
Me llamo Rodrigo, tengo 18 años y vivo en la localidad de Fuengirola, Málaga.
Lo que ahora voy a contar es una historia que ocurrió realmente ente una de mis mejores amigas y yo, hará ahora un par de noches.
La joven en cuestión de quien les hablo se llama Michelle Brown, y es una magnífica mujer, tanto física (pues tiene un cuerpo escultural) como mentalmente.
Tiene los ojos de un color verde mar, una altura de 1’60, su pelo es en este momento rubio y, para rematar tiene un culo q quita el hipo y unas tetas redondeadas y perfectas.
Michelle y yo estábamos charlando tranquilamente en mi jardín tumbados sobre una toalla y en bañador acerca de banalidades y de lo que habíamos hecho el día anterior, durante el cual yo había estado en una piscina con dos amigas mías q hicieron topless.
Ella en ese momento dijo, a modo de broma:
- Pues tendríamos que ir tu y yo a la piscina algún día- comentó con una sonrisa pícara y malévola.
Sin pensar siquiera un segundo yo le respondí en el mismo tono
- Siempre y cuando tu hagas topless
- Ok, trato hecho- contestó ella sin que hubiera mediado un segundo entre nuestras intervenciones- Pero lo mejor seria que nos bañáramos en bolas directamente
- ¿No tendrías reparo alguno en bañarte desnuda conmigo?- pregunté yo sin saber a qué atenerme.
- En absoluto- replicó ella con dicha sonrisa
Nos quedamos mirándonos apenas unos segundos a los ojos, y comencé a notar un dolor intenso y pasional en el bajo vientre, mientras que podía ver en sus ojos la comprensión de los mutuos pensamientos. Al cabo de unos instantes la estaba besando en los labios de una manera total y absolutamente desenfrenada y ardiente, estrechándola entre mis brazos con miedo a que huyera de mi beso, pero ante mi excitación y comportamiento ella respondió dejando libre su propia pasión: me devolvió el beso.
Continuamos besándonos durante largo tiempo, mordiéndonos los labios, dándole pequeños mordiscos en el cuello que hicieron que ella se convulsionara de placer, cubriendo su cuerpo de caricias, besos y recorriendo su torso con la lengua, hasta llegar a sus enormes y apetecibles tetas.
La miré con un ansia de deseo y placer sexual q no había sentido nunca antes, pidiéndole permiso para continuar con el juego, con el cortejo, con el sexo q estábamos realizando.
Le desabroché suavemente el bikini al tiempo que le regalaba besos allá donde mis manos se posaran, y finalmente sus tetas quedaron ante mí, desnudas y libres, sencillamente perfectas: doradas por el sol, con una aureola rosa coronada por unos pezones rosados. Los lamí realizando círculos con la lengua en la aureola, mordí suavemente los pezones, masajeé gentilmente sus tetas, mientras oía como ella comenzaba a jadear y sentía como su pecho se bamboleaba al ritmo de su respiración entre cortada.
Continué mamándole las tetas ayudado de mi mano izquierda, mientras que con la derecha comencé a bajar a través de su barriga, suave y tersa, hasta su monte de Venus, el sagrado agujero, su coño.
Le quité de igual modo que hiciera antes con la parte de arriba, la parte de debajo de su bikini y comprobé que sus jugos de mujer desprendían un olor fuerte y sensual, a la vez que salvaje y erótico.
Me desocupé de sus tetas para encargarme de algo mucho más apetecible, y lo contemplé en su totalidad: un coño rasurado, suave y limpio de vello alguno, que palpitaba debido a la excitación reinante.
Me acerque a ella y le di una suave lamida con mi lengua sobre la parte exterior de su coño, en primer lugar, y haciendo giros dentro de él en segundo. Gemía de placer cada vez más y más rápido a cada segundo que pasaba. Cuando ya llevábamos un rato en esa postura, opté por AHONDAR en materia, y le metí dentro de ella el índice y el corazón y comencé a moverlos una vez en su interior y a tocar con el pulgar desde fuera el clítoris y presionar, lo que provocó que sus líquidos vaginales cayeran en mi dirección como un torrente caliente, y los saboree gustoso de hacerlo, pues es el jugo de la mujer.
Acto seguido, ella tomó las riendas de la situación y me dio la vuelta en el suelo, quedando yo boca arriba, y ella a la altura de mi polla, q estaba a más no poder. Comenzó a desatarme el bañador mientras me lamía ella a mi todo el torso, deteniéndose en mis pezones, lo cual nadie sabe que excitan muchísimo al hombre. Cuando hubo desatado mi bañador, metió su mano dentro, buscando mi polla y cuando sentí q la tenía, pude ver su cara de asombro al descubrir 19 magníficos centímetros de polla morena con el capullo púrpura. Me miró de una manera muy felina, como si fuera a ponerse a ronronear, y comenzó de inmediato a besar, lamer y morder la punta de mi polla, tragándosela al minuto siguiente, sintiendo yo una excitación sin parangón. Mientras me comía la polla, me estaba masturbando, y pasando la lengua por todo el tronco hasta llegar a mis huevos, donde los chupaba y succionaba, dejándome sin aliento y haciendo un esfuerzo sobrehumano por no correrme, volvió a meterse la polla en la boca y succionó mas fuerte, con lo cual acabó conmigo, y me corrí dentro de ella, descargando 6 potentes chorros de semen en su boca.
Se dice q cuando un hombre se corre, la polla se encoge de nuevo, pues eso a mi nunca me ha ocurrido, lo cual es una ENORME ventaja.
La tumbé encima de mí y la penetré hasta el final, sintiendo un calor maravilloso y una suavidad en su interior deliciosa. Comenzamos entonces con el clásico sube y baja, y yo me maravillaba al ver su enormes tetas bamboleándose delante de mi cara. Se movía con movimientos rápidos y fuertes, q me excitaban muchísimo más, mientras ambos gemíamos de placer AAAAAAH!!! POR DIOS RODRI!!! MICHELLE, ERES GENIAL, ME ENCANTA FOLLARTE!!!
Al tiempo la tomé por la cintura y la subí a pulso, comenzando a follarla en el aire, tan solo sostenida por mis brazos. Mi polla entraba y salia de su coño a gran velocidad y con gran dureza. Los dos nos convulsionamos de placer, sudando y besándonos en todo momento.
La puse sobre el suelo, de costado, y me situé tras de ella, y continuamos follando así, mientras le agarraba sus tetas y ella me tocaba la cara. Al cabo de unos minutos, yo me situe sobre ella, quien aun seguia de costado, puse su pierna derecha sobre mi pecho, y la follé de perfil.
Realizmos muchísimas posturas, hasta que:
- MICHELLE, ME VOY A CORRER!!!!
- YO TAMBIEN RODRI!!!
- AAAAAH!!!
- AAAAAAH!!
Terminamos de follar y nos quedamos los dos, desnudos, abrzados el uno al otro.
Fue la mejor follada de mi vida, pero al cabo de un par de meses recibimos una noticia terrible: Michelle estaba embarazada de mi
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