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2005-11-04 15:34:37
Estaba nerviosa, tenía el corazón acelerado, y veía que ella aun más, le temblaban la voz y las manos.

Me sentó en la cama y se agacho ante mí. Abrió la caja y me mostró un aplicador, me explico un poco lo que era, que debía fijar bien el tampón dentro de mi cuerpo. Le introdujo el tampón. Ella tenía los ojos en mi vagina, la vista la estaba excitando mucho. Me dijo que debía abrir un poco más las piernas y cogiendome de las rodillas las separo. Luego, que debía inclinarme un poco hacia delante. Con el aplicador en una mano acerco ambas a mi coño. En el último momento se paro. "Como eres virgen y es la primera vez puede que le cueste entrar. Lo mejor es relajar la zona. Si te acaricio un poco no le costara entrar." Eso era lo que estaba esperando, dejo caer el aplicador y se llevo las manos a la boca mojandolas con su saliva. Empezó acariciandome toda la zona con sus dulces manos, luego paso a mi rajita. Me separaba los labios e introducía dos dedos en medio. Arriba y abajo. Luego con esos dedos empezó a trazar círculos alrededor de la entrada de mi vagina. Yo me sentía húmeda, como deseosa de orinar. El placer era muy suave y dulce. Notaba como el pequeño agujero de mi vagina se ampliaba y se acercaba el momento culminante. "Si vamos a introducir un tampón en tu vagina es mejor meterle algo para que se adapte, como un dedo"."Sí, sí", respondí, mis deseos iban a realizarse. Mi hermana paro un momento el movimiento de sus dedos, después sentí como uno de sus dedos invadía mi cuerpo. Fue una sensación nueva y extraña. Mi cuerpo apenas lo dejo pasar, pero mi hermana lo saco y volvió a penetrarme. Lo note más fuerte dentro de mi. Y mi hermana comenzó a retirarlo y penetrarme, mi nuevo placer electrificaba mi cuerpo. Poco a poco aprendí a dejarme llegar por él y mi placer aumento. Fueron minutos de gloría, deseando complacer a mi hermana la llame, "Mayra", cuando ella miró hacía arriba yo baje mi boca y la bese. Fue unos de esos besos largos, húmedos y profundos que tanto le gustaban. Nuestras lenguas se encontraron en su boca y en la mía. A ella le encanto y a mi mucho más, pues conforme seguía el beso aceleraba su dedo. Comencé a gemir, no podía impedirlo ante la avalancha de placer que recibía. Y sentí un nuevo orgasmo más fuerte, intenso y profundo que ningún otro. Durante unos momentos fui incapaz de pensar. Mi hermana cesó sus movimientos y cuando baje los ojos la descubrí chupando el dedo con el que me había penetrado. Ella me descubrió, yo debía de mirarla como una loca por hacer esa guarrería. Ella sonrió, "Esta muy sabroso, ¿Quieres probarlo?" y me lo ofreció. Yo, que aún conservaba su saliva en la boca, me negué. En aquellos momentos yo era bastante inexperta, de ser hoy lo hubiera chupado. Debes de conocer el sabor de las chicas, ¿no?>>

A pesar de que no quería interrumpirla aquella pregunta directa debía responderla. Durante todo el tiempo que había permanecido atento a su relato, que en aquellos momentos se me antojaba falso, aunque deseaba que fuera cierto, la idea de volver con Mayra se había apoderado de mí. Recordaba nuestra etapa juntos y pensaba que debía de haberle dado más tiempo.

Por otra parte, entre la historia que me estaba contando Tatiana, el hecho de que la tenía desnuda encima de mí, que le estaba acariciando el sexo,... estaba muy cerca de volver a estar preparado para follarmela de nuevo.

Así que conteste lo antes posible:

-Sí, muy salado y caliente.¿Conoces el sabor de los chicos? - La verdad es que me pareció una manera un poco tonta de referirse al semen.

-No, ¿tu sí?

-Antes de que te vayas podrás probarlo. Y si, lo conozco. Es calido y no tiene ningún sabor, quizás solo un poco salado.

-¿Y como lo probaste?

Me había pillado, pero no de siempre he tenido una gran inventiva. Fabrique una buena contestación en un segundo.

-Hace algún tiempo una chica me hizo una mamada, creo que por lo menos conocerás la palabra. Tenía una buena cantidad de semen los labios y en la boca y nos besamos.

Perfecto, mis puntos habían subido. Tatiana rió un poco.

-Y ahora tu, dime que paso al final con tu tampón, tu hermana y la fiesta en la piscina.

<<Después de decirle que no, mi hermana no volvió a chuparlo. Dijo que haría debía de estar preparada y cogió de nuevo el aplicador. Con una mano separo mis labios, ya no había placer en sus maniobras, y con la otra fue introduciendo lentamente el aplicador en mi coño. Yo lo miraba entrar y desaparecer dentro de mí y me daba un poco de miedo. Dejo el tampón dentro y saco el aplicador. Me dijo que ya estaba, que así podía bañarme sin peligro. Entonces más o menos me lo confeso, me dijo que había sido mala idea ponerme el tampón sin tener todavía la regla. Para sacarlo debía de esperar que se hubiera humedecido y todo eso. También me dijo que tampoco pasaría nada, sobre todo porque ella me había humedecido. Yo comprendí después que lo que había querido era meterme mano y antes de que tuviera la regla. Bueno, también me dijo como debía de quitarmelo unas horas después.>>

<<Le debí decir algo como de que creía que meterse eso iba a ser más divertido. Ella me mostró el aplicador y me dijo que eso no era un consolador. Reímos y ella me dijo que me iba a enseñar algo. Luego dudo, pero yo insistí y me llevo a su cuarto. Allí saco una revista que tenía escondida en me la enseño, era un catalogo de productos eróticos. Tenía videos porno, camisones, bikinis, consoladores, ropa de cuero, comics porno,... de todo. Ella me dejó ojear la revista mientras me contaba como había sido. Un día había ido con un grupo de amigas a una visita al ginecólogo de una de ellas.

Después habían salido un poco locas y al pasar por una Sex-Shop una había dicho que entraran. Lo discutieron y acabaron entrando todas. Todas tenían ganas de entrar en un lugar así, pero ya sabes. Recorrieron toda la tienda y vieron de todo. Al final algunas cogieron esos catálogos y este era uno de ellos. Mi hermana cogió la revista y me enseño una pagina de consoladores. Me dijo que tenía ganas de volver y comprar uno. Supongo que la mire de forma rara, me parecía increíble que mi hermana hiciera algo así.>>

<<Unas horas después calcule que debía quitarmelo. Llame a mi hermana pero decía que estaba estudiando y no podía. A regañadientes logre que me acompañara al servicio. Esta vez no hizo nada, se quedo mirando. Tire del hilo y el maldito se resistía, pero al final logre sacarlo. Estaba un poco ennegrecido y húmedo, aquel fue mi primer tampón, aún lo guardo en una cajita. Antes de que mi hermana se fuera la invite a que esa noche se pasara por mi cuarto, pero me dijo que tenía mucho que estudiar y no podía. Nunca nos hemos acostado de nuevo ni nada más.>>

<<En la fiesta de la piscina me puse un tampón y no paso nada. Se me olvido y pase horas en el agua. También es que el día antes me había puesto otros dos. Fue muy divertida. Pero a finales del verano una amiga no se lo puso bien y ya te lo puedes imaginar. Se movió mucho y de pronto en el agua surgió una mancha roja y todos nos pusimos a mirarla. Salio corriendo de la piscina, dejando un surco rojo a su paso, y lo paso fatal. Había muchos chicos que la miraron. Incluso hicieron fotos de su sangre en la piscina los cabrones.>>

<<Bueno, mi hermana no me ha vuelto a decir nada, ni meterme mano de alguna forma. Corto con aquel chico y creo que ya tenía su consolador. Siempre lo ha negado, pero yo lo he visto algunas veces. Es bastante grande, totalmente dorado con el culo de platico negro. Yo no sé lo que hará con él, pues es mucho más grande que una polla. Debe estar loca si se mete eso.>>

<<Pero lo que me cabrea es que incluso mientras estaba contigo lo usaba. Yo le preguntaba si hacíais algo y siempre me decía que no, que era pronto, sin embargo, a veces la escuchaba como si te estuviera llamando mientras se lo metía. Ahora lo sigue usando, en esta temporada de exámenes incluso más de una vez al día. A mi no me gusta eso, por eso nunca lo he buscado. Un hombre es mucho mejor.>>

-Tú eres el mejor. - Me dijo. Podría leer sus pensamientos, deseaba volver a follar. Y yo, aquel trozo de su vida que me había contado, la sexualidad incierta de su hermana, mi ex- novia, su virginidad y sus artes amatorias con los consoladores... Todo aquello me excitaba, estaba tan caliente que hubiera podido follarme a medio ejercito ruso de mujeres. Mi pene reclamaba entrar otra vez en las carnes de Tatiana, Mayra.

También me había cansado de permanecer tanto tiempo en aquella posición, soportando su peso. La hora de la segunda vuelta había comenzado, había que volver a activarse.

-Y tú eres la mejor chica. - Le dije lo primero de todo, luego la bese y la levante para besarle sus pechos. Ella pensó que iba a volver a penetrarla, pero todavía no. La hice levantarse y saque de un cajón la cinta de la grabación pirata. La puse en la minicadena y esperamos a que empezara. Primero unos leves jadeos de fondo y mi voz presentando la producción. Luego entró otro ritmo de jadeos y las voces de mi amante. Tatiana estaba sorprendida.

-¿Qué es eso?

-Cogí todo lo que había grabado e hice una especie de Mix con el ordenador de todo lo mejor. Es esta primera canción, o como lo quieras llamar. Después viene todo lo que se grabo, como nos desnudamos, como nos acariciamos y como follamos.

Ella Rió.

-¿No habrás grabado lo nuestro?

-¿Por qué?¿Te importaría?

-No sé, me gusta llamar la atención. Cuando estoy en la playa me gusta que los chicos me miren.

Yo recordé lo que le había dicho antes.

-Te dije que te iba a enseñar esto. Pero es un secreto.

-¿Qué es?

Saque mi archivador. Allí tenía fotos que provocarían grandes peleas en familias, era un pequeño tesoro cuidadosamente archivado por chicas y fechas. Le enseñe las primeras.

-Las fotos. Te gusta. Es mi pequeño álbum de chicas con las que he estado, la mayoría amantes. También esta tu hermana, pero de ella no logre ninguna desnuda.¿Te gusta ver fotos de chicas?

Estaba viendo las fotos de una chica con la que estuve solamente un fin de semana, Alicia. Fue en la costa, el viernes nos conocimos y nos besamos, y el sábado quedamos en mi apartamento e hicimos el amor y pude tomas estas fotos.

-¿Te la tiraste?

-Sí, - Yo estaba pegado a ella, por mi pene erecto y con unas ganas locas de follar. Deseaba ponerme a su espala y penetrarla mientras la besaba y la acariciaba. Las fotos me recordaban los viejos tiempos y lo que prometía el futuro. Y de fondo tenía la grabación, aquel era yo follando a una chica que se abría a mí y yo la pagaba traicionandola, aquella cinta había circulado mucho entre mis amigos. - pero incluso después ella no quería que la fotografiara desnuda. - En la foto ella me miraba desde la cama dejando que su esmerada silueta se dibujara debajo de la sabana.- Poco a poco logre que destapara más, - en la siguiente ella seguía se ceñía la sabana, en la siguiente se destapo un pecho, luego bajo la sabana hasta su cintura dejando a la vista sus pechos. En la siguiente estaba de pie, con la sabana reliada a la cintura como si fuera una toalla. En otra ponía un pie sobre la cama, mostrando uno de sus poderosos muslos. En las últimas ella había dejado la sabana, pero a cambio de uno de mis bóxer. Vestida solo con ellos posó en varías posturas ante mí, con una actitud de chica mala. - pero no pude tomarle ninguna de cuerpo entero.

-Pues menos el coño se lo cogiste todo.

-Sí, se quedo con mi bóxer.

-Hey, era bonito. ¿Tú eres el chico de calzoncillos bonitos? - Me devolvía la broma, yo solo pude reírme.

Estuvimos viendo esas fotos unos minutos. A ella le encantaba. Me hacía preguntas muy picantes sobre las fotos y yo procuraba contentarselas con la cabeza fría. En mi pequeña colección de unas 100 fotos hay un poco de todo, desde chicas a las que conseguí toda una sesión fotográfica de desnudos, a chicas que no quisieron pasar de las bragas y otras de las que solo tengo fotos vestidas.

Con mucho detenimiento miramos las fotos de su hermana. Naturalmente había un buen número de ellas producto de nuestros cuatro meses de estar juntos. Ella buscó aquella en la que apareciera desnuda, pero no la había. Había algunas en mi cuarto, preciosa con un pantalón vaquero recortado y una blusa roja. Otras de un día que nos fuimos con unos amigos al campo. Nos bañamos en un pantano y ella aparecía con su precioso bañador blanco con franjas violetas y rosas que estilizaban su figura. Sus piernas aparecían larguísimas y fuertes y todas sus curvas deliciosamente dibujadas. Y otras en la playa, con un ligero bikini rojo como si fuera terciopelo. Lamentablemente nunca conseguí una pose de al menos su pecho. No tenía ninguna fotografía provocativa o erótica. Sin embargo, Tatiana se fijo en una foto de aquel día en el pantano. Tenía algo especial que le entusiasmaba y como ella había sido su amante me la pidió. Sabedor de que al parecer ella tenía más derecho que yo a la foto se la dí.

Las demás fotografías no despertaron tanto su atención. Eran solo chicas desconocidas, aunque les gusto verlas. Ella estaba excitadísima, cuando no pudiendo más, baje mi mano para acariciarle su sexo, este estaba incluso más húmedo que después de aquella primera vez. Y mi pene estaba totalmente erecto, así que nos miramos preguntandonos que hacía falta para empezar. Un segundo después nos lanzamos los dos y empezamos con un beso salvaje. Ella me rodeó con sus brazos y yo también. Recorrí con mis brazos su espalda hasta sus nalgas, que acaricie y apreté contra mí, porque contra su vientre se apretaba mi excitadísimo pene.

Pero recordé que deseaba tener un recuerdo, aquellos momentos, con ella excitadísima y lanzada, era los mejores para obtener las mejores fotos de mi álbum. Dude que hacer, si seguir o si dejarlo para un rato después, pero la idea de pasmar su cuerpo desnudo sobre papel me sedujo y pare.

-¿Te gustan las fotos? Te voy a tomar algunas. - Mierda, ella dudaba.- Venga, te encantan las fotos, he visto como deseabas ser tú la dibujada en el papel.

-Pero no puede ser. Tarde o temprano se las enseñaras a alguien.

Había que utilizar mi mejor persuasión, por lo menos en ese tema tenía cierta práctica.

-Escucha, esas fotos serán nuestro secreto. Mañana u otro día podemos verlas juntos y excitarnos antes de hacer el amor.- Como pensaba ella estaba deseando oirme decir que nos encontraríamos otro día para volver a amarnos. Se lo pensaba. - Te las puedo dar para que las guardes tu. - Sabía que pronto las recuperaría y podría hacerles unas copias.

-Muy bien, de acuerdo. Pero si tu quieres tomar fotos de mi coñito me tendrás que dejar hacerte unas fotos.

Aquello no me gustaba, no es que me disgustara ser fotografiado, es que podría enseñarle las fotos a su hermana y cortarme el rollo con ella definitivamente ahora que era cuando yo más quería volver con ella.

-Yo soy un profesional, - y tuve que añadir.- pero vale. Y nada de enseñarselas a tu hermana.

-¿Mi hermana?¿Quieres volver con ella?

Pensé que era la hora de ser sincero.

-Natali, tu me gustas mucho, pero desde hace mucho tiempo amo a Cristina.

-No me mientas, sé que acabaste hasta los cojones de mi hermana, si quieres volver con ella es porque lo que te he contado te ha puesto al rojo.

Cuanta razón tenía. Continuamos hablando y por fin descubrí que era lo que quería. Yo a ella le gustaba mucho, pero también tenía una pandilla y le gustaba uno. Quería compartirnos a los dos, lo cual me parecía perfecto. Yo la llamaría para hacer el amor algunos días, mientras ella salía con su grupo de amigos y se divertía como otra chica de su edad. También tuve que prometerle un viaje a la playa y otro a la montaña, más que nada para follar.

La situación era muy divertida. Yo me la cepillaría cada dos por tres mientras intentaba volver con su hermana. Después de eso quería enseñarle a esta lo que era un hombre y, era mi sueño, hacer un trío con estas dos mujeres. Ella estaría esporádicamente conmigo y oficialmente con ese amigo, ante el que no pensaba "abrirse de piernas" hasta pasado por lo menos tres o cuatro meses. No quería que pensara que era una chica fácil y porque también me tenía a mí para satisfacer sus deseos.

Aclarado todo, por fin y con unos resultados magníficos, nos preguntamos que hacer. El ambiente se había templado y había que volver a subirlo.

-Vamos a hacer unas fotos.

Cogí mi Polaroid y subí el volumen de mi minicadena. Los gemidos de mi ex-amante inundaron la habitación. La coloque de pie y retrocedí unos metros.

-Sonríe.

Primero un primer plano a la cara, luego otro hasta el busto y uno de cuerpo entero. Cogí una de las fotos y se la enseñe.

-Están saliendo muy bien. Echate sobre la cama de cara.

Esta foto captó su espalda y su magnifico trasero.

-Coge la almohada y colocaba debajo. Así, así. Masturbate con ella, baja y sube sobre ella. Alegra esa cara, muestrame lo que te gusta.

Que buena foto, una chica recurriendo a su almohada como consolador.

-Echate sobre un lado y cubrete el pecho con una mano. Muy bien, ahora descubrete. - Era como una gatita obedeciendo todas mis ordenes. - Tumbate de espaldas, estira y separa las piernas. Ahora flexionalas. Así, separalas más y acariciate el pecho. Ahora baja una mano e separa tus labios. - Aquellos primeros planos de su oscura y poblada vagina me recordaron que debía depilarla. Máxime si iba a ser mi amante mas o menos habitual. Mientras, ¿obedecería todas mis ordenes? - Ahora introduce un dedo. Ahora dos, entran mejor que antes, ¿ehh? - Seguía mis ordenes como una fiel gatita. Aquellas fotos se convirtieron en mis joyas de la corona. - Voy a recorrer tu cuerpo. Sigue la música. - Me subí sobre la cama y a cuatro patas Recorrí su cuerpo. Cuando me vio totalmente sobre ella rompió a reír, aquella fue la última foto, congelando su risa cargada de inocencia.

Pensaba que iba a penetrarla, pero no lo hice. Pase unas veces mi pene por sus senos y después cogí y olí mi almohada. Allí donde su olor era más intenso. Con aquella fragancia embriagandome espere a que terminara de reírse.

-Huele por aquí, huele a ti.

Natali volvió a seguirme y cogió la almohada, cuando descubrió su perfume intimo volvió a reír.

-Pues me duche antes de que llegaras. Por eso mi hermana estaba en la ducha. Nada más llamar tu me encerré en el cuarto de baño y mi hermana tuvo que esperar. Quería encontrarte a solas.

-No ha servido, eres la chica más húmeda que he conocido.

-Eso te excita.

-Claro, no hay otra cosa igual. Indica que... siempre quieres hacerlo.

-Sí, tenía muchas ganas. Volvamos a hacerlo, quiero sentir tu dura polla en mi coñito.

-Espera, primero debo afeitarte. El próximo día hurtare de miel tu coño y te lo comeré todo. Esperate, voy a por unas cosas. - Me levante de la cama. Atrás quedaba la cámara fotográfica y mi promesa de permitir que ella me fotografiara. Debía intentar que no lo recordara.

-Voy contigo, -Me siguió.- desde que empezamos cada vez que me tocas el coño sintió que me voy a orinar. Dime cual es el cuarto de baño.

También me cogió la mano. Ibamos por el pasillo los dos desnudos, bonito retrato, yo con mi pene erecto y ella con su poblado pubis al aire. Debíamos parecer dos amantes que van por el mundo como si no hubiera nadie más.

-Este es el cuarto de baño. - Ella entró e inmediatamente se sentó en la taza. Yo desde la puerta observe sus movimientos. Tengo un poco de voager.

Ella inmediatamente me miró pero se calló. Su primer impulso había sido decirme que no mirara, pero sabiamente no había abierto la boca. A muchas chicas no les gusta que las miren en el servicio o en la ducha incluso después de haberse acostado varias veces con uno. Pues Tatiana, pasado ese primer impulso, había pasado a mirarme el pene. Tenía un descaro total.

Yo entre en la habitación para coger las cosas que iba a necesitar, una maquinilla, un bote de espuma y una toalla. Tatiana había descubierto que sus ganas de orinar no eran tantas y que le constaba que la operación empezase. Pensé en interrumpir sus esfuerzos.

-Natali, ¿nunca has hecho una mamada?

Me coloque delante de ella y cogí mi pene. Ella había levantado la cabeza y cuando la volvió a bajar se encontró con mi miembro muy cerca.

-No. - Estaba nerviosa, nunca había intentado nada de ese tipo.

-Cogerme tú el pene.

El ambiente se cargo con cierto aire de solemnidad. Veía a través de su piel desnuda como se le aceleraba el corazón al levantar sus brazos y coger mi miembro. Lo solté cogiendola por la cabeza y los hombros.

-Ahora quiero que me masturbes, mueve tus manos arriba y abajo. ¿Se lo habrás hecho ya a algún chico?

Ella respondió un débil "Sí". Completamente absorta en el trabajo que le había encomendado. Movía sus manos lentamente sobre mi pene, llenandolo de calor. Aquellas finas manos eran realmente encantadoras, casi olvido lo que iba buscando.

-Natali, ahora quiero que me beses el glande. Saca la lengua y humedece tus labios. - Alzo su cabeza y me miro mientras pasaba repetidamente su lengua por sus labios. - Suavemente.- Bajo su cabeza y poso sus labios sobre la punta de mi pene. Y repetidamente me beso.

-¿Te gusta?

-Mucho, saca la lengua y recorre la punta con ella. - Si sentir sus labios estuvo bien con su húmeda lengua recorriendo mi glande alcance la gloria, incluso tuve unos espasmos de placer. Ahora no tuve que indicarle nada más. Había visto tantas películas porno y algunas amigas le habían contado como ellas les comían el pene a sus novios que Tatiana sabía perfectamente como continuar. Abrió su pequeña boquita e introdujo mi pene en ella. Inmediatamente empezó a moverlo y lamerlo con su lengua. Como describir el placer que me diste, querida Natali. Mis piernas me sostenían sin fuerza y yo deseaba correrme para que la dulce tortura terminara.

No era mi primera felación, pero si fue muy intensa. Era increíble la sabiduría que tenía mi chica a sus quince años.

Me cogió los testículos unos momentos, luego su mano desapareció. Descubrí que se la había llevado a su sexo y que se masturbaba con ella. Desee poder llegar hasta su sexo y acariciarlo e introducirme por él hasta llenarlo. Como no podía metí mis dedos entre sus pelos e intente devolverle el placer que me estaba dando.

Cuando ella separó su boca y saco su lengua para acariciarme la punta vi restos de semen y liquido preseminal en sus labios. Me encantaba la estampa, su cara juvenil y mis fluidos. Tatiana recorrió entonces mi pene con su lengua. Varias veces. Me estaba tambaleando de placer. Si no hubiera sido porque hace apenas una hora había eyaculado no hubiera aguantado tanto. Volvió a comerme dentro de su boca y entonces, a pesar del placer, supe que debía parar.

-Levantate, ya es suficiente. - La cogí por las axilas y la levante. - Ahora debo afeitarte, pero luego podrás continuar.

Tatiana no lo comprendió, pero me obedeció. Allí estábamos los dos pegados y no pude dejar de besarla. Ella, en unas horas, me estaba dando más placer que cualquier otra chica con la que he estado. Recibí mi propio semen de su boca y era tanto el picor de mi miembro me cogiendolo lo golpee contra sus muslos. Ella me contempló divertida y luego los dos miramos su pubis, poblado de vello negro y húmedo. Tenía cierto magnetismo que me forzaba a recordar a mi pene abriendo por primera vez sus carnes.

-Miralo por última vez, en mucho tiempo no lo volverás a verlo así. - Ella asintió. - Vamos a mojarlo un poco. - Y lo moje con agua del grifo, acariciandolo y sintiendo sus formas, aquello era delicioso. - Cogí una maquinilla preciosa, había sido un regalo de una tía y siempre la había estado reservando. También una toalla y un bote de espuma. - Alguna gente esparce la espuma con una brocha, pero yo prefiero hacerlo con los dedos. Te gustara. Vamos a mi cuarto.

En mi cuarto la tendí sobre la cama, ocupandola a todo lo largo. Fui al otro lado de la cama solo para besarla y decirle al oído, como si fuera un secreto: - Esto te va a gustar, pero disfrutaras más si conforme te toco te acaricias los pechos. - Ella lo agradeció, me beso y tomo con sus manos sus pechos. A pesar de estar tumbada de espaladas, se podía ver que tenían un buen volumen. Y es que utiliza dos tallas más que su hermana.

Le separe más las piernas y eche sobre una mano un buen pegote de espuma del bote. Iba a esparcirla cuando algo me paro, era su pequeño agujero anal. Algo me incitaba a descubrirlo y jure que pronto lo penetraría. Pero no ahora y proseguí lo que llevaba entre manos. Con la otra la recogí y le cubrí todo su pubis, cuidandome de darle el máximo placer. Ella se estaba contorneando, además de mis caricias ella misma se acariciaba los pechos y se pellizcaba los pezones.

-Ya esta. Dime, ¿ha sido como las caricias de tu hermana?

-No, ha sido muy dulce. Ahora noto toda esa espuma sobre mi coño.

-Ahora voy a afeitarte. ¿Fue tu hermana quien te enseñó a afeitarte para ponerte el bikini?

-No, - Empece la delicada operación. Coloque unos dedos sobre la parte superior de la vagina y tense su piel. Mi cuchilla bajo, hice una pasada sobre la parte superior, zona muy cargada de vello y muy lisa. Y el sonido, es siempre tan excitante. - fue una amiga la que me dijo que debía hacermelo si no quería que los chicos se rieran de mí. Pero con ella no tuve ningún tipo de relación lésbica. - Yo entonces apenas si había comenzado a depilar la parte superior de su pubis, la zona más fácil. Pero me estaba encantando poder ayudar de esa manera a mi nueva amante. Ademas del sonido del rasurado podía disfrutar con manejar con toda naturalidad sus partes más intimas, algo difícil de conseguir de las chicas. Además, yo seguía con mucha atención sus palabras, como siempre excitantes y perturbadoras.

-Mentira, tuvimos algo esta Nochevieja. Te lo contare. Habíamos estado todo mi grupo junto celebrando el Año Nuevo hasta las tres de la mañana. A esa hora algunas chicas se tenían que ir y empezamos a dividirnos. Yo me quede con mi amiga y su novio. Este había invitado a otro chico de un pueblo a venir con nosotros y eramos cuatro, formando dos parejas.

<<Estamos en el reservado de un bar, tomando copas y ya un poco ciegos. Mi amiga y su novio ya se habían dado unos picos y mi pareja intentaba hacer lo mismo. Yo me resistía un poco, es lo normal. Entonces el se invento que para celebrar el paso del año debíamos besarnos de nuevo y en la boca. No recuerdo si alguien dijo algo, pero para fastidiarlo lo que hice fue besar a mi amiga. Fue breve e inocente, un roce de labios, pero a los chicos los excito muchísimo. Se pusieron a insistir para que nos diéramos uno de verdad delante de ellos. Mi amiga no se cortó nada y les pregunto que recibiríamos a cambio. Lo discutimos. Al final conseguimos que nos invitaran a bebida el resto de la noche por otro beso. Como estábamos todos de acuerdo me puse a horcajadas sobre mi amiga y la bese. Esta vez fue un beso de verdad que duro unos minutos. Yo no me acordaba de los besos de mi hermana, pero en un momento los recordé. Pero sabía que mi amiga con su novio para follar tenía de sobra. Me limite a disfrutar de cada instante y sin pensar mas cosas raras. Los chicos si se había llevado la mano a la entrepierna y se la refregaban contra los pantalones a la vez que nos gritaban. Mi pareja me contó luego que nunca se había excitado tanto. Yo tenía las manos quietas, pero mi amiga no, ella se lanzó y me cogió el culo, me lo recorrió todo con sus manos, pero al final sentí una mano cogerme el coño. No sé si fue mi amiga o su novio. Me apretó tanto que Empece a moverme a su ritmo hasta que me separe de mi amiga.>>

<<Aquello me cambio la noche, yo pensaba estar con mi amiga un rato más y luego irme a casa, pero ahora estaba muy caliente y o me iba rápidamente a mi casa y me hacia dedos como mi hermana o le daba carta blanca a mi pareja. Pensé en lo que haría mi hermana y decidí quedarme, además, el chico no estaba mal. Los chicos fueron a por más copas y entonces le pregunte a mi amiga quien me había puesto la mano en el coño. Ella se lo guardó y me preguntó si me había gustado. "Sí, estamos las dos locas". Ambas reímos. Mi amiga ya no era virgen y le pregunte si iban a hacerlo aquella noche. Me dijo que no, que en la casa donde lo hacían estaba el hermano del novio con su novia y no podían. "Pero mañana sí". Le pregunte que pensaba hacer. "Este es un buen lugar para liarse.">>

<<Llegaron los chicos, ellos también habían hablado y mi pareja iba a meterme mano. Tomamos las bebidas, pero apenas si las tocamos. Mi amiga se enrolló a besos con su novio y mi pareja me preguntaba que me parecían, que quería también liarse conmigo. Pero yo todavía tenía más ganas y cogiendo una aceituna de las que habían traído me la puse en la boca. Mi pareja se me pego y me la cogió con su boca. Después estuvimos un rato besandonos, pero mi chichi cada vez me picaba más. Se lo dije y le pregunte si podía acariciarme. Él estaba encantado y me desabrocho el pantalón metiendome la mano debajo de las bragas. Yo hice lo mismo, llegue hasta su polla, que estaba muy dura, y se la menee. Él era la primera vez que le metía el dedo a una chica y fue muy malo. Pero al menos tenía su mano en el coño y acabe corriendome. A él le costo más y cuando se corrió cogió su polla con sus manos para evitar que nos pringáramos completamente, pero de todas formas me lleno de su leche. Esa es la historia completa, nunca más he vuelto con ese chico y tampoco he vuelto a liarme con mi amiga.>>

Sumergido en la vida sexual de mi descarada compañera había afeitado todas sus partes intimas. Había repasado varias veces cada centímetro de piel, ganando tiempo, naturalmente. Con la toalla procuraba limpiar los restos de espuma y darle un poco de placer. Aquel bello pubis que durante años había estado cubierto por esa famosa mata de pelo se descubría de nuevo radiante y atrayente. Así se lo dijo y la anime a que ella también lo descubriera.

-Es increíble, no puedo recordar desde cuando no lo veo así. Parece como el coñito de una niña, que aún ni ha tenido la menstruación.

Yo deseaba follarmela en esos momentos, pero aun tenía restos de espuma que no había podido quitar con la toalla y lo despuse. Cogí su mano y la levante para llevarla de nuevo a cuarto de baño. Y en el último segundo cogí la Polaroid.

Quería saber más de esa relación con su amiga.

-¿Entonces no te depilo esa amiga tuya?

-No, iba a dar una fiesta en su piscina y me invito. Luego me dijo que si iba a ir afeitada. Me puso al corriente de todo eso y me conto que debía afeitarme los laterales completamente. También que me debía poner una crema luego para que no se me irritara y que era bueno que me cortara con unas tijeras los pelos del coño para que no se notaran mucho con el bikini. Yo cogí la maquinilla que tenía para afeitarme las axilas y lo hice.

-Una cosa, después de las películas porno que debes haber visto, ¿nunca se te había ocurrido afeitarte?

-No, nunca. No todas las actrices porno están afeitadas.

-Pero a muchas di que las penetran por el ano.

-Ouhh, que manía te ha dado por mi culito. - Me critico. Yo no le respondí, pero Empece a buscar argumentos para convencerla. Lo que hice fue meterla en la bañera y coger el extremo de la ducha.

-Regula el agua, no hayas a decirme que te he quemado.

Ella comprendió mis propósitos y abrió los grifos. - Ya esta. -Dijo y poniendo un pie en alto en el borde de la bañera abrió completamente sus piernas. Su abultada vagina sobresalía aún más. Desnuda de todo resto de vello el agua que yo lanzaba recorría toda si piel, caía sobre la abertura de su vagina y mojada sus labios internos para perderse en la pila de la bañera. Ahora estos labios internos están perfectamente visibles, semiabiertos y atrayentes. Y yo había abierto esas carnes con mi miembro para hundirselo en el vientre, recordaba esos momentos de placer. Me di cuenta de que Tatiana no prestaba la misma atención a su ducha. Como otras chicas se retorcía disfrutando del caudal de agua sobre su sexo y de las caricias de sus senos. Con los ojos fuertemente cerrados se regocijaba en su placer olvidandose de mí y dejando ver el valioso espectáculo.

Me encantan las chicas y una parte importante es verlas. Aquello era el sumo espectáculo que podían contemplar mis ojos, una chica con su sexo rasurado masturbandose ante el leve contacto con el agua que yo le proporcionaba. Tuve que soltar la cámara para poder coger mi pene y masturbarme.

Estuvimos los dos en esa situación como medio minuto. Ella, sin ninguna causa, debió pensar que no se lo quería hacer sola y paro mirandome. Al descubrirme en esa situación sonrío y me lanzo un beso. Ninguno habíamos alcanzado el orgasmo y ahora no importaba. Ambos deseábamos follar pero aquel todavía no era le momento. Le di el mango de la ducha y cogí la cámara para inmortalizar esos momentos.

Tatiana volvió a comprenderme y separo las piernas aumentando el doble el tamaño de su rajita. Empece a tomar nuevas fotos mientras ella bajaba su mano libre y se acariciaba. Le gustaba el juego y se exhibió delante de la cámara. Se dio fuertes refregones, introdujo uno y dos dedos en su vagina, se separo los labios ante mí,... hacía todo eso por mí, pero no me terminaba de gustar. Hace unos momentos la había descubierto envuelta en sus instintos más íntimos, masturbandose mientras se duchaba como suelen hacer todas las chicas, pero ahora era artificial y artificioso, sacado no de sus deseos sino de lo que recordaba de sus películas porno. Por eso deje de tomarle fotos de su sexo y le tome otras, de cuerpo entero, del pecho hacia arriba y por último de su esplendido trasero. Tan apetitoso como dos frutas y totalmente perfectos. Se me había acabado el papel de la cámara, así que la deje y fui a coger el mango de la ducha.

-Se ha acabado el papel de las fotos, -Muy bien, con esto ella no podía tomarme fotos comprometidas. - ahora empieza el segundo Tour. - Solté el mango de la ducha para que corriera libremente en el fondo de la bañera. - Te metes los dedos muy bien, pero aun te falta algo. Antes me has preguntado algo, mi interés por tu culo. Debes saber que para las chicas la boca, la vagina y el culo son lo mismo. El pene que entra por la vagina puede entrar también por la boca o por atrás. Hoy me has hecho una felación y no te voy pedir más, pero debes aclimatar tu culo. Abre más las piernas y agachate. Ahora, como si te masturbaras, metete un dedo por el culo.

Indecisa me volvió a obedecer, pero aquello no le gustaba. Me agache para verlo, aquello me excitaba muchísimo. Tatiana tenía las manos pequeñas y finas, selecciono su dedo índice y se lo llevo a su pequeña abertura. Con miedo y lentamente lo introdujo como un centímetro.

-No puedo. Me clavo las uñas por dentro. - Su pequeño dedo debía de entrar perfectamente, pero ella no estaba dispuesta a más. Ni que decir tiene que me había encantado aquella ligera penetración.

-Dejame a mí. Se me olvido, primero debes mojarlo un poco. - Elegí mi dedo corazón y lo pase por la entrada de su vagina, mojandolo con sus fluidos. Enseguida estuvo listo y pude situarlo bajo la estrecha entrada. La estaba viendo perfectamente, cerrado y virginal. Un punto negro enmedio de dos cuerpos blancos y fuertes. Allí abajo el olor de su sexo me embriagaba. Gotitas de agua tapizaban su piel y sus perfectas piernas eran dos columnas que guardaban su puerta. Así que saboree el instante e hice presión. Estaba tan bien lubrificado que entro perfectamente en su cuerpo. Tatiana se agito y lanzo varios suspiros. Continué el avance y a medida que aumentaba la dificultad hacia más fuerza así que logre introducirle todo mi dedo en su cuerpo. Un dedo tiene más terminaciones nerviosas que un pene, así que estudie con mi dedo su temperatura y sus músculos internos.

-¿Cuánto me has metido? - Me pregunto agitada.

-Todo. - Le conteste con entusiasmo. - Tocate, vas a divertirte como nunca.

Enseguida bajo sus manos y comenzó a acariciarse su vagina. Yo contribuí desde detrás, desde dentro. Nunca había sentido tanto placer, se agitaba incluso perdiendo el equilibrio y gemía apresuradamente. Aquello me divertía, y también me excitaba, así que con mi mano libre agite un poco mi pene.

Tatiana nunca olvidara aquello. Aprendió lo divertida que puede ser la penetración anal combinada con la vaginal. Antes de que me diera cuenta alcanzo el orgasmo y su cuerpo se paralizo. Sorprendido saque mi dedo y la cogí antes de que perdiera definitivamente el equilibrio. Durante unos instantes estuvo en un estado radiante de placer. Abrió los ojos y me beso. Luego se recostó en mi hombro disfrutando de sus últimos trozos de orgasmo.

-Ha sido el mejor orgasmo de mi vida. - Dijo cuando pudo volver a hablar.

-Tengo que limpiarme. - No era el momento más oportuno, pero era algo que me urgía cierta prisa. Cogí la flor de la ducha y me eche agua sobre mi dedo.

-Ven aquí. - Me dejo sitio en la ducha y me atrapo con sus brazos. Recapitule un instante. Todos los objetivos que me había marcado estaban cumplidos, fotos, penetración anal,... Y como se dice, después de los negocios, el placer.

Nos fundimos en un abrazo. Cogió la flor de la ducha de mi mano y se encargo de mojarnos. Nos besamos. Fueron besos profundos, le entregue mi lengua y después Tatiana me penetro con la suya. Me gustaba su sabor, indefinido, pero cálido y húmedo. Compartimos nuestras bocas mientras con los brazos nos acariciábamos desde el pelo hasta las nalgas. Cogí las suyas entre mis manos y procure acapararlas en mis manos. Eran fuertes y frescas. También ella cogió las mías, pero ademas subió una pierna y me masageo toda la entrepierna. Con las caricias mi pene aumento de tamaño y empezó a demandarme que lo utilizara. Me picaba tanto que nos separamos y bajando una mano, le acaricie su tierna e impúber vulva. Tatiana lo comprendió y me cogió el pene, acariciadomelo. Entonces le introduje un dedo en su vagina y jugué con él. Tatiana se agitaba y más fuerte me masturbaba, hasta que tuvo que dejar de estar de pie. Entonces se arrodillo ante mí y me miro.

-Te agradezco lo que has hecho por mí.

Ante mi sorpresa inicio por su cuenta una de las mejores felaciones que he recibido. Con una mano me cogió mi erecto pene, con la otra los testículos. Bajo su boca hasta que se puso a la altura de mi glande y como maravilloso preludio descargó su aliento cálido y húmedo. Inmediatamente empezó. Con mi mano meneaba arriba y abajo mi miembro mientras su lengua recorría todo mi glande. Luego recorrió con su lengua mi miembro mientras me lanzaba miradas. Me convenció de que era una chica que aprendía rápido. Introdujo en su boca mi pene y me lo acariciaba mientras, por dentro su boca, seguía recorriendolo. El juego aumento en intensidad hasta que me hizo tambalearme de placer. Entonces, separo su boca y me dijo:

-¿Te gusta?

-Mucho, sigue así. - A riesgo de caerme y pegarme un buen golpe, le permitir seguir. Ella también se divertía con el juego.

Arrecio en sus maniobras por complacerme y pronto sentí que iba a eyacular. Ella también lo sintió de algún modo, saco mi pene de su boca y empezó a golpearlo contra su cara. En instantes hondanadas de semen me catapultaron de placer. Sentí un orgasmo tan profundo que casi me caigo encima de ella. Mientras yo temblaba, ella seguía golpeandome.

-¡Vamos, vamos! - Me gritaba.

-Sí, sí. - Le respondí.

Aquello membró mis fuerzas. Ella subió después, majestuosamente y sacando un poco la lengua para incitarme. En el lado derecho de su cara tenía mi semen. Le cubría la mejilla, la oreja y el pelo. No era mucho, lo que combinado con su cara le daba un aspecto de chica atrevida muy excitante. Me encantaba la escena, quizás la foto ideal para terminar un álbum recordatorio de aquella tarde, pero me había quedado sin papel. Tatiana elevo el brazo para limpiarse, pero la detuve. El semen brillaba sobre su piel y pequeñas gotas adornaban su pelo como si fuera un árbol de navidad.

-Eres preciosa

Pero no podía quedarme contemplandola, así que la cogí por sus axilas y la alce. La bese profundamente, pero ella no quiso hacerlo largo. Tenía en mente uno de sus juegos. Se separo mínimamente y pasandose dos dedos por la mejilla recogió una parte de mi semen. Lentamente me lo ofreció, yo no me moví y ella acercó sus dedos a su boca y los paso por todos sus labios y finalmente los limpio con su boca. Todo tan voluptuosamente que me indujo a que volviera a besar sus labios más húmedos que nunca. Había cumplido su objetivo y se entrego en uh largo beso.

Al poco me di cuenta de que mientras yo la acariciaba no encontraba sus manos. Ella se retorcía, descubrí que estaba preparando su vagina para un nuevo contacto con mi cuerpo. Había puesto una de sus piernas sobre el borde de la bañera abriendo al máximo su sexo. Frenéticamente se masajeaba a la vez que proseguía vuestro beso. Cuando supo que me había dado cuenta se aparto un poco de mí.

-Follame. Necesito que me folles.

Era lo que yo más deseaba en aquellos momentos. Después de haber probado su boca deseaba penetrarla. Su cuerpo me incitaba y repetía mi nombre. Pero, lo natural, las fuerzas flaqueaban. Con mi última eyaculación mi pene se había debilitado y ahora empezaba a perderse entre mi vello pubico. Era muy urgente actuar. Cogí mi pene en mi mano y lo agite para que se volviera a endurecer. Me acerque.

-Espera, quiero hacerlo bajo el agua. - Y se agacho para recoger la flor de la ducha. Una idea se cruzo en mi mente cuando la cabeza de mi pene se encontraba a centímetros de su entrada.

-¿Quieres hacerlo bajo la lluvia?

-Sería estupendo, ¿pero como lo hacemos?

-Sigueme. Tenemos una terraza que da a un patio interior. - Salimos del cuarto. Yo continuaba agitando mi miembro para no perder la erección. Abrí una puerta de cristal y entramos en la terraza. La lluvia seguía cayendo fuerte y en unos segundos nos calo completamente. Hacía frío y sobre el suelo aun debía de hacer más, pero yo nunca lo había hecho así y me anime a continuar.

-Vamos a hacerlo inmediatamente. Vamos a probar otra postura. - Me senté sobre el suelo y estire las piernas, levante los brazos para recibirla. - Vamos sientate. - Ella la conocía. Con mucho cuidado por el resbaladizo suelo, paso primero una pierna sobre mí, luego bajo y se sentó sobre mi entrepierna. - Muy bien, dejame que yo te la meta. - Se levanto unos centímetros y pude introducir mi pene en su cuerpo. El frío y la lluvia contrastaban enormemente con la calidez de su sexo. Aquel abrazo en el que nos fundimos era, poéticamente hablando, nuestra barrera contra el frío. Las gotas de lluvia resbalaban sobre nuestros cuerpos menos el pecho, el cual empezó a ser fuente de calor tan pronto como Tatiana, como una experta, alzo su cuerpo y empezó a empalarse con mi pene.

-Te siento dentro de mí. - Exclamaba. - Es maravilloso. Viva el sexo.

-Viva. - Replique, porque era lo que de verdad sentía. Era increíble lo que me estaba pasando esas últimas horas y me puse a recordar todo lo que me había contado. Cristina, me excito de nuevo como lo había hecho antes y mi pene también se excito, creció.

-Eres maravilloso. - Dijo Tatiana entre los primeros gemidos. - Meteme el dedo por el culo. - Era una maravillosa idea. Así que baje un poco más una de mis manos que sostenían su trasero y tras encontrarlo penetre también aquella pequeña entrada. A pesar de que apenas pude entrarle dos centímetros ella lo sintió y se animo muchísimo. Acelero sus movimientos de manera que casi sacaba mi pene de su cuerpo en las subidas y entraba todo mi pene en su cuerpo, casi un poco dolorosamente, en las bajadas. Yo también acelere el provocador masaje de mi dedo y provoque unos movimientos más salvajes. De su virginal vagina solamente quedaba una boca que recibía perfectamente mi pene aún en aquella situación. Sus constantes gemidos mostraban también dolor pero era ella la que conducía aquella org

Autor: Anónimo
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