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2010-08-17 06:02:03
Ya han pasado dos meses desde la última vez que tuve sexo y la verdad es que no lo llevo nada bien. He tenido mis más y mis menos con mi novio, incluso recuerdo haber tenido una mala racha en cuanto al sexo en otra ocasión pero fue por problemas personales. En cambio, esta vez es sencillamente porque no se ha podido, no ha habido ocasión por otros motivos y me siento frustrada. Al principio lo llevaba bien. Nunca me he considerado una adicta al sexo ni mucho menos pero si es verdad que necesito echar un polvo y echarlo ya.

Todos los días estoy saliendo a hacer algo de ejercicio con unas amigas y no puedo dejar de mirar a todos esos hombres de fuertes brazos, corriendo, sudorosos y con esos pantalones cortos dejando ver sus fuertes piernas y no puedo evitar hacerme la película en mi mente. Me imagino escenas de sexo con ellos constantemente.

El otro día en la playa más de lo mismo. No podía dejar de mirar tanto a chicos como a chicas y creo que me voy a volver loca porque mi obsesión empieza a convertirse en algo casi diario. Tanto que incluso fantaseo con la idea de acostarme con otros hombres, incluso engañando a mi novio.

Y es ahora cuando la realidad se mezcla con la fantasía. Resulta que había quedado con mis amigas de siempre para ir a correr por el parque y hacer un poco de ejercicio.

Como de costumbre entre descanso y descanso aprovechaba para ver cuerpos sudorosos y comentarlos con mis amigas. Ellas reían y no dejaban de decirme lo salida que estaba y yo mientras tanto seguía con mis elogios sobre aquellos que pasaban delante mía corriendo.

En una de éstas me percaté de un hombre que rondaba los cuarenta y pocos, corriendo con sus bermudas y su camiseta de deporte completamente sudada y ajustada a su musculoso cuerpo.

La verdad es que el hombre se conservaba realmente bien, aunque se le notasen las arrugas típicas de la cuarentena junto con un revoltijo de canas en el pelo que le hacía tener un aspecto de lo más llamativo. Un rollo George Clooney que me encantaba. Me quedé embobada mirándole y justo cuando iba a comentar algo sobre él a mis amigas pude comprobar como con una bonita sonrisa de oreja a oreja se acercaba hacia nosotras.

-¡Anda mira, si es mi padre! -Comentó una amiga dando un tumbo y levantándose para saludarle.

Yo, mientras tanto, atónita, miraba y sonreía tímidamente mientras ella hacia las presentaciones. Podía notar más de cerca el parecido entre ambos y una vez más volví a mirar su cara, su sonrisa, su pelo, brazos, piernas, entrepierna...No quedaba ni una sola zona que mis ojos no lo explorasen.

-¡¡Adiós padre!! -Y haciendo un gesto con la mano lo vi alejándose. - Y tu no digas absolutamente nada Maya, que te he visto las intenciones y como no dejabas de mirarle con una cara de SALIDA que lo flipas. -Comentaba mi amiga.

-¿Y como diablos quieres que lo mire? Si es que está buenísimo. Yo nunca habría imaginado que ese hombre pudiera ser tu padre, si parece joven para ser padre.

-A ver, tiene 44 años para 45 dentro de nada, yo 19 y tú 22 así que déjate de imaginarte cosas raras tía. -A todo esto mi otra amiga no paraba de reírse y de volverme a decir lo salida que estaba. Poco a poco, la risa se nos fue contagiando y finalmente terminamos las tres riéndonos mientras le quitamos importancia al asunto. Pero yo no podía dejar de pensar en él mientras veía como se iba alejando.

De vuelta a casa no pude contenerme más y en la ducha me acaricié pensando en él. Montón de fantasías me recorrían la mente. Me metía los dedos por el coño pensando que eran los suyos mientras el agua calentita recorría mis tetas y todo mi cuerpo. Seguí follándome con mis dedos imaginado que él estaba detrás mía rozando su polla contra mis nalgas. Masturbándome con sus dedos para después apoyarme contra la pared y follarme como nunca antes lo habían hecho.

Me daba morbo, no por el hecho de ser una persona físicamente atractiva sino por la diferencia de edad, la experiencia y el morbo de ser el padre de una amiga.

Más tarde y algo más relajada me conecté a Internet un rato y aburrida sin tener nada que hacer me metí en Facebook.

Todos sabemos como son esas redes sociales, hechas a parte de para pasar un buen rato jugando a juegos absurdos o chateando con tus amigos entre más cosas, sirven sobre todo para cotillear al personal y como no es para menos, me puse manos a la obra. Mi principal objetivo era cotillear los amigos de una amiga, luego de otra y luego de otra hasta que caí en la cuenta de que a lo mejor el padre de mi amiga podría tener un Facebook y evidentemente las redes sociales van a conquistar el mundo, ya que ahí estaba él.

Mi corazón se paró de repente. Salía guapísimo en la foto de perfil con gafas de sol y camiseta gris ajustada haciendo que sobresaliese sus pectorales mientras que su mujer, una vieja arrugada que perfectamente podría tener el doble de edad que él, lo abrazaba por detrás, sonriendo así los dos, como la "bonita" pareja que eran.

Ni corta ni perezosa pensé algo ocurrente y poco sospechoso que pudiera escribirle por mensajería privada y así enviarle una solicitud de amistad:

"Buenas Dann, soy Maya. Una amiga de tu hija. Nos conocimos el otro día en el parque. La verdad es que no hablamos mucho pero me gusta la idea de ver que los padres entienden de Internet y de redes sociales, la verdad que los míos no saben ni encender un ordenador. También porque ya tienen una edad, ya que están los dos por encima de los cincuenta pero oye no me mal interpretes ni nada que no te estoy llamando viejo jeje, de hecho me resultas todo lo contrario.

Bueno no quiero liarte, la verdad es que me voy a arrepentir de lo que he escrito pero bueno, en fin jejeje..Un saludo"

El corazón me latía fuertemente. Me sentí estúpida y más niñata que nunca. Con semejante mensaje como mínimo me mandaría a la mierda o se echaría unas risas con su mujer leyéndolo, incluso podría echarle la bronca a la hija por consentir que sus amigas se tomaran tantas libertades con él. Pero ya no había marcha atrás. A lo hecho pecho como se suele decir.

Pasaron unos días y no tuve respuesta alguna. Tiré la toalla e intenté no darle más vueltas, hasta que una noche me llegó una notificación de que me había aceptado como amigo pero no me había contestado al mensaje que le escribí. Yo no sabía que hacer ni que decirle. Miré al Chat y lo vi conectado, así que me armé de valor y lo saludé.

Maya: Hola, gracias por aceptarme. Ya creía que estarías riéndote de mi estúpido mensaje que te envíe que la verdad no tenía maldito sentido.

Dann: hola guapa !! No te preocupes, me pareciste muy simpática.

Maya: Bueno al menos te hago gracia. No hay mal que por bien no venga jaja...

Dann: Ya ves ya ...

Maya: Te importa si charlamos un poco? Estoy algo aburrida y no tengo mucho que hacer ahora.

Dann: Claro..

Maya: Me gusta tu nombre, te llamas Dann?

Dann: Me llamo Daniel pero todos me conocen por Dann.

Maya: En ese caso te llamaré así si no te importa.

Dann: En absoluto...Tú te llamas Maya?

Maya: En realidad no pero todo el mundo me dice así..

Dann: En ese caso te llamaré así también jejeje...

Maya: Estupendo jajaja...

Fue nuestra primera charla y aunque no hablamos mucho pude conocerle lo suficiente como para saber como se llamaba, a qué se dedicaba, gustos y aficiones.

Poco a poco siempre que se conectaba hablábamos un poco, hasta que cogimos confianza incluso para gastarnos alguna que otra broma.

Al principio manteníamos ciertas distancias por el hecho de que yo era la amiga de su hija y que me doblaba la edad considerablemente, pero en cambio yo, intentaba dejarle ver lo madura que podría llegar a ser aun teniendo 22 años y me gustaba observar como él se asombraba con la facilidad que tenía para hablar de cualquier tema.

Fueron pasando los días, las semanas, incluso meses y nuestra amistad se fue afianzando. Tanto que incluso nos lo llegábamos a contar todo. Él me hablaba de su mujer, de los problemas que tenían, de que ya no se sentía atraído por ella (normal, es que no le llegaba ni a la zuela del zapato) y yo en cambio le contaba mis inquietudes y mis secretos.

Una noche nos quedamos hasta las tantas charlando por el msn y la conversación se fue calentando a medida que pasaban las horas. Yo le confié mis fantasías y él a mi las suyas. Terminé por contarle lo mucho que me gustaba desde que lo vi corriendo por el parque y la cantidad de veces que me había masturbado pensando en él. Eso le puso a cien y terminamos haciendo cibersexo con la webcam esa noche.

Juramos no decir nada al respecto, guardando el secreto y nos despedimos.

No volví a verle conectado hasta unos días después y eso que siempre se conectaba a diario y encima el poco tiempo que estuvo lo noté poco comunicativo y manteniendo las distancias como en un principio hacíamos y donde seguidamente desaparecía para volverse a conectar dios sabe cuando.

Yo extrañada no entendía nada y pasé muchas noches dándole vueltas a la cabeza pensando que había pasado. ¿Quizás la culpa fue mía al contarle mis fantasía con el? Puede ser que se asustase, que creyera que era una niñata acosadora o que quizás me faltase un tornillo. Estuve dándole vueltas a la cabeza hasta que un buen día y después de quedar y salir a correr con su hija, ésta me invito a su casa a cenar. Yo acepté ir aunque no me quitaba la paranoia de la cabeza de que quizás al ver a su padre o que me viera a mi pudiera ser algo malo.

Nada más entrar pude comprobar que no había nadie en la casa y respiré hondo, por un lado, por tener que evitar la incomodidad de ver al padre y por otro para que no se me hiciera el coño agua. En uno de los dos casos lo iba a pasar igual de mal así que mejor tener la fiesta en paz.

-No tía, mi padre no está, salió a cenar con mi madre y unos amigos e imagino que después se irán de copas -Comentó mi amiga con tono sarcástico y burlón.

-¿Eh? pero si no he dicho nada. A ver si me entiendes, que tu padre esté bueno no quiere decir que ahora tenga que babear por él cada vez que lo vea (mentí).

-Ya claro claro. Bueno..¿pedimos unas pizzas y vemos una peli?

-Vale pero estoy sudando ¿por qué no me dijiste que me trajese ropa?

-¡Bah! si da igual. Vamos a ducharnos y te dejo algo de ropa. Mañana es sábado no creo que tengas que pedirle permiso a tus padres para quedarte en casa de una amiga ¿no? jajaja. Encima mis padres vienen tarde y ya les dije que seguramente me iba a quedar con una amiga esta noche. ¡¡Está todo controlado pibita!!

-Joder chica, haces tus planes conmigo sin yo saberlo. Espera que al menos llame a mi madre para que no se preocupe por lo menos.

-Jajaja vale vale...Voy a traerte la ropa y la toalla y yo me voy a ir metiendo en la ducha y ahí tienes el teléfono para que llames a quién tengas que llamar.

Mientras se alejaba me quedé quieta, mirando hacia el frente y preguntándome cómo diablos en cuestión de unos minutos había terminado en la casa de aquél hombre que tanto deseaba.

Me pasaron mil cosas por la cabeza y en todas estaba presente su padre. ¿Le habría dicho que me iba a quedar yo? ¿Llegará y me verá sentada en el salón y me dirá algo? ¿Llegará, me mirará mal y se irá al cuarto? Cientos de preguntas se me pasaron por la mente y no tenía respuesta a ninguna, no al menos de momento. Así que respiré hondo, cogí el teléfono para telefonear a mi novio y a mi madre y me fui a la ducha intentando evadirme de esos ralles que tenía en la cabeza revoloteando sin parar.

Pasaron las horas y ya de madrugada las dos seguíamos viendo pelis. Esta vez una de terror y mientras nos acurrucábamos la una con la otra acojonadas por la película pude escuchar como se abría la puerta.

Mi corazón se paró de repente. Miramos hacia atrás y eran los padres de ella. Me quedé mirando a Dann que me miró con un aire distraído, como si no me conociera de nada.

-Buenas noches, nos vamos a la cama. -Comentó la madre de ella y se metieron en la habitación.

Me quedé en silencio mirando en la oscuridad al televisor sin percatarme tan siquiera de los sustos que daba la película. No dejaba de pensar en la indiferencia de aquél hombre conmigo sin haberle hecho nada y a su vez volvía a pensar en la imagen de su erectísima polla enfocada por la webcam.

Una vez terminada la película nos fuimos a la cama y al rato recibí un sms y mi sorpresa fue mayúscula cuando vi que era Dann que decía que fuera a la cocina.

Me quedé unos minutos mirando al vacío y oscuro techo y finalmente con el corazón aceleradísimo me dispuse a ir a la cocina sin hacer ruido.

Él estaba de apoyado en barra con un pantalón de pijama corto y una camiseta blanca de manga hueca donde resaltaba su perfecta y currada anatomía.

-Bueno.. ¿qué ocurre? -Le comenté con cierta indignación.

-Quería pedirte disculpas por todo.

-¿Por todo? ..¿Cómo que por todo?

-Creo que no fui justo contigo.

-Tienes razón, no lo has sido. Después de todo este tiempo y después de lo sucedido aquella noche, que me hicieras de menos y me tratases como si fuera un cero a la izquierda no me ha sentado muy bien.

-Precisamente..... -Y acercándose me agarró la cara y me besó mientras sus manos se deslizaban por mis tetas, mi cintura, mi culo para volver a subir por mis brazos y mis hombros y terminar rozando mi cuello.

-Creo que fui muy injusto contigo en ese aspecto. A decir verdad me pones mucho. Me tienes duro ahora mismo.

-Puedo comprobarlo.. -Llevé mi mano y pude palpar su paquete completamente erecto.

-Ahora debo irme. No quiero liar las cosas más pero me encantaría quedar contigo otro día. Ya lo hablamos más adelante. -Y agarrándome la cara volvió a besarme mientras nuestras lenguas se enredaban y jugaban entre sí y nuestras manos iban buscando desesperadamente acariciar todos los rincones de nuestro cuerpo.

Se fue para la habitación, desapareciendo entre la oscuridad del pasillo y yo me quedé sola, de pie, en la cocina, mojadísima, como nunca antes lo había estado. Por un segundo el sentimiento de culpabilidad me vino a la cabeza y pensé en mi novio, pensé en él y en cuánto lo quería. Pensé que estaba malito en la cama y que no era culpa de él que nuestra situación sexual estuviera así de chunga. Después pensé en la mujer de Dann y en la hija, mi amiga, pensé en lo que estábamos haciendo y por otra parte el sentimiento de culpabilidad se fue borrando de mi memoria, dando paso al morbo de lo prohibido.

Me fui a la cama caliente como una perra en celo y me acaricié por debajo de mi ropa. Mi amiga que dormía al lado, pobrecita de ella, no tenía ni puta idea de nada. Ese secretismo y todo lo que ello conllevaba, el engaño, él y yo y todo en general me ponía a mil. Mi coño me ardía, necesitaba correrme y así lo hice, cayendo más tarde en un profundo sueño que me llevo a soñar nuevamente con Dann y con nuestro nuevo encuentro.

A la mañana siguiente nos despertamos tarde y sus padres no estaban. La verdad que lo preferí así ya que nos habríamos sentido algo violentos estando uno frente al otro rodeado de toda su familia.

No volví a verle hasta por la noche que me conecté al msn y charlamos sobre el asunto. Me dijo que tenía un pequeño apartamento en la playa y me invitaba a ir con él.

No supe que contestarle en un principio pero al final acepté. Si había llegado hasta ese punto ¿por qué no ir a más? y más si ambos lo deseábamos.

Le dejé bien clara mis intenciones. No quería vivir una aventura como si fuera una amante. Simplemente me excitaba la idea de acostarme con él una vez y ya está.

Una vez habiendo puesto las cartas sobre la mesa. Decidimos cuándo y dónde quedaríamos y solamente hubo que esperar el gran día.

Nos citamos en los aparcamientos de un centro comercial. Todo aquello me parecía muy surrealista y estaba que los nervios me consumían. Me temblaba todo y se me hacía eterna la espera.

Finalmente lo vi aparecer en su coche. Me subí y casi sin darme tiempo a reaccionar ya nos estábamos besando.

-Siento haber tardado, la liaron en el trabajo y parecía que no iba a terminar nunca.

-No te preocupes, tampoco llevo tanto esperando.

-Que guapa estás. Me encanta esa faldita tan cortita. A ver que hay por aquí... -Mientras conducía llevaba su mano a uno de mis muslos y comenzaba a acariciarlo y subiendo. Yo abría mis piernas para que le fuera más fácil llegar a acariciarme mi tanga completamente empapado.

-MmmmMMm niña que ganas tengo de quitarte ese tanguita. No puedo esperar más me va a reventar el pantalón.

Pude comprobar como en su entrepierna se abultaba algo y lo acaricié con la mano. Me gustaba como iba vestido. Engominado y trajeado. Siempre me han gustado los hombres trajeados pero si encima estaban físicamente tan buenos como Dann mucho mejor. Yo en cambio iba con mi falda corta vaquera y una camiseta de tirantes color blanca sin sujetador dejando que mis pechos cayeran sobre aquella tira de lycra que sujetaba a duras penas mis grandes pechos.

Dann aceleró. En todo el recorrido no dejamos de acariciarnos y sobarnos cuanto podíamos.

-Dios mio me va a dar algo, tengo que comerme esas tetas ya. ¿Por qué no te sacas una? Me encantaría verte los pezones, seguro que son preciosos. Sería un buen regalo de cumpleaños por adelantado.

Acaricié mis tetas por encima de la camisa y empecé a amasarlas y a apretarlas. Bajé las tiras y me saqué las tetas jugando con ellas nuevamente. Tirando de mis pezones, notando como se iban poniendo duritos.

-Pfff por dios que ricas necesito poseerte ya.

Una vez aparcado el coche nos pusimos a caminar rumbo a su apartamento. Íbamos separados por si acaso pudieran vernos hasta que entramos en el portal.

-El ascensor está roto pero es el segundo piso no hay que subir mucho. Vete delante guapa, me encantaría ver tu culo en movimiento.

Me sentía muy sumisa y con ganas de complacerle en todo. Sonreí y comencé a subir las escaleras, mirando de reojo hacia atrás, pudiendo comprobar como él no dejaba de mirarme y sentía como me acariciaba mis nalgas, como metía sus dedos por dentro de la tira del tanga y tiraba para fuera.

-Seguro que si tiro un poco más podré rasgarlo del todo. El tanga es minúsculo.

-Ten cuidado lo mismo hasta me gusta.

-No me digas.. -Dijo en un tono sarcástico y burlón, justamente como lo hacia su hija y comenzó a jalar muy fuerte del tanga haciéndome retroceder un par de escalones y casi perdiendo el equilibrio.

-¡Ay! me estás haciendo daño... -Paré en seco entre mitad del primer y segundo piso agarrándome el tanga rasgado casi roto.

-Pensaba que te gustaba.

-En cierto modo sí pero...

-En ese caso conseguiré romperlo del todo antes de que lleguemos arriba.. -Y dando un par de jalones más consiguió arrancarme el tanga haciéndome tambalear que hasta me tuvo que sujetar para no caerme.

-¡¡Bruto!!

-Tengo tu tanga. Este será mi recuerdo de este día. Lo guardaré como oro en paño. Sigue andando, es por aquí.

Abrió la puerta y nos metimos dentro del apartamento. Podía notar como el fresquito del aire se metía por debajo de mi falda y acariciaba mis labios completamente hinchaditos por la excitación.

El apartamento era muy acogedor pero algo pequeño. Un cuarto de baño, un salón con cocina americana todo en la misma habitación. Después un pequeño cuarto donde estaba la cama de matrimonio. Me acerqué y me senté encima de ella esperando a que llegase Dann que no tardó en aparecer por la puerta, con la ropa a medio quitar.

Vi como se iba desnudando. Me gustaba el contraste de sus canas y sus arrugas con ese cuerpazo completamente trabajado. Me sentí muy afortunada de estar ahí con él y de que si tenía que engañar a mi novio al menos lo haría con un hombre decente, experimentado y que encima estaba como un tren.

Se acercó solamente con el boxer puesto, marcando paquete y acariciándose por encima.Se sentó a mi lado y comenzó a besarme mientras que las yemas de sus dedos recorrían mis tetas. Comenzamos a hacernos todo tipo de caricias mientras él me ayudaba a quitarme la ropa.

Una vez estando completamente desnudos, bajé hacia su polla completamente dura y me la introduje en la boca. Comencé a chuparla metiéndomela entera, acariciando con mis labios todo el tronco para llegar al glande donde jugaría con mi lengua, saboreandola y donde a su vez volvería a metermela dentro de mi boca y comenzaría a chupársela cada vez más y más rápido.

Con mis manos comencé a acariciarle las pelotas, cogiéndolas con una mano y masajeandoselas.

Dann no dejaba de gemir y de acariciarme el pelo, hasta que me agarró fuerte por él y comenzó a empujarme contra su polla para que me la tragase entera. Al final me agarro la cabeza con las dos manos y comenzó a follarme la boca. Sentía que me atragantaba y en más de una ocasión me dieron arcadas. Las lágrimas comenzaban a brotar por mis mejillas y sentía que empezaba a faltar el aire.

Hice un gesto para que parase y sacando su polla de mi boca pude coger un poco de oxígeno.

Respiré profundamente un par de veces y volví a metermela en la boca, esta vez chupándosela muy rápidamente. Pasé mi lengua por sus huevos comencé a lamerlos como si se tratase de una piruleta, pasando mi lengua una y otra y otra vez por encima.

-¡¡Diosss!! Sigue así. Cómetelos, quiero que te los metas enteros en la boca, sí, anda, abre la boca y métetelos enteros...mmm así, mmmm...

Después de estar un buen rato saboreando su polla le pedí que me follase.

-Todavía no te voy a follar, antes quiero comerte entera.

Me tumbé en la cama y comenzó a acariciarme mi vientre, bajando hacia llegar a mi coño donde comenzó a acariciarlo lentamente. Me fue introduciendo los dedos poco a poco y comenzó a metermelos, introduciendo uno por uno hasta que hubieron tres dedos metidos. Comenzó a follarme con ellos mientras yo gemía de placer.

Su lengua comenzó a explorar mi coño mientras seguía follándomelo con sus dedos. Sentía como su lengua rozaba con mi clítoris y comenzaba a jugar con el pasando por encima una y otra vez consiguiendo que me estremeciera. Me sentía muy cachonda, tanto que no pude soportarlo más y sorprendida me corrí contrayendo mis muslos y gimiendo de placer. Él sonrío y siguió lamiéndome y follándome con sus dedos nuevamente sin parar. Desde luego estaba en el séptimo cielo. Nunca nadie había hecho que me corriera de esa manera tan rápido y más aún que siguiera practicandome sexo oral, ya que su intención era bien sencilla y quería que me volviera a correr.

Yo no dejaba de gemir. Pensaba que me iba a venir otro orgasmo pero entonces paró en seco.

-No preciosa, esta vez quiero notar tus contracciones mientras te la meto por ese coñito tan lubricado que tienes.

Me puse de espaldas a el apoyada en el cabecero de la cama, exponiendo mi culo y mis piernas completamente abiertas para él.

Dann se agachó y comenzó a lamerme por detrás. Su lengua juguetona recorría todo mi sexo y mi culo. Él me apretaba las nalgas y me las abría. Finalmente se incorporó, se puso el condón y comenzó a rozar su polla por mi coñito.

-¿Quieres que te la meta?

-MmmmmMm Sí por favor, métemela por favor, métemela.

Rozaba su polla contra mi coño, reteniendo así las ganas de introducirla mientras yo casi sin aliento no dejaba de pedirle que lo hiciera. Deseaba tenerla dentro pero se hacia de rogar. No dejaba de rozar su puta polla contra mis labios y lo rozaba y lo rozaba pero no lo metía.

-¡¡Por favor, follame!!

Agarrándome fuerte de las caderas, Dann me clavo su polla. Pude notar lo bien que entraba. Estaba que chorreaba. Comenzó a follarme lentamente y luego subiendo más la intensidad y volviendo a bajar. Sus manos me apretaban las nalgas. Abriéndolas y cerrándolas. Su mano acariciaba mi espalda, subiendo hacia cogerme por los hombros y sujetándomelos volvió a follarme bruscamente, sintiendo como se clavaba en mis entrañas.

La piel se me puso de gallina. Me estaba corriendo por segunda vez y justamente esta vez el orgasmo era mucho más placentero y duradero. Comencé a gemir, incluso a gritar por la excitación.

Dann mientras tanto no dejaba de follarme. Seguía apretando mis nalgas e introduciéndome un dedo por mi culo.

-De aquí no te vas a ir sin haberte corrido una tercera vez y como no, yo no pienso irme sin probar ese culito tan rico que tienes.

Siguió follándome mientras que poco a poco me abría mi culo. Primero introduciendo un dedo, luego dos y follándome con ellos mientras que no dejaba de embestirme por el coño.

Estuvo un rato así hasta que sacó su polla de mi coño y la fue introduciendo poco a poco por mi culito. Sentía como me iba abriendo mi culo, sintiendo un pequeño dolor que fue desapareciendo hasta que la tuve completamente entera dentro. La saco y la metió un par de veces lentamente y luego fue haciéndolo un poco más rápido.

Comenzó a follar mi culo como nunca antes lo habían hecho, desde luego sabía perfectamente lo que hacia porque no me hizo nada de daño, salvo las típicas molestias del principio. A medida que la metía y sacaba comenzó a ir más deprisa. Era la primera vez que disfrutaba del sexo anal plenamente sin dolor alguno y estaba realmente excitada.

-Pequeña, me encantaría sentir tu culo sin condón si no tienes inconveniente.

-Haz lo que quieras, soy completamente tuya.

-Uhmmm ...

Sacó el condón y me la metió está vez con embestidas que hacían rebotar el cabecero de la cama. Mis tetas, colgando, botaban mientras me las agarraba y pellizcaba. Sentía el dolor y el placer a la vez. Era un cúmulo de sensaciones y me encantaba.

-Uuhmmm niña creo que me voy a correr dentro de tu culito...

-mmmm córrete sí.

-Así lo haré. Vas a recibir mi lechazo en todo tu culo de niña.

Tras estarme follando el culito sentí como se contraía. Me agarró fuerte mis nalgas y comenzó a gemir mientras recibía su rica leche dentro de mi.

Se mantuvo unos segundos con su polla dentro de mi culo, metiéndola y sacándola lentamente hasta que al final la sacó.

Justo cuando iba a incorporarme, me cogió por la cintura, agarrándome y diciéndome que no me moviera.

-Niña, te dije que te iba a hacer correr una tercera vez y nunca falto a mi palabra.

De repente sentí como sus dedos se iban introduciendo mientras yo seguía a cuatro patas, agarrada al cabecero de la cama. Poco a poco me iba introduciendo uno, luego dos, tres, cuatro, cinco ....Hasta que cuando me di cuenta tenía completamente casi toda su mano dentro de mi coño.

Era increíble, era la primera vez que alguien me practicaba Fisting. Lo había visto en las escenas pornográficas pero nunca me creí capaz que pudieran hacérmelo a mi. Dann no dejaba de follarme con su mano, metiéndomela y sacándomela por mi coño que estaba completamente chorreando. Comencé a gemir y a gritar en alto. Agarré fuerte el cabecero de la cama y me preparé para lo que sería mi tercer y último orgasmo y el más intenso de todos. Su mano entraba y salía mientras que sus dedos acariciaban y masajeaban mi clítoris nuevamente. Hasta que finalmente me corrí por tercera vez.

Me quedé atónita sin moverme mientras Dann sacaba lentamente su mano dentro de mi coño y me la mostraba completamente empapada.

-¿Has visto? Todo esto te lo he metido entero. Que abiertita te has quedado. Me gusta verte así. Ojalá pudiera verte todos los días de esta manera guapa.

-Ya te digo, nunca lo habría imaginado. Oye, voy al baño que estoy un pringosa y necesito una ducha.

-Te acompaño entonces.

Nos metimos juntos en la ducha, haciéndonos todo tipo de caricias y jugando de nuevo con nuestras lenguas. En el baño le hice una paja y poniéndome de rodillas volví a jugar con su polla. Lamiendola y masturbandole hasta que se volvió a correr, esta vez en mi boca.

Nunca había dejado a nadie, salvo mi novio, hacerme todo lo que Dann me hizo y desde luego para ser la primera y la única vez que lo haría estando con pareja, dentro de lo malo fue de las mejores experiencias de mi vida y en cierta parte bueno aunque como novia son una mierda.

Autor: Maya Rincon


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