Hace mucho que no escribo, mis ultimos relatos son acerca de la ropa interior femenina, hubo muchisima gente que me agrego a su lista de contactos en hotmail y tambien hubo muchos con los que me masturbe por medio de webcam, ahora vengo a contarles lo que he estado haciendo...
Después de la dulce remembranza de la semana pasada, algo ha cambiado sutilmente. A pesar de los piecitos de las chicas y el sexo muy, pero muy satisfactorio, algo no es como antes. Y para bien. Nos dimos cuenta que estamos mucho más cerca el uno del otro. Ellas conmigo, ellas entre sí, y yo con ellas.
Todo comenzó con la típica broma en su despedida de soltero. Los amiguetes, para no abandonar tópicos, le hicieron caminar durante toda la fiesta amarrado a una rídicula muñeca hinchable. De aspecto zafio, oliendo a plástico, con sus ridículos labios rojos y su boca abierta, tuvo que cargar de bar en bar con aquella cosa toda la noche. Al despertar resacoso al día siguiente, la muñeca estaba inerte en el suelo de su habitación. No recordaba haberla traído hasta casa, pero ahí estaba. Parecía increíble que hubiera sobrevivido a toda una noche de juerga alcohólica, pero el plástico del que estaba hecha era tan basto que parecía tener el grosor de una puerta.
Hola que tal, tengo tiempo de estar leyendo los relatos de este espacio y otras veces ya he escrito, esto que me sucedió espero y ahora si lo publiquen ya que a mi en lo personal me parece muy bueno.
Comenzare diciendo que soy un chavo que me gusta mucho la ropa intima de la mujer en especial las tangas o pantys. Desde que estaba muy pequeño he vivido obsesionado de mi prima, una prima muy bonita que ahora en la actualidad sigue igual de bonita, sus pechos son redondos y muy vistosos su cuerpo un poquito llenita mas que ahora ya tuvo a su bebe (en la actualidad esta casada) .
María aparcó el coche en un lado del camino y me dio un trapo.
-Quiero que limpies el asiento. Me disgustaría que algo hubiera traspasado y hubieras ensuciado el cuero del asiento. Luego coges los calzoncillos sucios y los guardas en un bolsillo.
Finalmente os voy a contar como le fui infiel a mi mujer en nuestra luna de miel.
Esto ocurrió al finalizar el viaje, volvíamos ya de uno de esos países de extremo oriente y estábamos en el avión rumbo a Frankfurt, todo había transcurrido de forma idílica pero se me presentó una oportunidad inimaginable en el vuelo de regreso que me demostró lo débil que llego a ser delante de unos hermosos pies de mujer....