Lo hice pasar y mis ojos se perdían detrás de su culo y de su masculinidad que me asaltaba y perturbaba mis snetidos. Lo dejé en el salón, sentado en el sofá, y me fui a la cocina a preparar unos combinados de alcohol. Empecé a notar mi respiración alterada y nerviosa... los vasos, el hielo, los refrescos de limón... todo esto me parecía mágico ante lo que se avecinaba. Recorrí el pasillo hasta llegar al salón y cuando hice aparición en él... Ohhhhhhhhhhhhhhhh, descubrí a Ivan, desnudo de cintura para abajo con su rabo enhiesto entre sus manos y su camisa abierta mostrando sus pectorales masculinamente eróticos. Quedé asombrada de aquello, ohhhhhhhhhhhhhh, dejé los vasos y el hielo en la mesita del salón sin dejar de mirar su hermosa verga que flotaba entre sus manos. Descolgué del mueble bar una botella de wisky y por orden suya comencé a llenar los vasos con él.
Yo nerviosa llenaba los vasos sin dejar de atacar con mis ojos esa maravilla, rugosa y podenca de su miembro.
Me sentí martirizadamente puta y cachonda, sorprendida por esa visión que no esperaba tan pronto, pensaba que iba a ser yo quien iba a dominar el ritmo de la noche. Cuando acabé de combinar el wisky con limón, se acerco a mi, él de pie y yo sentada en el sofá, y su enorme miembro golpeó mi cara al acercarse sintiendo que mi coñito desbocaba en efluvios de incandescente pasión. Bajó mis tirantes dejando mis tetas al descubierto y luego abrió mis piernas dejando a su vista mi tanga. Y separándose me dijo...
Juan se acariciaba lascivamente su polla ante mis ojos y la recorría de arriba abajo llegando hasta sus huevos en donde se detenía para amasarlos con su manos con una lascivia que me deshacía, mientras me miraba con un gesto pasionalmente demoníaco. Con la otra mano bebía del combinado, bien cargado de wisky y me observaba. Yo ante las visiones de placer que me ofrecía,. Introduje mi mano en mi tanga y comencé a acariciarme el coñito y a friccionar en mi clítoris y él gozoso de verme aceleraba sus fricciones en su miembro y yo me moría de placer al verlo. El wisky del combinado ya me había llegado a ese punto donde todo el alcohol se siente en los fuegos mas íntimos. Estaba muy cachonda... me sentía muy puta con esas visiones. Mi coñito rezumaba empapando mis dedos... mis pezones se habían erguido esperando mis pellizcos, ahhhhhhhhhhhh... creo que me faltaban manos para atender a tantas pasiones desenfrenadas en mi cuerpo. Empecé a gemir y a perder mis sentidos mientras seguía observando el manoseo que tan diestramente daba Ivan su polla, con ondulaciones lascivas de sus caderas ofreciéndome su polla en la distancia, jugueteando y mortificando mis deseos.
Ivan se endiabló de placer viendo mi receptividad y entonces vertió parte de su combinado sobre su polla y lo esparció con sus manos llegando hasta sus huevos. Me acercó su polla y me dijo...
Yo deshecha y perdida acerqué mi boca a su enorme rabo y con una mirada de asentimiento, mi lengua palpeteó su glande, que duro y lascivo en sus esencias y pervertido por el agridulce sabor al combinado que lo recubría, hizo hervir en fuego a mi lengua... introduje mi boca en él y lo abarqué toda,... me sentía toda una puta follándome su polla por la boca... la dureza y la crudeza de esa polla metida en mi boca, mortificaban y reconfortaban todas mis ansias. Y se la fui chupando una y otra vez de arriba abajo sin descanso y con frenesí, masturbando cada centímetro de su piel con mis labios. Era un placer infinito que recorría todo mi cuerpo esperando una circuncisión de todas mis partes íntimas.
Él, que se sentía todo un perro complacido, aceleró mis ansias tomándome por la cabeza y empujándome aún más al vicio que mi boca gozaba. Me la tragué hasta la garganta, me la tragué toda. La sentí toda en mi. Luego tomó mis manos, que se apoyaban en el suelo para no hacerme desvariar, y las puso en sus huevos para que bailaran entre ellos en una danza infame que lo inundaba de delirio. Me gozaba como un cabrón que goza de una puta a sus antojos. Y mientras mi boca se perdía en su polla y de mi sexo fluían arroyos derramados de placer, sus manos tomaron posesión de mis nalgas para violarlas en todo su recorrido y gozarlas en sus ondulaciones mas lascivas, amasándolas con frenesí anhelado... le gustaba mi culito, me lo había dicho. Y así me lo violaba el cabrón con sus manos, y yo me sentía aún mas puta y más viciosa con cada movimiento de ellas. Luego tirando de mis nalgas, buscó el agujerito de mi culo y metió un dedo en el, aguijoneando en fuego todos mis sentidos: No pude resistirlo, gemí, grité, me sentí loca de placer removiéndome nerviosa.
Entonces él viviendo en su placer mis vicios resentidos y desbocados, me tomó, me volteó sobre el sofá y me folló por el culo como a una perra salida y reproductora, se apareó conmigo hundiendo su polla con fuertes embestidas en mi culo colmando mis ya deshechos deseos. Sentí como me follaba duro, como su polla entraba y salía frenética abarcándome toda en mi vicio. La culminación de mis deseos se forjó cuando noté esa leche caliente que se esparcía en mis entrañas, mientras escuchaba sus jadeos de animal herido y complacido. Se corrió en mi culo y me sentí como una puta satisfecha que no puede pedir mas.
Quedamos tumbados en el sofá, exhaustos y lascivamente sudorosos, mis manos acariciaban su cara y su torso desnudo... las suyas acariciaban mi cuerpo trasmitiéndome ese calor benigno de sus esencias, las que aun sentía dentro de mi. Así quedamos un rato hasta que nuestra respiración recobró el ritmo cardíaco en su normalidad. Yo, muy agradecida y satisfecha en mi placer le dije:
Él, puso un dedo en mi boca y me prohibió hablar. Luego se incorporó y sentándome sobre sus rodillas me dijo:
Yo no entendía nada, pero estaba tan extasiada y tan bien follada que asentí con la cabeza, para decir luego...