2009-12-09 02:41:35
Dejé de vivir en mi piso de Santa Bárbara cuando me separé de Agustín y me compré la casa más grande y más lujosa que encontré en Puerta Verde, una urbanización de lujo muy tranquila que me permitiría aislarme cuando lo necesitara… y lo necesitaba. Mi única compañía sería Blacky, mi inseparable amigo juguetón con el que hablaba cuando estábamos solos. Es posible que nadie me crea, pero sé que me entendía perfectamente mientras me oía royendo un hueso.
2009-12-09 02:39:55
Estas ideas entraron en mi cabeza entre copa y copa. Estaba en uno de esos bares de hombres solos a los que acostumbro a asistir. En la barra unos conversaban amigablemente con el tío que tenían más cerca y otros no hablaban, pero miraban y con su mirada intentaban atraer la atención de alguien lejos, en el otro lado de la barra. Incluso había alguno que como un ventilador movía su cabeza de un lado para otro buscando algo.
2009-12-04 00:11:19
Descorrí la cortina para que pasara un poco de aire fresco y para que el nuevo vecino, en uso de sus prismáticos pudiera observarme con mayor detenimiento mientras me desnudara.
2009-12-04 00:10:10
Milton se despertó lentamente. Movió su brazo para abrazar a su amante nocturno pero el camastro estaba vacío. Por un momento se preguntó si todo habría sido un sueño. Enfrente de él, preparándose para ir a clase, Sandro, su compañero de habitación, otro estudiante del Clan Arco Iris algo entrado en kilos –se decía que su supervelocidad le permitía llegar el primero a la cantina-, le miraba con expresión divertida.
2009-12-04 00:08:46
Milton hizo esfuerzos para que la enorme pila de libros en precario equilibrio que transportaba a su habitación no cayeran. No era cuestión de peso para él sino de equilibrio. Desde pequeño, cuantas más cosas aprendía, cuánto más se desarrollaba su cerebro, más crecía su musculatura. Y con un coeficiente de más de 200, la situación era preocupante para el rubio estudiante. Por eso había ingresado en la Escuela para Jóvenes Talentos y dentro de ella, en el Clan Arco Iris, aunque Milton nunca terminaba de integrarse del todo.
2009-12-04 00:07:23
La Escuela de Jóvenes Talentos. Un lugar misterioso. Unos dicen que no es sino una elitista universidad más, en la que formar a los futuros científicos, profesionales y dirigentes del mañana, mientras que otros cuchichean que tras sus muros ocurren extraños sucesos para los que no existen explicaciones científicas. La mayoría no se atreven a pronunciar la palabra que les señalaría como locos… Magia.
2009-12-04 00:05:50
¿Qué es la dignidad? Esto es lo que me pregunté hace mucho tiempo, me lo sigo preguntando y seguramente, me lo seguiré preguntando. Miro impaciente en el diccionario. Busco la d, luego la i, y en cuanto veo la g la encuentro. Dignidad: La dignidad se basa en el reconocimiento de la persona de ser merecedora de respeto. Según esta definición de tal palabra, está claro que mi dignidad es nula. ¿Pero a quien le importa? Tengo una vida normal, estudios, novio. Menos mal que todo es relativo. Tengo dignidad para mis padres, para mis profesores, y para mi novio. Pero en cambio, no para Juan, ni Manuel, ni Víctor ni Ángel. Viva la relatividad. Si no llega a ser por ella, ya estaría perdido.
2009-11-26 01:05:35
En el edificio donde vivo llamo la atención. No hay otro universitario que viva solo ahí. Hay abuelos, matrimonios jóvenes, parejas que conviven, amigas que comparten apartamentos, y familias enteras. Pero soy el único pibe soltero que tiene todo un apartamento para el. Nos conocemos todos, porque son pocos apartamentos. Del piso 1 al 15 son dos apartamentos por piso, del 16 al 21, es sólo uno. Así que somos 36 departamentos en un solo edificio.
2009-11-26 01:03:23
Era un día de verano en el que mi casa estaba desierta. Él único signo de vida era yo, que esperaba ansioso a la llegada de mis compañeros.
2009-11-26 01:02:04
Estaba muy nervioso, sentía cosas que no me había podido imaginar nunca. Tenía aquel trozo de carne dura metido hasta lo más profundo de mis entrañas, el corazón me palpitaba con tal intensidad que me asustaba, ya no sentía tanto dolor como al principio, pero no me podía acostumbrar a esta sensación de estar poseído. Estaba muy nervioso, de verdad que nunca me había imaginado haber llegado a esta situación.