Porno Galerias Gratis Foro Contactos Gratis Videos Porno Fotos Porno Juegos Relatos Eroticos Porno Gratis Sexshop Webcam Porno
   






Edad &

Crea tu perfil y conoce gente cerca de ti

ZONA PRIVADA DE MACIZORRAS




 

Webcam Porno
Webcam Porno


2007-06-30 20:25:59
Suponía que ella no estaba en casa, pero aun así me pasé por casa de mi novia cuando salí del trabajo. Y no me equivocaba, pues fue Aarón, mi futuro cuñado quien me abrió la puerta. Como de costumbre, andaba solo con unos boxers bastante anchotes, y no hizo amago de vestirse, había suficiente confianza después de tantos años.

Suponía que ella no estaba en casa, pero aun así me pasé por casa de mi novia cuando salí del trabajo. Y no me equivocaba, pues fue Aarón, mi futuro cuñado quien me abrió la puerta. Como de costumbre, andaba solo con unos boxers bastante anchotes, y no hizo amago de vestirse, había suficiente confianza después de tantos años.

Aarón es un chico algo gordito, aunque no puede negar que es hermano de Laura, pues tiene su misma cara, redonda, aniñada y con dos ojos oscuros que reflejan dulzura. No me atrevería a definirlo como guapo, pero es cierto que más de una vez me resultó extraño que no tuviera a más de una chica detrás.

Me dijo que Laura iba a llegar hoy más tarde, pues tenía que presentar un trabajo en la universidad, pero que había llamado para decir que la esperara. Tampoco tenía nada mejor que hacer, así que me tumbé en el otro sofá para ver la tele.

Acababan de venir a instalar el Canal +, y Aarón andaba zapeando como un loco, que si ahora Eurosport, luego AXN, ahora miro en Al Jazzera a ver si decapitan a alguien, a ver a que hora echan Padre de Familia... Yo no había tenido una mañana particularmente agradable en la tienda, y empezaba a marearme, así que decidí darle conversación para ver si paraba un rato.

Le advertí que tuviera cuidado con las Taquillas para adultos, pues a mi acabaron por pillarme cuando me dio por comprar una. Pensaba que no saldría en la factura, y menuda bronca me soltó mi padre al verlo. Aarón me comentó que no le iba a hacer falta, pues su padre había comprado una tarjeta pirata. Al parecer aún no la había probado aún, así que decidimos ponerla.

Después de zapear por varias películas de "estreno", fuimos a parar a una de las dichosas taquillas porno. Yo estaba harto de verlas, e intuía que mi cuñado tampoco era nuevo en la materia, pero la situación tenía su morbo. Cuando tenía su edad, solía quedar con mis colegas para ver las pelis guarras de algún padre o hermano mayor, y conservaba un buen recuerdo de todo aquello. Eso de ver como se la cascan otros mientras tu haces lo mismo siempre me ha atraído, no se bien porque.

Al final dejó puesta una que se titulaba "Latinas Calientes" o algo por el estilo, y la escena en cuestión consistía en dos de las chicas montándoselo con un tío, el sueño de todo hombre. Parecía estar bastante bien hecha, al menos comparada con lo que yo solía bajarme de Internet.

Eché una mirada fugaz a Aarón para comprobar que no era el único que se estaba empalmando con aquello. Tumbado como estaba en el sofá, había cruzado un poco las piernas, pero no terminaba de disimular la tienda de campaña en que se habían convertido sus boxers.

Para entonces estaba ya bastante decidido a rememorar una de esas pajas en grupo de mi adolescencia, pero esperé un poco por sí era mi cuñado quien se animaba primero. Los de la tele ya follaban como locos, y al menos yo tenía que hacer verdaderos esfuerzos por no cascármela directamente. Noté que se colocaba el paquete dentro del bóxer, no se si por comodidad o para hacerme ver que estaba empalmado.

El tío cambió de chica, y a la nueva se la metió por el culo para placer de ambos. La envestía con mucha fuerza, tenía que hacerla hasta daño, aunque ella parecía estar pasándoselo en grande. La escena era realmente buena, y era capaz de excitar al más remilgado. Aarón ya ni siquiera disimulaba, y se apretaba la polla con fuerza por encima de la ropa interior, como si no pudiera hacer nada por reprimirse.

Aquel era el momento idóneo, así que le dije que podía hacerse una paja si quería, que a mi no me importaba. Supongo que se pensó que yo no le acompañaría, pues en principio dijo que no, pero cuando me vio desabrochándome los vaqueros metió la mano dentro de los boxers y comenzó a cascarsela como si le fuera la vida en ello. Reconozco que tenía curiosidad por vérsela, así que yo me la saqué del todo para ver si captaba la indirecta.

Por desgracia, cuando aún no habíamos ni empezado, el hombre se corrió sobre las dos latinas, y la película se acabó con esa última escena. Ya que habíamos empezado no lo íbamos a dejar así, así que Aarón cambió de canal y puso otra similar. En esta los protagonistas estaban hablando de sus cosas, y se nos cortó un poco el rollo. Él aprovechó para bajarse los calzoncillos hasta las rodillas, mostrándome al fin su polla. No era nada del otro mundo, supongo que como la mía a su edad, pero me llamó la atención el poco vello que tenía, tan solo una mata de pelo en la base.

Yo también me puse cómodo, me quité del todo el pantalón y me tumbé de nuevo, esperando a que volviera algo de acción a la película. Él también me miró de reojo, y supongo que le sorprendió ver una polla con tanto vello. A mis veinte años, ya hacía mucho que tenía pelos en los huevos, y aunque no me hacía mucha gracia, era bastante peludo. No le tenía especialmente grande, unos 14 centímetros la última vez que me la medí, pero diría que si que era mayor que la suya, que pese al parón, seguía dura como un palo.

Como era de esperar, el dialogo no duró mucho, y pronto la chica se abalanzó sobre la bragueta de quien parecía ser su jefe. Comenzó a chupársela con esmero, y cuando se le puso dura, se montó sobre él encima del escritorio. Aarón y yo comenzamos a cascárnosla de nuevo, mirándonos de reojo de vez en cuando. La situación era muy excitante, la idea de que Laura nos pillara con las manos en la masa y se uniera a la fiesta pasaba por mi cabeza constantemente. Sin embargo, la pregunta que me hizo Aarón me descolocó del todo: "Oye, ¿ Laura y tú folláis así?"

Lo dijo con toda la naturalidad del mundo, como quien pregunta por la hora o por como ha quedado su equipo. Ante tan alarde de frescura, no pude sino responder con sinceridad, y decirle que sí, que de vez en cuando nos acostábamos, aunque solíamos ser más tradicionales que los de la peli. El caso es que yo traté de no seguir con el tema, pero al poco, cuando la chica volvió a mamársela al tío para conseguir que se corriera, Aarón me preguntó si Laura me la chupaba.

Reconozco que me cortó un poco el rollo, pues no sabía hasta que punto era lícito hablar de mis intimidades sexuales con un cuñado imberbe, pero acabé diciéndolo la verdad de nuevo. Sus ojos se abrieron aun más, perdiendo de vista la película para centrarse en mi con curiosidad, como esperando más detalles. Para mi gusto ya había llegado demasiado lejos, pero algo me decía que Aarón no se iba a conformar con esa contestación.

-¿Y que se siente cuando te la chupan? –Preguntó esta vez.

Empecé a pensar que simplemente quería hablar de sexo, y que no tenía un especial interés en saber lo que hacía o no su hermana conmigo. Aquello me dio confianza para decirle que aquello era la hostia, que si te lo hacían bien era mejor que follar. El hombre de la pantalla pareció darme la razón, pues se corrió en la boca de la chica gritando de gusto.

Entonces se mostró preocupado, pues según él, hasta que no tuviera más años no se lo iban a hacer, y se moría de ganas por probarlo. Le entendía perfectamente, pues yo con su edad también me lamentaba por no poder tirarme a ninguna chica de mi edad. No sería hasta tres años después cuando por fin tendría mi primer contacto sexual con una amiga, y un año después perdí la virginidad con Laura. Reconozco que no tuve que esperar demasiado, pero la impaciencia fue muy dura en algunos casos. Le expliqué todo eso, y le solté el rollo de que cuanto más esperas una cosa más la disfrutas cuando llega, aunque creo que no soné muy convincente.

La escena sexual había terminado, por lo que de nuevo tuvimos que hacer una pausa forzada. Seguimos hablando un poco de sexo, de que era la primera vez que se hacía una paja acompañado, de una chica de su clase que estaba como un tren pero que tenía un novio de 23 años, o de un repetidor que presumía de haberse tirado a una nueva cada mes.

De nuevo otra pregunta suya volvió a desconcertarme; esta vez me dijo que si había tenido algo con otro chico. Yo dije que no, pues lo de Raúl fue solo una paja el uno al otro en un momento de calentón, y no pretendía que Laura llegara nunca a enterarse, por si acaso. Creo que notó que le ocultaba algo, pero tampoco insistió más. Aarón me confesó que estaba tan salido que no le importaría hacérselo con otro chico con tal de quitarse un poco las ganas.

Me considero una persona bastante liberal, pero aquello me impactó, sobre todo cuando caí en la cuenta de que quizá se me estaba insinuando. Analizando su actitud de aquel día, parecía como si hubiera estado intentando llegar lo más lejos posible tanteando poco a poco el terreno.

No se si fue que Laura estaba con la regla y llevábamos un par de semanas sin acostarnos o el calentón que tenía encima por culpa de la peli, pero lo cierto es que le seguí el juego. Le dije, medio en broma medio en serio, que yo también estaba tan cachondo como para dejarme hacer por otro tío, siempre y cuando no se enterase nadie. Aquello era casi una proposición indecente, ni siquiera con Raúl había llegado tan lejos. Entonces surgió después de varias copas, pero aquí ambos éramos plenamente conscientes de nuestros actos y estábamos entrando en terreno peligroso.

No respondió, al menos de palabra, pero su mirada lo dijo todo. Él quería y yo quería, así que no había nada que impidiera que siguiéramos adelante. Bueno sí, Laura, claro, pero ella ahora no estaba y no tendría porque llegar a enterarse, por la cuenta que nos traía a los dos. Se levantó y se acercó a mi sofá, supongo que para sentarse a mi lado y esperar órdenes, pero cuando vi su rabo bamboleándose a pocos centímetros de mi cara no pude contenerme y me lo metí en la boca.

Creo que yo lo flipé aún más que él, pero ya no había marcha atrás. El chaval se moría por una mamada, y le daba igual que fuese otro tío quien se la hiciese, así que ya tenía lo que quería, pensé buscando una explicación a mi comportamiento. Fuera como fuera, ya estaba hecho, así que comencé a chupar, tratando de imitar lo que me hacía a mi su hermana. No debía de hacerlo muy mal, pues pronto Aarón comenzó a suspirar y a tirarme levemente del pelo. Yo le agarré del culo, pellizcándole las gruesas nalgas mientras no dejaba de lamer aquí y allá. Me centré un buen rato en los huevos, pues a mi eso me encanta y como Aarón tenía poco vello en el escroto, era algo agradable.

Como tampoco tenía interés en alargar aquello demasiado, comencé a pajearle con la boca, algo que a mi me hace correrme en poco rato. Creo que él es de los míos, pues comenzó a respirar más fuerte, y creo que tuvo que contener algún gemido. Yo soy de los que piensa que una buena mamada ha de terminar con una corrida en la boca, así que decidí sobre la marcha darle ese gusto a mi futuro cuñado. Aceleré un poco mi ritmo, y noté como Aarón comenzaba a tener espasmos, hasta que finalmente se corrió en mi boca. Yo ya había probado mi propio semen alguna vez, pero la sensación fue bastante extraña, aunque menos desagradable de lo que esperaba.

Se limpió un poco con los boxers que se había quitado, y se sentó a mi lado en el sofá, mirando la tele con la vista perdida. Yo no había perdido mi erección ni un solo momento, y comencé a pajearme mientras que Aarón recuperaba las fuerzas. No tardó mucho en quitarme la mano para hacerlo él, para poco después empezar a chupármela. No lo hacía con demasiado arte, pero parecía aprender bastante rápido. Comenzó a hacerme lo que le había hecho yo a él, y la cosa mejoró notablemente. Me abrazaba el capullo con los labios, y subía y bajaba por mi tronco.

Se notaba la falta de experiencia, pues me recordó a las primeras mamadas que me hizo su hermana, pero estaba demasiado excitado como para preocuparme por eso. De vez en cuando paraba para coger aire, pero seguía masturbándome para no perder el ritmo. Se veía que le ponía ganas, y que realmente me la chupaba por gusto, no como Laura que lo hacía casi por obligación. De hecho se estaba empalmando de nuevo, y comenzó a pajearse sin dejar de chupar.

Yo estaba tan caliente que me daba todo igual, y aunque nunca se me había pasado por la cabeza, pensé que quizá estaría bien dejarme follar por el chaval, como premio por la mamada que me estaba haciendo. Le dije que esperara un momento, y subí a la habitación de su hermana a por un condón y un tubito de lubricante con sabor a menta que guardábamos para cuando nos daba por jugar un poco. No tardé mucho en volver, pero noté que Aarón estaba algo preocupado, supongo que pensó que me había arrepentido o algo así.

Aun así, seguía empalmado y había cambiado de canal, a una taquilla gay. Cuando me vio con lo que había traído puso cara de no hacerle demasiada gracia, quizá pensó que iba a ser yo el activo. Cuando vio que le ponía el preservativo cambió de expresión, y me preguntó si estaba seguro. Creo que ni le respondí, directamente me tumbé en el sofá y me puse un poco de crema. Una vez más se notó su inexperiencia, pues fui yo quien tuve que guiarle hasta el agujero, y se notaba que le costaba coger el ritmo de embestidas, pero poco a poco le cogió el truco.

Al principio me dolió un poco, pues aunque yo ya me había desvirgado alguna vez con un par de dedos, la polla de Aarón era de un grosor sensiblemente superior. Era una sensación extraña, pero acompañándolo con la paja que me estaba haciendo mi joven cuñado daba bastante gusto. Encima la cara de placer que ponía y la forma tan agitada de respirar mientras empujaba me excitaban muchísimo, tanto que me corrí incluso antes que él.

Siguió follándome, cada vez más deprisa y teniéndola cada vez más dura. Creo que le hubiera dado igual que hubiera entrado su hermana o su padre por la puerta, él hubiera seguido hasta haberse corrido de todos modos. Le agarré del culo para marcarle el ritmo, y no le solté hasta que no acabó de correrse dentro de mi. Estaba realmente exhausto, y se tumbó a mi lado en el sofá sin ni siquiera quitarse el condón. Le apreté contra mi, y cuando recuperó un poco el aliento, le besé cariñosamente en los labios.

El beso cariñoso tardó poco en convertirse en un beso lascivo, con pelea de lenguas incluida. Para mi sorpresa, Aarón no besaba nada mal, diría que no era la primera vez que se morreaba con alguien. No tardamos en volver a tener las pollas tiesas, y de nuevo decidí tomar la iniciativa. Desde los tiempos en que me pajeaba con mis colegas, había tenido ganas de probar una cosa, y decidí no desaprovechar una ocasión que podía no volver a repetirse.

Le puse tumbado boca arriba, me senté sobre sus piernas y junté su polla con la mía, como comparándolas. La suya era algo más pequeña, pero aun tiene que crecerle algo más, seguro. Bueno, pues agarré las dos y me puse a pajearlas a la vez, como si fueran una sola. A Aarón parecía gustarle, pues al poco ya estaba retorciéndose de placer, y gimiendo como loco. Pese a haberse corrido ya un par de veces antes, fue el primero en terminar, esta vez con apenas dos chorros bastante líquidos que usé para lubricarnos. Yo no tardé mucho más en correrme sobre su tripa y su recién salido vello púbico.

No teníamos tiempo para mucho más, así que nos limpiamos y recogimos un poco la que habíamos montado. Creo que no dijimos ni una palabra, habían pasado demasiadas cosas en poco tiempo como para poder asumirlas. A mi al menos comenzó a remorderme la conciencia por haber traicionado a Laura con su propio hermano, que encima era poco más que un niño. Él más o menos me había buscado, pero debería haber sido yo quien cortara todo aquello. Pero claro, en el fondo yo también había querido que pasara...

Fuera como fuera, decidí no esperar a Laura e irme a casa, no tenía valor para mirarla a la cara después de lo que había pasado. Aarón debió de notar mi preocupación, pues vino hacía mi cuando me dirigía a la puerta y me abrazó con todas sus fuerzas. Ahí fue cuando me derrumbé, y me di cuenta de que era demasiado tarde para dar marcha atrás. Quería a Laura, pero estaba comenzando a enamorarme de Aarón, con todo lo que eso conllevaba. Algo me decía que ninguno de los dos iba a conformarse con lo de aquella tarde...



webcam porno

All logos and trademarks in this site are property of their respective owner.
The comments are property of their posters, all the rest Copyright 2004-07 by me.
Todos los derechos reservados - MaciZORRAS.CoM Copyright 2004-07. Porno Gratis