Mientras apreciaba mi nuevo hogar, mi hermano Juan me estaba hablando de lo mal que está Bautista por mi culpa y sabiendo que yo no podía engañarlo por el amor a Lucas, él nos escucha y descubre que Lucas desconoce mi "aventura" con su hermano menor. Aparece Néstor, que me cuenta su miedo terrible a morir y que todavía no pueden cobrar el dinero de Iván, que ese les pertenece a ellos, para poder irse de la ciudad y abandonar la Logia. Además descubro que participó de un trío con Iván y Alex, cosa que afianzó una amistad entre el segundo y él.

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2006-10-16 20:11:36

Mientras apreciaba mi nuevo hogar, mi hermano Juan me estaba hablando de lo mal que está Bautista por mi culpa y sabiendo que yo no podía engañarlo por el amor a Lucas, él nos escucha y descubre que Lucas desconoce mi "aventura" con su hermano menor. Aparece Néstor, que me cuenta su miedo terrible a morir y que todavía no pueden cobrar el dinero de Iván, que ese les pertenece a ellos, para poder irse de la ciudad y abandonar la Logia. Además descubro que participó de un trío con Iván y Alex, cosa que afianzó una amistad entre el segundo y él.


También reconoce no creer que Lucas es el asesino de su primo. Amanda aparece, con el hijo de Lucas en brazos al que llamó Hugo ya que así se llamaba su abuelo, para contarnos un plan que tiene para descubrir el secreto de su madre, y para ello mi hermano tiene que fingir ser su novio. Al otro día recibimos un llamado de Matías, el hermano mayor de Néstor, quien nos cuenta que Néstor fue herido y está en la clínica. Allí encuentro una carta que la deja para la policía en donde culpa a un plan que mantuvo con Lucas en donde su único propósito era poder quedarse con la millonaria fortuna que tenía Iván, y que por ello lo mataron... juntos.

Dos Hermanos para Enrique

Entrega 31

Parte 1: En Contra de la Ley

Jueves 19 de Agosto de 2004

Me contuve la respiración y miré, lleno de ira, el débil cuerpo de Néstor. Yo mismo podría desconectarle los cables y matarlo por lo que acabo de leer. No. No podía ser verdad. ¿Él y Lucas? Aquello no tenía sentido. Pero ambos eran tan lindos, que no me sorprendería. Si Néstor estuvo junto con Alex e Iván, por qué no podría seguir viéndose con Néstor. Aquello no tenía mucho sentido, pero era probable. Aparte, era puño y letra de él. Estaba completamente seguro. Necesitaba hablar con Alex. Necesitaba saber qué opinaba al respecto. Me quedaría con esa carta así fuera en contra de la ley. Esto no debía llegar a manos de la justicia. Hundiría más a Lucas. Jamás lo volvería a ver libre. Era la prueba que la justicia necesitaba. Con eso ya no habrían dudas.

Salí de la habitación, conteniendo el mareo que sentía y guardando la carta en el bolsillo. Sólo había una persona que me podría ayudar, y esa era Felipe. Tomé el ascensor y me fui directamente a mi auto. Volví a leerla una vez más. Aquello no tenía sentido en lo absoluto. Cada vez que la leía resultaba menos razonable que la vez anterior.

Llamé a Felipe, y noté al marcar que mis manos temblaban.

- ¿Qué pasa Mariano? - preguntó Felipe, seguramente vio mi número identificado en su celular.

- Tengo que verte, pero nos vamos a encontrar en un sitio. - dije, apresuradamente. - ¿Conoces donde queda la casa de Alex?

Parte 2: Encuentro en la Casa de Alex

Jueves 19 de Agosto de 2004

No era la primera vez que venía a la colorida casa de Alex, que en realidad parece el hogar de un payaso. A pesar de que ese no era el momento oportuno para burlarse, no podía evitar pensar en la primera vez que llegué allí. Esa era la vez a la que Néstor se refirió el día anterior. Era el momento de volver a meterlo en el tema. Tenía que estar enterado. Él también buscaba la verdad. Fue una suerte ver el auto de Felipe allí estacionado. Eso significaba que se encontraba allí y que no tendría que volver a contar la misma historia dos veces.

Golpeé la puerta un par de veces con desesperación y Alex vino corriendo a atenderme.

- Adelante, Mariano. - saludó, con una sonrisa. - Hace tiempo que no te veía.

Estrechamos las manos e ingresé al lugar. Felipe se encontraba sentado, mirándome asustado y sorprendido.

- Está claro que por la urgencia con la que me citaste, no son buenas noticias. - comentó, mientras me senté en uno de los sillones.

No dije nada. Le extendí el papel para que lo leyera. Alex, curioso, se puso en el respaldo del sillón y también comenzó a leer. Si no hubiera estado en un momento tan preocupante, me hubiera reído de la cara de preocupación que ambos ponían por cada palabra que leían.

- Pero esto es una locura. - comentó Felipe, aguantándose las notables ganas de hacer un bollo con ese papel. - ¿Néstor es estúpido o también pertenece a la Logia? ¿Cómo es que conocía a Lucas? ¡Es imposible!

- Lo conocía. - comentó, con voz queda, Alex.

Ambos lo miramos detenidamente. Alex habló con una extraña naturalidad. Realmente fue una buena idea citarlo a Felipe allí, ya que de ese modo podríamos tener la noticia en secreto. Mi primera opción fue Matías, pero como no lo conocía tanto, y aparte era una persona de sus buenos aproximados treinta años, tenía miedo de que diera esa carta a la justicia.

- ¿Cómo lo sabes? - preguntó Felipe, al borde de un ataque.

- Lo sé. - respondió, dirigiéndose a sentarse en uno de los sillones. - Lo sé porque lo conocí a Néstor y antes éramos confidentes. Se podría decir que tenían una buena relación con él y con Iván. Muchas veces lo invitaban a Néstor a participar junto a ellos de sus encuentros sexuales. Pero está claro que esa carta es una tremenda mentira.

Aquello me paralizó por completo. Simplemente por ser algo que ignoraba. Néstor estuvo ayer mismo en mi nueva casa, contándome que era partícipe de las relación con Alex e Iván, pero jamás mencionó que también estuvo con Lucas. Maldito cretino. ¿Por qué no me lo dijo? ¿Acaso no quería que lo odie? Pues ahora lo odiaba. Cuando se encontrara mejor iría a arrancarle el cuello.

- ¿Qué es lo que crees? - preguntó Felipe. - ¿Qué esa carta, al igual que el video de Iván en donde acusa a Lucas, fue escrita por extorsión? ¿Que lo obligaron?

- Es una posibilidad muy acertada. - contempló Alex.

- Parece que esta Logia no va a dejarnos vivir en paz. - comenté angustiado. - Pero, ¿por qué están queriendo a cada momento hundir a Lucas? - pregunté, aunque sabía que ellos dos no tenían la respuesta. - A cada momento tienen que matar a alguien para poder echarle la culpa. Primer Iván, luego Ludmila, después su novio Claudio... Fabián y ahora Néstor.

- Y todos quieren incriminar a Lucas. - dedujo Alex, como si eso no estaba claro. - Eso es lo que desean. ¿Qué puede tener Lucas de vinculación a todo? Si la Logia se está esforzando por hundirlo, debe ser que ha hecho algo terrible.

Lo miré a Alex, desesperadamente. Tenía razón. Pero se me habría el mismo enigma de siempre: ¿Qué? ¿Qué es lo que hizo Lucas?

- Me llevaré esta carta para testificar si fue puño y letra de Néstor lo que se escribe. - comentó Felipe, guardándola y levantándose. - Tendré que pasar por el kiosco y pedirle a su hermano que me de algo en donde Néstor haya escrito.

Ahora miraba a Felipe, aterrado. ¿Qué pensaba hacer? Fui a él con la intención de buscar ayuda, no para que mande al frente a Lucas. Dios, ¿acaso su ética policial era más importante que salvar de la cadena perpetua a un inocente?

- Espera un momento. - dijo Alex, antes de que yo pudiera pronunciar algo. - Si entregas esto, Lucas estará hasta el cuello. Esto lo hundirá completamente.

- ¿Acaso me crees idiota? - preguntó Felipe, mirándolo. - No pienso entregar esta nota. Lo voy a averiguar por mis medios.

- ¿Y qué harás si es la letra de Néstor? - pregunté, algo aliviado por su comentario.

- No lo sé. - respondió Felipe, dirigiéndose a la puerta. - Quiero que estén atento a cuando Néstor se despierte. Necesitamos hablar con él cuanto antes. Porque si esto llega a la justicia, no sólo Lucas se vería en problemas, sino que lo más probable es que Néstor quede detenido.

Parte 3: Dos Hermanos para Enrique

Jueves 19 de Agosto de 2004

Enrique no sabía si podría controlar sus nervios. Toda la noche anterior casi no había podido dormir por la emoción que sentiría ese mismo día para tener sexo con los dos hermanos, tal cual le había propuesto Martín el día anterior. Llegó a la casa y se encontró con su amigo que lo fue a atender.

- Bienvenido. - dijo, besándolo en los labios. - ¿Estás listo para la mejor tarde de tu vida?

Enrique asintió, sin atreverse a hablar. No se sentía seguro, pero ¿qué podía hacer? ¿Volver el tiempo a atrás y arrepentirse? Después de todo, algo lindo podría salir de aquello. Sólo le quedaba arriesgarse.

- Javier se encuentra en la cama. - comentó, dirigiéndose hacia allí. - Está ansioso también.

Enrique ingresó en la habitación, en donde se encontró con Javier, que muchas veces lo había visto, pero nunca antes desnudo y con una verga erecta entre sus manos, meneándosela suavemente. Sintió como Martín apoyó su bulto sobre su pantalón y comenzó a acariciarlo, seductoramente. Lo dio vuelta y comenzaron a besarse, mientras se sacaron la ropa desesperadamente.

Javier, que ya no podía estar aguantando las ganas, se le ocurrió una idea brillante.

- ¿Hacemos el triángulo? - preguntó éste, pero más a su hermano que al invitado especial.

Martín asintió y aunque Enrique ignoraba de qué se trataba, sólo se dejó llevar por lo que hacían.

Los tres se echaron en el suelo y guiaron a Enrique para saber como lo hacían. Martín se metió en la boca la verga de Enrique y comenzó a chuparla, mientras que Javier hacía lo mismo con la verga de su hermano. Enrique, por su parte, no se atrevía a poner en la boca el pedazo de carne de Javier.

- ¿Me la piensas chupar? - preguntó Javier, sonriendo por la cara de temor que portaba Enrique. - Anímate.

Enrique, entonces, se metió la verga de Javier en la boca y comenzó a probarla. Se dejó guiar por el placer del momento. Quería que ambos hermanos estuvieran en su interior. Quizá no habría otra oportunidad, pero los necesitaba ahora.

- Quiero ser la puta de ustedes. - dijo, sacándose la verga de Javier de la boca.

- De acuerdo. - dijo Javier, si insistes. - Ponte en cuatro.

Enrique obedeció y quedó echo un perrito. Martín y Javier se guiñaron los ojos e intercambiaron de posición, por lo que Javier comenzó a penetrarlo por detrás, metiendo su verga de un tirón en el interior de su recto. Martín, sin embargo, se fue a darle su verga por la boca, algo ensalivada por Javier.

Enrique comenzó a gozar como nunca antes en su vida. Todos esos nervios terminaban en una tarde espléndida. Javier acabó en el culo de Enrique, haciendo que este se estremezca. Pero unos segundos más tarde, la cara de Enrique quedó marcada por las grandes gotas de semen caliente que Martín le echó.

Martín era su primer hombre, pero no le convencía que estén teniendo sexo sólo cuando a algunos de los dos se le ocurra. Después de esta experiencia tan inolvidable, tendría que decirle algo para saber como seguirá su futuro. Esa idea nadie se la va a sacar de la cabeza.

Parte 4: La Sorpresa de Bautista

Viernes 20 de Agosto de 2004

Después de la facultad, volví a casa, cansado, deprimido y sin mas ánimos para luchar. Me sentía vacío, como hace tiempo no me lograba sentir. La verdad es que lo de Néstor me lo esperaba. Él mismo me lo dijo. Pero que tenga una carta en donde ponga que mataron a Iván juntos para poder quedarse con la plata, era algo ilógico. Lucas tiene plata y creo que no sería capaz de asesinarlo para que Néstor la tuviera. Aún así, Néstor esperaba ansiosamente la herencia y eso no me era nuevo. ¿Qué significaba?

Me acosté en mi cuarto con todas las intenciones de dormir. No quería pensar más en lo que estaba pasando. Quería despegarme del mundo, nuevamente.

Pero mi intento de dormir se vio interrumpido cuando Bautista ingresó en la habitación. Pensé que venía a hacerme una nueva escena, o a llorarme o a pedirme que por lo menos lo dejara mamarme la verga. Pero en vez de traer una cara de disgusto, traía una sonrisa consigo, cosa que me desconcertó por completo.

- Hola. - dije, saludando. - ¿Por qué tienes esa cara?

- Necesitamos hablar. - dijo, sentándose a un lado de la cama. - Quiero pedirte disculpa por las escenas que te estuve haciendo durante estos días. Sé que suena cansador y cuando lo medité me di cuenta de que era muy pesado. Además tú tienes bastantes problemas y no me estoy comportando bien, teniendo a mi hermano en la cárcel.

Aquello me era una sorpresa. No sabía si era grata o no, pero me cautivó la manera que tuvo de asimilar las cosas. Es como si de pronto hubiera comprendido las situaciones. Dios, aunque sea algo se estaba resolviendo.

- Bueno, gracias. - dije, sin saber qué decir. - No sé que decirte. Me tomas de sorpresa.

- Lo sé. - respondió. - Pero, aún así, tenía que decirte que esto no signifique que voy a dejar de luchar por tu amor. Sólo veo que necesitamos un tiempo. Yo mismo necesito un tiempo y descubrir lo que siento por ti, ya que esto no es más que una obsesión.

- Claro. - respondí. - Aparte tú eres muy joven. Tienes, apenas, 12 años. Te queda toda una vida por delante. Tienes que conocer a otras personas. No soy el amor de tu vida.

- Eso es lo que tendré que descubrir. - respondió, bajando la mirada. - Por eso es que la próxima semana te presentaré a mi novio, ¿quieres?

- ¿Tienes novio? - pregunté, sin poder creer lo que escuchaba. - ¿Novio? Dime que no es mi hermano.

- Claro que no. - contestó. - Me busqué a alguien de mi edad. ¡Te va a encantar!

- Pero, ¿cómo? - pregunté, tartamudeando. - ¿Cómo es que son novios?

- Él me confesó ayer que siempre gustó de mí. - me contó, de lo más normal. - Y como yo no tenía ningún romance seguro con Juan, acepté. Obvio que es un secreto, pero eres la única persona a quien se lo pienso contar. A ti y a Juan, porque con él vamos a tener sexo.

Estaba por responder algo cuando mi celular comenzó a sonar. Vi en el identificador de llamadas que era el número de Felipe.

- ¿Qué sucede? - contesté, apresuradamente.

- Malas noticias, Mariano. - respondió, en señal de un saludo menos alegre. - El comisario de la causa me quitó la hoja en la que Néstor escribía su carta de despedida. Ahora lo sabe todo y en estos momentos debe estar hablando con Lucas sobre esta prueba.

- ¿Qué? - pregunté. - Esto es imposible. ¿Cómo se la diste?

- Él lo descubrió. - respondió. - Alguien le dijo que yo tenía esa carta. No me quiso decir de quien se trataba, pero seguro que es un hijo de puta de la Logia. Los mismos que le pusieron esa carta a Néstor en la clínica.

- ¿Algo más que debas decirme antes de que vaya a verlo a Lucas? - pregunté.

- Sí. - contestó. - Tengo dos noticias más, y una es peor que la anterior.

- Dímelas.

- La carta fue escrita por puño y letra de Néstor. - respondió. - Lo confirmó un perito. Y por último, se dictó la detención de Néstor por complicidad en el asesinato de Iván. Así que cuando salga de la clínica, se va directo a la cárcel.

Parte 5: Lucas ya Está Enterado

Viernes 20 de Agosto de 2004

Me encontraba frente a Lucas, nuevamente, separados por una maldita madera, que se parecía a una mesa. Tan cerca de nuevo, pero debíamos fingir que no pasaba nada. Que nuestra sangre no hervía de ganas de sacarnos la ropa. Que sólo éramos los mejores amigos del mundo. Pero seguía disgustado porque no me mencionó que tuvo un romance con Néstor. Que participaba cuando él e Iván hacían el amor. No se lo podía perdonar.

- Lo sé todo. - dijo, en cuanto quise empezar a hablar sobre la carta de Néstor. - Lo sé todo. Hoy mismo vino el comisario a preguntármelo. Comprobaron que la carta fue escrita por Néstor, y ya no le caben duda de que somos los culpables del homicidio de Iván, y que por ello también somos culpables de los asesinatos posteriores. Me trajo una fotocopia del documento. Esa carta es una locura.

- Yo no creo que sea una locura. - respondí.

Lucas me miró con grandes ojos. Estaba claro que me expresé mal.

- Me refiero a que no me confesaste que tú y él sí tuvieron un romance. ¿O me lo vas a negar?

- Eso no te lo conté porque pensé que no tendría importancia. - confesó. - Imagino que tú también pudiste estar con otros hombres y no me lo contaste.

¡Jaque mate! Directamente me mató. Era verdad. Estuve con muchas personas sin contárselo, pero sin embargo, la peor de todas. La persona que él más desconocía y jamás tendría que saberlo era Bautista. Tenía que cambiar de tema en ese mismo momento. Lucas no podía saber la verdad.

- Quiero que sepas algo. - comentó, sin esperar una respuesta a su comentario anterior. - Me acabo de enterar hace unos días pero no tuve el valor de contártelo, por miedo o no sé. Pero sé que últimamente te estarás vinculando mucho con él. Me lo dijo Cristina. El que presentó todas las pruebas en mi contra, hacia el asesinato de Iván, fue... Alex.

- ¿Qué?

- Por culpa de Alex es que estoy aquí. - dijo, finalmente.

Autor: Frederick


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