Vamos adelante.
Me fui a la casa de Camilo y Danilo, tenía que hacer mis deberes de historia de Chile, don Tanilo tenía centenas de revistas, más libros y antecedentes con los que alimentaba mis trabajos una tanto izquierdistas que yo hacía acerca de la historia contemporánea del último país del mundo. Tenía poco tiempo, esto del juicio me había distraído, pero por delante tenía una enciclopedia viviente que me informaba, interpretaba y me guiaba por antecedentes. Era tarde de modo que esa noche me quedé en la casa de ellos. Desde su ventana se veía a las parejas del hotel Maury, que recibía tanto a heterosexuales como homosexuales. Armados de binoculares espiábamos a las ventanas semiabiertas, pero ninguna ofrecía buen panorama de nada y sólo quedó a nuestra imaginación alguna luz prendida, un movimiento de cortinas, o ventanas abiertas. La adolescencia es muy curiosa.
Nada se podía hacer, el departamento era muy estrecho, de modo que sólo pudimos tocarnos con Camilo, ni siquiera nos masturbamos, "por respeto a Danilo" dije irónicamente.
Muy temprano pasó a buscarme el taxi (papá no me dejaba subir al Metro a ciertas horas y en las mañanas eso era un infierno de gente) llegué a mi colegio. Dillon me esperaba en la entrada, nos saludamos correctamente, éramos públicamente "gays" y aunque el colegio era absolutamente tolerante con estas "preferencias", exigía un "decoro" mínimo que relegaba las manifestaciones de esta naturaleza a momentos privados. En definitiva en el colegio se "prohibió prohibir". Derecho que se discutía, pero no se cuestionaba. Eran reglas y al estar en el establecimiento se aceptaban por contrato legal. El Nido de Águilas era un colegio para gente con grandes recursos, hijos de diplomáticos, empresarios, el alumnado era un abigarrado conjunto de nacionalidades que iba desde judíos a musulmanes, negros a blancos, orientales, chinos y coreanos, no se aceptaban manifestaciones odiosas a diferencias políticas, religiosas, ni de preferencias sexuales, ni ritos, que cada cual podía practicar, no se aceptaban capillas católicas, ni mezquitas musulmanas, ni sinagogas judías, aunque cada uno tenía el derecho a invocar a Alá, a Jehova, a Cristo o Buda. La tolerancia no era una cuestión de buena convivencia, era una regla. Tampoco en el casino habían concesiones a comidas, si había cerdo en las comidas, los judíos y musulmanes podían pedir otra cosa, si vaca, los hindúes (que eran dos) no comían, pero se rendían ante las empanadas hechas con carne, comían pidiendo disculpas por consumir los exquisitos preparados. Se aceptaba que los que nos habíamos declarado homosexuales reclamáramos respeto por nuestra condición, pero se nos prohibía manifestarlo, se prohibía hacer proselitimos políticos, o religiosos o de movimientos sociales, salvo los ecologistas, que debían convencer muy acertadamente al flaco Director, desgarbado y de ropas algo anchas, pero un cerebro en dos patas.
En mi clase de historia y ciencias sociales defendí mi proyecto de entrega, cada uno debía hacer lo mismo, aceptando la opinión de los demás, me tomó media hora exponer mi trabajo, (de veinte minutos que disponía), mi profesor se tomaba la cabeza, pero aceptó mi exposición agregando que si lo echaban yo debía comprometerme a buscarle un trabajo nuevo. Aun estaba fresca la agria discusión acerca de mi último trabajo que casi le cuesta el puesto, al poner su cabeza por mi propuesta, y ésta no era menos complicada, hablaría acerca del gobierno del Señor Salvador Allende. Uno de los más polémicos de la historia de Chile, que había precedido a uno de los capítulos más oscuros de la historia de Chile: el gobierno del General Señor Augusto Pinochet. Lee Hamilton, en su i9ntervenció en la ronda de preguntas, me previno que tales acercamientos comprometían sentimientos aún vigentes en el país y que eso era, en alguna medida, tomar partido, lo que el colegio lo veía como un compromiso que no asumiría como institución. Su posición me puso en jaque, pero le argüí que yo era chileno, y como tal quería conocer el medio en que me desenvolvería.
A la salida, le pedí a Dillon que fuera a buscar un taxi para volver a nuestras casas, yo me quedé tomando fotocopias de documentos de la biblioteca. A los cinco minutos apareció Lee Hamilton me agarró de un brazo, tironeándome — Come on, dude!!!, Deeh has troubles!!!... come on, idiot!!!— [Ve, hombre, ven… Di está en problemas… apúrate, idiota!] Salí corriendo tras de él, conforme corríamos iba agarrando a compañeros que se fueron uniendo a nosotros. Salir de la escuela y ver el problema de Dillon fue una sola cosa.
A unos cincuenta metros, Di estaba contra un muro, los primos Ruiz lo rodeaban.
— Hijos de puta!!
Rugí, aceleré mi carrera, Lee y yo llegamos a los muchachos, nos interpusimos entre los primos y mi (uno de mis) novio, en abierta actitud agresiva, Lee Hamilton podía un poderoso enemigo físico, medía un metro setenta, delgado, pero sus mamporros podían ser memorables, a lo menos unos doce muchachos más, incluso Denton, un afroamericano de un metro noventa y cinco, 85 kilogramos, jugador de rugby, novio de mi hermana Christ, más Diana, una letona-rusa, de enormes manos, con una fuerza sobrenatural (levantaba pesas). Los chicos malos, al verse bloqueados de enfrentar a Dillon pues nos interponíamos Lee y yo, más todo un grupo de muchachos que los rodeaban, mirando todos con desafío, levantaron las manos. — ¡Calma, calma!!... ¡no pasa nada!!— dijeron ambos nerviosamente. Entre todos los haríamos papilla. Denton se adelantó y se puso frente al mayor de los primos a menos de diez centímetros de su cara— ¿Puedes explicar por qué el chico Dillon está contra la muralla? ¿Eh? ¿Si es que en verdá no pasa nada?— dijo con un fuerte acento norteamericano.
Antes que pudieran contestar, Dillon se adelantó — Please, calm down, everything is okay, these guys want to talk to Mur-sah-low and me, they want talk to us, about the aggression… [Por favore, calma todo el mundo, todo está bien, estos tipos quieren hablar con Marcelo y yo, quieren hablarnos acerca de la agresión…]
"Entonces hablarán delante de todos" dijo Denton, lo que los demás aprobaron, incluso yo y Lee. Totalmente vencidos, los chicos Ruiz se atropellaron en hablar, Denton los obligó a callar, que hablaran de a uno, en verdad Denton no era una persona que pudiese ser discutido con mucha vehemencia, se imponía por presencia, a sus 18 años, genio matemático, fuerte como un burro, su fuerza era toda una leyenda, "Tooh-preeh-mah-rowh... [you first]" dijo al mayor. El muchacho mayor tragó saliva frente al gigantón negro.
Me miró a mí y Dillon, tragó saliva de nuevo "Dilon, queremos pedir disculpas por haber querido robar a tu mamá y a ti, y por haberte faltado el respeto al querer "pescarte" dijo el mayor. Traduje lo mejor que pude.
"…Y a Marcelo por tratar de aprovecharnos de él, mintiendo... eso queríamos hacer..." Traduje.
"Ok, you did it, now fuck off!!!!..." [Bien, ya lo hicieron. Ahora, váyanse a hueviar a otra parte…] sentenció Denton.
Los chicos Ruiz fueron bajando la pendiente escoltados por todo. Rodeándolos, el inspector apareció detrás de nosotros, Diana le explicó todo en su intrincado inglés-ruso, los chicos se notaban avergonzados y humillados, rodeados por una férrea guardia que los acompañaba.
Una idea loca cruzó mi mente, ‘¿qué tal si...?’
"Hey!, un momento, todos escúchenme, todos, ustedes primos Ruiz, también…" todos se detuvieron. Les pregunté precipitadamente.
"¿No tienen dónde vivir?..."
Negaron con la cabeza...
"No tienen comida?..."
Negaron con la cabeza...
"No estudian?..."
Negaron con la cabeza...
"No trabajan?...
Negaron con la cabeza...
Los miré, iba a asumir algo que no contaba con la autorización de papá ni de mamá, que no había consultado con nadie, que me salía sólo y me vería en amarillos aprietos...
"¿Quieren tener algo donde vivir?..."
Afirmaron con la cabeza...
"¿Quieren tener comida?..."
Afirmaron con la cabeza...
"¿Quieren estudiar?..."
El menor afirmó, el mayor dudó, pero afirmó finalmente...
"¿Quieren trabajar?..."
Ambos afirmaron positivamente.
"¿Quieren cuidar pájaros?... ¿a cambio de todo eso?..."
***
Mi padre estaba furioso, me retó como nunca antes, hasta hacerme llorar, mi hermana me miró con desprecio. Sus reproches iban desde lo estúpidamente ingenuo que era, hasta lo imbécil de la empresa, además papá me reclamaba que la palabra de los Walsh era "sagrada" (¿sí? Pensé para mí, pero me abstuve de comentar nada, el aroma a bofetadas era demasiado intenso), y que ahora debíamos cumplir dado que la había dado ante tantos testigos. Me dijeron que eso idiotas eran vulgares delincuentes que querían esquilmarme, y yo quería protegerlos como si fuéramos la Fundación Niño y Patria; Denton quizás era el único que comprendía, pero su palabra, ante mi feudal familia, era tan pesada como un saco de palomitas de maíz. Como corolario final a mi brillante alocución inicial de buen samaritano ante mi familia, sentí la feroz y brutal palmada de papá en mi trasero que me hizo chillar de dolor haciéndome trastabillar. Rematando con la más horrible sentencia "¡¡¡IDIOTA... ESQUIZOFRÉNICO!!!". Que me hubiera pegado con una correa, pero en privado, habría sido menos hiriente que me pegara delante de todos y me refregara mi enfermedad mental delante de Camilo, Danilo y Dillon... delante de estos chicos que veían mi drama de buena persona ante el mundo... atarantado y torpe... y caer humillado...
"Robert....!!! — bramó mamá — Idiot!!!, bastard!!!... HE’S OUR ‘TH’ON... AND I DEMAND YOU YOUR EXCUSES TO HIM, RIGHT NOW!!!!" [Robert, ¡idiota, bastardo!… es TU hijo… ¡te exijo le pidas excusas, ahora!!!]
Las madres siempre serían madres. Nat llevó a Yío fuera de la habitación...
— NO... — le gritó papá a mamá... —
— VETE A ACOSTAR!!! — me ordenó... AHORA... CHICOS POR FAVOR, DÉJENNOS... ¡CHRISS!!! QUIERO DOS TAXIS PARA QUE LLEVEN A ESTOS CHICOS A SU CASA... RÁÁÁPIDO... — Chris pidió tres, uno para Denton, papá en ese estado de furia era algo conocido (con consecuencias desconocidas) y más valía salirse de su camino...
***
Papá cumplió con mi promesa y mi palabra empeñada, compró la estructura de fierro, cerró parte del bosque con malla, me pidió el dinero para comprar los animales que serían los planteles de crianza, me quedé sin un centavo, los pájaros eran más caros de lo que pensábamos, compró una casa "pequeña" prefabricada y la hizo instalar en Curacaví, le puso las "comodidades mínimas", incluso un calefón, les consiguió colegio a los chicos Ruiz usando las influencias del artesano, que empezarían a estudiar en marzo, los emplazó casi groseramente a cumplir su palabra, y me pasó la cuenta, dos y medio millones de peso que debía devolverle, enteros. Todo en dieciocho meses, sin intereses, lo que no era un alivio. Me hablaba lo mínimo. Danilo, Camilo y Dillon no se atrevían a ir a mi casa. Papá y yo estábamos en franco conflicto.
Los chicos Ruiz estaban cumpliendo día a día, reportaban su trabajo directamente a papá, incluso señalaron que los habían contratados por los parceleros para cuidar la siembra de maíz, y medían al azar cincuenta matas diarias, además arrancaban cinco cada dos días y la pesaban e informaban a Romero, un juvenil de los pájaros había muerto, aplastado por los demás. Llevaba dos pagos atrasados a papá que se había transformado en un perro (financiero) conmigo. Los parceleros llevaban un mes de atraso en pago de arriendo, causa de mis atrasos económicos con papá, que me trataba como un financista y yo un deudor, (que no lo necesitaba, pero me estaba castigando). Fui a Curacaví, urgí a los parceleros, que me trataron mal, y yo los traté peor, les dije que me importaban un pucho sus problemas, que yo tenía los míos y esos eran los que me importaban, no los de ellos, quería el dinero ahora, unas horas después tenía el dinero, firmé un vale de recibo, me fui a Santiago, sabiendo que mis negocios con ellos se acabarían esa temporada, no me importaba, ahora yo tenía problemas serios. Papá me estaba enseñando de la manera más dura, lo que él no sabía ni calculaba era que yo estaba adquiriendo independencia, y le cobraría cada humillación propinada, desde la palmada en público en mi hermoso traserito, hasta su brutal delación de mi enfermedad mental... calculé la cantidad de comida para los caballos de mis novios, con la asistencia de Denton compré dólares a las 10 de la mañana, los vendí 48 horas más tarde, hice firmar los vales a papá en que constaba que le había pagado. Le pagué las dos cuotas que le debía, además de la comida para los caballos. Y aún le adelanté media cuota más. Me quedé con 100 dólares americanos de sobra. Esa tarde pedí a Camilo que por favor viera el mercado en Euros. La cosa era muy simple. Compraba a una cantidad y vendía en esa cantidad más unos pesos. Denton volaba con esas materias económicas, Camilo y Danilo revisaba todos los días los valores de las divisas extranjeras, se las indicaba a Denton y este hacía los negocios, yo calculaba los crecimientos.
Mi profesor de Historia y Ciencias sociales me dijo que en mi trabajo sólo tenía un seis (de un máximo de siete), y por tanto salía del concurso del mejor trabajo del colegio, me encogí de hombros, mi preocupación era dinero ahora, no la historia de Chile. Dillon me esperaba a l salida del colegio, montamos en mi nueva moto, lo dejé en su casa negándome a nuestra secreta parada en el bosque, no tenía ganas de chupar nada ni de que me penetrara. Papá habló una vez de que yo era el doctor Jekill y Mister Hide, los mismos personajes que yo había ocultado tanto tiempo de Camilo, Danilo y Dillon, y que ya se había destapado delante de todos. Ahora yo era el Señor Hide. Llamé a los primos Ruiz, todo andaba bien, excepto dos aves que habían desaparecido, les dí media hora para encontrarlos, me llamaron de vuelta (a mi cargo) me dijeron que los habían ubicado, que estaban copulando entre los árboles. Mi plan andaba. Dos pájaros ya copulando significaba que tendría aves nuevas en marzo del próximo año. Mañana vencía el plazo de la tercera cuota del arriendo de las tierras, llamé a Romero, me dijo que a las doce estaba el pago, esa noche me masturbé. Me sentí engañando a mis novios, pero necesitaba calmarme.
Dillon no estaba en la mañana cuando lo pasé a buscar a su casa, se había ido con su papá. Saludé a Leyla, su madre, de manera formal; llegué al colegio, Dillon estaba lejano y depresivo, lo dejé, no estaba para las depresiones ajenas, sino mis problemas. Lee Hamilton habló conmigo seriamente advirtiéndome que Dillon estaba asustado, que nadie me conocía en esta personalidad racional, adusta y agresiva, que mi simpatía y relación con los seres humanos se estaba deteriorando, creí que Lee despertaba en mí reminiscencias del Doctor Jekill, el amable personaje de la novela, pero prevaleció este sujeto un poco perverso. Camilo vino en la tarde a la salida de mi colegio, lo monté en la moto, y en vez de llevarlo a mi casa, lo llevé a la plaza San Enrique, lo dejé allí, viré mi moto y partí a mi casa.
De alguna manera estaba cortando lazos en mi afectividad, todas ellas, incluso con Yío, al que hacía cada vez menos caso. Nat lo hacía caminar frente a mí, veía dar torpes pasos a mi hijo y me estiraba sus brazos...
— Bueno qué bonito, pero ... ¿no es lo lógico que debe hacer un chico de su edad? — le comenté de la manera más sarcástica que pude. Esa noche Nat se fue a la casa de Mariah, para gran consternación de papá y mamá.
— Hijo... — me dijo papá, lo miré seriamente mientra hacía mis deberes de escuela... — ¿quien eres ahora?—
Le disparé toda mi intelectualidad.
— Padre..., (jamás los había tratado así) "Yo soy el que soy", dijo Jehova a Moisés; "Yo sé quien soy" dijo el Quijote a quien lo interrogaba. Tú sabes quién soy ahora Bob Walsh, me has desafiado, te diré quien soy, además de qué soy, "¿quien soy?" ni yo estoy seguro, soy tu hijo, de eso estoy seguro, nadie puede ser tan hijo de puta como yo lo soy sin ser hijo tuyo, heredé lo mejor de ti, y también lo peor, soy un esquizofrénico, un enfermo mental, y tú lo sabes, te encargaste de decírselo a todos, y ellos se han aterrorizado, están huyendo de mí, Dillon huye como si yo fuera la peste, he espantado a Camilo, al perderlo yo a él lo estás perdiendo tú también y TÚ pierdes. ¡Has perdido su culo! Y todo porque quise ayudar a unos chicos sin una puta esperanza, porque no me validaste, un hijo espera que un padre lo apoye, en sus miedos, en sus angustias, en sus dudas, en sus errores, y si te metí en un lío y tu caballerosa palabra, debías salir airoso de la manera más digna, haberte hecho mi cómplice, pero decidiste pegarme en el poto una brutal palmada humillándome delante de todos —mi madre entró en la sala— Yío se acaba de ir, su madre huye aterrada de mí, temiendo de mí ha huido. ¡Todos huyen de mí! O yo los correteo porque ven en mi un ser peligroso, y soy tu herencia y la de esta mujer— apunté a mi madre— o de ambos — agregué— Ahora, creo que debo responderte que soy... soy un enfermo mental, hijo de esta mujer —apunté a mi madre— soy esquizofrénico, tengo personalidades distintas, no oigo voces como todos los esquizofrénicos, sólo cambio de personalidad...
Chris, Denton, Tanilo y su esposa, Camilo, Danilo, Mahomey y su esposa, Dillon, entraron encabezados por mi hermana.
— Váyanse— dijo papá—, esto es familiar...
— No papá, déjalos, todos ellos lo saben... tú se los dijiste... tienen que saberlo todo ahora... — dije.
Me acurruqué, mi crisis estaba llegando a su límite.
— Para nadie es un misterio qué me ocurre, tomé una decisión que no comuniqué a papá, fue un error, pero quería ser respetado en mi decisión, creí que era la mejor, al que tiene hambre dale de comer, eso me enseñaron, y creí que eso es lo que hay que hacer, yo agregué que si alguien quiere comer debe trabajar para eso, y fue lo que ofrecí, con lo que creí mío, parece que no lo es... — Continué.
—Camilo y Dillon son seres a los que amo y están asustados, lamento que sea así, ahora ellos deben decidir con sus padres, así como yo decido con la míos, si debemos seguir siendo amantes, sé que nadie da un puto peso por mí ahora, y lo lamento por mí, todos desconfiarán de mí, ¡todos ustedes ya desconfían de mí! ¡Cada uno de ustedes! Y sólo veo lástima entre todos ustedes, me ven con pena, ‘¡tan joven y tan enfermo! ¡Pobrecito!’ ¡¡Esos son sus pensamientos!! Grité...
Papá me tomó en brazos, luchó contra las bofetadas que trataba de darle, Mahoney padre me sujetó inmovilizándome, mamá me apretó contra sí, Dillon se pegó a mis labios con los suyos, metió su lengua en mi boca, no lo mordí como fuera mi primer impulso, sólo se la acepté. Camilo me besó luego y Danilo después, los tres me aferraron contra sí como papá, Chris gritaba presa de emoción "¡hermano, hermano!" En la crisis más seria que hubiera tenido desde que se descubriera mi enfermedad. Esta vez me fui a una depresión que yo sabia, y ellos también, era suicida.
Mi propia voz me dijo —¡Bueno, ya basta! ¿No crees?— por primera vez oí la voces de la esquizofrenia. Me dormí instantáneamente.
***
Giorgio Giordano, al mismo tiempo que tomaba mi presión, sacaba de mis axilas un termómetro, "Marc, mírame..."dijo en tono autoritario; efectivamente lo miré, vi su cara delgada y pálida—cuenta de 10 hasta 1 de atrás adelante, ahora, bambino!!!
— Diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos.., uno... cero..., menos uno... menos dos... —
—Basta, idiota, eso putos números no los sé... ¿estás bien? Dime un sinónimo de placer...
— Orgasmo... — dije.
— Idiota!!... — dijo Giordano— ¡ponte serio!!! — me reí. (Y todos conmigo).
— Dime un sinónimo de "Bueno"...
— Giovanni... — respondí...
Giorgio reprimió un sollozo... —Pelotudo traidor… quiero un antónimo de "feo"— dijo reponiéndose y cambiando de estrategia para diagnosticar mi estado mental
Me reí, — ¿Antónimo?... ¿de feo?... mmmh, Dillon, Giovanni, Camilo, Giovanni, Danilo, Giovanni, Bob Walsh, Giovanni, Mónica deQuiroga, Giovanni, Chris, Giovanni, Giorgio, Giovanni, Antonina (la madre de Giovanni), Giovanni, Tanilo, Giovanni, Carla (la madre los hermanos Pino Martínez), Vincent Mahoney, Giovanni, Leyla Mahoney, Giovanni, Denton que ama a mihermana, Giovanni, mi poto, que es hermoso, Giovanni, que tenía hermoso poto, y creo que yo también... soy también antónimo de "feo"... ¿estoy curado doctor?
— La referencia a tu poto es rara, pero si... tienes hermoso poto, Marcelo, y si no estoy equivocado, estás curado... por el momento...
***
Esa noche todos enloquecieron, se despejó mi dormitorio, desarmaron mi cama, todos empezaron a acomodarse a mi lado, en el suelo, papá me hizo dormir entre sus brazos, todos dormimos juntos, todos, sin excepción, nunca sentí tanta gente a mi lado, no sólo físicamente, sino emocionalmente, cada uno me besó, algunos en la boca, (los obvios) otros en mis mejillas, Denton fue el más audaz, me besó en la boca y me tocó el poto, Chris lo trató pésimo, me dio risa, Denton fue relegado a un rincón, castigado por su atrevimiento, lo condenaron Dillon, Camilo y Danilo, el negro muchacho pidió torpes disculpas; mamá me vistió con mi piyama, Giorgio Giordano me dio una pastilla, me dormí luego de subir hasta el techo, bajar al suelo, hacer arcadas, y orinarme, lo último de pude percibir, fue a Dillon, Camilo y Danilo, que olían mi ropa orinada, y me vestían con unas nuevas, secas y limpias...
Al día siguiente, muy amodorrado, vi a todos que reacomodaban colchones que habían raptado de diferentes partes de la casa, don Tanilo era el más divertido, tenía sus pantalones retorcidos y luchaba por enderezarlos, lo ayudó su esposa para gran bochorno del revolucionario trabajador popular. A la hora del desayuno comunal, pedí disculpas por todos los bochornos, en especial a mamá y luego a papá, que trató inútilmente de luchar con su rubor, para terminar diciendo que era su culpa… de todo.
Mister Hide se había escondido, yo era el yo que todos conocían, salvo por un detalle que sólo yo percibía, veía todo curvo, mister Hide estaba en mí, y me hacía bromas, decidí ocultarlo, sólo le dije a Chris, "veo todo curvado, hermana". Me miró preocupada. "Si te dura media hora dime, te lo preguntaré. Efectivamente a la media hora, Christine me preguntó aparte "¿Y?" miré, no sabía si me había acostumbrado o me había mejorado, miré atentamente. Una vocecilla en susurros me dijo "Ya estás bien, te dejaremos tranquilo... di que estás bien... empieza a ver bien, estúpido!!" no le dije a Chris que me habían aconsejado mentirle respecto de que estaba bien.
— Ya estoy bien Cristina… no hay problema con tu hermanito querido— Un coro de risas estallaron en mi mente. Fingí mi pánico... ellos me vencerían o los vencería a ellos, quienes fueran, y decidí que le daría batalla... una horrible voz sonó en oído izquierdo, "Te vencerás a ti mismo Marcelo?" El horrible personaje se rió burlonamente... "Sí..." dije con asertividad.
Disimulé mi respuesta.
***
Mis negociaciones estaban bien. Romero depositó el dinero y pagué a papá lo que le debía, me exhortó a no hacer tonterías, presionando a la gente, pero ya era tarde, yo era un hombre de negocios de ya quince años, y si debía entregar, también debía exigir los pagos a cambio de mis compromisos, cada día llegaba desayuno a los Ruiz, almuerzo y comida, pagaba sagradamente los días viernes por todos los servicios de comida de la semana siguiente, Camilo era el encargado de hacerlo, con ayuda de su padre. Denton controlaba a los Ruiz en sus revisiones de las aves, Danilo era el contralor de las medidas de crecimiento de las matas de maíz, y de la biomasa acumulada, las planillas excel que hacíamos eran las mismas que manejaba Romero. Danilo habló conmigo y logró que sus padres compraran cinco parejas de pavos reales en un plantel de Curacaví llamado PacificPets, los puso en el encierro, los primos Ruiz pidieron autorización para meter tórtolas africanas en el encierro, me prometieron la mitad de la producción, acepté con papeles firmados, no tenía idea cómo iban a controlar la mitad de esos bichos. Lee Hamilton y su novio me tentaron con faisanes Lady, pero era demasiado cuidado el que había que tener con esos pájaros. De modo que no acepté, pidiéndoles muchas disculpas, cambiaron su propuesta a faisanes chukar. Le dije que era su riesgo, y si querían cuidado especial, que ellos trataran directamente con los Ruiz, que me ofrecieran algo a cambio, el veinticinco por ciento era mío al término de sus negocios, todo terminó controlándolo Natalia que se mostró asombrosamente hábil en el manejo y control de activos y pasivos. Hasta que nos topamos con papá, que dijo que todo era su responsabilidad legal, puso a un contable que se dedicó a supervisar (con gran entusiasmo de mi trasero y el de Camilo y Dillon, dado que nos dejaba tiempo) negocios de adolescentes. Al cabo de cuatro meses mi idea original era un negocio formal, en que los Mahoney participaban asesorando los cultivos de maíz, habían comprometido el cincuenta por ciento en cada nuevo negocio y Dillon era el beneficiario de todo, el contable era responsable de las actividades de los Mahoney y, al final, todas las negociaciones eran tan complicadas, que renuncié a tratar de entenderlas, el cinco por ciento de aquel, los diez por ciento de impuestos de segunda categoría de todos... etc. Lo único que me quedaba claro era que papá era el que ganaba más que todos, y que me las entregaba todas a mí, excepto las inversiones que las reclamaba todas despiadadamente, no estaba ganando nada material, me estaba educando a mí. Y esas más MIS ganancias. El hecho es que diciembre yo tenía algo así como cinco mil dólares en una cuenta de ahorro a mi nombre en el Banco del Estado de Chile. Tanilo Pino algo así como tres mil dólares, Mahoney y su señora algo así como cuatro mil quinientos dólares, y Lee Hamilton unos setecientos dólares (invirtiendo 85 dólares iniciales). La Asociación de Parceleros de Curacaví había doblado su capital inicial invertido, por una maña de Romero, había metido semillas de porotos verdes (judías en otro lado) y mi abogado no se había querellado, a cambio de negociaciones, dos mil dólares de indemnización, (a mi beneficio, menos 250 dólares para el abogado) lo que casi le cuesta el puesto. Los primos Ruiz tenían mobiliario completo, televisor y radio estereofónica. Yo Nunca había comido tantos porotos verdes en mi vida.
Mi sexualidad estaba siendo cambiada por una ambición poco sana: dinero. Lo mismo ocurría con Danilo, Tanilo y Dillon, este último pidió que le permitiera cien metros cuadrados, para cultivar especias, fuimos juntos a la calle Meiggs, compramos cuánta semilla rara había, incluso alcaparras, las pagamos juntos, peso a peso, Dillon mismo arneó la tierra, no aceptó ayuda de nadie, ni siquiera mía, sembró cada semilla, una por una, pidió al menor de los primos Ruiz que regara su cultivo, desde tomillo hasta alcarabea, albahaca a cilantro, apio enano y espliego, ese trozo de cien metros cuadrados era el más aromático, esa fue la única actividad en que no hice negocio, Dillon la ofreció a todos nosotros diciendo que era nuestra, abracé a Di, también a Camilo. Mariah se acercó a Camilo abrazándolo, lo que nos extrañó a todos, esa noche, después de conferenciar con papá, y pedir autorización a los Mahoney, transferí dos mil dólares a la cuenta de Mahoney hijo. Dillon, al saberlo, se rascó la cabeza en signo de paciencia, me besó en la boca delante de todos, para despecho de Camilo. Todos estábamos ganando, por ventas futuras, o especulaciones. Celebramos a Lee Hamilton y su novio, un oriental reservado casi hasta la grosería, que proporcionalmente habían ganado más que todos. Los primeros polluelos ya estaban caminando por el bosque, ya los había vendido. Danilo había vendido los ochenta pavos reales que habían nacido, ¡Ochenta pavos reales!, era el más exitoso de todos, y le habían pagado en dinero efectivo... Papá Tanilo tenía el dinero en su bolsillo, papá Bob había extendido la boleta, cuyo impuesto Tanilo había pagado de inmediato.
Los primos Ruiz miraban como gatos para la carnicería, cada uno calculó cuánto se les debía... El contable de papá sabía exactamente cuánto se les debía: mil doscientos cuarenta y dos dólares. Papá tomó cautela de ellos, no tendrían un solo peso, todo iría a un fondo de educación, excepto las cosas que pidieran, zapatillas, pantalones y artilugios como MP3, conexión a internet, y una moto cada uno, papá le concedió todo, excepto la conexión a internet (era imposible, no había conexión sin cable) y las motos, que salían de presupuesto, les repartió cincuenta mil pesos a cada unos (una buena cantidad de dinero en verdad) y el resto iría a un fondo para sus estudios. Aceptaron felices, excepto que ambos se mostraron abiertamente coquetos con Danilo y Denton, hasta hacerse incómodo. Yo estoy seguro que Denton estaba perturbado con el mayor, Danilo tomó al menor de la mano y se lo llevó algunos metros más allá, habló unos segundos con él, y volvieron, el chico estaba absolutamente desconsolado, Danilo en una crueldad inusitada, se acercó a Chris, la besó en los labios ¡Lo que Chris aceptó!, y se estrechó a ella. Denton acusó el golpe. Su lección estaba siendo dura.
Hicimos un asado de cerdo, cada uno tomó su parte, Dillon acaparó las costillas como si fueran su propiedad, cada uno de nosotros le dio las costillas que nos habían tocado, el chico agradecía, y las comía deleitosamente. Terminada la comida, tomé a Di de una mano y a Camilo de la otra, los arrastré a la casa, nos metimos al dormitorio, los aferré a mí, cuando los sentí dormir a ambos, me relajé, amaba a estos chicos, toqué sus "mun-tha-nas" y me dormí yo... el mundo estaba tan lejano... amaba a mis amantes.