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2010-08-17 06:10:27
Hace diez días que vivo en mi nuevo piso, pero apenas lo conozco entre el royo de la mudanza. Ni siquiera conozco a mis vecinos. Hasta que uno de ellos llamó a mi puerta.

Tenía los ojos azules, penetrantes. Su pelo era negro y liso, no muy largo. Era alto y musculado. Era atractivo. No supe cómo reaccionar.

-Hola, soy Dani, bienvenida. Vivo en el 1ºC, nada sólo quería decirte que si necesitabas algo que me avisaras. ¿Cómo te llamas?

Me quedé muda durante un instante, soy demasiado cortada con los chicos. Hasta que reaccioné.

-Encantada Dani. Yo soy Chloe... muchas gracias, la verdad que ando liada con todo, pero lo llevo bien.

Sonreí y me puse roja... noté cómo me miraba, y eso hizo que me excitara.

-Está bien. Si necesitas algo estoy aquí al lado, vale?

Me guiñó un ojo, asentí y se fue. Cerré la puerta y fui a sentarme al sofá. Ese tío había conseguido imponerme, excitarme con sólo una mirada... estaría soltero? me atrevería a intentar algo? Lo intentaría. Esa misma noche me planté frente a su puerta y toqué el timbre.

-Hola Chloe! Necesitas algo?

Sonreí mientras negaba.

-Sólo quería proponerte tomar un café... para darte las gracias por tu amabilidad, la verdad que eso no se encuentra todos los días!

No contestó, simplemente me cerró la puerta en las narices, y a los pocos segundos volvió.

-Las llaves. Ya podemos irnos.

Cerró la puerta, y entramos a mi casa.

-Lo siento, está todo un poco desordenado. Pero bueno, ya lo recogeré.

Se quedó mirando un rato el piso, y al final decidió ayudarme a ordenarlo.

-La verdad es que está genial, pero vamos manos a la obra, te ayudo a recogerlo.

Me negué rotundamente, e hice que se sentara en el sofá.

-No crees que antes deberíamos conocernos un poco mejor?

-Cierto. A ver, entonces dime... cuántos años tienes?

-Juguemos a las adivinanzas. Cuántos me echas? Bueno, espera, primero dime qué quieres tomar.

-Una coca cola, por favor. Y te echo...

Se quedó callado un momento, hasta que llegué con su coca cola y mi café.

-Unos 23?... más no tienes.

Negué con la cabeza.

-Tengo 21, pero gracias por tu sinceridad!

Sonreí y noté cómo se avergonzaba.

-Bueno, pues yo tengo 26. Soy un viejo...

-No lo eres, todavía te queda mucho para llegar a eso!

-Vaya, ni me imaginaría que tu respuesta después de haberte puesto más años de los que tienes fuera a ser esa.

Lo estaba haciendo otra vez... estaba consiguiendo excitarme, y no quería excitarme en ese momento.

-Bueno, y trabajas o estudias?

-Pues... estudio enfermería, y trabajo en una tienda de ropa, que es lo que me da para poder pagarme el pisito y tal... y tú?

-Yo soy bombero.

Wow. Bombero.

-En serio? siempre he querido conocer a un bombero!

Le dio un trago a la coca cola y asintió. Este hombre era perfecto. Y me ponía muchísimo.

-Bueno, y de amores qué tal? siento ser tan cotilla, si quieres hablamos de otra cosa.

-No, no tranquilo. De novios pues nada, de momento sola, ya ves! y tú?

-Yo igual, vivo solo, no tengo ni novia ni nada de eso.

Sin querer, me salió completamente solo...

-Y cómo es que un chico como tú no tiene novia?

Noté cómo la sangre fluía por mi cara... me puse rojísima, pero logré contener la mirada.

Sonrió.

-Cállate, cómo me dices eso, cómo soy yo?

Ahí ya no pude decir nada... no me atrevía a decirle que me atraía completamente todo de él, aunque acabara de conocerle.

-Vale, ya que no me dices nada voy a serte sincero... si me presenté fue porque te estuve viendo en la mudanza, y estos días que has salido... y no sé, me pareciste interesante. Es la primera vez que me presento así a un vecino. Nunca antes lo había hecho.

Me quedé petrificada. Este hombre pretendía matarme. Era tan tímida... y tenía a semejante hombre delante de mis narices que no era capaz ni de sonreir... y si era un psicópata? no le conocía de nada realmente... llevábamos hablando un cuarto de hora... pero me dio igual, seguía poniéndome, así que me arriesgaría.

Estaba pegado a mí, casi encima... al acabar su frase se acercó un poco más y me susurró en el oido.

-Voy a probar algo... haz lo que creas que quieres hacer, no quiero que sientas obligación por nada...

Se incorporó, hasta que sus labios besaron los mios.

Un escalofrío recorrió mi espalda, mientras notaba su mano en mi cuello.

Después se apartó. Me clavó esos ojos azules, y esperó a que reaccionara. No sabía muy bien qué hacer, pero tenía claro lo que quería... así que acabé comiéndole la boca.

Me lamía el cuello, y volvía a mi boca suavemente, mientras con una de sus manos me acariciaba los muslos. Todo parecía un sueño, no podía ser real. Estaba cachonda.

Yo no era capaz de mover mis manos, así que fue el quien me cogió la mano izquierda y la guió a su paquete.

-Toca tranquila, que no muerdo.

Su sonrisa era tan perfecta... me cogió suavemente y me puso encima suyo.

Hacía tanto que no hacía algo así que las ganas que tenía de todo eran enormes.

Sus manos eran suaves... notaba cómo recorría cada parte de mi cuerpo por encima de la ropa... poco a poco me fue quitando la camiseta, y me desabrochó el pantalón.

Por fin espabilé y logré hacer algo más. Mis manos fluían solas, le quité la camiseta, le acariciaba la espalda... todo mientras seguía jugando con mi lengua en su boca.

Por fin me quitó la camiseta, y me desabrochó el sujetador.

Empezó a jugar con mis pezones, eso aún me ponía más, así que le dije que quería ponerme debajo, que me hiciera lo que quisiera.

Dicho y hecho. Me quité los pantalones y me tumbé en el sofá, mientras él se ponía encima y me acariciaba el clítoris por encima del tanga.

Mi respiración empezaba a ser más fuerte. La suya también, podía notarlo... podía notar cómo su polla estaba dura. Durísima... y no era pequeña exactamente. Tenía mucho calor, y él ya empezaba a sudar, movía la cadera rápido, como si estuviera deseando quedarse desnudo frente a mí y penetrarme.

Esa idea me ponía malísima. Mis manos no paraban quietas, le quité el pantalón y metí mi mano por el boxer... de repente me dijo que le masturbara rápidamente, que lo hiciera lo más rápido posible... así que eso hice.

Me besaba el cuello mientras gemía, y él me acariciaba rápidamente el clítoris. Mis gemidos eran más altos que los suyos... y seguía teniendo mucho calor.

-Quítate el tanga... que voy a bajar un rato...

Inmediatamente lo hice... y empezó a jugar con su lengua. Me volvía loca. Necesitaba gemir, gritar, moverme. No podía estar quieta, pero tampoco quería que fuera él quien hiciera todo el trabajo... así que al poco rato le dije que me besara, y mientras lo hacía me puse encima de él, le quité los boxers y metí su polla en mi boca, mientras me masturbaba.

Notaba cómo eso le daba placer. Jugaba con mi piercing, y eso le gustaba. Hacía lo que podía, necesitaba follar. Esperé un poco, pero me dijo que necesitaba hacerlo también, así que cogí un condón del cajón de al lado y se lo puse con cuidado.

Me puse encima y empecé con movimientos suaves... pero poco a poco iba haciéndolos más rápidos. A mí personalmente no me faltaba mucho para correrme, pero quería sorprenderlo de alguna u otra forma...

Me movía rápido. Notaba que estaba apunto de llegar... mis gemidos eran altos, necesitaba soltarlo, necesitaba moverme más rápido, besarlo, tocarlo, sentirlo... por fin. Ese gran momento llegó. El saber que estábamos solos me daba más confianza, por lo que no debía callar nada. Así que hice el ruido que creí conveniente.

Fue genial... él estaba a punto también, pero yo me levanté, le quité el condón, lo tiré a la basura y empecé a comérsela.

-Dónde quieres correrte?

Sonrió, mientras me acariciaba la mejilla.

-Me dejarías en tu boca?

No respondí, simplemente lo hice. Más que una mamada, me estaba follando la boca.

-Oh, sí, ya viene... un poco más...!

No tardó mucho más que yo en correrse... apunté y su corrida acabó en mi boca, aunque acabé expulsándola.

Al terminar, cogí un papel que había encima de la mesa y me limpié un poco.

Después volví con él, y le di un beso.

-Ha sido genial...

-Sí... veo que vamos a llevanos bien, menuda vecina me ha tocado...

Esa noche se quedó a dormir en mi casa... y volvió a pasar, esta vez en la ducha.

Pero esa no sería la última...

Autor: BlackGirl


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