Mama se sitúa detrás de mí y empieza a lamerme el culo con sonoros chupetazos. Mi hermanita enfrente, me lame los huevos con fruición. Por supuesto siempre con el culo en pompa para ponerme cachondo.
¿Qué tal tu día cariño? – me dice mama mientras me ensaliva el culo.
Bueno… Nada extraordinario la verdad. La rutina de las clases y ya está. Menos mal que mi amiga Vanesa me ayuda a romper la monotonía.
Menudo Zorrón tu amiga Vanesa – dice mi hermanita mirándome a los ojos con su boca en mis huevos.
Bueno Miriam, desde donde estoy te aseguro que tú no pareces una monja – le digo mirando su bella cara y ese perfecto culo enmarcado por el tanga.
¿Te gusta lo que ves cerdo? – me dice empinando más su culo.
Claro que sí putilla, pero la verdad es que me acabo de correr hace menos de un minuto y ahora no tengo ganas de fiesta. Además, estoy famélico.
¿Y con quien te has corrido cariño? – dice mama, mientras siento como mete la lengua dentro de mi culo.
¿Os acordáis que os dije, que de todo el edificio me faltaba la señora García? Pues acabo de llenarle el pelo de corrida.
Aaaaaaaah… Cerdooooo… Has jodido a esaaaaaa… Putaaaaaa… - grita mama de pronto corriéndose como una loca.
Eres un cabrón hermanito – dice Miriam mirándome con cara de vicio.
Total, que mi mama está corriéndose como una loca imaginándose a la estirada de la señora García siendo usada sexualmente por su hijo el bello doncel…, mientras me lame el culo entre gemido y gemido.
Y mi hermanita a cuatro patas enseñándome su perfecto trasero, mientras me lame los huevos como una perfecta profesional.
Sin embargo, no tengo el cuerpo para fiestas. Tengo un hambre de lobo.
Disculpad chicas, pero voy a comer algo – les digo separándome de ellas y dirigiéndome a la cocina.
Al moverme y dejarlas, quedan enfrentadas una con la otra. Las dos babeando saliva del tratamiento que me estaban haciendo.
Se miran durante un segundo y empiezan a morrearse con vicio, sorbiendo y chupando la saliva que colgaba de sus labios.
Me giro en mi avance hacía la cocina y veo a mama con la mano de Miriam dentro de su boca.
Traga… vieja putona… – decía mi hermanita mientras le hacía un garganta profunda a mama con su mano.
Ambas tenían una mano en el coño de la otra y bombeaban con fuerza metiéndose cuatro dedos. Los jugos vaginales salpicaban con cada envite.
Coño… si que estaban cachondas – pienso para mí.
Al llegar a la cocina y traspasar el dintel, me paro en seco y doy un grito de alegría.
¡Abuelita! – exclamo alborozado.
Seguro que inconscientemente ya tenéis en mente un estereotipo de persona mayor. Lo que se supone es una abuela. Pues amigos, la mía es la antítesis de lo que podáis estar pensando.
Mi abuela.
Sesenta años de edad, pelo completamente canoso sin teñir y un cuerpo amigos… Hay que verlo para creerlo.
Se separó de mi abuelo hace bastantes años debido a la promiscuidad que tiene y que no quiere dejar de tener. Se machaca en deportes aeróbicos seis días a la semana y tiene un cuerpo atlético sin un gramo de grasa. Como sus pechos ya acusaban la edad, se los operó, se los redujo y ahora tiene dos pequeños limones erguidos. Su trasero es firme y definido. Amigos, le quitáis las arrugas de la cara… y es una quinceañera.
Siempre viste de acuerdo a su edad, clásica y elegante. Pero debajo de esa ropa… hay dos piercings atravesando los pezones y otro el clítoris. De sus labios vaginales cuelgan dos gordas anillas de metal y la única ropa interior que lleva son unas medias de fantasía, a las que ella llama "medias de puta".
Aaaaaah… Aaaaaah… Fóllame cabrón… Aaaaaaah…Aaaaaah… - gritaba mi abuelita sin darse cuenta de mi presencia.
La muy cachonda estaba a horcajadas encima de la polla de un hombre maduro que estaba sentado en una de las sillas de la mesa comedor de la cocina. Se hundía la polla una y otra vez con fuerza salpicando jugos vaginales con cada envestida.
Ese hombre era mi padre.
Para definirlo simplemente decir que es un hombre maduro y su cuerpo también. Pasa totalmente de dietas y ejercicio.
Tampoco es lo que se dice guapo.
Sin embargo, siempre está cachondo y tiene un atributo que cuando es visto por las féminas les hace olvidar lo demás.
Hay que ser muy sexualmente activa para meterse toda esa polla por el coño.
Mi abuelita no se había quitado ni el vestido. Seguramente había llegado y se había metido el pollón de papa sin más. La falda estaba arremangada en la cintura y papa agarraba a dos manos el culazo de su madre.
Cada día estás más buena guarra… Que coño más mojado… Que culo putona… Mueve el culazo cerda… - decía mi papa ensartando a la abuela con su enorme polla una y otra vez.
Me acerqué a los litigantes y mi papa se dio cuenta de mi presencia.
¡Hombre!, mira quien ha llegado de la escuela.
Mi abuelita se gira y me ve. Su rostro lujurioso se ilumina con una gran sonrisa.
José… ¿Donde está mi nieto favorito? No te quedes ahí y saluda a tu abuela – me dice acelerando las embestidas contra el pollón de papa.
Solícito me agache a su lado agarré una de sus nalgas con fuerza y a la vez pellizqué uno de sus pezones.
Le metí la lengua en la boca. La muy puta movía la suya con la mía mientras me magreaba el paquete y se follaba a papa con más fuerza.
Que bueno estás chiquillo. Eres un cabrón de mucho cuidado – me dice sin soltar mis huevos y hundiéndose la polla de papa cada vez más fuerte.
Eres una putona abuelita – le digo sin dejar de sobar su perfecto culo.
Me separé un poco y empecé a mirar alrededor. Vi un recipiente encima de la encimera y me acerqué.
¡Que bien abuelita!..., has traído tu guiso especial.
Aaaaaah… Cabroooooon… Si. Se que os gusta muchooooooo… Que pollón tienes cerdoooooo… Revienta a mamaaaaaaaa…
Pues me voy a servir. Tengo un hambre de lobo – les digo cogiendo el rico guiso y sentándome a la mesa.
Mama y Miriam habían entrado en la cocina. Se acercaron a la mesa enganchadas una al coño de la otra.
La mano izquierda de mama metida entera en el coño de Miriam y la mano derecha de Miriam metida entera en el coño de mama. Papa las vio.
Venid aquí zorras – les dijo y extendió sus manos a los lados con los dedos hacía arriba.
Mama y mi hermana sacaron sus manos de los encharcados coños bruscamente regando el suelo con una tremenda lluvia de jugos vaginales, y se acercaron a papa. Mi hermana a su izquierda y mama a la derecha.
Cada una cogió la mano que le correspondía y se la hundió en el coño de golpe. Las manos de papa desaparecieron en el interior de esos chorreantes chochazos.
Ahora ahogad a mi madre – les dijo mientras la abuela subía y bajaba su culazo sobre el pollón de papa.
Nada más dar la orden, mi hermana agarró a la abuela por el pelo con violencia con su mano izquierda y hundió la mano derecha hasta la muñeca en su boca. Era la mano que estaba rebosante de los jugos de mama.
Mama agarró a la abuela por el pelo con su mano derecha y hundió la mano izquierda repleta de los jugos de su hija en la boca de la abuela. También la metió hasta la muñeca.
Es decir…
Yo me encontraba almorzando el estupendo guiso de mi abuela y en vez de ver el telediario como todo el mundo…
Lo que veía era a mi padre follándose el perfecto culo de mi abuela con su enorme polla, mientras reventaba los coños de mi mama y de mi hermana con sus grandes manos.
Y además, mama y Miriam estaban ahogando a la abuela metiéndole una mano cada una en la boca hasta la muñeca.
No sólo le metían sus manos, sino que bombeaban follándole la boca. Mi abuela babeaba saliva a borbotones, saliéndole también por la nariz y empezaron a llorarle los ojos, sin embargo su cara era de total lujuria y disfrute.
Mama y Miriam estaban cachondas como perras. Las manos de papa en sus coños provocaban una continua lluvia de jugos vaginales, que goteaban por sus antebrazos hasta el suelo. Ambas con la lengua fuera lujuriosa, miraban a la abuela con los ojos desorbitados mientras le follaban la boca.
Jodeeee… teeee… Putaaaaaa… Tragaaaaa… Viejo putooooon… Aaaaaaaah… Me corrooooooooo… Cerdaaaaaa… Aaaaaaaah… - berreaba mama con los ojos desorbitados y la lengua fuera goteando saliva, mientras follaba la boca de la abuela a lo bestia.
Aaaaaaah… No es pooooooo… sibleeeee… cerdaaaaaaa… me corroooooooo… putoooooooon… asquerosaaaaa… que me haceeeeeeees… papiiiiiiii… tragaaaaaa… comooooo… puedeeees… tragarteeeeeee… dos manoooooos… putooooooon… - gritaba mi hermana a todo pulmón soltando enormes chorros alrededor de la mano de papa.
Mi abuelita se corría sin solución de continuidad. Cada vez que bajaba su culazo y se tragaba por su portentoso coño la polla de papa, surgía un gran chorro de corrida que salpicaba toda la mesa.
Mientras tanto yo había acabado de comer y aunque la situación me había puesto cachondo, decidí ir a echar una siesta.
Familia… me voy a echar un ratito. Estoy algo cansado.
Nadie se enteró de mi comentario. Estaban completamente inmersos en el mundo de la perversión y ajenos al mundo que los rodeaba.
Me marché sin más.
Caí rendido en la cama y con el ruido de fondo de mi familia me quede dormido.
Zorraaaaaa… Que le haceeeees… a la abuelaaaaaa… guarraaaa…
Putaaaaas… Cerdas culonaaaaas… Zorraaaaaas… Os voy a reventaaaaar…
……………………………………………………………………………….
………………………………………
¿Qué?...
Me despierto sintiendo una humedad en mis huevos.
Abro los ojos lentamente. Veo unos preciosos ojos castaños que me miran desde la entrepierna y detrás un pequeño y delicioso culito en pompa.
Despierta dormilón.
Hola cariño.
Es mi novia Vanesa.
Fin de la segunda parte.