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2007-06-13 21:45:43
Me encontraba algo sonrojada y mis labios palpitaban con el ritmo acelerado de mi corazón, el perro de la vecina no paraba de ladrar y por entre las finas paredes oía pasos que se acercaban. Vivo en un cuarto sin ascensor, los pasos subieron los cuatro pisos y antes incluso de que la llave entrara en la cerradura ya tenía puestas las bragas y un pantalón, después de que te interrumpan un sinfín de veces en mitad de una paja acabas cogiéndole el truco y ya hasta adivino quien va a ser quien me interrumpa.

Me encontraba algo sonrojada y mis labios palpitaban con el ritmo acelerado de mi corazón, el perro de la vecina no paraba de ladrar y por entre las finas paredes oía pasos que se acercaban. Vivo en un cuarto sin ascensor, los pasos subieron los cuatro pisos y antes incluso de que la llave entrara en la cerradura ya tenía puestas las bragas y un pantalón, después de que te interrumpan un sinfín de veces en mitad de una paja acabas cogiéndole el truco y ya hasta adivino quien va a ser quien me interrumpa.

Era Daphne que venía de sus agobiadísimas clases. Lo primero que hizo fue ir a la terraza a ver que hacía la perra, es medio labrador, medio pastor belga y medio algunas cosas más que no hemos identificado aún, pero la cuestión es que en el momento en el que la dejamos sola arma cada destrozo que pa’ que. Después de eso Daphne abrió la puerta de mi cuarto para ver si estaba y luego se fue a su habitación.

-¿Cómo esta la perra? –le grite, por que si no, no me oía.

-Bien ¿es que le pasaba algo antes?

-Tú sabrás, hablaba de ti.

-Ja, ja, que graciosa, me parto.

Al rato de hacer un par de cosas vino a mi habitación, se sentó en la cama donde yo estaba acostada, no hay mucho sitio más en mi habitación, en parte por que esta muy desordenada.

-¿Quieres escuchar las canciones que van a Eurovisión este año? –le pregunte ansiosa.

-¿Tienes la española?

-Yo no tengo mierdas, sólo tengo las que más me han gustado.

-Entonces no. ¿Quién va por España?

-No sé, cuatro tíos en plan "soy un producto prefabricado y súper guay y como somos cuatro tíos que nos pensamos que estamos buenísimos vamos a ganar aunque nuestra canción sea una puta mierda".

-Al final ganaron esos, ¡que asco!

-Te voy a poner la de Rumania a ver si la entiendes.

¡Señorita! Por todo el mundo, te quiero es lo mismo, cada día y cada noche sólo tú me das amor, lo que es mejor te lo doy, todo lo que soy, si te vas te buscaré en Rusia sí.

-Y así toda la canción en 5 idiomas, este año se lleva muchísimo la mezcla.

-Pues es una mierda.

-Lo más seguro que no ganen, pero yo los voy a apoyar igual.

-Normal, si tu eres tan puta como las rumanas.

-Hija mía que asquerosa eres. Si tú fueras inmigrante, daría igual el país del mundo al que fueras por que nos darías una fama a todas… Además, mi futuro primer o segundo marido es rumano o checo, ahora mismo no estoy segura.

-Ja, ja ¿Y quien es si puede saberse?

-Un actor porno gay –dije dándome de lo paradójico de mi afirmación -. En realidad creo que es bi, lo que pasa es que sólo lo he visto en pelis gays y la verdad es que las prefiero a las hetero.

-¿Y eso?

-Por que en el porno normal, los tíos son viejísimos o feísimos, no piensan para nada en las mujeres, el porno gay me da más variedad de tíos y a mi me da lo mismo que se estén follando a otro, es hasta bonito ja, ja.

-A saber cuantas guarradas tienes ahí metidas en tu portátil.

-Aquí, pocas, el otro día tuve que borrar un montón de cosas por que casi había ocupado toda la memoria y ni me dejaba meterme en el Messenger, que hablando de Messenger ¿Qué te dijo el otro día Gustavo?

-¡A sí! Que el otro día no te lo conté. Pues no que me manda ayer por la noche cuando me acoste…

-¡Uy! Yo anoche extrañamente me dormí enseguida.

-… pues me manda un mensaje contándome que había soñado que íbamos follando en una alfombra voladora sobre Egipto y que yo era su Reina de Saba.

-Ja, ja, ja. Pues no es por nada pero Saba esta en Arabia.

-Metió la pata, y no la de en medio, si no te digo que es gilipollas. A mí que no me venga con tonterías que paso, es que me duele por que me manda eso pero luego bien que se folla a su novia.

-Se escapa por que es mono y tiene un buen rabo.

-¡Como lo sabes!

-Lo que hay que aguantar en esta casa. Pos te voy a decir una cosa, no me lo folle por que sigo el Estricto código de honor de la buena Zorra…

-Ja, ja, ja ¿y eso que coño es?

-Pos lo que te he dicho imbécil, un estricto código de honor, el cual me impide hacérmelo con el ex de una amiga, siempre y cuando para esa amiga siga significando algo que si no, te ibas a enterar.

-¡Ay! ¡Que buena que eres! –me agarro de la cara con fuerza hasta que me llevo hasta la suya y me dio un pico.

-¡Quita! Que te pones cachonda y luego no hay quien te soporte.

-Yo ya estoy cachonda, anda por porno que sé que tienes.

-Te digo que lo borre el otro día.

-¡Anda! Si estas reventa de tanta paja.

Al final accedí y le puse una peli en la que salía Nacho Vidal.

-¿Ese es Nacho Vidal? –me pregunto Daphne.

-Si, es feo pero no importa.

-No si en la peli sale bonico, más feo sale en la tele. Quítale voz que la Mari se va a asustar.

La Mari es nuestra vecina, una anciana que conocimos nada más venir a vivir al piso de mierda en el que vivimos, esta casada y tiene un perro diminuto y porculero. Una vez, cuando todavía tenía el somier de la cama puesto en su sitio, estaba comiéndole la polla a un chico y el perro de La Mari se puso a ladrar como un loco, y él va y me dice:

-Cierra la ventana.

La ventana de mi cuarto es diminuta, da al patio de luces pero la verdad es que es difícil ver algo desde ella, yo le dije que no pasaba nada y de pronto sale la Mari al balcón y al final tuve que cerrar la ventana.

-No hace falta –le dije a Daphne -. El ordenador casi no tiene voz y con la lavadora puesta no podrá oír nada.

En la escena Nacho se enrolla con una tía y empieza a chuparsela.

-Y es por eso por lo que no importa que sea un adefesio.

-No, si ya lo veo. Lo que pasa es que la tiene gorda, la de Gustavo es igual de larga pero no tan gorda.

-Si tú lo dices…

-Lo digo. ¿Qué esta haciendo?

-Comérsela.

-Ya pero ¡Por Dios que pava, que mal la come! –la chica que le hacía la mamada en la peli era una rubia de veinte pocos que parecía que nunca había salido en una película de ésta clase.

-Pos yo no dejaría que me hicieran eso, antes se la muerdo

-Pos si.

-Es que tía, yo no soy tan parsimonica como para abrir la boca y que me la follen, a mi me gusta más… más, o sea hacer cualquier cosa antes que quedarme así.

-Si no te digo yo que tiene sobrasada en vez de sangre. ¡Cogéla, la besas, la chupas, la mimas, te la tragas, la muerdes pero haz algo! –le grito Daphne a la pantalla del ordenador.

-Bueno, yo supongo que como la estrella es Nacho, ella tendrá que dejarse hacer todo lo que diga el director, por que si no a la mierda y otra.

Después de eso, en la peli Nacho le subía la falda a la chica que estaba tumbada en un sofá, le metía los dedos en el coño y después de masturbarla un rato se la follaba.

-Ésta escena es la que más me gusta de la peli por que lo graban desde atrás y tienes ocupando toda la pantalla el culo de Nacho Vidal más o menos abierto y para adelante y para detrás. ¡mmm! Me lo comía.

-Ja, ja, ja, es verdad ¡se parece a Shin-chan! ¡Culito, culito! ¡Culito, culito!

-Ja, ja, ja.

Que pena que a Daphne la sonrisa le durará tan poco.

-Pero mírala que pava es. Se la están follando y sigue sin hacer nada ¡tocate las tetas, tocale la polla, el cuello, pellízcale, pégale o algo!

-Se esta tocando las tetas.

-¿Tocando? Lleva el sujetador puesto, se le salen los pezones por el movimiento y se las toca como si quisiera colocar bien el sujetador. Tiene que ser así –y entonces Daphne comenzó con sus dos manos a tocarse las tetas de forma circular, yo empecé a hacer lo mismo.

-Ja, ja, a mi se me ponen los pezones durísimos de momento.

-A ver –me agarro un pecho y lo movía como movía los suyos -. Es verdad, que pezoncillos más duros.

-Será que los tengo sensibles pero se me ponen duros como el acero, ahora, sólo un poquito, aprieta un poco más ¡ay! No tanto, así ¿ves? Ja, ja, no puedo levantar una piedra con ellos pero no están mal.

-Ya veo, ya.

Cuando se acabo esa escena apareció otra en la que un tío se reunía con dos mujeres en una habitación.

-Otro feo, es que no tienes nada donde salgan tíos buenos.

-Ya te he dicho que es por eso que prefiero el porno gay.

-No si ya, pero es que ese ni la tiene grande y parece mi padre.

-Ja, ja, ja. Hombre, los maduritos no tienen necesariamente que estar mal. El otro día por ejemplo me entro un tío que tenía, si no recuerdo mal, los 48 y es lo que le dije a él, si están buenos y no son unos capullos, la edad no importa, aunque se pueden hacer excepciones si tienen dinero, pero eso es como con todo y todos ja, ja, ja.

-Si eso que dices esta muy bien, pero si son unos putos trolles como los de la peli pues vas lista.

-Lo único malo, es que yo tengo estereotipados a los maduritos, como maduritos interesantes ¿no? Y eso lo que significa es que ni estén casados y no tengan hijas de mi edad, o sea, en plan soltero enfermizo.

-Si, vamos, que eres más puta que las gallinas.

-Ja, ja, ja.

-El trío que yo hice no fue así.

-¿A que te refieres?

-Nosotras dos, no hicimos tanto, nos comimos la boca, nos tocamos y todo eso, con él follamos cada una pero nosotros no estuvimos entretenidas mucho tiempo la una con la otra.

-No te preocupes, luego te lo como y ya esta –le dije sarcásticamente.

-Pues a mi me da un poco de cosa, no sé, no lo he hecho nunca pero es eso, me da no sé que.

-Eso es beberte dos copas y al toro, como comer un culo, abrir y meter la lengua aunque si te digo la verdad, últimamente de culos como que voy sobrada, le estoy cogiendo hasta asco.

-Me imagino.

-Una nueva y fascinante etapa de mi vida ja, ja, ja.

-Súper fascinante no te jode.

-¡Tonta! Luego me lo comes y ya esta.

Cuando íbamos por el cuarto tío horrible que se comía unas tetas demasiado caídas llego Mati, por favor, no seáis tan malpensados como para creer que Mati tiene las tetas caídas, eso tan sólo es una broma de Daphne y yo, que desde luego no le ocurriría si de vez en cuando usará sujetador.

-¡Mati! –la llamo corriendo Daphne. Mati recorrió el pasillo y entro a mi cuarto.

-¿Qué hacéis? –nos dijo cuando nos vio a las dos tumbadas en la cama viendo la peli en el ordenador.

-¡Viendo porno!

-Pues no lo quitéis que ahora vengo –Mati fue a su cuarto, dejo su enorme carpeta para sus enormes dibujos y la mochila y vino a mi cuarto.

-Mírala como corre, como la pobre esta tan cachonda…

-Si, lo que le hace falta son dos pollazos.

-Además como cuando se la follan la dejan medio muerta ja, ja, ja.

-Que graciosa, me parto.

-No, si ya te dejaron bien partida, ja, ja, ja.

-Ja, ja, ja.

Hace unas semanas conocimos a unos punkarras y a la pobre Mati se la follaron salvajemente, como ella quería desde hacía algún tiempo, yo ya me la imagino botando como una bestia mientras se la clavaban hasta el fondo y a sus dos pechitos saltando como yoyos. Lo malo es que a la mañana siguiente casi ni podía andar y encima tenía todo el cuerpo lleno de moratones. Nosotras también nos lo pasamos bien. No los volvimos a ver.

Continuamos viendo la película hasta que me arte de oír los comentarios de mis amigas, la cambie y les dije "a ver si este os gusta más". Les puse una peli de Brent Everett y Brent Corrigan.

-No me importaría que esos morritos me comieran el coño –soltó Daphne.

-A mi B1 me gusta pero no me terminan de convencer sus corridas, yo sé de lo que hablo y B2 no sabe comerla.

-No si ya.

-Pues a mi no me pone ver a dos tíos –dijo Mati.

-A mi tampoco.

-Pos a mi si –les dije yo -. Dos o más tíos, que están buenos me parece algo de lo más erótico.

-A mi me excita mucho más ver a dos tías.

-A mi también y que conste que no soy lesbiana.

-¡Uy! Que no.

-No, sólo digo que me excita ver a dos mujeres.

-Y cuando yo ya te veo animadita tú vas y me dejas a dos velas, eres lo peor –Daphne tenía sus prontos lesbicos con Mati pero ella siempre la rechazaba, conmigo era distinto por que no me cortaba, pero de todas formas ella sólo me metía mano en la calle, me tocaba un pecho, me rozaba el trasero y acababa tocándome el coño con fuerza.

-¿Qué hora es? –pregunte.

-Las 10 menos cinco.

-Ya ni cenamos, pa’ que.

-Podíamos ir a pedir algo mientras sacamos a la perra –propuso Mati.

-Claro, como es a ti a quien le toca sacarla hoy.

-No, pues voy yo y ya esta.

-Y si Mati y yo vamos a por unos Kebab, sacamos a la perra y tú mientras haces patatas fritas.

-Bueno, venga.

Fuimos hasta Pedro Antonio, odió ir allí con la perra, con todos los restaurantes de comida rápida, tiendas de chinos y bares se revoluciona demasiado, yo me quede en la puerta mientras Mati compraba los Kebab. Me senté en un bordillo y a mi lado la perra tiraba como una descosida, el único método para medio calmarla era tocarle entre las piernas, no masturbarla que conste, si no acariciarle la entrepierna. Mi pequeña lesbiana.

-Quiero ir a recargar el teléfono.

-Pues vente por aquí.

-¿A dónde vas? Vamos por allí.

-A ver, dime ¿a que cajero vas?

-Al que hay frente a mi escuela.

-Pos pa’ eso vamos al que esta en recogidas que esta mucho más cera.

-¡Que dices! Si esta mucho más lejos.

-Llevas estudiando un año en granada y viniendo dos de fiesta y todavía no te la conoces, sígueme anda.

Arrastrándola la lleve hasta donde yo quería, le dije que me pidiera perdón pero no quiso. Nos metimos en el cajero con la perra, me encendí un cigarro y sin pensarlo mucho le baje el chándal hasta los tobillos. Fue graciosísimo, se dio la vuelta, me miro con cara de espanto y se subió el chándal mientras la perra no paraba de dar vueltas, yo pegue mi pecho a sus espaldas y le apreté los pechos con mis manos mientras le decía que me dejará comerle las tetas. La pobre Mati se cabreo un montón conmigo y se tiro todo el camino de vuelta a casa reprochándome las cosas que hacía, que si no pensaba en ella, que si que pensará el que vea la cinta de seguridad, que si la gente a través del espejo, yo me defendía diciéndole que si hacía todas esas cosas era por que precisamente pensaba demasiado en ella y entonces era cuando me ponía cachonda, así que le agarre el culo, le metí un dedillo y subió escopeteada las escaleras con la perra.

Cuando llegamos Daphne se puso farruca conmigo le había dicho que tenía patatas fritas congeladas y que las hiciera pero resultó que por arte de magia se habían evaporado, cosa que yo desconocía y la pobre se paso todo el rato pelando patatas.

 

-¿Qué hacemos esta noche? –pregunto Daphne.

-No sé, lo que queráis.

-Vamos a seguir viendo porno –le dijo Mati.

-No, vamos a ver Shin-Chan.

-No, yo Shin-Chan no lo veo que la última vez me dormí.

-Es que si ves porno te vas a poner cachonda –le dijo a Mati.

-Si, y yo paso de que me acoses, como antes en el cajero, no que le da por sacarse las tetas y decirme que se las comiera –le dije a Daphne aunque ella sabía perfectamente que había sido todo lo contrario.

-Las únicas acosadoras sois vosotras, que sois más putas.

-Oye, pues nos podíamos beber la botella de Sake que tengo, queda bastante más de la mitad y total en chupitos no son muchos.

El sake es la bebida tradicional japonesa y la botella me la regalo una amiga, que no viene a cuento, por mi santo aunque yo no lo celebro. El sake tiene que tomarse caliente, así que lo metimos en el microondas un par de minutos, esperamos a que se enfriará un poco y lo servimos.

-Mati, métete el dedo por el culo ¿quieres? –le dijo Daphne cuando Mati metió un dedo en el chupito.

-Es para ver si esta caliente, si esta muy caliente no me lo puedo tomar.

-Cuanto más caliente, mejor.

Al rato nos acabamos la botella y como estábamos algo entonadas seguimos con una botella de Absolute Vodka, éste ya sin calentar.

-Yo ya no quiero más –era Mati.

-Tomate un par más ¿tú quieres Sonia?

-Sé que suena a peli porno barata, de esas en las que hay tres tías bebiendo como nosotras, una dice ¿follamos? Y se ponen a follar al momento, pero en estos momentos en los que me pongo contentilla, estoy bebiendo, estoy a gusto, fumo tabaco por que no tengo un porro que echarme a la boca, realmente, en estos momentos, me pongo ca-lien-te –dije arrastrando la última palabra.

-O sea te pongo otro.

-Aha, que te voy a decir una cosa, en estos momentos, en los que estoy como ya te he dicho antes, se echa en falta una polla y me refiero a una buena polla. Y ¿sabes que? Estoy hasta el coño de todo. Los tíos, pitopausicos por naturaleza, están siempre con su mierda de "¿la tengo pequeña?" y no sé cuantas mierdas más, y todo para inflar sus putos egos y para que nosotras les digamos, no, la tienes grande, o no, es normal, o chorradas por el estílo, cuando si por algún casual nos sale la vena sincera les decimos que la tienen como papá pitufo se cabrean, ¿entonces para que coño preguntas subnormal? –me bebí el chupito.

-Eso es para que les digas que la tienen grande.

-Lo que acabo de decirte, échame, y luego, yo no sé vosotras pero la más pequeña que yo me he metido han sido 16 centímetros.

-Yo no.

-Ja, ja, ja –reía Mati.

-La del Ismael era pequeñísima, se ponía el condón, yo me subía encima de él y cuando me la metía un par de veces teníamos que parar para que la cogiera con la mano y me la volviera a meter.

En aquel momento, recordé toda la historia y me puse a reír como una descosida, le choque la mano a Mati y ambas nos reímos de Daphne.

-Pues tú cállate que te enrollaste con él.

-Si, pero por lo menos no me lo folle –le dijo Mati.

-Es que tú tienes delito, enrollarte también con Papá Noel –le dije eso por que Ismael era la misma imagen de Papá Noel.

-No todas tenemos tú buen gusto Sonia.

-Tú lo has dicho, yo lo tengo y vosotras no, ja, ja, ja.

-Tienes el mismo gusto que el Vidal –¡Ahhhh! Me acababa de tocar una vena sensible.

-¡Oh! Que será de mi niño… Maldito cabrón de los cojones ¡nos veremos en el puto infierno!

-Por lo menos hay que reconocerle que tenía buen rabo.

-¿Buen rabo? ¡Buena porra! Os acordáis en la clase de gimnasia cuando se puso aquel chándal que se le marcaba todo y nosotras nos pusimos a correr delante de él y se le movía para un lado, luego para el otro, parecía el vadajo de una campana.

-¿Usaba calzoncillos?

-Si y yo tengo unos que lo demuestran ja, ja, ja. Pero no le perdono que se fuera con esa mala puta.

-Tú lo que no le perdonas es que te robará el sujetador que tanto te gustaba.

Los ojos se me inyectaron en sangre y no escupí fuego pues por que no podía, cogí la botella de vodka y sentí el fuego dentro de mí.

-¡A quien se le ocurre enrollarse con esa puta foca que encima no valía ni para cajera del puto Día (un supermercado) y que encima iba todo el puto día enseñando un sujetador de leopardo que ni le valía para sujetarse las putas tetas! Si pudiera le sacaba los ojos con un destornillador.

-Que violenta eres –me dijo Daphne.

-¡No seas violenta! ¡Que no seas violenta! ¿Me oyes? ¡No seas violenta! –me dijo Mati mientras me zarandeaba para los lados sin ton ni son e incluso me dio una bofetada, yo la cogí y le mordí el cuello aunque después del momento comencé a lamérselo.

¡Agobio! ¡Agobio! –chillaba Daphne y también se puso a tocarle las tetas.

Lógicamente, la pobre Mati se agobio, nos pego un estufio (o sea, un grito) a cada una y luego nos pego también en la cabeza.

-¡Joder tía! Encima que los hacemos para animarte.

-Lo hacéis por que sois unas putas borrachas, no tengo la culpa de estar tan buena.

-Pos ya no te voy a tocar más, pa’ que te enteres –le dije.

-Le has dejado un lametón –me dijo Daphne.

-¡Joder que asco! –soltó Mati limpiándose el cuello.

-Hazme a mi uno me dijo Daphne.

-No, tú primero, házmelo en el cuello.

Daphne acercó su silla y se puso a tocarme la oreja, como me gustaba, yo ladee la cabeza y le deje mi cuello bien visible, ella lo acaricio y seguidamente paso su lengua por mi cuello hasta que poso sus labios sobre él y comenzó a succionar. Se sentía muy bien, muy rico. Al cabo de unos segundos, quizás unos minutos se aparto de mí.

Ella se puso como yo antes, pero le dije que pasaba de hacérselo en el cuello, le estire la camiseta para abajo y empecé a lamerle la parte superior de su pecho derecho. Mi lengua se movía de un lado a otro mientras mis labios succionaban, la babeaba un poco y después tragaba mi saliva, yo estuve unos segundos, unos minutos y Daphne se cansaba de mí. Cogí el chupito de vodka que Mati no se había bebido y lo eche por encima del pecho de Daphne mientras yo seguía lamiendo. Ja, ja, ja a Daphne pareció no gustarle mucho la idea, le costo apartarme, pero lo consiguió.

-¡Joder como te pasas!

-No querías lametón, pues toma lametón. Le había dejado una bonita y gran marca sobre su pecho. Lo de bonita lo hice yo y lo de grande por que grandes son mis labios -. Déjame que te seque –le dije e hice ademán de ir otra vez a lamerle el pecho, pero esta vez con la intención de comérselo por completo.

-¡Ay! ¡No! Déjame.

-Tú no quieres experiencias lesbicas, pues toma experiencia lésbica.

-Yo creo que me voy a acostarme –dijo Mati.

-Tú te quedas o te acuestas con nosotras –le dijo Daphne, después se tomo un chupito y por debajo de la camiseta se quito el sujetador, me lo enseño, hizo el tonto un rato con él y después lo tiro al suelo.

Yo metí mi cabeza por debajo de su camiseta y comencé a comerle el pecho derecho, su gran pezón parecía marcarme el camino a seguir, un camino eclíptico que yo seguía con mi lengua mientras mis dientes y mis labios mordían sus senos, sentía su piel como poco a poco se ponía de gallina y su rostro, aunque no lo veía, se turbaba mientras entreabría sus labios. Su pezón derecho parecía que iba a reventar, se endurecía con cada lametón y yo misma intentaba que su pezón izquierda no perdiera gas y estuviera al mismo nivel, no lo hacía con mi lengua, pues hoy por hoy aún no soy bífida, lo hacía con mis dedos, con las yemas suavemente, más deprisa cuando intentaba abarcar todo su pecho con toda mi mano.

-¿Te gusta? –le pregunte sacando mi cabeza de debajo de su camiseta.

-Si, no esta mal.

-¿Cómo que no esta mal? Esta de puta madre y tú lo sabes –le dije mirándola directamente a los ojos.

-Si hubieras visto las caras que ponía sabrías como esta –dijo Mati.

-¿Todavía estas aquí? ¿No te habías ido?

-Pues si quieres me voy.

-No, no hace falta, quédate, luego te daré lo tuyo.

-Bueno, la cuestión es ¿quieres más?

-¿Más que? –me pregunto como haciéndose la tonta.

-Más de todo –de nuevo cogí la botella de vodka y bebí un trago largo, después otro. Daphne me miraba y me dijo que ella también quería, no le di la botella, no le eche en un chupito, le di de beber con mi propia boca como un pajarito da de beber a sus poyuelos, tras deslizar el alcohol en su boca mi lengua como posesa por los excesivos movimientos tomo control de mi cuerpo y se introdujo estrepitosamente en la boca de Daphne, me la comí, la devore, no deje rincón de su boca sin explorar ni diente que limpiar, por tragarme me trague su saliva y hubiera absorbido su propia lengua si hubiera podido. Repase sus labios y me entretuve en la comisura como quien se entretiene con el papel de regalo, y eso a mi, me fascina.

La agarre bien por el coño, parte de mis dedos estaban sobre su falda, el resto sobre su tanga, los hundía para que los sintiera, los movía y jugaba con ellos, los hundía para cogerla bien cogida y después en un instante soltarla mientras me llevaba conmigo su tanga negro. Se lo tire a la cara ja, ja.

Tras separarle las piernas fui acercándome a su coño poco a poco a través de sus muslos, con mi lengua y mis labios, quería que sintiera escalofríos mientras llegaba, que deseara que mis labios tocarán los suyos. Con mis dedos fui masturbándola, como somos amigas sabía perfectamente como le gustaba y como no, Daphne era muy especial por que pocos chicos se lo habían echo bien, yo intentaba superarlos. Meti despacio uno de mis dedos y después otro, la masturbaba con ritmo y determinación pero lentamente, dejando que ella marcara el camino, dejando que ella se abriera cuanto quisiera. El movimiento era circular, le daba pequeños golpes en su clítoris mientras un suave bamboleo movía a mis dedos.

Besaba al mismo tiempo sus muslos desde las rodillas a la entrepierna, besos suaves, carnosos y tremendamente pegajosos, dejaba la marca de mis labios allí donde se posaban, mi olor, mi sabor.

Cuando me canse de jugar con mis dedos los saque de su interior y los arrastre de arriba abajo por mi boca, los olía y dejaba parte de su sabor en mi labio inferior, después hice lo mismo de un lado a otro en horizontal y por último los metí en mi boca, los saboree durante un instante que pareció eterno, mi lengua dejo los dedos aún más pegajosos, aún más míos, perfectos para adentrarse por entre mis piernas tras superar la barrera del vaquero.

Y entonces fui directa, sin ataduras, sin frenarme ni cortarme un pelo. Pegue mi boca a su coño como si se tratase de una ventosa, no quería despegarme y lo que hacía lo hacía con desesperación, mis labios y mi lengua se apoderaban de sus labios y con mi nariz coqueteaba tontamente con su clítoris, sólo lo movía levísimamente o al menos eso creía yo ¿puedo hacer eso? En mi estado, puedo asegurar que lo hice pero tan sólo apostaría la cabeza de la guarra del sujetador de leopardo.

Introduje mi lengua con fuerza, ya hacía rato que Daphne estaba abierta, como cuando una montaña es victima del desarrollo humano y le meten una gigantesca tuneladora y la abren, supongo que la metáfora sería más acorde a la realidad si estuviera hablando de una polla, gorda y grande, en vez de mi lengua, pero es que vosotros no habéis visto mi lengua. La retorcía y la agitaba con furia y más abajo, me restregaba mi ropa interior mojada contra mi coño.

Con la punta de mi lengua jugaba con su clítoris, lo movía, lo levantaba, lo mojaba y mis dedos y mi labio abrían un poquito más su coño, Daphne me dijo entonces que parara y yo como si estuviera en la camilla de mi dentista le pregunte por que y ella me dijo que por que se corría. Separe mi cara de su entrepierna tan sólo para empujarla dentro con más fuerza, no sabía si era el alcohol, que llevaba un tiempo sin probar con una chica o los flujos que ya me había tragado de su cuerpo, pero tenía las irrefrenables ansías de que se corriera sobre mi cara, que me mojara todavía un poco más. La oía gemir y yo seguía con lo mío, gemía más fuerte y sus pómulos aunque no los viera se enrojecían un poquito más, por la tarde me había jodido una paja y en la noche yo se lo agradecía.

 

Me estaba fumando un cigarro un día, lo tenía sujeto con mis dedos a mis labios, fui a separarlo para exhalar el humor y mis dedos atravesaron todo el cigarro hasta escapullarlo, me queme y el cigarro aún estaba en mis labios, no es que yo apretará es que tenía toda la cara empapada, mis labios bien hubieran podido ser la representación de un charco. Y yo, perpleja y somnolienta quise parpadear y hasta eso me costo.

-¿Qué tal?

-Mm.

-Me alegro.

 

 

 

Epílogo:

 

Estamos solas, no somos unos putos cayos y somos jóvenes.

Cantad conmigo la canción que acabo de inventarme:

¡Follame! ¡Follame! ¡Follame!

Si estas bueno y me apetece.

¡No me folles! ¡No me folles! ¡No me folles!

Si eres un troll y no me apetece.

(bis)

Autor: Sonya


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