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2007-04-17 01:53:03
Después de que la bomba metaficción estallara... Y se creara una vía de comunicación entre realidades, esta vía recibió el nombre de The Monarchy... Aunque mas que un camino de baldosas amarillas, The Monarchy es un complejo flotante echo de miles de ideas irracionales... Pura literatura móvil...

Después de que la bomba metaficción estallara... Y se creara una vía de comunicación entre realidades, esta vía recibió el nombre de The Monarchy... Aunque mas que un camino de baldosas amarillas, The Monarchy es un complejo flotante echo de miles de ideas irracionales... Pura literatura móvil...

En algún rincón del inmenso lugar...

-Hola

-Hola, wapo

-Hola, preciosa ¿Qué tal?

-Bien, bien... aunque hoy estoy como si me pasara un camión encima!

-¿Mucho bebercio?

-¡Que va! ... toy malita

-¿Si? ¿Qué cogiste?

-Algo de la garganta, y me ha empezado a doler un oído... Creo que es algo mas fuerte que un catarrillo

-pobre, Lisabeth... Un corderito tan lindo, y sin poder catarlo

Búster rodea con sus brazos a la duende...

-Si no quieres agarrarla, también, no te lo recomiendo

-Me refería a mi... Una sopita de ganso no te vendría mal

-Ganso madrileño... ¡Ñam!

-Si quieres te dejo que lo pruebes

-No estaría mal... Aunque, mejor otro día, cielo, hoy no puedo con mi alma

-Ok

Sus cuerpos... sus labios... se acercan... Ya casi hablan en susurrros...

-La verdad es que te extrañaba, Búster, sabes hacerme reír

-Tu me inspiras

-Niño, que tu tienes una imaginación desbordante, no me necesitas para eso

-Créeme que si

-Si es que eres un lindo al final

-Ya sabes que si

-Si

-Anda descansa y ponte buena

-Si buena lo estoy siempre

-Mmmmmm

-Dame un par de días para ponerme en forma

Lisabeth besa los labios del Escudero, y se deshace de su abrazo... Para evaporarse entre los muros de la habitación que se forma, a su alrededor, mientras hablaban...

Búster sentía que conocía Lisabeth desde hacía años... Pero había una extraña sensación... Le ocurría con todos los tripulantes de aquel complejo flotante... Mas que nada con el Caballero del Caos, a quien servia como leal compañero...

Prefirió olvidarse de aquellas conjeturas, y se dispuso a transportarse a sus dependencias...

2

El Caballero del Caos ha sido consciente de su naturaleza desde que decidió tomar parte en aquella rebelión... El Caballero del Caos no existe, es decir, no dentro de lo que racionalmente se considera por existir. El Caballero es un concepto: El Caos; modelado de tal forma que tuviera forma antropomorfica.

El Ciberchaman, el poderoso brujo tribal adaptado a los tiempos, y Neblina, la niña vampiro sin rostro, conocen su origen, Sara permanece al margen, existe algo dentro del origen del Caballero que ella debe ignorar por su propio bienestar...

Todo empezó cuando aquella niña llego a Nova 1, por entonces los rebeldes se encontraban en minoría... No fue la niña, la hija del Heraldo y la hacedora de tormentas, quien lo cambio todo, fue aquello que trajo con ella... El único pedazo que se conservaba de la Zona...

A partir de ese momento se empezó a tejer el plan, también fue por entonces que apareció El Caballero...

... Y de aquel pedazo del paraíso, se forjo la bomba metaficción...

Una mujer, Ann, a la que, pese a su eterna juventud, las vivencias sufridas han marcado, danza entre el fuego...

-Es hora de deshacer lo hecho por el tirano... Hoy, viajaremos a cuando empezó todo... Y evitaremos que ocurra una vez mas...

Aquella noche se forjo la bomba, aquella noche, usando un conjuro, que solo Ann sabía que la costaría la vida, se envió a los 4 rebeldes al pasado...

Allí, se coloco la bomba...

Unidos alrededor de un circulo, en el mismo lugar donde años después iniciarían aquella misión, los 4 rebeldes vieron el hongo expandirse... Tragarlos... Y tomar forma... The Monarchy había nacido...

La Casa Gris noto aquello, y supo que un gran rival había nacido...

La guerra había comenzado...

Hubo una sorpresa... Al principio creyeron que tan solo eran restos, residuos de la explosión... Pero el Ciberchaman enseguida noto que había algo raro en aquellos residuos... Algo familiar...

Lo recogieron, lo mantuvieron en una cápsula, hasta que toma la forma que habría de tener aquella leyenda...

... Ante ellos estaba el Heraldo... ¿Cómo había llegado así hasta ellos? Aquello era un misterio que les costaría descifrar, pues aquel ser no recordaba ser quien era...

Así que le dieron un nuevo nombre, El Escudero, y le pusieron al servicio del Caballero... Esto no fue casualidad, El Ciberchaman y Neblina sabían lo que hacían... Sara tan solo estaba contenta de tener a su padre junto a ella... Aunque nunca debería descubrírselo, todos esperaban que recordara... Sara mas que ninguno, aunque nunca podría recordar a una hija que aun no habría tenido...

The Monarchy al principio era la morada de aquellos 5 guerreros... Pero pronto vendrían mas...

Seth

1

Un día (la madrastra) no tenía qué guisar, y mandó a Periquitica a que fuera al bosque. Mientras cogió a Periquitico, lo metió en el Puchero y lo guisó.

Se pusieron a comer, y el padre preguntó por Periquitico, y la madrastra le dijo que no sabía, que esa mañana no lo había visto. Pero Periquitica al destapar el Puchero vio que era su hermano.

Todos comieron, excepto Periquita.

En cuanto pudo salió a la calle. Pasó una anciana y le dijo:

-¿Qué te pasa hija mía?

-Pues que a mi hermano lo ha guisado mi madre en un puchero, y no quiero comer.

La anciana miraba a la niña, es un bombón. pellizco sus mejillas, y se relamió

-Pues tu me servirás para comer a mi

Se llevo a la niña, en volándas (haciendo gala de una fuerza sobrenatural), a su casa. Allí la desnudo y, cerciorándose de lo tierna de la pieza, la introdujo en el horno (pese a la oposición de la niña) ....

-Menuda mierda de historia

Salto aquel día Pedro.

La maestra le miro severa, aunque no se atrevió a regañarle, los cuentos estaban prohibidos por el gobierno... Se jugaba un duro castigo por lo que acababa de hacer...

-Mi papa dice que leer solo te trae problemas

Añadió un niña rubia que se encontraba en la fila delante de Pedro...

La maestra se puso blanca... ¿Cómo pudo ocurrírsela hacer aquello? Ahora esos niños hablarían, y ella tendría un grave problema...

-El mío quemo todos los libros que había en casa

Debía actuar rápido... O estaría muerta...

Un crujido en las ventanas la anuncio que ya era tarde...

La mirada de los niños se torno fría cuando, la maestra, se giro hacía ellos...

Un fogonazo... Estoy muerta... Fue lo que escucho dentro de su cabeza la maestra...

No

¿Qué había sido aquello? ¿Una voz? Pero no era la suya, y a la vez se aprecia...

Aun hay una oportunidad de salvación.

-Dime cual

Salió de aquellos labios suyos que ya no estaban...

Entrégate

¿Entregarse? Claro... Era La muerte... Simplemente la invitaba a entregarse a ella, a aceptar su desaparición... Su ejecución tras el delito cometido...

Entrégate

La maestra pensó el acto de rendirse, lo visualizo en su mente, ya que su cuerpo ya no existía para mostrarse rendido / entregado...

-Me entrego

Entonces ocurrió... Un resplandor dorado...

La chica cierra el libro, el puerto, un cigarro y el cielo reflejándose en sus gafas. Busca entre sus ropa, busca un mechero. Alguien llega y le ofrece el suyo, se enciende el cigarrillo mientras el recién llegado, que pide permiso para fotografiarla, coge el libro y comienza a leer...

... Ella sonríe, él la acaricia, se levanta y le agarra de la mano para llevarle mas allá...

... Hacía un resplandor dorado...

Y cuando este se apaga, solo queda un joven cubierto con una armadura dorada como sus cabellos... Sus fríos ojos azules, robados a los niños, son el testimonio de la traición de los alumnos a la maestra... Incluso los huesos de Pedro (Periquito) adornan la dorada armadura, así como el corazón, trasmutado en un rubí rojo) de la niña rubia lo hace con una de las hombreras... Del tercero en hablar, no toma nada... ¿Por qué? Solo aquel dorado ser sabía el porque... Y jamás lo desvelara...

2

Era se una vez 2 hermanos que vendiendo fruta, de casa en casa, vivían, quiso la mala suerte que un día a la puerta de aquella mujer misteriosa vinieran a tocar.

A la casa les invito a pasar, mientras con la vista se los comía ya, la chica de labios carnosos y bella como la mas, el chico agraciado y bien proporcionado, serian para cenar.

Mientras los entretenía, retrasando su marchar, una hoya con agua puso a hervir. Mirábala y pensaba en el guisado que con ellos se iba a cocinar.

El hambre la vencía, al chico llama ya, su pene como aperitivo tomo. Luego en la olla lo hizo flotar.

Luego a la chica hizo, a la cocina, venir, sus delicias corporales pellizco mientras su cuerpo desnudaba. Tal belleza quiso disfrutar antes de al agua echarla, saciada la mujer un guisado se preparaba ya."

Eso era lo que cantaba aquel juglar, mientras la gente le rodeaba dispuesto a escuchar sus historias...

Pese a ser muy oscuras, a la gente les atrae...

... Algunos le regalan a sus hijos e hijas, hace algunos años acabo con una plaga de ratas, es su forma de agradecérselo...

Seth ha conocido muchas vidas, una vez fue aquel juglar...

La ciudad ha cambiado... Y no le gusta el como... La imaginación y la poesía han desaparecido...

La chica cierra el libro, el puerto, un cigarro y el cielo reflejándose en sus gafas. Busca entre sus ropa, busca un mechero. Alguien llega y le ofrece el suyo, se enciende el cigarrillo mientras el recién llegado, que pide permiso para fotografiarla, coge el libro y comienza a leer...

Seth, se eleva... El fulgor dorado le rodea... Se marcha...

... Algo lo detiene... Un grito...

En cualquier otro momento lo ignorarÍa... Los mortales ya no le importan... Pero detrás de ese grito hay algo...

Seth solo tiene que cerrar los ojos... Y el tempo se pléga ante él... Se reconfigura, y ya esta en el lugar de donde vino el grito...

Esta agotado... Nova 1 esta contaminada por los controles de la Casa Gris... Apenas puede dar dos pasos...

Seth cae inconsciente a los pies de una casa...

Desde la lejanía, una chica les observa desde un balcón cercano al puerto, otro cuento se escribe en sus ojos...

"Érase una vez una chica pija y muy caprichosa que conoció a una viejecita que la hacia muchos regalos y la compraba dulces y pasteles. La viejecita acostumbraba a pellizcarle los mofletes a la chica y a tocarla el culo, la madre de esta al enterarse de esto le contó a su hija un cuento:

"Érase una vez una ratita muy caprichosa

que se hizo amiga de una comadreja

un día la ratita fue a la casa de la comadreja

la anfitriona tras obsequiarla con una gran cena

la ofreció su cama y la ratita tardo poco en dormirse

momento que aprovecho la comadreja para devorarla"

La chica tras oír la historia se enfado con su madre y la dijo que lo que pasaba es que estaba celosa de la viejecita, la madre la castigo y la prohibió volver a ver a la viejecita. La niña aquella noche se escapo y fue a la casa de la viejecita donde llorando le contó la situación. La viejecita la escucho y la invito a cenar, durante la cena la niña extrañada de que su anfitriona no cenara la pregunto que por que no comía y la viejecita la contesto con una gran sonrisa que su cena era ella. la niña se quedo pálida, la viejecita se acerco a ella y la pellizco los mofletes

- Creo que estas ya suficientemente gordita como para hacerme un buen asado de niña Dijo la viejecita mientras desnudaba a la temblorosa niña.

Luego empezó a darla chupetones por todo el cuerpo, la niña se desmayo momento que aprovecho la viejecita para ponerla sobre un plato y adornarla poniéndola una manzana en la boca. Tras asarla la viejecita disfruto de su cena y se puso a pensar en quien seria su próxima víctima."

Volvemos al balcón, la niña ya no esta, un mujer mayor se relame y se masajea el vientre tras una copiosa comida mientras observa a la pareja caminar.

Seth despierta... La casa esta reducida a escombros.. Era solo un cuento, y los cuentos están prohibidos... Condenados... La policía Gris cumplió con su cometido...

Seth se evapora... Ya sabe a quien acudir...

3

Era se una vez un ciego, y su travieso lazarillo, el muchacho aprovechando la ceguera de su amo solía robarle comida pensando que este no se deba cuenta.

Un día pasaban por un pueblo y el olfato del ciego detecto el aroma que salía del horno de una taberna, se acerco al lazaro y pellizco sus mejillas antes de decirle que le llevara a la taberna. Al entrar el tabernero les dijo que deseaban.

- Maestro tabernero veis a mi rollizo lazaro, bien, desearía que me lo asarais, lleva tiempo robándome de comer y parece lo suficientemente gordito y tierno para darme un buen banquete Dijo el ciego

Así fue castigado el travieso lazarillo, y así evito morir de hambre el pobre ciego.

Fue otro de los cuentos que Seth cantaba cuando era el juglar...

El Caballero aun lo recuerda...

-Fue hace mucho tiempo

Seth asiente...

-Cuéntanos otro

La tripulación espero ansiosa el relato...

Alguien alcanzo una guitarra a Seth...

Este se quedo mirándola un rato... Si, hacía mucho tiempo...

La rasgueo confiriéndola la capacidad de palabra que el ser evitaba usar...

Andaba el comendador de caza, en un momento vio un cervatillo y preparo su ballesta para derribarle. Pero una niña en el ultimo momento se puso en medio de la trayectoria y rogó al comendador que no matara al cervatillo, este aparentemente conmovido dejo irse al animal e invito a la niña a su casa. Allí rogó que la bañaran .

Tras bañar a la niña, y para sorpresa de esta, la llevaron a la cocina aun desnuda, allí la esperaba el comendador. Este le informo, tras tentar su cuerpecillo, que iba a ocupar el sitio del cervatillo en la mesa aquello noche. Mando que asaran a la niña con su mejor vino, y se marcho de la cocina.

Aquella noche, el comendador, y sus invitados, tuvieron un deliciosos asado que degustar...

Todos aplauden el relato...

Seth, por un instante (y por primera vez en siglos) parece formar una sonrisa en sus labios...

Ajedrez y campanilla (Los cuentos que le contaba a mi hija)

1

The Monarchy había encontrado la forma de debilitar el gobierno del Mayor Matemático... Bombardeando Nova 1 con cuentos...

Érase una vez una muchacha de buen corazón que a todo el mundo una mano echaba. Una viejecita una vez de sus servicios necesito, y la muchacha no dudo en prestárselos. Todos los días a limpiar la casa, de la ancianita, iba, y esta agradecida con dulces y regalos, que la muchacha aceptaba por no hacerla un feo, la colmaba.

Un día la ancianita con 2 niños, como compañía, llego de un paseo

-¿Son sus nietos?, que guapos son Dijo la muchacha

-Si... Verdad que están para comérselos Dijo la anciana con una malévola sonrisa mientras pellizcaba el carrillo de la niña.

La ancianita los llevo a la cocina, mientras la muchacha feliz barría. Un leve llanto la despertó de sus fantasías, su corazón se enterneció y dulcemente se dirigió a la cocina. Allí estaban desnudos el niño y la niña, y a su lado un enorme caldero donde la ancianita los cocinaría.

-Dos gordos y tiernos niños para comer, y quizás una jugosa muchacha para cenar. Dijo la anciana

Al oír esto la muchacha quiso huir, pero la anciana, de buen olfato, la había sentido y con agilidad la atrapo.

-Tus mejillas comeré, de tu sangre beberé, y tu carne gustosa cenare,... Canturreo la ancianita mientras metía a la muchacha, atada y amordazada, en la despensa hasta que llegara la hora de cenar.

Las bombas cuento pronto se convirtieron en campos de batalla entre los 2 frentes...

... Esta fue una de las ocasiones... Conforme el efecto de la bomba (El fin del cuento) se desvanecía, también, la agente, de la Casa Gris, Ajedrez, recobra su aspecto bicolor habitual...

Dos almas poblaban ese cuerpo... A la psicopatica Ajedrez aquello le había parecido delicioso (Tres platos tan jugosos no se degustan tan habitualmente)... Ana no paraba de torturarse por las acciones que su otra mitad la obligaba a realizar y observar...

El intecomunicador volvió a sonar... A ellos les gustaba como trabajaba Ajedrez, y sabían controlada a Ana, así que solían enviarla a "purificar" aquella tierra muy a menudo... Hoy era uno de esos días...

2

Era se un vez una muchacha, de cabellos rubios como el oro y ojos claros como la mar, que se perdió en el bosque. En esto encontró una casa de madera de donde salía un delicioso olor, las tripas de la muchacha rugieron y no pudo evitar acercarse embriagada por el olor.

En la casa no parecía haber nadie, pero sobre la mesa había, en el fogón, una deliciosa sopera llena. La muchacha llevaba horas sin comer, vio que una de las ventanas estaba abierta así que pensó en entrar y probar un poco antes de que los inquilinos llegaran.

La muchacha se coló y probo primero un cazo de sopa, pero el hambre no la abandonaba, y, decidió probar otro, y otro, hasta que, sin darse cuenta, se acabo la sopera. De pronto la entro un sueño tremendo, y decidió dormir un poco antes de marcharse.

Los Wilson llegaron a la casa media hora después.

- Que hambre tengo, cariño, sirve la sopa rápido Dijo el señor Wilson, un hombre grande y calvo de aspecto terrorífico

- Enseguida, hijo saca los platos- Dijo la señora Wilson, era tan grande y fea como el marido- ¡Dios, la sopa ha desaparecido!

- Y creo que se quien ha sido Dijo el hijo, desde el salón, este era gordo y tan feo como los padres

La familia entera se reunió en el salón, ahí estaba la muchacha dormida

- Así que esta es la que se ha comido mi sopa Dijo la señora Wilson

El señor Wilson se acerco, y comenzó a observar a la muchacha, primero pellizco sus carnosas mejillas, luego sus muslos y trasero, observo los dedos, y tanteo la barriga de la muchacha.

- Mmm!, Cariño, prepara el horno, hoy comeremos muchacha asada Dijo el señor Wilson

Llevaron a la muchacha, aun dormida a la cocina, allí la señora Wilson se quedo sola para prepararla. Desnudo a la muchacha, y, no pudo evitar morder aquellas carnosas mejillas, luego ato sus manos y pies, la coloco sobre una fuente, púsola una manzana en la boca, y, por ultimo, antes de meterla en el horno, la reogó con el mejor vino de la casa.

Menudo banquete se dieron los Wilson con ricitos de oro.

O, al menos así fue hasta que apareció ella...

... En pocos instantes las paredes se tiñeron de rojo... Y los miembros desencajados y marchitos de Los Wilson, pasaron a ser un objeto mas de la decoración de la casa...

Ajedrez levitaba hacía la puerta, cuando oyó aquella voz:

-¿Mama?

No fue Ajedrez la que se giro... Fue Ana...

-¿Paula?

Una silueta emergía del caldero... Una calavera ennegrecida, la de Ricitos de Oro, levitaba, y se divida en tres estados de existencia (Chamuscada, fantasmal, quemada)... Ambas repiten al unísono, y con la misma voz:

-Si

3

Un día Seila caminaba por la calle, y vio a una ancianita que parecía desvalida, acercose a ella, y la ofreció su ayuda. La ancianita la pidió que la acompañara, y, la ayudara a llevar a casa la compra. Seila acepto. Al llegar a la casa, la mujer, cerro con cerrojo la puerta, y pidió a Seila que la ayudara a cocinar, pues, ella apenas veía. Echaron, al enorme puchero, pimientos, cebollas, y zanahorias. La anciana pidió la carne, y Seila indico, rebuscando en la bolsa, que no la veía. La anciana ya se aproximaba a ella blandiendo un cuchillo de cocina...

-Que cuento mas desagradable, mama, ¿No te sabes otro?

Ajedrez / Ana, acuna entre sus brazos a su hija perdida... Poco a poco, la silueta que surgió del caldero va tomando forma humana... ¿Es parte del cuento, o, es su hija de veras?

-Apenas se ya cuentos... Ahora tengo amigos que...

Los ojos de la niña ya están casi formados, empieza a definir a la mujer que la tiene entre sus brazos...

Ana interpreta la mirada de su hija... ¿Miedo? ... Es tan solo un instante, las debiles palabras de su hija la tranquilizan...

-Tienes que presentarme a esos nuevos amigos... Me gusta conocer gente nueva

Ajedrez ruge dentro de su cabeza...

Déjamela a mi... Como añoro su dulce sabor... ¿No lo añoras tu? No recuerdas cuento te gusto co...

-¡Por favor, cállate!

Esta vez si asusta a la pequeña...

-¡Oh, dios! Que he hecho... Perdóname cariños... No quería asustarte...

Y la aprieta con mas fuerza contra su pecho...

-Cuéntame otro cuento, mama

Ana suspira... Los cuentos están prohibidos, se repite... Pero es su hija, a quien tiene ahora entre sus brazos... A su hija la gustaba que la contara cuentos antes de dormir...

... Y volverá a contarla cuentos... Porque es su hija a quien tiene entre sus brazos...

4

"Ya habían pasado tres días y cada vez estaban más perdidos en el bosque.

A mediodía vieron a un pajarito blanco en la rama de un árbol; era un pájaro precioso y cantaba muy bien.

De pronto, dejó de cantar, abrió las alas y se echó a volar.

Y los niños lo siguieron.

Y en esto, llegaron a una casita y el pájaro se posó en el tejado.

Los niños se acercaron y vieron que la casita era de pan y bizcocho y las ventanas de azúcar.

-Mira, Gretel. ¡Ahora sí que vamos a comer a gusto! ¡Voy a darle un mordisco al tejado y tú puedes probar las ventanas que son dulces!

Hansel, subido en el tejado, dio un mordisco para probar; Gretel empezó a comerse los cristales de azúcar de la ventana.

En ese momento escucharon una vocecita que venía de dentro de la casa:

-Oigo ruido de dientecitos. ¿Quién se come mi tejadito?

Los niños contestaron:

-Es el viento desatado que se lleva tu tejado.

Y siguieron comiendo sin preocuparse de nada.

Y de pronto, la puerta de la casita se abrió y apareció una mujer viejísima, apoyada en un bastón.

Hansel y Gretel se asustaron muchísimo, tanto que dejaron caer las golosinas, pero la vieja empezó a mover la cabeza y dijo:

-¡Ay, qué niños más monos! ¿Quién los ha traído hasta aquí? Entren en la casa y quédense conmigo, que no les pasará nada malo.

Les tendió la mano, los metió en la casa y les ofreció una comida muy buena: leche con bollos, manzanas y nueces.

Después les preparó dos camas con sábanas muy blancas y los niños se acostaron muy contentos.

Aquella vieja que se las daba de buena, era en realidad una bruja malísima que había hecho su casa de golosinas para que los niños se acercaran y cuando llegaba allí algún niño lo encerraba, lo mataba y se lo comía asado.

Las brujas tienen ojos colorados y son cortas de vista; pero tienen el olfato muy fino y huelen a las personas a mucha distancia

Al día siguiente de la llegada de Hansel y Gretel, la bruja se levantó muy temprano, antes de que los niños se despertaran y se les quedó mirando; se fijó en sus cachetes colorados y pensó: "¡Ja, ja! ¡Menudo banquete que me voy a dar con ellos!"

Entonces llevó a Hansel a un corral y lo encerró detrás de una reja. Hansel chilló como un loco pero no le sirvió de nada. Luego la bruja fue a buscar a Gretel y la despertó sacudiéndola y gritando:

-¡Arriba, floja! ¡Ahora mismo vas a buscar agua para prepararle una buena comida a tu hermano, para que engorde mucho y me lo pueda comer!

Gretel se echó a llorar, pero no le sirvió de nada, tenía que obedecer a la bruja.

A Hansel lo hacía comer todo lo que llevaba para que engordase y a Gretel no le daba más que cáscaras de cangrejo.

La bruja iba todos los días al corral y decía:

-Hansel, saca tu dedo. Quiero ver si ya estás gordito.

Pero Hansel, que no era tonto, en vez de sacar el dedo sacaba un huesecito y la bruja que veía muy mal creía que era el dedo del muchacho y le extrañaba mucho que no engordara con todo lo que comía.

Pasaron cuatro semanas y como la bruja veía que Hansel no engordaba, perdió la paciencia y le dijo a Gretel:

-¡Ve y tráeme agua! Gordo o flaco me lo voy a comer.

¡Cómo lloraba Gretel al ir por el agua para guisar a su hermano! No hacía más que rezar:

-¡Dios mío, ayúdanos! ¡Hubiera sido mejor que nos comieran las fieras del bosque a los dos juntos!

-¡Basta de lloriqueos! ¡No te servirán de nada!

Por la mañana muy temprano, Gretel tuvo que encender el fuego y poner encima una olla con agua. La bruja dijo:

-Vamos a hacer pan primero. He encendido el horno y tengo preparada la masa.

Llevó a la niña al horno del pan, donde había unas llamas muy grandes.

-Asómate, para ver si está bastante caliente.

Lo que quería la bruja, Era que acaba de ocurrírsele la idea de que la carne de la niña asada en el horno, sería un bocadillo exquisito, así que quería meter a Gretel dentro del horno, para asarla y comérsela también.

-Hace mucho calor ahí dentro

-Pues quítate la ropita, y pasaras menos calor

La bruja se relamía viendo aquel cuerpecillo tierno y aniñado. Cuando Gretel estuvo desnuda y dentro la bruja cerro la puerta del horno y fue a por Hansel mientras se hacia. Esta, pese a su resistencia, tampoco tardo mucho en ser desnudado y sumergido en el agua hirviendo por la bruja.

Menudo banquete se dio la bruja."

Paula estaba dormida entre los brazos de su madre... La última parte del cuento era obra de ajedrez, quien, bien motivada por los apetitos que le despertaba la niña, o, por joder un rato, había tomado el control unos instantes, aunque Ana la había reprimido enseguida...

-Duerme, mi niña, duerme... Conmigo estas a salvo... Estas con mama... Con mama... Con mama...

Ya casi parecía una niña de verdad, Ana se balanceaba, con ella en brazos, de atrás hacia delante... Una y otra vez...

 

5

"...El buen hombre, después de haberse bebido el chocolate, salió para ir a buscar a su caballo, y como pasaba bajo un cenador de rosas, recordó de improviso lo que Bella le había pedido y cogió una rama en donde había bastantes.

En ese preciso instante escuchó un rugido ensordecedor y vio venir hacia él a una bestia tan horrible, que casi se desmaya de la impresión.

-Habéis sido muy ingrato –le dijo la bestia con una voz terrible-, yo os he salvado la vida recibiendoos en mi palacio, y para mi dolor vos me robáis mis rosas, que yo amo más que a nada en el mundo. Es preciso que muráis con objeto de reparar semejante falta. Os concedo un cuarto de hora para que pidáis perdón a Dios por vuestros pecados.

El mercader se puso de rodillas y le dijo a la bestia juntando sus manos:

-¡Monseñor, perdonadme; no creía ofenderos cogiendo las rosas que una de mis hijas me había pedido!

-Yo no me llamo monseñor –respondió el monstruo-, sino la Bestia, no amo los halagos y no creáis que me enterneceréis con vuestras lisonjas. Mas acabáis de decir que tenéis hijas y os perdono la vida a condición de

que una de ellas venga voluntariamente para morir en vuestro lugar; no me repliquéis, partid y si vuestras hijas rechazan el dar su vida por vos, juradme que volveréis dentro de tres meses para entregaros a mi voluntad.

El infeliz padre no tenía ningún deseo de sacrificar a una sola de sus hijas al malvado monstruo, pero pensó que al menos, tendría el placer de abrazarlas por última vez, y así le juro solemnemente que retornaría y la Bestia le dijo que podía partir cuando quisiera, pero, agregó:

-No quiero que os marchéis con las manos vacías. Regresad a la habitación en donde habéis dormido y encontraréis un gran cofre vacío; puedéis meter dentro todo cuanto os plazca que yo lo haré llevar a vuestra casa.

La Bestia se retiró, y en ese mismo momento, el mercader se hizo esta reflexión:

-Si es preciso que yo muera, al menos tendré el consuelo de dejar el porvenir asegurado a mis pobres hijos.

Volvió al dormitorio y habiendo encontrado una gran cantidad de pieza de oro, llenó el cofre del que la Bestia le había hablado, lo cerró y recobrando a su caballo, que halló en la cuadra, abandonó el palacio con una tristeza igual a la alegría que había tenido al entrar. Su caballo cogió él mismo uno de los caminos del bosque y en pocas horas el buen hombre llegó a su casa.

Sus hijos le rodearon, pero, en lugar de ser sensible a sus caricias, el mercader se puso a llorar contemplándoles.Tenía en la mano la rama de rosas que le llevaba a Bella y se la dio diciéndole:

-Bella, coge estas rosas, que bien caras costaron a vuestro desgraciado padre –y acto seguido relató a su familia la funesta aventura que le había sucedido.

Al oír aquello, sus dos hijas mayores lanzaron grandes gritos e injuriaron a Bella, que no lloraba.

-¡Ved que lo produce el orgullo de esta criatura –exclamaron ambas-, que no pidió regalos normales como nosotras, no, la señorita quería distinguirse y con ello es la causa de la muerte de nuestro padre!

-Vuestras reconvenciones son inútiles –replicó Bella-, ¿por qué lloráis prematuramente una muerte que aún no ha tenido lugar? Padre no morirá. Ya que el monstruo quiere aceptar una de sus hijas, yo me entregaré a toda su furia, y seré feliz puesto que al morir habré tenido la satisfacción de salvar a mi padre probándole el afecto que le tengo.

-No, hermana nuestra – le dijeron sus tres hermanos-, vos no falleceréis; nosotros iremos a buscar al monstruo y moriremos bajo sus golpes si no le podemos matar.

-No lo creáis, hijos míos –les aseguró el comerciante-, la fuerza de esa Bestia es tan grande, que no me queda ninguna esperanza de hacerla perecer. Yo estoy conmovido ante el buen corazón de Bella, pero no deseo exponerla a la muerte. Viejo soy ya, pues me queda poco tiempo de vida, así no perderé más que unos pocos años de existencia; lo único que siento es, mis queridos hijos, el no volver a veros nunca más.

-Os aseguro, padre mío –dijo Bella-, que vos no iréis a ese palacio sin mí; no podéis evitar el que os siga. Aunque sea joven, no me siento muy atada a la vida y prefiero mejor ser devorada por el monstruo que morir a causa de la pena que me produciría vuestra partida.

Con que estuvo decidido, Bella quiso partir hacia el hermoso palacio, y sus hermanas estaban encantadas, porque las virtudes de la pequeña siempre les había inspirado muchos celos.

El mercader encontrábase tan cegado por el dolor de perder a su hija, que no pensaba en el cofre lleno de oro, pero, así que se encerró en cu dormitorio para acostarse, le sorprendió encontrarlo al lado de su cama.

Entonces resolvió no decir que era rico de nuevo, porque las hijas mayores habrían querido volver a la ciudad, y estaba resuelto a morir en sus tierras. Pero confió el secreto a Bella cuando esta le comunicó que habían venido varios getileshombres durante su ausencia, y que dos amaban a sus hermanas. Ella le rogó casarlas, pues era tan buena que las quería y les perdonaba de todo corazón el mal que le habían hecho.

Estas dos perversas muchachas se frotaron los ojos con una cebolla, para fingir llanto, cuando Bella partió con su padre, mientras que sus hermanos sollozaban de verdad igual que el mercader, sólo Bella absteníase de hacerlo porque no deseaba aumentar el dolor general.

Sus caballos cogieron la ruta del palacio, y al atardecer padre e hija lo vieron iluminado, como la primera vez que lo divisó el comerciante.

El caballo fue solo al establo y el buen hombre entró con su hija en la gran sala donde ellos se encontraron con una mesa ricamente servida, en la que había dos cubiertos. El mercader no tenía ganas de comer, mas Bella, esforzándose en parecer tranquila, sentóse a cenar y se sirvió, diciéndose a ella misma:

-La Bestia quiere engordarme antes de comérseme, y para ello no escatima atenciones.

Cuando hubieron cenado se pudo escuchar un gran rugido y el mercader dijo adiós a su pobre hija llorando, pues pensaba que se trataba de la Bestia. Bella no pudo por menos que estremecerse al ver aquella horrible figura, mas procuró ser educada, y el monstruo, habiéndole preguntado si había venido por su propia voluntad, fue respondido por ella, aunque temblaba de miedo, que, en efecto, sí.

-Habéis sido muy bondadosa –dijo la Bestia-, y os estoy obligado por vuestra gentileza. Buen hombre, partid mañana por la mañana y no se os ocurra jamás volver aquí. Adiós, Bella.

-Adiós Bestia –respondió ella y enseguida el monstruo retiróse.

-¡Ah, hija querida –exclamó el mercader abrazando a Bella-, estoy medio muerto de espanto; créeme, déjame aquí en tu lugar!

-No, padre mío –repuso Bella con firmeza-, partid mañana temprano y encomendadme a la protección del Cielo; puede ser que él tenga piedad de mí.

Ambos se fueron a acostar creyendo que no dormirían en toda la noche, mas apenas haberse introducido en sus lechos se les cerraron los ojos.

Cuando él hubo partido, Bella tomó asiento en la enorme sala, y se puso a llorar también, pero como era muy valiente, se encomendó a a Dios y resolvió que no podía entristecerse para el poco tiempo que le quedaba de estar viva, ya que creía firmemente que la Bestia iba a devorarla por la noche. Decidió entonces pasearse, a la espera, visitando el hermoso palacio pues no podía evitarse el admirar tanto esplendor.

-Estais realmente apetitosa, para que esperar a la cena-

La bestia la agarro con sus garras y la llevo a la cocina, allí ordeno al horno encenderse y este obedeció. La bestia desnudo a Bella, ya desmayada, y la introdujo en el horno

Veinte minutos después, Bella, ya era la "invitada espacial" de la Bestia en la mesa."

-¿Qué haremos ahora, mama?

Ana dio gracias porque Paula no se hubiera percatado del nuevo cambio de guion provocado por Ajedrez...

-¿Iremos con tus amigos?

Paula esta de pies, frente a ella...

Ajedrez grita en su cabeza... Ana no la escucha... Piensa...

-No pienso volver a verlos...

-¿Y donde iremos? Me dijiste que ellos te habían dado un hogar, que habían cuidado de ti...

La idea viene, como un relámpago, a la cabeza de Ana...

-Tengo una ligera idea de donde podemos ir

6

 

"... cuando murió el rey, al cabo de dos años, y el principe se sintió el amo, declaró públicamente su matrimonio y con gran ceremonia fue a buscar a su mujer al castillo. Se le hizo un recibimiento magnífico en la capital a donde ella entró acompañada de sus dos hijos.

Algún tiempo después, el rey fue a hacer la guerra contra el emperador Cantalabutte, su vecino. Encargó la regencia del reino a su madre, recomendándole mucho que cuidara a su mujer y a sus hijos. Debía estar en la guerra durante todo el verano, y apenas partió, la reina madre, que era una ogresa, envió a su nuera y sus hijos a una casa de campo en el bosque para poder satisfacer más fácilmente sus horribles deseos. Fue allí algunos días más tarde y le dijo una noche a su mayordomo.

—Mañana para la cena quiero comerme a la pequeña Aurora.

—¡Ay! señora, dijo el mayordomo.

—¡Lo quiero!, dijo la reina (y lo dijo en un tono de ogresa que desea comer carne fresca), y deseo comérmela con salsa —Robert.

El pobre hombre, sabiendo que no podía burlarse de una ogresa, tomó su enorme cuchillo y subió al cuarto de la pequeña Aurora; ella tenía entonces cuatro años y saltando y corriendo se echó a su cuello pidiéndole caramelos. El temiendo la ira de la reina, se puso a llorar pero empuñando el cuchillo la degolló y la cocino con una salsa tan buena que su ama le aseguró que nunca había comido algo tan sabroso.

Ocho días después, la malvada reina le dijo a su mayordomo:

—Para cenar quiero al pequeño Día.

El no contestó, fue a buscar al niño y lo encontró, florete en la mano, practicando esgrima con un mono muy grande, aunque sólo tenía tres años. Lo degolló y guiso en salsa.

Un día dijo la reina:

—Quiero comerme a la reina con la misma salsa que sus hijos.

La joven reina tenía más de 20 años, sin contar los cien que había dormido: aunque hermosa y blanca su piel era algo dura; Decidió entonces, para salvar su vida, degollar a la reina, y subió a sus aposentos con la intención de terminar de una vez. Tratando de sentir furor y con el puñal en la mano, entró a la habitación de la reina. Sin embargo no quiso sorprendería y en forma respetuosa le comunicó la orden que había recibido de la reina madre.

—Cumplid con vuestro deber, le dijo ella, tendiendo su cuello; ejecutad la orden que os han dado; iré a reunirme con mis hijos, mis pobres hijos tan queridos

La joven reina era muy bella, y el mayordomo un hombre solo, pidió a la joven que se arrodillara. Ella comprendió, una felacion fue lo ultimo que hizo en vida. El mayordomo la degolló y cocinó igual que a sus hijos"

-Y yo para cenar, te quiero a ti

Paula estaba dormida en su cama, dentro de The Monarchy, y no oyó a Ajedrez acabar el cuento, iniciado por su madre, n i las palabras de esta...

Ana había llevado a su hija a The Monarchy para que estuviera a salvo allí, para que no se quedaran huellas de ellas, Ana (Haciendo uso de Ajedrez), había retrocedido en el tiempo... Ahora ella se llamaba Lisabeth, y su hija respondía al nombre de Campanilla... Era feliz allí, llevaba mucho tiempo sin conocer el significado de esa palabra... Además, parecía que había alguien en su vida... Las cosas parecían ir bien con El Escudero...

Las manos de Ajedrez se precipitaron sobre la durmiente... Pero, en el último instante, tan solo taparon, con una manta, a la niña...

Autor: louwild


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