Entonces me aleje de los chicos, sentía miedo y una sensación de repudio, así es que me relacione con amigas socialmente, aunque no con alguna relación de tipo sexual.
Después siguió mi vida normalmente, pero me propuse tener alguna relación intima con alguien, pero no con mis amigas puesto que no se cómo reaccionarían y pensé que no era oportuno ni deseable que supieran de mi frustración.
De lo que si estoy segura que es que soy fetichista porque me encanta arreglarme muy bien las uñas de los pies y cuidarlos y hago lo mismo con mis amigas les arreglo las uñas de las manos y de los pies y me gusta tocarlos.
Pero necesitaba saber si mi inclinación era homosexual, porque me sentía muy bien con mis amigas y tenia temor a los chicos, tenía que saberlo de una vez.
Una de mis amigas que le gustaba leer historias eróticas, me enseño esta página de "todorelatos", y me dijo que estas historias le gustaban porque eran muy divertidas y excitantes, incluso me dio su clave para que tuviera acceso cuando yo quisiera.
Leí muchas historias de varias categorías por un tiempo, y supe que la relación entre mujeres se da en cualquier lugar y a cualquier nivel, sabido esto me relaje bastante, después di con alguien, que pasaría hacer parte de mi vida muy importante, porque con aquella experiencia renací a la vida sexual.
La conocí, a través de sus relatos, pero al mismo tiempo no la conocía, sin embargo compartiríamos nuestros más íntimos deseos.
Pero les contaré desde el principio; pasó mucho tiempo desde que me propuse llegar hasta Emma, fueron tantos E-mail como pude mandarle, esporádicamente nos escribíamos hasta que poco a poco por fin entablamos cierta amistad por el correo, y el chateo, tuve que ganarme su confianza a pulso, conseguí entablar conversación por el Messenger, ( emma_crizz@hotmail.com) y así fue más y más amenas nuestras conversaciones, después de suplicarle durante mucho tiempo logre que me diera el numero de su teléfono móvil y el de su casa, que no puedo proporcionar.
Me gane su simpatía, me dice que mi voz se oye muy sincera, además de calida, yo la seducía diciéndole cosas muy bonitas, y poco apoco mis palabras a través de las conversaciones telefónicas llegaron a ser atrevidas y sensuales, como toda mujer nos gusta que nos digan al oído cosas hermosas y también excitantes, pues Emma no es la excepción.
Sabía que Emma, vivía sola pues la amiga que vivía con ella se había regresado a su pueblo, y una de esas noches en que te volteas de un lado y te volteas del otro y no puedes dormir, mi mente voló hasta imaginarme con Emma, era algo que para mi se había convertido en una obsesión, soy algo caprichosa y no pararía hasta lograr mi asiduo propósito.
Me atreví y la llame esa noche sentimental llena de nostalgia, deseo e inquietud, claro que estaba durmiendo pues le marque muy tarde o quizás muy temprano;
─ Son la dos y media de la mañana, ¿Qué pasa?
─No podía dormir pensando en ti Emma, y pensaba en lo que te he propuesto varias veces.
─¿de que cosa hablas?
─ de hacerte una visita.
─¿Que estás diciendo…?
─Por favor Emma déjame conocerte
─Ámbar, ¡te has vuelto loca! duérmete, yo tengo que trabajar mañana, y tengo mucho sueño ¡porfi!
─ Emma, espera no cuelgues, solo quiero conocerte y platicar contigo y tal vez…
─Y tal vez que..:?
─Bueno… sería tu esclava sexual, cumpliría todos tus deseos.
─Sabes qué?... voy a colgar y mañana hablamos con más calma… por favor Ámbar
─No… No cuelgues por favor, mira seria un fin de semana… solo, déjame conocerte, mira que si no aceptas que te visite me moriré.
─Ni te vas a morir, y no va a pasar nada, tranquilízate, hemos sido amigas de Internet, por un largo rato, y creo que estamos muy bien así, además me gusta el anonimato, y lo aprovecho para hacerte confesiones, tú me conoces y sabes que no permitiría eso
─Si lo sé, al igual yo te he confesado mis secretos tu también me conoces muy bien Emma, te juro que solo será un día después ya no volveré a verte te lo juro
¿Tú crees que sería posible?
─Mira Ámbar, yo escribí los relatos, con sinceridad, confesándome, como parte de; digamos de una terapia para afrontar mi fracaso amoroso, también como para conocer más a mi novio, y supe que hay muchos hombres como él y que es fascinante porque son tipos maravillosos y además despertó en mi un fetichismo que yo misma desconocía, pienso que de cada experiencia debe aprenderse algo positivo, de ahí surgieron muchos amigos y amigas en la Internet, yo lo tome como una agradable experiencia. Y te aclaro que mi intención no fue buscar algún tipo de relación y llegar mucho menos a una convivencia real, ahora tu no puedes aparecer de la cibernética y tomar forma y convertirte de carne y hueso con nombre y apellido y llegar a mi
─ Lo sé yo también estoy sorprendida de lo que estoy haciendo, pero quiero saber si realmente me prendería con una mujer de verdad.
─Y crees que yo soy tu "conejillo de indias" y experimentar conmigo?
─ No , no me mal interpretes , no sé cómo explicarte pero te hablo con toda la veracidad del mundo si pudieras ver dentro de mi corazón, me comprenderías, yo se que piensas que estoy loca, que con todo, no es posible un acercamiento entre tu y yo, solo te suplico por última vez, te juro que no volveré a decirlo ni pedirlo dame una sola oportunidad de conocerte y después me alejare de ti para siempre.
Tuvimos una conferencia telefónica muy larga pero más o menos esas fueron las palabras importantes de aquella conversación, pero el tono de voz de Emma era de enojo, sabía que la había molestado, sin embargo no lo hice para impresionar a Emma, pero mi llanto salio, y de pronto mi voz se escuchaba temblorosa, pensé que la definitiva había llegado que esta vez el adiós de Emma sería para siempre, esperaba la palabra final de los labios de Emma, o que me colgaría en cualquier momento, sin embargo hubo un largo y tedioso silencio, solo se escuchaba el "snif" de mi llanto, escuchaba su respiración por mi teléfono; la oí suspirar por el auricular, pasaron más segundos de silencio para mí eternos, hasta que escuche nuevamente la voz de Emma;
─¿Estás bien Ámbar ?; ─conteste con un "sí" ahogado y sollozante ─Toma nota de mi dirección; te espero dentro de dos semanas.
¡Casi grite por la emoción, al fin había logrado que me diera su dirección, la anote presurosa con algunos datos de referencia, a fin de no tener contratiempos!
Estábamos a finales de noviembre y exactamente dentro de dos semanas entraría en exámenes, esto si que era complicado, sin embargo eso no me detendría, el problema estaba en como poder salir, justificar y ausentarme de casa, si la distancia era poco más de 2 horas a la ciudad de Emma.
Estuve planeando durante algunos días mi viaje, sin embargo tendría que contar con algún cómplice, que pudiera ayudarme.
Me puse a estudiar muy duro para prepararme para los exámenes del semestre, a veces me quedaba con mis amigas y otras encerrada en mi cuarto, esto dio un mensaje muy claro a mis papas, que de verdad le estaba echando los kilos al estudio, aunque debo confesar que soy una chica flacucha. Pero eso era lo que quería que entendieran, a fin de que preparara yo el camino para decirles que el viernes y sábado siguiente estaría con Faby, en su casa metida y que regresaría hasta el domingo por la tarde.
Faby fue mi cómplice, tenia que confirmar y afirmar que estaría el fin de semana estudiando a más no poder ya que nos esperaban los odiosos exámenes de la universidad, así es que continué con el plan.
Llego el viernes, ya les había anticipado a mi papa que estudiaría con Faby y que por favor no me hablaran por mi celular, porque lo mantendríamos apagado a fin de no recibir ninguna distracción, además que faby y yo estaríamos en la casa de sus abuelos que viven a las afueras de la ciudad, para estar más concentradas apartadas del suburbio citadino.
Sin embargo creo que había exagerado un poco, porque mis papas nunca me habían visto tan interesada en los estudios y sospechaban que algo no estaba bien, sin embargo me dieron permiso.
Ese viernes, cuando subía una pequeña maleta de viaje a mi coche mi mamá me despedía, no sin antes decirme muy claramente ─ ¡ah y olvídate de apagar tu celular porque te estaré hablando!─ Sabia que no todo marcharía a mi entera satisfacción pero el plan tenia que seguir su curso.
Llegamos a la casa de los abuelos de Faby, claro a cierta distancia, pero también lleve a Martha, ahora les explico; Martha, cubriría mi lugar con los abuelos y si fuera necesario mi voz por teléfono, así es que Faby presentó a Martha como Ámbar.
Mis amigas creían que había conocido a un chico por la internet y que iba a conocerlo y que él y yo lo habíamos echado a la suerte para ver quien visitaba a quien, y por supuesto como había de esperarse yo era la perdedora y me tocaba ir a verlo.
Me despedí de mis amigas, ellas me desearon suerte y que todo saliera bien, tome pues la carretera y me sentí feliz, yo sola en el volante acelerando y disfrutando de la velocidad, ya que solamente había conducido en la ciudad, encendí la radio en una estación de rock y sentía "padrísimo", así paso el tiempo, música, carretera, y mi corazón travieso palpitaba con gran entusiasmo, hasta que sonó mi celular, y todo volvió a la realidad, sujeta a una aventura por demás suicida para mi, porque si mis padres se enteraran "la que se me armaría", me orille y detuve el auto apague la radio y la llamada era obviamente de mamá
─ ¿ llegaste bien hija? ─Sí mamá perfectamente
─No te olvides de cubrirte muy bien hija el frío está muy "fuerte"… ─y así sucesivamente me lleno de recomendaciones a más no poder, y a mí me ponía nerviosa el ruido que hacían los carros, aunque las ventanillas estaban cerradas trataba de tapar mi teléfono móvil, a modo de evitar en lo posible aquel ruido de fondo, pero por fin termino la llamada.
Pasó el tiempo y yo me divertía de lo lindo me sentía libre y feliz, iba cantando todo el camino como una loca, seguí por la autopista mi coche se deslizaba tragándose el camino velozmente, me imagino que los chicos se van a reír de mi, porque, mi máxima velocidad que alcance por unos momentos fue de 100 Km/h, sin embargo lo estaba disfrutando intensamente.
Por fin, sin más contratiempos llegue al entronque para salirme de la autopista y tomar a la ciudad de Emma, seguí por aquella carretera algo sinuosa, hasta que entre a un gran boulevard.
Después entre a la ciudad, estaba apenas oscureciendo, como dicen llegue a "dos luces", comencé a sentir cierto cosquilleo en el estomago, pero no era hambre sino emoción, porque cada vez se acercaba el momento que había esperado desde hace tiempo.
Pregunte a una persona que me orientara adonde quedaba la colonia que buscaba, amablemente me dieron las señas exactas para poder arribar, así es que la suerte estaba de mi parte.
Entre a la avenida principal de esa colonia, las luces de los comercios brillaban ya y adornos decembrinos resaltaban por la calzada, había letreros en cada esquina que denotaban el nombre de la calle transversal así que fue sencillo dar con dicha calle, sin embargo al querer dar vuelta a la derecha la circulación era contraria entonces tome la siguiente cuadra para tomar la circulación correcta, ahora solo tenia que buscar el número, lo cual encontré seis cuadras adelante, volví a dar la vuelta a la derecha justo en un pequeño parque, que lo rodee para alcanzar la calle de Emma, justo ahí estaba el pequeño edificio de departamentos donde vive Emma.
Después de este largo viaje yo me sentía algo sudorosa y entumida, salí del coche y exactamente cuando me estaba bajando sonó mi cel, claro como habían de suponer era mamá; ─hija como estas?, ─Estoy bien mamá, seguimos estudiando nos vamos a desvelar un poco así es que probamente nos dormiremos por la madrugada, por favor mama no me llames podrías despertarnos, prometo que te llamaré en cuanto despierte" ─Esta bien hija cuídate mucho.
Observé a mi derredor, quede estacionada al finalizar el parquecito, había algunos niños jugando y otras personas sentadas en las bancas, se sentía un ambiente agradable, después tome mi pequeña maleta cerré el coche con su respectiva alarma y me encamine al edificio, era como un estilo de los setentas, tenia un zaguancito negro con rejas y a la entrada un pequeño jardincito, antes de tocar, se me ocurrió hablarle a Emma para saber si estaba en su departamento, pero no contestaba, así que llamé a su celular;
─¡hola Ámbar! ¿que paso?, ─ella contesto de inmediato, mi voz salía con cierto nerviosismo ─Emma , adivina ¿que?, ─que ya estas aquí ¿verdad?,
─sí, estoy en la entrada de tu departamento ─haber déjame adivinar, vienes de jeans y una chamarra de mezclilla.
─¿pero como adivinaste?, ─En ese momento voltee hacia la cera y vi a una chica elegante, con un conjunto ejecutivo obscuro, llevaba lentes, el pelo recogido y con el celular en la mano, y con una sonrisa hermosa, al tiempo que escuchaba su voz en mi celular.
─supongo que tu eres la famosa Ámbar ─bueno Ámbar sí, aunque lo de famosa no se ─Ella llegó hasta mi, extendió su mano diciéndome
─¡Me da gusto conocerte Ámbar! ─Al tiempo que besaba mi mejilla, que yo correspondí de inmediato ─ Su perfume me embriago, sentí como mi corazón daba un "vuelco" y mis palpitaciones se hacían increíblemente rápidas, me quedé muda y ella dijo;
─¿todo salio bien?, ¿no tuviste algún contratiempo? ─Tartamudeando le dije que no.
─¿Viniste en tu coche? ─Sí mira ahí esta
─¿no quieres que lo guardemos en la pensión donde guardo el mío? ─No creo que sea necesario, ¿o tu qué piensas?
─Bueno la zona es muy tranquila, pero creo que es mejor que lo dejes en la pensión ─Está bien lo iré a dejar
─Espera ahorita hablo a la pensión para que vengan por tu coche, ven ─entramos al edificio, subimos las escaleras entramos al depa y en seguida Emma dijo;
─ponte cómoda voy hablar a la pensión, para que vengan por tu coche.
La seguí con la mirada tomó el teléfono de la mesita, y la observé discretamente podría ver su cuerpo delgado, se quito el saco y vi sus pompis muy redonditas vestía un pantalón bien entallado y al final se notaban sus zapatillas relucientes asomándose sus empeines blancos y exquisitos resaltaban con el color obscuro de sus zapatos, yo tengo la piel clara muy pálida parecida al papel y no me gusta, Emma tiene la piel clara pero con más color, enseguida dejo el teléfono y me sonrió, diciendo;
─¿vienes cansada del viaje? , ─mas que cansada "abochornada" pero muy contenta, me sentí muy bien , en primer lugar por venir a verte y en segundo porque experimente por primera vez una libertad que no había sentido jamás, te juro que valió la pena, y creo que así será mi vida, quiero vivir aparte y sola pero no creas que en casa me tratan mal, al contrario me consienten mucho.
Mientras yo le platicaba Emma me llevo a su cocina, tenia una blusa blanca, podía ver su figura, el pantalón entallaba su cadera y marcaba su cintura subí la vista para denotar discretamente la forma de su busto, mientras preparaba algo, poniéndome toda la atención con un gesto amable en su rostro.
Me sirvió una taza de chocolate espumoso y saco unos panes de dulce en bolsitas, estuvimos conversando en la cocina mucho tiempo, solo fuimos interrumpidas por el muchacho que tocó la puerta para llevarse mis llaves, y salimos por un momento para enseñarle mi coche y se lo llevara a la pensión.
Al fin después de una rato, entramos en confianza y la conversación se torno más sincera y poco a poco más intima, logrando que yo me atreviera a entrar en acción,
Ardía de ganas por tirarme a sus pies, no sabia como iniciar la sesión así es que me quede pensando como abordar el tema, nos quedamos calladas mirándonos interrogantes y nuestra risa surgió de pronto ante nuestra cómica situación soltando nuestras carcajadas y riéndonos como dos tontas.
Y ella dijo─¿qué?, ─y por fin sin más ni más le dije ─Emma ponte de pie por favor, ─ella se puso de pie y yo también pero para caer de rodillas a sus pies
─ya no voy a desperdiciar este momento, ni los siguientes Emma, me tire al suelo viendo muy cerca sus zapatillas, acercándome hasta sentir con mis labios, los zapatos de Emma, acerque mi rostro, aspiraba su olor maravilloso, y comencé a besar los zapatos de Emma, me embriague de su olor, tenía un perfume dulce, suave, de mujer sensual, sentí en mis labios su piel de sus empeines ya que no tenia medias, y comencé a besar, era tan suave la parte superior de su pie, que mi lengua salio desesperada de mi boca para lamer delicadamente recorriendo varias veces aquellos hermosos empeines.
Le di la vuelta sin despegar mi lengua para llegar a sus talones envueltos por las zapatillas que denotaban con el tacón pequeñas copas sosteniendo con un gozo exclusivo aquellos talones maravillosos, lamí por grandes momentos los zapatos de aquella mujer. Trataba de meter mi lengua entre el pie y la zapatilla de Emma ella me facilito mi deseo, y alzó su talón de modo que, este quedó desnudo, era lindo estaba coloradito y licito, mi lengua saboreaba aquel majar, metía la lengua entre su talón y zapatilla, tocaba también por dentro de su zapato y trataba de tomar con mi boca su talón, lo lograba atrapar con mis labios lo metía dentro de mi boca succionándolo y chupándolo para luego dejarlo salir suavemente de mis labios.
Después saco el pie del zapato y asentó la rodilla en la silla y me mostró la planta de su pie, era fabuloso acerque mi nariz lentamente hasta tocar la suave planta y recorrí con ímpetu desde el talón hasta los dedos aspirando profundamente aquellos olores embriagadores combinados del aroma del zapato, al aroma de su perfume, al aroma de su transpiración de su exquisito pie, tarde en recorrer mililitro a milímetro, y tragándome molécula por molécula ese olor inolvidable, después de disfrutar tanto mi sentido del olfato, el turno era para mi lengua que no escatimaría en saborear centímetro a centímetro la planta de Emma
Mi lengua acariciaba en cada lamida su suave planta, de abajo hacia arriba y de arriba hacia abajo, una y otra, y otra y otra y muchas veces más, mi intimidad estaba empapada, y mi excitación crecía tanto que al roce ligero de mi mano, sentía un estupor ardiente y seductor, mi saliva bañaba totalmente la planta de Emma, tome con mis labios los dedos de Emma, eran como unas bolitas de uva que yo chupaba y metía mi lengua entre aquel racimo de suaves y exquisitos deditos de aquel pie que estaba a mi contentillo ya que los metía en mi boca cuantas veces yo quisiera y esos deditos eran prisioneros de mi lengua golosa quitándoles el sabor y olor que tenían, para que ahora el aroma pasara hacer parte de mi boca.
Después de quitarle el sabor al pie izquierdo de Emma, le dije que me diera el pie derecho de igual manera puso su pie izquierdo en el piso y su rodilla sobre la silla quedando su planta hacia mi, para poderla disfrutar, recorrí con mi lengua el arco de su planta que eran suave y deliciosa, mi lengua también se movía al compás de mi pasión el teclado de sus dedos que se movían al son de mi lengua repitiendo la misma escala una y otra vez al paso de mi lengua que bañaba en su recorrido con mi viscosa saliva sin desaprovechar ninguna porción del sabor excitante.
Con mis labios trataba de succionar la piel de su planta y cuando llegaba al talón me lo metía lo más que podía a mi boca, chupándolo cuantas veces puede, su talón salía y entraba de mi boca , y cuando llegaba nuevamente a sus dedos introducía mi lengua entre ellos tratando de quitarles hasta el ultimo vestigio de sabor tan exquisito que tenían.
Luego se me ocurrió un juego diferente, le dije
─espera Emma voy hacer algo haber si te gusta, ─tome el chocolate en polvo que había en la mesa, y lo esparcí en el suelo, después le dije a Emma ─pisa, pisa fuerte, ─Emma hizo lo que le pedía, sus lindos pies bailaban sobre el polvo de chocolate y como estaban húmedos de mi saliva se impregnaron de inmediato sus plantas y también en sus dedos, luego le dije ─bien, siéntate y sube los pies a la mesa, ─me senté frente a sus plantas, y con ahínco, al ver esas divinas plantas sin misericordia mi lengua frotó en los pies de Emma
Los puentes de los pies de Emma no tenían chocolate así es que al pasar muchas veces mi lengua embarro de chocolate completamente sus plantas, mi lengua saboreaba el rico chocolate emanado de sus talones de sus puentes y de sus deditos, estos me los chupaba uno por uno quitándoles el chocolate, y mi lengua oscilaba entre los dedos para quitarle hasta el último granito de chocolate escondido hasta dejarlos limpios.
Así paso el tiempo, observe a Emma que me observaba curiosa y sonreía, después me acosté junto a la silla para que ella pusiera sus pies en mi rostro, los puso sobre mi cara acariciándome con sus pies, entrecerré los ojos para concentrarme y sentí como sus pies pisaban mi frente, mis ojos, mi nariz y mis labios entre abriéndolos al paso de sus plantas y dedos, entonces me acomodé con la cabeza hacia la silla, y puso un pie en mi frente y el otro en mi boca pisando mis labios, abrí, la boca para introducir parte de su planta próxima a sus dedos en mi boca, luego meneaba su pie de arriba abajo de mi cara para que lamiera su planta solo sacaba mi lengua para que el pie de Emma fuera lamido del talón a los dedos, lo mismo hizo con el otro pie, sentí una excitación mayor, puesto que ahora estaba participando Emma conmigo.
Luego su pie derecho lo refregó con fuerza en mi lengua y en mi cara, después puso sus dedos encima de mi boca y yo saque la lengua para introducirla entre sus dedos, así Emma fue turnado mi lengua para cada entre-dedo y mi lengua gozaba exquisitamente aquel proceso que duro mucho tiempo, a cada pie.
Sentía ya la excitación de Emma porque sus movimientos de sus pies eran distintos porque meneaba sus dedos pidiéndome con sus movimientos más fuerza de mi lengua, le encanto mucho que me detuviera por más tiempo en el entre-dedo del dedo chiquito, estuve en esa posición como una hora y media lamiendo y lamiendo los pies de Emma
Para descansar Emma enderezo su pie derecho poniéndolo en forma vertical, con la punta de su pie en dirección a mi boca, comprendí que lo que iba hacer era introducir su pie, así es que abrí lo que más pude, para recibir gustosa aquellos deditos, tenia pues en mi boca lo que tanto me había imaginado el pie de Emma me lo trague lo más que pude, tengo la boca grande afortunadamente y me lo metí sin dejar afuera algún dedito, así tarde un buen rato, lo mismo paso con su pie izquierdo pero esta vez mi lengua había descansado así es que dentro de mi boca movía mi lengua para acariciar los deditos del pie de Emma
Ahora oía pequeños sonidos de excitación departe de Emma, ella comenzó a subir y a bajar su pie izquierdo en mi boca de manera que ahora tenía que chuparlo, y así lo hice daba verdadera chupadas, generando el tradicional sonido que se emite al chupar, después me puso su talón en mi boca para que me lo introdujera lo recibí abriendo la boca para saborearlo y también succionarlo como dije antes lo mismo hacia con el otro pie.
De pronto ella camino descalza hacia el refrigerador; diciéndome
─te gusta el pastel de chocolate? ─Por supuesto que me gusta
─pues tengo algo para ti, ─trajo un refractario con una rebanada grande de pastel y la puso en el refractario, acaricio con su pie derecho la superficie de la rebanada, pisaba poco a poquito la rebanada, después aplasto la rebanada y el merengue se le metió entre los dedos del pie ahora se ayudaba con el otro pie a exprimir totalmente la rebanada, así la aplasto, una y otra vez dejando una plasta de chocolate en el traste, se hizo una pasta pegajosa en sus plantas y entre sus dedos.
Poco a poco fue dando una vueltecita e iba viendo como tenia embarrado sus plantas y el contorno de sus pies, hasta ver sus talones y fue cuando Emma levanto el pie izquierdo para enseñarme su planta llena de pastel de chocolate, por lo tanto no me quedó más que llegar a su planta y comer pastel, me puse de hinojos para poder lamer la planta de Emma para limpiarla del chocolate, entonces Emma se aproximó una silla para subirse hincada y poder mostrarme sus dos plantas embarradas de chocolate, presurosa y sin más objetivo que comer chocolate de sus pies, me postre para hacer mi labor lamer y lamer comiendo chocolate.
Succione, lamí, chupe hasta dejar limpias las plantas de Emma, después se sentó en la silla acercándose el refractario metió los pies y embarro nuevamente de pastel sus pies
─siéntate en el suelo te voy a consentir y te daré de comer en la boca, ─acerco su pie metiéndolo a mi boca para comer pastel y yo evidentemente lo chupaba
─qué tal te sabe rico?; ─me preguntó; ─riquísimo es el mejor pastel de chocolate que he probado; ─le respondí; pero con la boca llena de pastel, cuando terminamos con el pastel del refractario, dijo Emma
─ya que acabaste con tu pastel límpiame muy bien los pies que no me queden pegajosos".
Me encantó la orden, mi labor era encantadora, pero le dije que se subiera a la mesa del desayunador, y me senté frente a sus pies, cómodamente comencé a lamer los pies de Emma, los llene de abúndate saliva para remover bien los vestigios de pastel, utilizando mis labios y lengua, mientras Emma me observaba, pero con una sonrisa amable, eso me agradaba ya que no me inhibía de mi labor.
Deje para lo último sus deditos ya que para mí es lo más rico, le quite muy bien con mi lengua las granulitas de chocolate que quedó entre sus dedos, y para una limpieza mayor chupe uno por uno sus diez deditos, pero por mucho tiempo para cuando termine eran como la 1 de la mañana.
Sin embargo había quedado pastel en las uñas de sus pies, entonces tome un palillo de mesa, y con cuidadito le sacaba las pequeñitas migajitas, de entre las uñas de sus dedos, pero para no desperdiciar me las comía chupado el palillo, así lo hice con cada dedo de sus pies hasta quedar limpios y relucientes como estaban.
─Ya es muy tarde vámonos a la cama;─ dijo Emma; al tiempo que se bajaba de la mesa del desayunador, yo la seguí, pero con mi pequeña maleta que había dejado en la salita. La recamara era muy acogedora
─Ponte cómoda, ─ me propuso Emma; platicamos de varias cosas de la cuidad, de mi viaje, y de la escapada que me había dado para correr esta aventura, al tiempo que nos desvestíamos y nos poníamos nuestras pijamas, se acostó y me dijo
─que propones?, mi querida amiga Ámbar"? quieres continuar?; ─a lo que respondí ─a eso vine.
Emma se acostó bocabajo, me hinque a los pies de Emma, con las piernas separadas y me baje la pijama y comencé a tocarme muy suavecito mi clítoris dando pequeños golpecitos con la palma de la mano y con la otra tocaba mis pechos, recorriendo mi cuerpo delicadamente, y postrada a las plantas de Emma empecé mi ritual recorriendo con mi lengua los ricos huecos de los pies de Emma.
A Emma la observe como con su mano izquierda la metía por debajo para tocarse su sexo, y sus movimientos eran lentos y rítmicos, saque mi mano de mi pecho para tomar el pie derecho de Emma y lo acomode en mi boca, para metérmelo y succionarle sus dedos sacándolos y metiéndolos a manera de chuparlos, así lo hice con su pie izquierdo, a veces yo estaba a punto de llegar a un orgasmo, porque me acariciaba también, pero paraba, para poder disfrutar después a mayor placer.
Después se acostó bocarriba y me acosté ahora en la cama para que mi rostro estuviera a los pies de Emma., puse a ahora el talón de Emma en mi boca, por un largo tiempo, chupándolo y succionándolo, luego pase su planta por mi lengua muchas veces, saboreándolas, entonces Emma se sentó sobre mis piernas y me puso su pie derecho sobre mi cara, luego bajo suavemente su pie hasta que sus dedos quedaron en mi boca para introducirlos, y claro que yo respondí lamiéndolos, ella movía sus dedos jugando con mi lengua, con sus dedos atrapaba mi lengua presionándola y después la dejaba ir , entonces abrí la boca para recibir su talón nuevamente, chupándolo cuantas veces quise, sentía su piel tan suave y rica en mi lengua.
Chupaba también la parte lateral de sus plantas mordisqueándolas suavemente hasta llegar a sus dedos nuevamente tragándomelos y bañándolos de mi saliva, en tanto que Emma acariciaba sus pechos, y también su vagina, entrecerraba sus ojos y su lindo rostro veía como hacia gestos de pasión y placer.
Tenia sus dedos en mi boca, eran tan ricos que permanecían dentro de mi boca por mucho tiempo, luego los expulsaba con mi lengua, pero mi boca se abría para recibirlos nuevamente y chuparlos muchas pero muchas veces, metí mi lengua, entre sus dedos hasta saciarme le encantaba que chupara su dedo chiquito, y que introdujera ahí mi lengua, cuando llegaba mi lengua entre los dedos del dedo gordo atrapo mi lengua y no la soltaba, jalándomela como ella quiso, pero yo encantada, porque sabia que ahora participaba de mi sesión apasionante a sus pies.
Luego Emma se coloco de rodillas en la cama, quedando sus pantorrillas sobre mi cuerpo para darme su pie en mi boca, yo lo recibí ansiosa como un bebe, chupaba su dedo gordo, moviendo mi cabeza para succionarlo lo mas ferviente posible, tratando de llevarme todo el sabor a mi boca, la misma dosis aplique a cada dedito de los pies de Emma, introduje los cuatro deditos del pie de Emma en mi boca y los mantuve por largo rato, dentro, ya que mi lengua los disfrutaba en mi boca.
Después se coloco de rodillas sobre la cama pero dándome la espalda para que la punta de su pie, la metiera en mi boca, no podía verla desnuda porque tenia su pijama pero observe como se acariciaba para obtener más placer, chupe hasta cansarme otra vez cada uno de sus deditos y de los dos pies, también yo tocaba mi clítoris suavemente ya mi vagina estaba lubricada y aprovechaba ese liquido viscosito para frotar muy despacito pero constante mi sexo.
Después de un gran rato escuche la voz de Emma
─ya es muy tarde pero me gustaría ir a la ducha, ¿quieres?. ─Mi respuesta fue total, nos dirigimos al baño, donde hicimos cosas muy ricas y súper placenteras, que si me atrevo lo publicaré en otra ocasión, hasta entonces.
PD: mi relación con los chicos ahora es muy buena, he superado mi frustración, y guardare como un grato y excitante recuerdo esa noche de desplante sexual. Emma y yo seguimos conectadas, aunque prometí no volverla a ver, somos muy pero muy amigas.