
-Ahora dale a la lengua, zorra, méteme la lengua, lámeme el culo-
Y empezó a mover el culo contra mi cara. Yo saqué la lengua y
comencé a lamerlo con pasión, metiendo y sacando la lengua de
su culo, mientras él lo movía sobre mi cara.
- Voy a dejarte entrar un poco de aire para que no te me vayas a morir-.
Cuando me besan y lamen el culo tan rico como lo estás haciendo no puedo
contenerme y te lo aprieto duro contra la cara y te puedo cortar la respiración.
Agárrame el culo con ambas manos y bésalo!. Me dijo ¡Qué placer
me dio ese hombre! Que sabroso! Pensé yo.¡Mi lengua le recorría
el culo de arriba abajo, y se lo besaba como si estuviera hipnotizada!-
Estaba fascinada. Yo estaba dispuesta a volver a chuparle ese culo cada vez
que me dijera. –¡Así, putica! ¡méteme la
lengua! ¡Y besámelo, chupámelo!- y seguía removiendo
el culo contra mi cara y mi boca. Cada tanto lo levantaba un poco para dejarme
respirar. -¿Te gusta el olor?¿ Te voy a refregar este culo
en la cara para que conozcas lo que es complacer a tu amo- Me gustaba su
olor. Y también el sabor... -¡¡¡Qué rico,
papito!!! ¡Chuparle el culo me arrecha mucho, le dije! ¡Me gusta
cuando tengo la cabeza entre las piernas de un hombre- Me gusta dominar a
la mujer y obligarla a que haga lo que yo quiera! Me gusta cuando la domino
y la obligo a chuparme el culo y la polla! Era lo que él decía
y me hacía.¡ Mi clítoris se puso rígido. Yo chupaba
y chupaba. De pronto me cogió del pelo y me acercó mi boca
a sus huevos. Fui limpiando sus pelos. Abrió las piernas ampliamente,
ofreciéndome sus pelotas desfachatadamente. Sus pelotas eran corrugadas
pero suaves y acariciaban mis mejillas. El olor que salía de sus genitales
me embriagaba. Una vez que tuve sus huevas dentro de mi boca comencé a
pasarles la lengua y a ensalivarlas. Todo esto ocurría en silencio,
con sólo el ruido de nuestras respiraciones y jadeos.
-¡Así me gusta, mi putica obediente! -¡Ahora de rodillas,
zorra!- y puso su verga frente a mi cara. -¡Ya sabés lo que tenés
que hacer!- ¡Mámala pero sin sacarme el polvo! Yo me la metí en
la boca y la entraba y sacaba de mi boca como si fuera un bombón. De
su polla comenzó a salir un poquito desemen y entonces le retiré la
cara. Me tomó por las axilas y me hizo erguir hasta que mis tetas le
quedaron en su cara. Mis pezones estaban duros. Se puso a chuparlos y a morderlos.
Sus manos mientras tanto apretaban y soltaban mis tetas con fuerza. Con las
manos también me acariciaba la cabeza y el cuello, y me metió un
dedo en la boca para que se lo chupara, y se lo chupé.
¡
Ahora tengo ganas de ir al baño...dijo él de pronto.!¡Pero
creo no voy a llegar a tiempo! ¡ Abre tu boca! Ordenó. Y ahí me
soltó un chorrito y luego me largó un chorro más largo
que me llenó la boca. Me sentí extasiada y me lo tragué. –Muy
bien putica! Ahora lámeme bien la polla para limpiarme- Pero cuando
estaba ya acabando de limpiarla de pis con mi lengua, llegó otra descarga,
que empecé a tragar con gozo. Me agarré a sus nalgas, pegando
mi boca a su verga, para tragarme todo lo que tuviera para darme, pero me la
sacó de la boca y me dijo que me acostar de espaldas sobre el suelo.
Y parándose con ambas piernas abiertas, una a cada lado de mi cuerpo,
apuntó con su verga a mi cara, ojos, pelo, orejas, nariz, boca. Yo abrí la
boca y me metió un largo chorro para después seguir por mi cuello,
mi pecho, hasta mojarme completamente. -¡Estuve juntando todo este pis
para vos, zorra!- dijo acuclillándose frente a mi boca, de modo de que
pudo continuar meándome. Yo estaba llena de placer, y bebía y
bebía su orín, amarillo y caliente. Cuando terminó, yo
vi embobada como su verga se acercaba y la restregaba contra mi cara. Sus orines
sabían exquisitos.
Me volví una adicta a su pis. Apenas llegaba al motel me arrodillaba
frente a su verga con la boca abierta, y él, sacaba su verga y llenaba
mi boca de pis. Después terminaba chupándole la verga, su culo,
o lo que él quisiera. Un día me empotró la verga en el
culo y me lo llenó de pis. Fue delicioso!
Se acostó en la cama boca arriba. Su verga se paró de nuevo y
apuntaba al techo. Me hizo señas para que subiera también a la
cama y me dijo: ¡ Pónte en cuclillas, de espalda a mí,
abre bien esas nalgas y colócate la verga a la entrada de ese culo!
Hice lo que me dijo y él me tomo con sus manos de la cintura y metió su
verga en mi culo hasta empalarme completamente. Mis nalgas rebotaban una y
otra vez sobre su pelvis y yo hacía movimientos cortitos pero cada vez
más seguidos. Ahí estaba yo con su verga bien metida en mi culo,
mi respiración se aceleraba más y más, mi culo se contraía
espasmódicamente para apretarle su pija. Sentí que su verga estallaba
en mi culo como un surtidor y que sus manos se aferraban con fuerza a mis nalgas.
Un orgasmo se me vino también desde la cabeza e hizo explosión
en mi culo. Quedamos rendidos, uno en brazos del otro.