Hecha esta introducción voy a pasar a relatar la historia que me compete; les voy a describir a mi cuñada que es el centro de esta historia, ella es morena de 1,75mts de altura ,tiene el cabello largo, la tez morena que en verano es espectacular por su bronceado, unos pechos muy generosos pero en armonía con su cuerpo y un trasero muy bien formado que culmina con unas piernas delgadas y fibrosas puesto que hace mucho deporte.
Vanesa siempre fue mi debilidad, desde la época en que yo empecé a salir con su hermana de 8 años mayor, siempre la he visto cómo la mujer de mis sueños y no cómo mi cuñada.
Anteriormente siempre ha habido entre nosotros muy buen rollo y desde antes de que se juntara con su pareja siempre no perdíamos ocasión de tocarnos en cualquier ocasión que teníamos, ya sea cuándo ella se quedaba en casa para alguna fiesta u en otra ocasión.
Los hechos sucedieron en el verano pasado cuándo decidimos alquilar una cabaña en la playa para pasar nuestras vacaciones de Agosto.
Vanesa estaba realmente espectacular y ella lo sabía puesto que se mostraba por la casa siempre con su bikini cavado que le dejaba ver sus hermosas tetas y su gran culo que no dejaba de menear y contornear ante mi delirio.
Una de las tantas tardes decidimos ir a la playa mi cuñada, su novio y yo, puesto que mi señora se quedó con los niños haciendo la siesta, estábamos en el agua (un poco fría) y se le empezaron a poner duros sus pezones que le emergían de su bañador y mientras su novio se había quedado dormido tomando sol en la arena yo no aguante más, me puse detrás suyo y comencé a manosear sus tetas y pellizcar sus preciosos pezones ante su apacible consentimiento, mi polla no daba más reventaba el bañador y estaba tratando de encausarse hacia su hermoso culo, mientras con mi boca le mordía su cuello; ella por lo pronto se dejaba y comenzaba a gemir de placer entonces y ante la soledad de gente en el agua comencé a besarle sus pechos, que para esto ya se había quitado el bañador, y con mis manos a masturbar su clítoris mientras no paraba de gemir.
Ella luego de unos minutos de placer, se volvió hacia mí me quitó el bañador y comenzó a efectuar la mas maravillosa felación mientras yo estaba horizontalmente flotando en el agua, acabado esto la tomé por la cintura y la puse delante mio y la penetré sin cesar debajo del agua a más no poder, mientras le mantenía el ritmo sujetándola de sus tetas y de su cabello, a continuación se puso frente a mi y yo sujetándola de su cintura y con sus pies en el aire la penetré una y mil veces hasta que decidí darle por el culo sin compasión hasta que los dos tuvimos sendos orgasmos, nos besamos calurosamente y salimos en busca de su novio que aún seguía durmiendo.
Nos pusimos a tomar sol los dos junto a su novio y al cabo de dos horas recogimos las cosas y nos fuimos a la cabaña; en la que no perdimos oportunidad de volver a encontrarnos y seguir follando en esas maravillosas vacaciones y de regreso a Valencia.