No existe nada más excitante para un hombre como yo que el someter a una mujer así. Notar la rabia y la impotencia en tus ojos cuando te obligo a hacer lo que no quieres. Lo sencillo y lo fácil no es manjar de reyes y tú Samara eres lo que alimenta mi alter ego.
-Pasa y cierra la puerta- La dice
La habitación esta iluminada por una lámpara de mesa y al fondo sentado en su trono él.
La mira de arriba abajo. Esta preciosa. Una camisa blanca con los cuellos levantados, una falda plisada marrón clara por la rodilla y unos zapatos de tacón a juego.
-¿Estas bien? Me llamaste con tanta urgencia que salí del trabajo…
-Todo bien. Tranquila.
Samara hubiera saltado en sus brazos para llenarle de besos pero algo la hacía siempre mantener una distancia ante Dominic. Era su forma de mirarla con aquellos ojos negros acompañados de esa sonrisa irónica que a veces ponía. La inquietaba la forma que tenía de inclinar la cabeza como si buscara la mentira en sus palabras.
-Tengo un tono bastante directo quizás lo has confundido con la urgencia.
Dominic cogió de la mesita más próxima dos copas y las lleno de coñac.
-No estés tan tensa, princesa. Toma, bebe un poco y relájate.
Samara se acercó a él y cogió la copa de coñac. Se sentó en un sofá de dos plazas al lado y respiró profundamente intentando disimular su nerviosismo.
-Bebe preciosa- Le dijo volviendo a llenar la copa de Samara.
Dominic observaba a la joven, veía como poco a poco sus ojos adquirían un brillo distinto.
-No quiero más, no he cenado y creo que me emborracharé si sigo así- Dijo riendo.
-No pretendo que te emborraches, sólo quiero que te desinhibas. Es una forma de conocerte un poco más. No te equivoques, todo en su justa medida.
Samara tomó dos copas más y empezó a sentirse más relajada. La tensión del trabajo y de los días anteriores y su reencuentro con Dominic fueron desapareciendo de su cabeza. Era feliz, se sentía bien. Mientras, Dominic seguía con recelo cada uno de sus gestos, cada palabra de su boca, cada historia que le contaba. Sus temores, sus sueños, sus necesidades… Lo que temía, lo que amaba de la vida.
-Te odie, con toda mi alma el día que apareciste en mi vida- Le dijo- Me sentí sucia por que un hombre extraño me había sometido en mi propia casa, me había usado y tratado como un trapo y cuando lo recordaba me excitaba. Me dio miedo comprobar como era realmente, me avergonzaba la necesidad que tenía por ti. Luego todo lo que pasó después…Señor… ¿Cómo puede una mujer desear ese tipo de sexo tan extremo? ¿Cómo puede disfrutar?
Dominic se levantó de la butaca mientras Samara seguía hablando.
-Tranquila, te escucho. Continua- La dijo mientras abría una puerta batiente de un pequeño armario.
Sacó algo y volvió con ello en la mano. Samara le observaba mientras seguía hablando. El miró al techo, sobre él una argolla pendía con discreción. Levantó los brazos y enganchó una especie de anclaje metálico que Samara no llegó a ver con claridad.
-¿Qué es eso?
-Ven, levántate.
La tomó de la mano y la colocó los brazos hacía arriba. Con una brida las unió y engancho al anclaje que pendía.
-¿Qué haces?-Dijo- Suéltame por favor estar así me angustia.
-Lo se…
La besa, la venda los ojos y se va dejándola casi de puntillas atada al techo.
Samara intenta zafarse de la brida, pero le resulta imposible. Oye sus pisadas por el pasillo. Se aproximan otra vez a la habitación.
La puerta se abre, su sentido del oído se agudiza al no poder ver nada. Se acerca a ella. Lo huele. Siente sus dedos recorrer su cintura. Jugar con los botones de su camisa. Los suelta despacio, recreándose con cada uno de ellos. Suelta la cremallera de su falda y esta cae al suelo. Con algo frío y afilado corta sus bragas y su sujetador de un movimiento.
Totalmente desnuda con sus zapatos de tacón y la camisa abierta Samara nota la palma de su mano acariciar su culo. Jadea al notar sus manos presionando sus pechos desde atrás.
Nota el roce de su pantalón, su polla debajo latiendo con ganas de más.
-Suéltame por favor…
-Me molesta mucho…-Pega su boca a su oreja- Que cuando digo una cosa no se haga. Veo tu cuello desnudo, creo que le falta algo importante… ¿Verdad?
Otra vez ese tono de demente le golpea los oídos.
-Lo quite en el trabajo para maquillarme en el baño y se me olvido en mi mesa Dominic. Te juro que lo llevaba.
Nota un golpe seco desde atrás. Algo la quema las nalgas con una intensidad indescriptible. Una y otra vez los siente. Él no para y ella comienza a llorar. De nada le vale, tras unos minutos que parecen eternos el dolor va creciendo, sus piernas tiemblan, sus muñecas la arden por su propio peso hasta que por fin, el dolor desaparece, quizá por la intensidad o tal vez por que ya no lo siente. Sus lágrimas empapan el pañuelo que la cubre los ojos y se detiene…
El silencio se apodera de la estancia. Solo lo interrumpen los sollozos de Samara.
-No me odies… - La dice colocándose justo detrás de ella- Sólo intento enseñarte…lo que es…correcto…
Pasa las manos por sus pechos. Las baja despacio por sus caderas. Toca su ombligo, su pelvis, su sexo y mete los dedos en su coño.
-Mojada…- Y se ríe- Pero que puta eres…
Su voz burlona y enfermiza empiezan a hacerla olvidar el dolor de su culo. Nota los dedos de Dominic dentro de ella, nota la humedad cuando los saca, como entran de nuevo y como salen y como juega con su clítoris…
Tensa las piernas y arquea su cuerpo. Inclina la cabeza hacía atrás encontrando el hombro de él y se apoya.
-No… puedo remediarlo…Me gusta…-Le dice gimiendo.
Dominic se aparta de ella. Lo oye caminar a su alrededor. Oye el tintineo de los hielos cayendo en el vaso. Nota como la acerca el cristal a los labios. La inclina el vaso y una especie de licor que sabe a miel cae por ellos, bebe algo y el resto le escurre por el mentón, por los pechos y el estomago.
Él pasa la lengua por su boca, su barbilla, su estomago, su pecho, muy despacio, lamiendo cada gota del liquido que escurría por ella.
La suelta las muñecas del anclaje y la pone sobre la mesa sentada. Mantiene la venda que cubre sus ojos y las bridas que la impiden mover los brazos. Vuelve a pasar el cristal por sus labios y ella bebe de él. La besa en la boca, chupa su lengua y vuelve a meter sus dedos entre las piernas, hasta el fondo de sus entrañas.
Nota el ruido de su camisa. Siente el calor de su cuerpo cuando la coge por las caderas y la aproxima más al canto de la mesa. La coge con las dos manos la cara y mete la lengua en su boca. El sabor de la miel la llena las papilas gustativas. Así, sin poder ver las sensaciones son aun más intensas.
Suelta las bridas para liberar sus manos y cogiéndola del cuello empieza a meterle la polla muy despacio. Siente su boca rozando sus labios. Apenas un leve roce. Su respiración…. Sus brazos sujetándola con fuerza. Samara resbala por el licor aceitoso que cubre su cuerpo, el sigue follándola mientras lame cada parte de su cuerpo. Siente su polla, la vuelve loca no puede dejar de gemir. No deja de suplicarle que no pare, que no deje de follarla…
-Más…No pares… No pares…-Jadea totalmente enloquecida.
Cuanto más violentas eran las embestidas, más cachonda se ponía.
Entonces el ruido de la puerta la devolvió a la realidad. Luis quedó parado con la imagen que tenía delante de él.
-Tú no llames a la puerta…-Le dijo Dominic sin inmutarse y con las manos la volvió a encajar contra su polla. La empujo hacía atrás tumbándola y quitándola la venda de los ojos.
Samara en su mundo, estira los brazos y se ríe. Luis la mira con gesto de sorpresa.
Ella arquea su espalda sin dejar de mirarlo mientras Dominic sigue follándola.
-Señor… Estas cosas no son buenas para mi equilibrio emocional…
-Pues no mires, o ponte una copa y disfruta del espectáculo…
Al escucharle decir eso embozó una sonrisa pícara. Se sentó en la butaca y se sirvió una copa.
Luis miraba con un gesto enfermizo como su amigo se follaba a Samara.
Mientras Dominic sacaba su polla de ella y la ponía a cuatro patas encima de la mesa.
-¿Qué te parece?-Le dice separándola más las piernas para dejar más abierto su coño.
Luis se levantó y se acercó a Samara que permanecía quieta y expectante.
-¿Puedo?- Le dijo a Dominic
-Adelante…
Pasó los dedos por su sexo abierto, sus muslos, su culo y se los llevo a la nariz aspirando el olor de sus flujos.
-Tremendo…-Musitó y dio un sorbo a su copa- Sam te veo muy en tu salsa…
-El licor ayuda amigo- Le dice Dominic y se aproxima a la oreja de ella- Vamos mi princesa, dile algo bonito a mi amigo, algo que le guste…
Dominic se aparta con una sonrisa enfermiza. Samara que sigue totalmente ida por las copas de licor sonríe.
Mueve el culo mientras su pelo cae por la cara. Se contonea provocando a Luis.
-¿No te apetece… follarme?
Ella mira a Dominic el cual le hace un gesto de asentimiento. Se acerca quitando la camisa que llevaba abierta a Luis y mete su lengua en la boca de él. Le empuja sobre la butaca de nuevo y este cae a plomo en ella casi perdiendo la copa que llevaba en la mano. La deposita en la mesita y con la boca medio abierta observa lo que ella hace con excitación.
Samara le baja la bragueta muy despacio y pasa su lengua por la polla de Luis. Luego se pone sobre él y muy despacio empieza a metérsela.
Mueve su cadera mientras pasa su lengua por la oreja.
-¿Te gusta así?-Le susurra riendo-La tienes tan dura…
Dominic no puede reprimir una carcajada al verla con esa actitud por primera vez.
Luis sujeta con fuerza su culo acompañando sus vaivenes con ambas manos.
-No pares Sam… No pares ahora…Joder… -Consigue decir y la saca de golpe poniéndola de rodillas mientras con su mano sujeta la polla y empieza a correrse en su cara, sus pechos, el suelo…
Mientras recupera el aliento reclinándose en la butaca Dominic la coge del pelo.
-Mira lo que has hecho…-La señala el suelo- Vamos princesa, usa esa lengua y limpia lo que has derramado en el suelo. Ahora…
Ella lo mira con gesto de rabia y obedece pasando la lengua por las gotas de semen que se habían derramado en la tarima.
La coge del pelo de nuevo y la mete la polla en la boca y empieza a bombear con fuerza.
Samara nota la punta de su polla rozando su campanilla. Nota su semen en la garganta salpicando con dureza sus entrañas y obligándola a tragárselo todo sujeta su cabeza para que no pueda moverse.
La saca la polla de la boca y se queda mirando como escurre por su mentón, como las gotas caen en sus pechos. Llena de semen de los dos hombres empieza a recuperar la cordura que el licor la había quitado. Dominic sigue agarrándola por el pelo con una sonrisa en su cara como si disfrutara viéndola recuperar la vergüenza poco a poco.
-No sabía que eras tan puta….Ve a ducharte antes de que te quedes pegada al suelo.
Sarama deja a los dos hombres en la habitación y obedece. Al cabo de un rato vuelve con la toalla enroscada a su cuerpo en busca de su ropa para vestirse.
Volvía a notar la quemazón de los golpes de Dominic en sus nalgas. Notaba el latido en la piel. Ella era consciente de cómo se había comportado y estaba algo avergonzada. Dominic y Luis estaban sentados en los sillones con sus copas y su conversación. Cuando ella entró ambos la miraron.
-¿Qué haces?-La dijo Dominic
-Voy a vestirme…
Mientras ella cogía su ropa del suelo él se levantó y se dirigió a donde estaba. La agarro por la barbilla.
-Creo que no te he dicho que te vistas. Bajas la mirada ¿Te sientes avergonzada por como te has comportado?
-Un poco…
Inclina la cabeza hacia el lado derecho y frunce el ceño.
-¿Te da vergüenza comportarte como una zorra o que te obliguen a lamer el suelo como una simple perra? No se cual de las dos te ha ofendido más.
-Eres cruel…
Luis sigue la conversación sin hacer ruido. Dominic presiona su mentón con fuerza sin dejar de mirarla.
-Me haces daño…
-Contéstame…
-Me molestan ambas. No estoy acostumbrada sólo es eso…-Contesta con rabia.
Dominic se acercó a su boca y pasó su nariz por toda su cara oliéndola como un depredador.
-No te queda nada bonita… -Dijo irónicamente- Coge tu ropa, sube al piso de arriba, primera puerta a la derecha, en el armario tienes ropa de tu talla, ponte lo que te de la gana y baja. Tienes quince minutos para hacerlo, si tardas un segundo más, me enfadaras… Como te va a sobrar tiempo, llama a tu compañero de oficina, el que te salga del coño me es indiferente y dile que estas enferma y que mañana no vas a trabajar. Creo que necesitas un par de clases particulares. Vas mal en modales…-La mira el cuello- y en memoria ni te cuento…
Vuelve a dirigirle una mirada de rabia. Posiblemente por los nervios o por su voz falta de sentimientos y su tono déspota y prepotente. Dominic que sigue cogiéndola con fuerza el mentón la pega aun más a él.
-¿Te ha quedado claro?
-Si…
La empuja hacía la puerta y ella se va. Sube las escaleras respirando con fuerza. Se siente usada y algo ridícula por como se comportó minutos antes. No quería que Dominic pensara que era así pero luego dudaba si le gustaría más todavía esa forma de comportarse de ella. Tenía la cabeza hecha un lío. Por un lado la rabia de sentirse humillada se mezclaban con la excitación de los momentos de sexo que pasaba con él. Era tan bipolar…
Llegó a la habitación y abrió el armario. Un montón de vestidos donde escoger. Todos con la etiqueta colgando. Todos para ella. Miró el reloj y eligió uno de color marrón similar a sus zapatos. Era precioso. Se miró en el espejo y cogió el teléfono. Hizo lo que le pidió él. Bajo rápidamente las escaleras entró en la sala pero los dos hombres no estaban.
Atravesó el salón en dirección a la cocina. Allí estaba él. Ensimismado con un montón de ingrediente extraños encima de la encimera.
-Ya estoy aquí- Le dijo.
Dominic miró el reloj y sonrió.
-¿Te gusta la cocina?
-Cuando era pequeño como recordaras no tenía amigos y uno pasa mucho tiempo con su madre…De todo se aprende. Digamos que me relaja…
Miro hacía atrás y vio a Luis peleándose con el mando de la televisión en el sofá.
-Pon la mesa, no te quedes ahí parada.
-Pasas de ser un monstruo a un hombre tan diferente…
Dominic dejo lo que estaba haciendo y secándose las manos con un trapo se acercó a ella. Llevaba un pantalón vaquero y una camisa blanca algo abierta. La miró y la beso en los labios.
-Haz lo que te he dicho princesa- La susurró con dulzura
Se dio la vuelta y siguió cocinando. Ella lo observó durante un rato. Luego se dirigió al salón para hacer lo que le había dicho.