Aquella noche llego a las 10. Abrí la puerta después de sonar el "ding" del timbre. Cuando venía a visitarme se vestía muy sexy, muy a contario que cuando trabajábamos que con ese traje parecía una marimacho. Venía con un ramón de flores y me dio un beso apasionado.
Con el agua bien caliente era una grata experiencia ducharse con ella. Ya follábamos en todos los sitios de mi apartamento. Aparte de la cama, el sofá, la cocina y por supuesto en la ducha. Mi ducha era bastante grande así que teníamos espacio para maniobrar.
Con risas disfrutamos enjabonándonos el cuerpo el uno al otro. Su cuerpo era divino, unos buenos pechos aunque ella no era muy alta. Al parecer justo el mínimo para entrar en el cuerpo. Lo paradójico es que su aparente baja estatura ocultaba una fortaleza física y mental que me dejaba alucinado cuando estábamos de servicio.
Elisabeth descendió con la esponja a mi trasera y me enjabono el ano con un dedo. Di un respingo de placer.
Ella cogió mi mano y la dirigió a su ano. Me miro con una sonrisa seductora
Al introducirle mi dedo su reacción también fue muy similar a la mía. Un suave gemido que fue correspondido con un beso. Ella cogió mis dos manos y me hizo agarrarle el trasero.
Ella se giro y fue a recoger el resbaladizo elemento de limpieza. Puso el culo en pompa y me miro hacia atrás. Con sus manos agrio sus nalgas enseñándome su asterisco rosado. Se apoyo con sus manos en la pared.
Cogí el guante y me agache hacia su trasero. Dirigí mi lengua a su ano. Hoy era el que iba proporcionar ese tratamiento. Al empezar a recorrer su esfínter con mi lengua ella respondió con unos buenos gemidos. Le estaba gustando
Cogí gel de ducha y me unte los dedos. Penetre suavemente su entrada de atrás. La dilatación resultado de mi lengüetada permitió entrar sin problemas. Su ano pareció abrirse como una flor . Mi dedo alcanzo la entrada del recto. La presión que ejercía era sorprendente. Lo saque y probé con dos. Hice diversos giros para dilatar aún más. Los gemidos de placer de Eli indicaban que esto marchaba sobre ruedas.
Estaba muy claro lo que me pedía. Retire los dedos y apunte mi erecto y grueso miembro a su culo.
Con suavidad atravesé los pliegues internos. El grosor de mi glande era considerable y me costó un buen esfuerzo superar esa barrera. Eli se quejaba.
Yo estaba tomando lo más sagrado de Eli. Ella me la había regalado. Era la primera vez que lo hacíamos por detrás.
Estuvimos casi 5 minutos dilatando con mi pene hasta que hice tope con sus nalgas. Los quejidos de dolor aunque fueron suaves terminaron por desaparecer.
Comencé a hacer una penetración acompasado. Mis huevos impactaban con su vulva. La excitación mental era ya prodigiosa. En esa posición la sentía mía.
Eli se estaba corriendo, lo presentía. Sus gritos de placer eran desgarradores. Hasta note que su vagina estaba rebosante de líquidos. Su orgasmo fue tan intenso que su ano empezó a contraerse y expandirse, esa sensación me provoco una descarga brutal de placer que me hizo correrme. Eyacule abundantemente en el recto de Elisabeth. Ambos nos desmayamos de gusto y a duras penas nos deslizamos al fondo de la ducha. Había sido un polvo brutal.
Nos secamos y fuimos como dos fieras al dormitorio. Allí nos echamos un buen polvo, esta vez en su coño. Gracias a mi reciente corrida estuve dando guerra por casi media hora. De todas formas cuando me acercaba al orgasmo me concentraba y lo detenía. Eli era multiorgásmica así que había que aprovecharlo y darle una buena sesión de agradecimiento. Era digna de ver la expresión que ponía cuando llegaba. Al final conseguí proporcionarle unos 3 buenos orgasmos. Cuando yo ya no podía detener el mío eyacule y ella al notar mi esperma consiguió alcanzar el cuarto. Su vagina estaba absolutamente inundada de líquidos y me pene casi estuvo flotando en ellos.
Nos dispusimos en un 69. Mi lengua busco anhelantemente su clítoris. Ya sexo desbordaban los jugos del deseo que yo recogía con devoción. Mi boca recibía ahora su marca. Su esencia de mujer pasaba entre mis labios. Mientras ella se deleitaba en proporcionarme una de sus maravillosas mamadas. Mí excitado miembro estaba muy sensible y recibía la caricia que volvía a resbalar en su punta líquido pre eyaculatorio. Ella lo sorbió como un helado con su lengua. Mis manos se pusieron a trabajar y con una me dispuse a penetrarle la vagina, allí estaba llena tanto de sus fluidos como de los míos. La entrada fue recibida con presión en mis dedos y un buen gemido. Ahora ella deslizaba su lengua por mi pene, recorriéndolo por toda su longitud. Yo por mi parte busque desde mi posición con la mano derecha uno de sus pechos para apretarlos. Ella volvió a mi glande y volvió lamerme el prepucio. Yo introduje uno de los dedos de la mano izquierda en su ano. Sus gemidos empezaban a ser atronadores y ella cada vez soltaba más miel.
Eli conocía perfectamente mi cuerpo y sabia cuando frenar la caricia para evitar mi corrida. Cada vez que me sentía en el culmen a punto de caer ella lo paraba. Parecía quererme hacerme sufrir un poco para luego sentir un fuerte orgasmo. Yo por mi parte trataba de hacerle acabar como fuese. Entonces lo conseguí, Eli soltó un profundo grito y entonces ocurrió algo único. Soltó tanto líquido que parecía que su vagina eyaculaba. Dejo de acariciar mi miembro mientras su cuerpo temblaba de placer. Se había corrido en mi cara y en mi boca.
Eli entonces se introdujo mi miembro con furia hasta el fondo y realizo un mete saca portentoso. Parecía que se estaba follando ella misma su boca con mi pene. Yo hacía tiempo que no estaba para aguantar y me abandone a las sensaciones. Las corrientes y los espasmos de placer fueron acompañados por unos buenos gemidos por mi parte.
Nos dormimos. Hasta que a eso de las 4 de la mañana sentí que Elisabeth quería que me despertarse.
Así que al final termine la noche con mi polla entre sus tetas y corriéndome en su canalillo. Ella recogió los pocos restos de esperma que le proporcione y se los juntos por sus tetas como si de loción solar se tratase. Mientras se reía. Luego de forma inesperada se vistió, sin ni siquiera lavarse de mi corrida.
Al día siguiente estábamos en la comisaria esperando al jefe en su despacho
Recogí la carpeta y fuimos a nuestras mesas. La abrimos y nos dispusimos a enterarnos de que iba el tema. Al parecer se trataba de un nuevo estupefaciente. Un líquido de color negro que se tiene que mantener frio para que no se estropee. Se trataba de una combinación absolutamente extraña que parecía provenir de ciertas hierbas y hongos alucinógenos provenientes de Rumania. Era extraordinariamente adictiva y desde que hizo aparición en el mercado negro en la ciudad había provocado multitud de muertes. Ya sea resultado de enfrentamientos entre bandas con el objetivo de controlar su venta como el resultado de su consumo por sobredosis o muertes por conducción en estado de alucinación. La alcaldía estaba apretando los huevos a base de bien al jefe de policía para que resolviera este tema y el a nuestro comisario y ahora nos tocaba tragar mierda a nosotros. Esa era la razón principal de que estuviera de ese humor aún peor desde hacía algún tiempo.
Según el informe la banda era especialmente violenta y estaba muy bien armada. No tenía piedad ni compasión. Disciplinada al estilo militar. Hacía uso de las bandas locales como franquicias de distribución pero se llevaba la parte del león en los beneficios. En el informe contenía diversas fotos y nombres de sospechosos. Había uno calvo y con pinta de matón que echaba para atrás, me fijé especialmente en él. Al parecer era un tipo fornido y de más de 2 metros de altura. Tenia de Alias Jack, al parecer en honor al destripador. Una mala bestia.
Adicionalmente se hablaba del cabeza de la banda. En realidad era la cabeza. Tenia de alias La reina. Un nombre muy rimbombante. No había fotos y solo había descripciones vagas. Según los testimonios era alguien de carácter terrible que no dudaba un pelo en mandar a ejecutar a alguien. Por lo que leí era la perfecta descripción de una sociópata. Un tipo ideal para dirigir ese tipo de organizaciones. ¿Que le habría pasado a una mujer para llegar a convertirse en semejante monstruo?
Yo cogí mi chaqueta y salimos de la comisaria en dirección a los suburbios de la ciudad. Aquel barrio era típico controlado por gansters. El desempleo y la pobreza reinante convirtieron aquello prácticamente en un gueto de personas de color. Estaba atestado de armas de contrabando y el trapicheo de droga estaba a la orden del día. El alcalde cada vez que quería desviar la atención de sus casos de corrupción nos ordenaba a toda la policía a realizar redadas a diestro y siniestro llamando a los de la prensa. El se hacía fotos con nosotros y los de la televisión ya tenían su ración de telediario que rellenar. "No sé cuantos negros detenidos por tráfico de estupefacientes. El alcalde impone la ley." Claro está, la imponía a aquellos pobres desgraciados pero no dudaba en poner la mano en recibir sobornos en procesos de recalificación de terrenos. Era vox populi pero la fiscalía estaba atada de pies y manos. Tucker y Smith eran felices con las redadas. Así hacían muchos meritos para ascender mientras eran entrevistados con sus sonrisas por la reportera de SouthWest Network.
El melenas era un carterista de poca monta con un historial de detecciones que precisaba toda la selva del amazonas en papel. En realidad la calvicie ya lo hacía ridículo con ese mote. Evidentemente se le puso cuando era más joven. Yo y mi compañera nos dirigimos a su habitual zona de actuación. Allí estaba en mitad de la calle con su habitual pose de despistado. Se choco con un hombre blanco muy trajeado, por la pinta un tipo de negocios. Se disculpo y continúo su ruta. No hacía falta ser muy listo para saber que había ocurrido. Pusimos la sirena y salimos del coche disparados para detenerle. El muy cabrón era rápido pero podemos cerrarle el paso antes de introducirse en un estrecho callejón. Salí de la puerta pero fui mi compañera la que se lanzo sobre el derribándole al suelo. Rápidamente saque las esposas mientras con su habitual fuerza Elisabeth le dio la vuelta poniéndolo boca abajo en la acera.
Ya dentro del coche nos dispusimos a hablar con él.
Nos dirigimos a la dirección determinada por el melenas. Aparcamos el coche en una esquina alejada pero que nos permitía una visibilidad bastante buena de la entrada a aquel almacén. Eran casi la 1 de la madrugada y no se veía ni un alma entrar allí
La mirada y mi sonrisa fue suficiente respuesta
Eli me palpo en el pantalón. Evidentemente recordaba lo acontecido y se encontró mi polla con ganas de guerra.
Me saco la lengua haciendo movimientos circulares.
Salí del coche desenfundando mi arma. Un revólver del calibre 45. Elisabeth me decía que veía demasiadas películas de Clint Eastwood. Mi compañera me siguió.
Entre con mi arma apuntando al frente. El melenas tenía razón. Aquello estaba atestado de probetas, vasos de precipitado, aparatos de destilación, crisoles, embudos, matraces. Era la cocina de un traficante. Eso estaba claro. Oí un ruido a mi espalda y me gire. Era Jack. Disparo con una escopeta recortada y me impacto de lleno. Afortunadamente llevaba el chaquetón anti balas pero el impacto me dejo inconsciente por unos instantes. Al despertarme sentía un fuerte dolor en las costillas. Vi que Elisabeth había derribado a tiros a Jack pero a su espalda había alguien armado con AK-47 le lanzo una ráfaga y la alcanzo. Pude ver que le salió sangre. Habían matado a mi compañera. Pero no, entonces ocurrió algo que no puedo explicar. Ella en vez de caer al suelo levito por el suelo como flotando y su cara se había transformado. Unos prominentes colmillos le salieron de la boca, y su rosto se desfiguró levemente de forma que parecía que la estructura facial de su mandíbula hubiese cambiado. Parecía monstruosa. Se movió a todos lados en el aire esquivando las balas de aquel tío que tenía cara de a ver visto al demonio. El fusil se encasquillo y mi compañera fue desde el aire hacia él y le aplico una llave en el cuello que le partió. Otra vez caí inconsciente.
Continuara…