Porno Galerias Gratis Foro Contactos Gratis Videos Porno Fotos Porno Juegos Relatos Eroticos Porno Gratis SexShop Webcam Porno
   






Edad &

Crea tu perfil y conoce gente cerca de ti

ZONA PRIVADA DE MACIZORRAS




 

Webcam Porno


2010-03-16 04:25:52
Cuando ese mundo perfecto es solo un espejismo, y la verdad sale a la luz.

Estaba desesperada, tenía la sensación de que todo mi mundo, que había sido tan perfecto en el pasado, se estaba desmoronando en aquel momento. Primero la muerte de Mónica, y después mi relación con Jorge se estaba enfriado, porque pasaba más tiempo con Diego, que conmigo. Era muy poco propio de él no cogerme el teléfono, y sabía que era debido a la mala influencia que ejercía su amigo. Aquel día lo llamé varias veces y no me respondió, estaba preocupada y a la vez rabiosa, por lo que me pasé casi toda la noche llorando.

Al día siguiente apareció como si nada, con aspecto de no haber dormido demasiado, Jorge sabía perfectamente que no soportaba que saliese de fiesta sin mí, así que no pude más y exploté, empezamos a discutir sobre lo mismo de siempre. Mi novio no paraba de defender a Diego, y estaba muy indignada por su reacción, se suponía que si yo era su pareja debería estar de mi parte. Entonces decidí que si no quería romper su amistad con el por las buenas, tendría que provocarlo yo por las malas.

-¡Diego no es de fiar! –le expliqué.

-¡No digas tonterías!

-Hablo en serio, hay cosas que tú no sabes…, entonces no quise contártelo por miedo a que reaccionases mal…

-¿De qué estás hablando? –preguntó el visiblemente irritado.

-Una semana antes del accidente quiso tontear conmigo, empezó a hablarme mal de ti e incluso intentó besarme, yo por supuesto le corté por lo sano, luego se lo conté todo a Mónica… ¿por qué crees que estaban tan enfadados el día del accidente? Ella le llamó la atención por lo ocurrido y había pensando en dejarlo, por eso el estaba tan nervioso… y luego ocurrió esa horrible desgracia, y ya no encontré el momento adecuado para decírtelo… por eso estoy tan molesta con el…

-¡No puedo creerlo…! –exclamó indignado y hecho polvo, por lo que acababa de oír, me dio pena tener que mentirle de esa forma, y más aun involucrar a Mónica en todo aquello, pero, no tenía otro remedio, debía salvar mi relación como fuese.

-¡Por favor, Jorge, tienes que creerme, no es una buena persona…! –sollocé abrazándolo, el correspondió a mi abrazo, pero, permaneció callado y pensativo.

Aquel día no fue a verlo, estuvo toda la tarde conmigo, y luego se quedó a dormir en mi casa. Su móvil sonó un par de veces, pero, no respondió. No me dijo nada, pero, yo sabía perfectamente quién era el que lo estaba llamando. Por primera vez, tuve esperanzas de que las cosas por fin pudieran volver a la normalidad entre nosotros. ¡Que equivocada estaba…!

  • JORGE

    Lo que me contó Lorena fue un jarro de agua fría para mí, yo confiaba en ella, pero, realmente me costaba creer que Diego fuese capaz de hacerme algo así. En los últimos meses había pasado mucho tiempo con él y lo conocía muy bien, por eso había algo que no me cuadraba. Y por otra parte, no podía dejar de pensar en la noche anterior, y en todo lo que pasó.

    -¡No me importa lo que diga Lorena, no pienso distanciarme de ti…! -le había dicho yo con total sinceridad, ahora ya no estaba tan seguro de poder mantener mi promesa.

    Recuerdo que él se volvió muy serio con los ojos puestos en un punto fijo del dormitorio, y parecía muy nervioso.

    -¡Siempre dices cosas así cuando estás borracho…! -me recriminó esquivándome la mirada.

    -¡Las digo cuando las siento…! -objeté mientras me acercaba un poco más a él.

    -Deberíamos irnos a dormir -repuso dando un paso hacia atrás.

    -¡Parece que estés huyendo de mi…! –exclamé al tiempo que seguíamos con aquella peculiar persecución, yo avanzaba y él retrocedía hasta que se topó con la pared y ya no pudo seguir escabulléndose.

    -¿Por qué haría eso? -preguntó muy tenso.

    -¡No sé, igual es que me tienes miedo o algo…! -contesté a la vez que colocaba los dos brazos contra la pared y lo dejaba atrapado entre esta y mi cuerpo.

    -¡No seas ridículo…! -exclamó estremeciéndose e intentando librarse de mí con el brazo sano, pero, yo no se lo permití, en lugar de eso me pegué aun más a él y nuestras caras quedaron a escasos centímetros la una de la otra. Entonces noté su erección, le sonreí y él se puso rojo -¡Déjame ya, Jorge! -suplicó.

    -Perdona -acerté a decir, pero, no me separé de él, en lugar de eso le agarré la cara con las dos manos y lo besé, Diego me correspondió con timidez, pero seguía muy tenso, así que me aparté de él y lo dejé tomar una posición de distancia prudencial en la que se sintió visiblemente más cómodo.

    -Es tarde -dijo queriendo fingir que no había pasado nada- lo mejor es que nos vayamos a dormir ya…

    -Diego perdóname -supliqué arrepentido al verlo tan afectado.

    -¡Esto ya lo hemos hablado…! -me recriminó señalándome la puerta para que me fuese a pasar la noche a la sala de estar, yo bajé la cabeza y obedecí.

    Tumbado en el incomodo sofá del salón no pude dejar de recriminarme a mí mismo por ser tan estúpido, ciertamente el alcohol anuló por completo mi sentido común, y sin quererlo había vuelto a hacerle daño, me esperaba una larga noche de insomnio, remordimientos y fantasmas del pasado que regresaban para torturarme.

  • DIEGO

    Alguien aporreó mi puerta con furia, sabía perfectamente de quien se trataba, y por eso dudé unos instantes antes de abrir. Cuando finalmente me decidí, me encontré frente a frente con Jorge, que parecía muy enfadado.

    -¿Qué ha pasado con la cerradura? -preguntó pasando por mi lado como una exhalación.

    -Llamé a un cerrajero y la cambió… -respondí sin darle demasiada importancia.

    -¡Eso no era necesario! -exclamó indignado.

    -Yo creo que si.

    -¡Diego, lo de ayer fue una total estupidez por mi parte, pero, tienes que entenderme, no pretendía que te sintieses amenazado…!

    -¡Pues conseguiste más bien el efecto contrario! -repuse yo

    -Lo sé, pero, no quería hacerte daño, de verdad, fue el alcohol que me hizo perder los papeles…

    -¡Si, la bebida siempre ha tenido ese efecto en ti…! -exclamé con ironía- ¡Debí tenerlo presente…!

    -Vale, me lo merezco -reconoció apenado- soy gilipollas, perdóname, por favor…

    -Tú y yo siempre estamos igual, creí que después de lo del accidente habrías cambiado, pero, ya veo que me equivoqué…

    -Escucha Diego, he venido a preguntarte algo y quiero que seas sincero conmigo. Ayer Lorena me contó algo, y necesito saber si es verdad…

    -¿Qué le pasa ahora a la infeliz de tu novia?

    -Me dijo que habías intentado ligar con ella, y por eso tú y Mónica estabais enfadados -me quedé mirándolo un instante con incredulidad, pensando que mis oídos me estaban jugando una mala pasada, y luego no pude aguantar más y me eché a reír a carcajadas.

    -¡Eso es ridículo! -exclamé- ¡Y no entiendo como precisamente tú te has podido creer semejante estupidez…!

    -¡Entonces se lo ha inventado…!

    -¡Claro que se lo ha inventado! Mónica estaba furiosa conmigo, porque le confesé la verdad… y le dije que quería romper con ella…

    -¿Que le contaste? –preguntó, de repente se había quedado blanco.

    -¡Todo!

    Ninguno de los dos dijo nada, nos quedamos mirando en silencio, mi mente voló casi un año atrás, cuando empezó "todo" entre nosotros. Yo sabía que Jorge engañaba a Lorena con hombres, desde el principio de su relación, no estoy seguro de que alguna vez la haya querido, pero, la verdad es que lo dudo mucho. Creo que siempre la ha utilizado para mantener las apariencias y conseguir beneficios económicos, ella le pagó parte de los estudios, y cuando terminó la carrera, el padre de Lorena lo enchufó en su empresa.

    Sin embargo, yo si que quería a mi novia, la amaba de verdad. Pero, eso no fue suficiente, Jorge irrumpió en mi vida sin permiso, y la cambió para siempre. Cuando me quise dar cuenta, ya había echado a perder mi relación con Mónica…

  • JORGE

    "Todo" me repetí mentalmente, un escalofrío recorrió mi espina dorsal, me pregunté si a Mónica le habría dado tiempo a decírselo a Lorena antes de morir, pero, no, eso era imposible, de saberlo me habría matado a sangre fría sin miramientos, y ahora no estaría dedicándose a inventar historias absurdas.

    Diego siempre me había atraído, incluso cuando me caía mal, además que fuese el novio de la mejor amiga de mi pareja, lo hacía inalcanzable, todo un reto para mí. Como forzosamente tuvimos que pasar muchas horas juntos, no nos quedó otro remedio que hacernos amigos, con los años y el roce se convirtió en una amistad sincera. Pero, yo estaba cada vez más obsesionado con él.

    Entonces, una noche sucedió lo que tanto tiempo había estado esperando, el día de mi cumpleaños los cuatro salimos a celebrarlo. Después llevamos a las chicas a sus casas, y continuamos la fiesta los dos solos hasta altas horas de la madrugada.

    -¡Uff, estoy muy mareado, hacía bastante tiempo que no bebía tanto…! -exclamó Diego apoyándose contra la pared del salón para no perder el equilibrio- el sofá es muy incomodo, pero, tengo una cama grande, puedes dormir conmigo si quieres.

    -¡Pensé que nunca me lo pedirías! -dije yo entre risas.

    -¡No te hagas ilusiones! –bromeó.

    -¿Por qué no? -pregunté fingiendo decepción, pero, no me iba a dar por vencido tan fácilmente. Yo también había bebido bastante, pero, toleraba mucho mejor el alcohol que él, y aun conservaba las ideas muy claras, por eso me aproveché de las circunstancias- ¡Pues a mí no me importaría…! -reconocí y de repente la sonrisa se borró de su cara y me miró tratando de decidir si hablaba en serio o estaba tomándole el pelo.

    -¡Eh, no te emociones, tu puedes hacer lo que quieras, pero, a mi ese rollo no me va…!

    -¿Qué rollo? -pregunté haciéndome el inocente mientras lo arrinconaba contra la pared.

    -¡Tengo novia y no soy marica…! -respondió, pero, no hizo ningún ademán de apartarse, y me pegué más a él -¿Qué haces?

    -Intento besarte.

    -¿Siempre tienes que ser tan directo? -señaló nervioso.

    -¡No me gusta perder el tiempo cuando quiero algo! -no supo que contestar, estaba tenso, pero, no parecía asustado y mucho menos incomodo. No oponía resistencia, y esa fue la única señal que necesité para seguir adelante. Rodee su cintura con los brazos y lo atraje hacia mí, frotándome contra su cuerpo hasta que le arranqué un suspiro. Nos miramos fijamente a los ojos y lo besé, tardó unos segundos en reaccionar, pero, finalmente también me correspondió.

    -¡Esto es de locos…! -acertó a decir, mientras yo abría su bragueta- ¿Qué estamos haciendo?

    -¡Ahora mismo, estamos a punto de irnos a la cama! -declaré mientras lo guiaba hasta el dormitorio y continuaba desvistiéndolo. Para cuando se quiso dar cuenta lo tenía tumbado en la cama medio desnudo. Me quité la ropa a toda prisa, y me puse encima de él.

    -¡Jorge! –exclamó revolviéndose intranquilo.

    - ¡No te preocupes! -murmuré antes de volver a besarlo- ¡Voy a hacerte disfrutar!

    Le besé, lamí y mordisqueé el cuello, las orejas y el torso, luego descendí hasta la entrepierna y empecé a chupársela sin miramientos, no quería darle oportunidad a que se arrepintiera, el gemía, jadeaba y se retorcía de placer con cada una de mis caricias.

    Cuando noté que había roto del todo sus resistencias, decidí ir un poco más allá y comencé a lamer su ano, luego le introduje un dedo, Diego gritó de dolor, pero yo hice caso omiso y continué moviéndolo dentro de él hasta que por fin se relajó. Luego metí otro más, mi amigo volvió a quejarse y yo a ignorarle, repetí la operación hasta que noté que mis dedos entraban y salían con relativa facilidad.

    Llevaba demasiado tiempo fantaseando con él, estaba muy excitado y ya no quería esperar más, necesitaba follármelo ya. Volví a ponerme encima y subí sus piernas a mis hombros, luego empujé, Diego soltó un alarido y se revolvió de dolor.

    -¡Sácamela, me duele…! -suplicó, pero, no lo hice, simplemente me quedé unos segundos quieto, y luego empecé a moverme de nuevo, aunque muy despacio.

    -¡Tranquilo! -susurré antes de volver a besarlo para que se calmara- Voy a hacerlo con cuidado…

    -¡Eres un cabrón! -me recriminó- ¡Esto es una violación en toda regla! Lo sabes ¿verdad?

    -¿Vas a denunciarme? -pregunté sarcásticamente, mientras volvía a metérsela hasta el fondo, esta vez con más fuerza.

    -¡Debería hacerlo! -gimió aferrándose a mi espalda.

    -¡Quizá si no te gustase tanto…! -alegué antes de volver a devorarle la boca y de empezar a moverme más rápidamente.

  • DIEGO

    A la mañana siguiente, me desperté con una resaca horrible y un hombre desnudo en mi cama, me costó unos minutos asumir lo que había pasado la noche anterior fue real, y no producto de una imaginación ebria y calenturienta. Repasé todo lo ocurrido, pero, cuanto más lo pensaba, más me costaba creerlo. Eran muchos los interrogantes y dudas que se abrían paso en mi cabeza, y tardé varios meses en poder aclararlos todos.

    -¡Buenos días! -exclamó Jorge pasando un brazo por mi cintura- ¿Cómo estás?

    -¿Qué como estoy? -pregunté indignado- ¿A ti que te parece?

    -A simple vista diría que enfadado.

    -¡Eres un cabrón!

    -¡Lo sé, me lo dijiste ayer, y también que te estaba violando, al mismo tiempo que me abrazabas y jadeabas en mi oído…! -replicó con ironía.

    -¡Te aprovechaste de que estaba completamente borracho…!

    -Solo tienes que preguntarte una cosa ¿has disfrutado?, estoy seguro de que si, ¿entonces cual es el problema?

    -¿Y qué pasa con las chicas? ¡Yo nunca le había sido infiel a Mónica antes!

    -¡Ellas no tienen por qué saberlo, ya sabes, ojos que no ven…!

    -¿Así de fácil?

    -Tal como lo veo yo es muy simple, si nuestras novias no se enteran de nada, continuarán en su mundo perfecto y serán felices, mientras tú y yo podemos seguir pasándolo bien…

    -¡Lo de anoche no va a volver a repetirse…! -respondí indignado- ¡Fue un terrible error…!

    -¿Esto es un error? -susurró situándose encima de mí y volviendo a besarme, yo no pude resistirme y correspondí con pasión- ¡Me parece que tu cuerpo no opina lo mismo!

    No sé cómo, pero, el desgraciado tenía la habilidad de anular mi voluntad a su antojo, así fueron pasando las semanas, y luego los meses. Nos veíamos a escondidas de nuestras novias, y dormíamos juntos casi todas las noches. Incluso terminé dándole la llave de mi casa. Me pasaba todo el día pensando él y soñando con tenerlo de nuevo en mi cama, mientras mi relación con Mónica comenzó a deteriorarse sin remedio…

  • JORGE

    -Así que se lo contaste… -musité tragando saliva- ¿Y cómo se lo tomó?

    -¿Cómo se lo tomó? -repitió el con ironía- ¡Pues la dejé destrozada, le rompí el corazón…! ¡Lloró, me insultó, y tuvo un ataque de histeria, para finalmente terminar suplicándome que no la abandonara…!

    -¡Lo lamento de verdad…!

    -¿Lo lamentas? -gritó con furia- ¡Yo la quería! ¡Estaba enamorado de verdad! no como tú que siempre has utilizado a Lorena para tus intereses egoístas… Y entonces te atravesaste en mi vida, con esa enfermiza habilidad que tienes para hacer conmigo lo que te da la gana… estropee mi relación con una mujer increíble por enamorarme de ti, un marica reprimido, que solo piensa en sí mismo y que no está dispuesto a dejar a su novia… ¡Nos has jodido la vida a todos, pero, tú has tenido mucha suerte…!

    -¿Cómo? -pregunté confuso.

    -La noche del accidente Mónica me dijo que hablaría con Lorena, yo le pedí que no lo hiciese, pero, estaba dispuesta a desenmascararte. Sin embargo, nunca llegó hacerlo, ella murió antes y tú salvaste el culo…

    -Espera un momento… -interrumpí presa del pánico ante la idea que acaba de surgir en mi cabeza, no podía ser, tenía que estar equivocado- tu no provocaste el accidente a propósito ¿o si?

    Me miró un instante en silencio, luego me dio la espalda, yo fui a su encuentro impaciente, con los nervios completamente crispados, lo sujeté por los hombros y lo zarandee.

    -¡Diego! -exclamé mirando a unos ojos que ahora parecían vacios, carentes de vida, casi inhumanos.

    -Ya no me quedaba nada que perder -respondió por fin.

    -¿¡No perdiste el control del coche, tu lo estampaste contra el muro…!? -afirmé aterrorizado- ¡No puedo creerlo! ¡Por favor, Diego, dime que no es verdad…!

    -No puedo, es cierto, eso fue lo que pasó…

    -Pero, ¿Por qué?

    -Para que pudieses seguir mintiendo a todo el mundo, viviendo a costa de tu novia y sus padres, engañándola con otros hombres…, porque me enamoré de ti y todo lo demás dejó de importarme, y porque tres son multitud…

    -¡No! -sollocé abrazándolo- ¡No, por favor!

    -¡Yo no quería que Mónica muriera… era yo el que quería suicidarse, pero, ni siquiera eso fui capaz de hacerlo bien…, a mi no me pasó nada y sin embargo ella…!

    -¡Dios, sé que te hice mucho daño! -reconocí- ¡Por eso estoy intentando arreglarlo ahora…, el día que entré en tu habitación y te vi con esas pastillas me volví loco, no pude soportar la idea de perderte… te quiero demasiado, probablemente seas la única persona que he amado de verdad en toda mi vida…!

    -¡Lo siento, ya no me creo nada…!

    -¡Pero es la verdad! -afirmé desesperado- ¡Eres lo único que me importa…!

    -¡Mira a donde nos han llevado todas esas mentiras, les hemos destrozado la vida a personas que no se lo merecían…! ¡Hay demasiada mierda sobre nuestra relación!

    -¡Aun podemos solucionarlo…!

    -Ya no, es demasiado tarde…

  • DIEGO
  • -¡No puedo seguir así! -le dije unos días antes del accidente -¡Tenemos que contárselo, hay que terminar con esta farsa de una vez por todas…!

    -¡No! -me respondió tajante.

    -¿Pero no te das cuenta que estamos viviendo en una mentira? -pregunté indignado.

    -Diego, te quiero, en serio ¿Pero qué sugieres que hagamos?, decirles la verdad ¿Y luego qué?

    -Pues mantener una relación normal, sin tener que escondernos para estar juntos.

    -Nosotros no somos normales -respondió- somos dos tíos que se dan por culo ¿Crees la gente lo entenderá? ¿Cómo piensas que se lo van a tomar nuestras familias?

    No pude contener las lágrimas, estaba indignado por lo que acababa de escuchar, intentó besarme, pero, por primera vez no se lo permití. Lo empujé, Jorge perdió el equilibrio y cayó al suelo.

    -¡Quiero que te marches de mi casa! -grité- ¡Ya estoy harto de mentir y engañar a todo el mundo! ¡No volveré a acostarme contigo mientras estés con Lorena! ¡Lo nuestro se ha terminado! ¿No me has oído? ¡He dicho que te largues! -el me miró con tristeza, y luego obedeció.

    Estaba desesperado, ya no podía más y me sentía completamente solo. Sabía que nunca podría volver a amar a Mónica, porque Jorge se había metido en medio de nuestra relación ejerciendo su corrosiva influencia sobre mí, tampoco podía tenerlo a él, puesto que este era incapaz de admitir lo que era.

    Necesitaba limpiar mi conciencia y sincerarme con mi novia, pero, cuando comprobé todo el daño que le había ocasionado solo quise morir. No tuve suerte, fue ella quien falleció en mi lugar y me hundí en una profunda depresión, nunca hubiese imaginado que sería precisamente el propio Jorge quien me ayudaría a salir a flote después del accidente.

    -¡No es demasiado tarde! -exclamó- ¡Nosotros nos queremos!

    - ¡Ya estoy cansado de todo esto, harto de engañar a los demás y a mí mismo…!

    -¡No tenemos que seguir mintiendo… diremos la verdad, podemos empezar una nueva vida juntos, solos tú y yo! - dijo tratándome de abrazarme- Sé que han pasado demasiadas cosas, entiendo que ahora mismo no me creas, pero, estoy dispuesto a volver a ganarme tu confianza…, te compensaré por todas las cosas que he hecho mal en el pasado…

    No pude más y me rendí, correspondí a su abrazo y luego nos besamos con pasión. Ese cabrón siempre había tenido la retorcida habilidad de anular mi sentido común y derrumbar mis defensas, pero, lo amaba tanto que me dolía, y sabía que no podía vivir sin él.

    FIN

    Autor: DaVinci21


    RECIBELOS EN TU MAIL

    Recibe nuevos relatos
    en tu email cada dia:


    All logos and trademarks in this site are property of their respective owner. - Condiciones de uso y Aviso Legal
    The comments are property of their posters, all the rest Copyright 2004-07 by me.
    Todos los derechos reservados - MaciZORRAS.CoM Copyright 2004-10. Porno Gratis