Su mente vagaba por otros lugares muy distintos a los que tenía ante sus ojos. El sol aun tenía la suficiente fuerza como para que evitaras mirarlo directamente y sin embargo sólo podía ver la luna en un cielo limpio y oscuro que la envolvía. Había cogido el autobús como todos los días al volver de su trabajo pero no se bajó en la parada en que solía hacerlo, en cambio cogió un camino muy diferente al que la conducía a su casa, pero que le resultaba igualmente familiar. Sus pensamientos se hallaban viajando lejos... muy lejos de allí y sus pies simplemente se dejaban llevar por esos pensamientos que la transportaban a otro tiempo, un tiempo ya pasado para ella.
Todo comenzó hace un año cuando conocí a una chica con la que simplemente buscaba amistad, debido a que su edad era 8 años superior a la mía, tengo 21 años. Al principio todo iba bien, era una amiga excelente hasta que poco a poco empezó a mostrarse un poco mas cariñosa, yo al principio la rechazaba un poco.
Soy incapaz de pronunciar tu nombre sin temblar, te amo y te deseo tanto, que de solo verte siento como mi corazon explota dentro de mi, mírame, solo eso te pido, puedes ver lo que estoy sintiendo? Es AMOR, es deseo, cariño, lujuria, pasión…. ¿por que no puedes entenderlo?, ¿Por qué te cuesta tanto aceptarlo ante los demás? No agaches la mirada, yo también quiero ver lo que hay dentro de tus ojos, como en las noches que pasábamos juntos, cuando lo único que nos importaba era fundirnos el uno con el otro, implorando que ese momento no acabara jamás. Bésame y tócame como en aquellas noches, hazme tuya, quiero sentir tus labios en mis labios, en mis pechos, en mi sexo, quiero sentirte dentro de mí y cabalgarte hasta morir en tus brazos. Eres mió y no quiero saber si tu piensas lo contrario, porque mi mundo solamente esta conformado por ti y por mi, un mundo que se acabara el día que tu te vallas; toma mi corazon, desgárralo, tiralo ,muérdelo, no importa mas lo que hagas con el, que al fin y al cabo es tuyo, me lo robaste y no hay marcha atrás.
Te encontré solitario, en aquel lugar repleto de gente. Estabas pensativo, tal vez triste... Tu mirada se hundía en la copa de vino frente a ti. Me acerque despacio, el lugar estaba abarrotado, pero había una silla vacía a tu lado, así que me acerque y pregunte:
- ¿Esta ocupado? Me miraste indiferente, y simplemente dijiste:
- No... Está libre.
Soy de familia humilde y vivo en un barrio de los considerados malos de Madrid. Mi hermano Antonio siempre fue una bala perdida por lo que a los 18 años ya estaba en la cárcel de Carabanchel. En esta época yo tenía 18 años, mido 1.65 y soy bonita de cara (aunque sea feo decirlo yo), delgada con unos pechos normales, vamos nada de particular salvo lo que hace a todos los hombres decirme soeces: un enorme culo, el cual me obliga a caminar con la espalda arqueada y que dicen, lo hago para provocar, pero no es cierto.