Mis primeras travesuras con los pies
Desde que tenia catorce años las personas, me elogiaban mis pies cuando me ponía sandalias, me decían; ¡que lindos pies tienes! ; o que bonitas sandalias se te ven con esos pies y cosas así, entonces tome gusto por arreglarme los pies muy bien y la mayor parte de veces pintaba mis uñas con colores muy bonitos.
Voy a narrarles una de mis primeras travesuras con los pies, era una tarde que estaba en mi casa con mi amiga Brenda y mi amigo Agustín, haciendo una tarea de la escuela, estábamos solos ya que mi mamá trabaja también por la tarde. Tenia puestas unas sandalias de plástico transparente con mis uñas pintadas de rojo, así es que mis pies lucían muy atractivos, casi para terminar el trabajo de la escuela Brenda se agachó para mirarme los pies, vi como se quedó observándome, hasta que no pudo menos que decir "que bonitas se te ven esas sandalias me las dejas probar", "claro", le respondí, y acerque mis pies junto a ella para que tomará mis sandalias, se acercó y vi como sus manos temblaban al tocarme para tomar mi sandalia, ella tenia tobilleras y así se probó mi calzado, mientras tanto Agustín nos observaba con curiosidad, sin embargo note en su mirada el interés por verme los pies, entonces lo llame y le dije; "Agus, quítame la otra sandalia por favor", al instante se agachó y me tomo el otro pie, note el nerviosismo, y su mirada no la retiraba de mi pie, así es que le pregunté, "te gustan mis sandalias Agus", y el solo acento con la cabeza sin decir nada, al quitarme la sandalia se quedo con ella entre sus manos, acariciándola discretamente mientras Brenda dijo: ¿oye puedo cambiarte el color de las uñas?, si como quieras, me pusieron nuevamente mis sandalias y fui a traer los esmaltes, después me acomode en una silla poniendo los pies en un banquito, y le dije a Brenda "bien pon el color que te guste", Brenda se sentó en el suelo al tiempo que llamaba a mi amigo, y le dijo,"Agus, ven ayúdame", también el se sentó en el suelo, y se acercó a mis pies, mientras tanto Brenda también lo hacia, y se acercó lo bastante para que sintiera su respiración, al igual que mi amigo Agustín observé como casi babeaba al tener su rostro cerca de mis pies.
Un primo mío me habló de que había ciertas personas que tenían gusto por los pies, y consideraban a los pies como un objeto sexual, esto me dijo mi primo porque el tenia el gusto por los pies, ya que esa vez, el besó y lamió mis pies, yo lo sentí muy raro, sin embargo aquella experiencia me había gustado.
Así es que supuse que mi amigo Agus y Brenda tal vez tenían esa tendencia, entonces debía aprovecharme, y les dije: "oigan jugamos a algo divertido", "como que", dijo Brenda ", "Bueno vamos hacer un concurso entre Agus y Tu" ¿de que se trata?, refirió Brenda, es muy sencillo haber abran la boca lo más que puedan, ¿para que?, replicó nuevamente Brenda, "ustedes ábranla", les dije, en ese momento me hicieron caso, entonces subí los pies a la altura de sus bocas y poco a poco los fui acercando a ellos, hasta que con mis dedos tocaba sus labios, Brenda y Agus para mi sorpresa permanecían con la boca abierta, entonces después de recorrer con mis pies sus labios introduje despacito mis dedos tocándoles la lengua, en ese momento iban a cerrar la boca pero les dije; "no el que cierre la boca pierde", y ellos obedecieron entonces, con mi dedo gordo y hasta el más chiquito tocaron sus húmedas lenguas así es que metí los pies en su boca, entonces les dije, quien se meta más adentro mi pie es el ganador, y los dos trataban de metérselo más y más, cuando supe que mis pies ya no podían entrar más les dije, "bueno como los dos tienen el mismo tanto de pie adentro de la boca, ahora el que duré con el pie adentro más tiempo gana, yo movía mis dedos dentro de sus bocas sintiendo su lengua dientes y saliva, pasaron como diez minutos y sentía en mis pies como sus bocas se llenaban de saliva y yo enjugaba mis dedos en su boca y apretaban la boca para tragar con dificultad su propia saliva.
Trate de empujarles más los pies, a punto de que sintiera sus gargantas, sin embargo sus ojos se empañaban de lagrimas, y parecían estar a punto de toser, así es que saque los pies, y replique; " Bueno hubo un empate quieren desempatar y seguir jugando", "¡por supuesto!" dijo Brenda, ¿y tu Agus?, y tímidamente dijo que sí, entones dije; "síganme a la cocina", ya en la cocina tome un frasco de cajeta y embarre mis pies como si fuera una crema suavizante, y metí los pies en mis sandalias, "Bien ahora el juego consiste en limpiar muy bien mis pies con su lengua a modo de no dejar nada de cajeta tanto en mis pies como en mis sandalias" a la de tres comienzan, conté y Brenda y Agus empezaron a lamer cada parte de mis pies, quitaron mis sandalias y sentía sus lenguas por todos lados, lamían mis plantas una y otra vez, metían su lengua entre mis dedos y los chupaban cada uno para quitarles la cajeta, a mi me gustaba tanto sentía riquísimo dentro de mi, pero a ellos también les gustaba, porque veía como disfrutaban su banquete y lo hacían con ahínco, así lo hicieron, hasta que mis pies quedaron limpios y ensalivados, inmediatamente tomaron mis sandalias y comenzaron a lamerlas para quitarles la cajeta y la primera en terminar fue Brenda, "muy bien, Brenda ganó esta prueba, pero dime Agus ¿quieres la revancha?", esta vez Agustín respondió vigorizante "sí".
Entonces tomé un bote de chocolate en polvo y me eche chocolate en los pies como si fuera talco y los metí nuevamente en mis sandalias, "bien comenzamos de igual manera tienen que dejar mis pies bien limpios con la lengua, y conté tres", de inmediato quitaron mis sandalias y sus lenguas recorrían mis plantas muchas veces hasta quitar el chocolate, esta vez resaltaba cualquier manchita de chocolate en mis pies blancos, entonces tenían que esforzarse más para que quedarán limpios, al igual que anteriormente chupaban mis dedos para comerse el chocolate, y les dije; "siento como tierrita entre mis dedos así es que límpienlos bien, y para mi asombro obedecían de inmediato pasando sus lenguas entre mis dedos hasta absorber el ultimo granito de chocolate, esta vez llevaba la delantera Agustín, que por ultimo tomó mi sandalia y comenzó a lamerla quedado este en primer lugar, "bien el ganador fue Agustín", "bien vamos hacer ahora la última prueba porque ya tengo enrojecidas mis plantas y mis dedos de tantas lamidas y chupetones ¿les parece?, asentaron afirmativamente con la cabeza, ¿ pero Brenda agregó, "Pero mañana seguimos con este juego no?, "claro que sí", respondí, "bueno ahora vamos hacer lo siguiente", abrí ahora un cartoncito de leche la serví en dos tazones, los puse en el suelo y metí los pies dentro de ellos, "ahora les voy a dar de tomar leche con los pies, hasta terminar cada quien su tazón", conté tres y comenzaron, saque los pies y los metí en sus bocas, ellos subsionaban la leche y lamían entre mis dedos tratando de sacar la leche, que se impregnaba en mis pies, estaba pendiente de quien terminaba primero para meter el pie y dárselo para que fuera chupado, todo esto me divertía y lo disfrutaba de lo lindo, sentía sus suaves bocas y lenguas en mis dedos y todo esto me excitaba, repetí una u otra vez el proceso de darles en la boca la leche con mis pies como si fuera una cuchara, después de mucho rato terminaron y el ganador había sido Agustín, que acabó por dos minutos antes su tazón, no por ello, Brenda dejó de tomar leche con mi pie, porque también se acabo su tazón de leche, entonces fue cuando mi amigo Agustín dijo: "Bueno y ¿cual es el premio?, por un momento no supe que decir, sin embargo le dije, "dime tu que quieres de premio", y se quedó pensando y dijo: "regálame un poco de helado", que vi en el refrigerador", "a claro toma el que quieras" se sirvió en un platito y Brenda me dijo "y yo también quiero premio pues quede en segundo lugar", se sirvió también, y entonces Agustín puso el platito en el suelo y dijo, "dame helado con tu pie", al parecer el juego le había fascinado tanto que pidió nuevamente saborear mi pie, y le respondí; "bueno como quieras", pero en ese momento Brenda también puso su platito en el suelo y dijo ¿a mi también?, "pero ya despacito sin concurso verdad Agus" "si con calma",dijeron.
Entonces metí cada pie en cada platito y les comencé a dar helado en la boca, con el pie, ahora ellos saboreaban con gran placer chupando mis dedos, para quitarles el helado y metiendo su legua entre mis dedos, aunque me encanta que me laman y chupen los pies, para estas horas sentía, como que me lastimaban con su lengua algunos deditos de mis pies por tanto tiempo de lamidas, y chupetones, pero aun así disfrutaba cada minuto de este placer.