principio empezó. Es el mismo procedimiento de inspección de mis orgasmos o funcionalidad.

Ella no pierde detalle del balanceo de mi pene erecto, y se da cuenta de lo que deseo con tanto descaro. Pero se levanta de la cama para mi desilusión.

¿Para mi desilusión?. Enseguida me doy cuenta que ella se quita la camiseta y deja ver en sus pequeños pechos un sujetador blanco. Se desabrocha los jeans y se los baja, dejando solo puesto las braguitas tipo tanga negras  sobre una silueta delgada y atractiva. Esto lo puedo ver unos segundos hasta que se va al armario. Tardo casi un minuto y vuelve a mi vista con una camiseta solo. También se que anda descalza por los deslizamientos del piso de su pie desnudo.

Ella vuelve a la cama se sienta a mi lado. Yo sigo en una posición  paritaria. Ella se coloca mas hacia delante para que quede mejor a su vista mi pene e incluso el ojete de mi ano. Mientras observa como mi pene sigue tan duro, una mano se apoya en la trasera de mi muslo derecho. Pronto se desliza hacia los cachetes de mis nalgas, y un dedo acaricia suave y con cuidado mi ojete. Esto hace que no pueda evitar otro gemido, y rápidamente me corrige con una nalgada con su palma.

-¿Que te pasa? Esta te quieto.

Coge con fuerza mis testículos y los aprieta. Su pulgar busca el centro de las dos pelotas y las separa para su diversión. Luego atrapa mi eje y sube hasta el glande apenas rozando. Esto me vuelve loco, y ahora se que estoy apunto de correrme en su mano.  No se si se da cuenta, pero ya no puedo controlarme. Sierro los ojos casi desmayado con el aliento seco, y el cuerpo sudoroso.  Ya no voy hacer esfuerzos de aguantar mi orgasmos, y en vista de que no puedo demostrar lo que siento, lo mejor será dejarme llevar con los ojos cerrados.

La piel de mi pene ya no puede abarcarlo, y parece estallar pronto. Esa manera de subir y bajar suave de su mano me nubla hasta los pensamientos. Es un total éxtasis.

Derepente me suelta y se queda mirándome, como si debatiera el futuro de mi orgasmo. Se queda mirando, y mi pene palpita fuerte en busca de una acaricia mas. Dios!, que no daría por una caricia mas!. Ella hace el gesto de tocarme, pero no lo hace. Lo hace repetida veces, y repetidas veces que mi pene hace lo imposible por saltar a su mano. Pero fue un toque, un toque con su índice en la punta de mi pene, la que colmó el vaso. Fue solo tocar un flujo, y exploto un chorro que sale como una erupción. Al no ser pajeado, no escupo. Pero si riego parte de mi orgasmo casi abortado y negado. Es como si fuera media corrida, una sensación extraña de ser ordeñado a medias.

- Joder, levanta rápido antes que me manches la cama!

Obediente me levanto preocupado por no manchar sus amarilla colcha. Pero al hacerlo así derepente caigo al suelo desplomado. Solo unos instantes que voy recobrando la vista, estoy a los pies de María que espera sorprendida sentada en la cama. Esta no se había manchado de mi erupción extraña y la colcha tampoco. Ahora es el suelo quien recibe mas gotas de mi orgasmo en cuento quedo a gatas.

- Asqueroso!, mira como me estas dejando la habitación!.

Yo me aparto de la mancha del suelo y ella con su pie desnudo toca el semen del suelo.

- Anda limpia!

Voy al encuentro de su piececito desnudo manchado de un poco de semen, y con mis labios atrapo la pastosa  que cuelga en su dedo gordo. Trago algo asqueado ese lechón y luego con mi lengua lamo sus dedos. Esto que cuando estuve limpiando sus bailarinas, tanto he deseado. Por fin lamo sus pie desnudo, y me siento premiado por limpiarla. Ella satisfecha me quita su pie demasiado pronto para mi. Quedándome igual que mi orgasmo, a medias.

- Repasa el suelo.

Rápidamente me inclino a lamer el suelo manchado de mi semen. Al menos puedo ver la huella que dejó su pie al tocar el semen antes. Y ya con esto lamo con el entusiasmo de antes.

María se levanta de la cama y camina hasta unas zapatillas de meter el dedo que no está muy lejos de nosotros. Ella ágilmente introduce sus piececitos y calzada se me adelanta.

- Anda, vamos a cenar algo.

Ella chasca los dedos llamando mi atención y sale hasta la puerta. Yo gateando la sigo y salimos de la habitación.

Autor: gervladimir


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