2009-09-04 04:41:06
Era un dia caluroso, en la que la gente aprovechaba para ir a la playa y yo huyendo de las multitudes aproveche en ir al centro comercial a hacer la compra del mes.
2009-08-02 03:10:54
Hola, aquí de nuevo recordando viejas historias, no sé que dejaré para cuando sea viejo. Pero últimamente, hablando con una nueva y especial amiga he recordado algunas cositas. El anterior relato sucedió cuando tenía 24 años, ahora tengo 35 y vivo un poco al sur, viendo África.
2009-08-02 03:06:54
Lo que ocurrió durante algún tiempo entre aquellas mujeres y yo es uno de mis secretos de infancia tardía más celosamente guardados. Nadie se enteró nunca de aquellos episodios tan...digamos extravagantes. En un patio interior común a varios edificios, yo solía pasar con algunos de mis vecinos, las tardes. Jugábamos al fútbol, por supuesto...era una diversión barata, sólo que a veces fastidiosa para los vecinos. Porque era un accidente muy frecuente el que la pelota se colara por alguna de las terrazas. De todas formas, no solía acarrear grandes reprimendas el hecho de que eso ocurriera. Era tan familiar el ambiente entre vecinos (los edificios eran antiguos y muchas familias llevaban generaciones allí) que tampoco las pequeñas fechorías de los niños que por allí habitaban creaban gran malestar.
2009-08-02 02:57:37
Conocí a esta chica en una excursión, de relajación y convivencia de la naturaleza, fuimos a un desierto donde no hay nada solo nosotros con nuestras meditaciones, después de estar todo el día en el árido desierto fuimos a dormir en una casona vieja pero grande el grupo era pequeño de hombres y mujeres cada quien se acomodo en un lugar cualquiera para dormir.
2009-08-02 02:55:45
Brandon Tucker era un chico alto, fornido, atractivo, con el cabello corto y rubio engominado a la moda de modo que los pelos los tenía peinados de punta por la parte de arriba de la cabeza. Aquel día vestía una camiseta azul fuerte de manga corta (de manera que dejaba entrever de forma presuntuosa unos bíceps bien modelados) ajustada al torso plano y musculoso (con las típicas tabletas de deportista clareándose bajo la tela), unos pantalones largos y un poco anchos de color salmón tipo tejanos y calzaba unas zapatillas de deporte blancas Adidas, y con detalles rojos, y calcetines grises. Cuando sonreía, los labios voluptuosos de Brandon Tucker se expandían y dejaban entrever unos dientes extraordinariamente blancos y seductores y sus mejillas también se expandían hacia fuera con la excepción de un pequeño hoyuelo que se contraía graciosamente hacia dentro y de forma atractiva. Sus ojos eran de un azul intenso y ahora los podía ver de cerca mientras me estaba hablando:
2009-08-02 02:53:28
Hace frío, pero luce el sol en Buenos Aires. La gripe A nos tiene atrapados, los colegios cerrados, los niños en casa, nosotras las madres pendientes de ellos. Mi vecina Rocío, una preciosa peruana, con un hijo de la misma edad que el mío, los ha llevado al campo, a la quinta de sus suegros. Y me he podido volver a darme el gusto que, dos veces por semana, he disfrutado este año desde que cambié la ropa de verano por la de otoño: QUE ME LIMPIEN LAS BOTAS.
2009-06-24 01:20:09
Elena descolgó el teléfono y escuchó a la recepcionista del trabajo anunciarla a Francisco Garrigues. La joven dijo a la telefonista que le pasara la llamada e instintivamente se descalzo los zapatos de tacón y apoyó los pies en el suelo enmoquetado bajo su mesa en su nuevo puesto de trabajo. Estaba empezando a disfrutar de las sensaciones que le trasmitían sus pies, y todo gracias a Francisco, quien los adoraba, mimaba y deseaba cada día más. Hacia ya dos semanas de su primer encuentro, y cada día, ella había ido a su trabajo a la hora en la que salía, había subido con el a su coche, había apoyado sus pies descalzos en el salpicadero, había jugado con sus pies apoyándolos en sus muslos en cada semáforo, y por fin, al llegar a la casa de Francisco, se había liberado definitivamente del calzado y había apoyado sus pies envueltos en medias en los muslos de Francisco para que este se los masajeara, chupara, besara, deseara, le quitase las medias, en ocasiones a mordiscos desgarrándoselas, volviera a masajeárselos, chupárselos…. Y finalmente acabaran haciendo el amor en el suelo.
2009-06-24 01:12:43
EL TRATO
Hacia apenas una semana que Elena se había mudado a casa de Francisco, y aún no se acostumbraba a despertarse cada día a su lado, a tener su ropa en el armario, sus medias, sus tangas en un cajón encima de donde el guardaba sus calcetines, a que el la esperara muchas tardes en casa, cuando ella salía tarde de trabajar, sentado en el sofá, esperando para verla entrar, ya descalza pues Elena ya salía del ascensor ya descalza para entrar así en casa, y tumbarse en el sofá para recibir un masaje en sus pies cansados. Incluso en ocasiones se descalzaba nada más entrar en el portal y sentía el frío suelo de mármol del suelo bajo sus preciosos y calidos pies, esperando a llegar a casa para que Fran la quitara las medias o le masajeara los pies con ellas puestas, y después, de nuevo, sin ellas.
2009-06-24 01:09:01
Francisco se acercó hasta Elena, lentamente. La joven estaba sentada en la cama, aun vestida como había estado en la reunión salvo que ya estaba descalza del todo, y las medias descansaban en un rincón. La joven frotaba sus pies lentamente sobre la alfombra de la habitación, sintiendo su suavidad, apreciando una nueva sensación transmitida por los pies, algo que jamás antes hubiera creído podría pasar. Sabía que desde hoy siempre que pudiera se descalzaría, para experimentar a través de sus pies la sensación de cada nueva superficie. Se había propuesto a ello, y estaba segura de que cada vez sería más excitante y más emocionante. Había cientos de tipos de suelos, de superficies que pisar descalza, cientos de aceras con diferentes baldosas, cientos de suelos de madera, de mármol… Y deseaba que sus pies probaran descalzos todos ellos.
2009-06-24 01:06:18
En el despacho de Francisco había un sofá en un lado para tres personas, que usaba para las reuniones más informales, y una mesa camilla pegada a la pared con dos sillas. Y fue en el sofá donde Elena se sentó mientras Francisco se iba hacia un armario, de donde sacó unos vasos, debajo del mismo, abrió las puertas y pudo ver una nevera pequeña como las de los hoteles de donde sacó hielos.