Mi niño, mi juguete, mi dios y bendición… te amé, con todo el dolor de mi corazón debo confesar y créeme cuando te digo que se me desgarra una parte de mi ser que aún sin yo desearlo te quiero y quizás mañana aún siga insistiendo en ello, sinceramente espero que no, al menos eso deseo, ansió, rezó por ello.
Estaba allí, siempre estuvo allí, para mi, desconocía que estaba tan cerca que solo tenía que alargar los brazos para acariciar los delicados contornos de su adorable rostro y emborracharme en la seductora ternura que irradiaban sus ojazos marrones, y su libídine, aquella lubricidad salvaje a que invitaba su cuerpo esbelto, de senos encabritados y nalgas latinas. Lo intuía, pero no lo sabía. Solo me masturbaba en el recuerdo de su figura elegante de mujer fatal, en el delirio de introducir aun fueran mis dedos en su intimidad selvática. Ella no lo sabia, yo tampoco.
Este es mi primer relato y aunque breve y quizás un poco falto de erotismo espero que os guste, es mi comienzo, supongo que los siguientes serán mejores o desistiré en mi empeño de escribir, espero que eso me lo digáis vosotros.
Mas tarde me presentare y os hablare un poco de mi vida.
Envuelta entre tus palabras, tus ojos de esmeralda me llenan luz
Dedicado a tú mirada, ojitos de esmeralda
Tú amistad es el verdadero tesoro.
La noche dejo paso al día... Pero ninguno de los dos empezó a dormir hasta que el sol salió, y dieron tregua a su mutua pasión...
Hace años hubo algo entre ellos, algo que, deslices a un lado, han recuperado esta noche... Pero por cuanto tiempo...
Kid se levanta, se viste en silencio... No quiere despertarla...
En el mismo silencio se marcha de la casa.
No se por que razón aun pienso en el. Ha herido aun sin quererlo mis sentimientos. Siempre pensé mal de esas mujeres que como tontas siguen queriendo a un hombre que no siente lo mismo por ellas. Pero... tonta de mi, es muy diferente el cuento cuando eres tu la autora. Por que no puedo querer a otro?, ¿Qué me hizo? A veces pienso que le voy a olvidar pero le miro , me sonríe y todas mis buenas intenciones se van por el retrete. Oigo siempre que no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista. Pido a Dios que este virus con su nombre pase de una vez por toda, que me ría recordando lo que hoy siento. Por momentos siento que todo va a pasar, siento que por fin me libero de su embrujo...
Le he mentido a la luna para contaros esta historia, se que os preguntareis porque digo esto; muy sencillo, yo la envidio porque allá desde lo alto puede ver a mis amadas ninfas recostaditas en sus sabanas de algodón, algunas en dulces braguitas, otras que vencidas por el sueño, no pudieron quitarse sus tangas manchados con leche teñida y jugos.