
- Hola perrita, estoy deseando verte-
- Yo también amo-
- Te espero en mi casa a las 10, no llegues tarde. Las bolas chinas deben de estar en tu coñito, y nada de ropa interior.-
-Si amo.-
Mi hijo, mi Amo, me ha encargado que, mientras el prepara a su hermana, cuente lo que va a ser nuestro día de hoy. No se si podré en tan poco tiempo.
Mi Amo me acaba de preparar y acicalar a mi. Primero me ha repasado la depilación con gran esmero, consecuencia de lo cual luzco un suave, delicioso y aromatizado pubis donde destacan mis prominentes labios exteriores bien cerrados, sin asomo de los interiores.
Como ya les he contado, a lo largo e mis experiencias he probado diversos tipos y tendencias sexuales. A mi recuerdo llega aquella bella mujer sadomasoquista, que luego sería "mi perra en brama".
En el 98, cuando terminaba el servicio social en una Dependencia Gubernamental, hubo cambio de mandos. A la cabeza del Departamento Administrativo en el que me desempeñaba llegó una nueva jefa.
Había faltado a mi Señora, mi conducta impropia de un buen sumiso la había enojado, y sabía que tendría que recibir un castigo, un correctivo que me llevara a la buena senda de la sumisión. Lo que realmente me dolía era contrariarla, pero mi temperamento a veces impulsivo me llevaba a manifestarme de forma poco adecuada.
Les cuento que soy profesor de una escuela nocturna. Mis alumnos tienen entre 18 y 20 años, lo cual complica la cuestión. Son, además, bien machitos y malvados. Ante esta situación me sucede bastante seguido que me caliento y mi polla enseguida se queda erecta, a tal punto que una noche tuve que ir al baño y masturbarme violentamente. Error de mi parte, no era el lugar indicado. Ya lo se.
Tengo 24 años, y el chico que más me gusta tiene 38, en realidad parece mas joven.
Soy un "poco" morbosa ante todas las situaciones, y muy curiosa.
Pasaron 73 días desde mi último encuentro con mi esclavo y al acercarse mi cumpleaños, pensé en darme ese regalo personal, muy merecido, debido a mi agotamiento físico y mental.
CAPITULO 1. CONOCIENDO A JULIA.
Cuando ví a esa mujer de lejos, me quedé fascinado por su físico. Grandes tetas, pequeña cintura, gran culo, grandes muslos, piernas largas y bien torneadas. Fué al acercarme a ella que advertí que era más alta que yo, lo que convertía sus tetas en dos enormidades, y su culo en un enorme culazo.