Quedamos en un bar, yo me puse una camiseta de tirantes blanca con escote de pico y una minifalda tejana, con zapatos de tacón y recogí mi larga melena morena en una coleta. En cuanto apareció tuve un escalofrío, era mucho más atractivo en persona: Alto, moreno, ojos verdes, cuerpo atlético, sonrisa bonita y un culo bien puesto
Estuvimos charlando un par de horas sin cesar. Le pillé varias veces mirándome el escote, eso me gustó. Y él no se cortó nada, me miró a los ojos y con una sonrisa me dijo:
"Bonito escote, insinúa que tienes unas bonitas tetas. Redonditas y suaves, justo como a mi me gustan"
“Gracias” le respondí, dibujando una sonrisa.
Estuvimos charlando un rato más y de repente se levantó, se acercó a mi y me estampó un beso en los labios. Yo le miré anonadada, no me lo esperaba y él me dijo
"Discúlpame, nena, pero llevaba rato deseando besarte” y volvió a besarme, esta vez con más energia, llenándome la boca con su lengua. Yo le agarré de la nuca y le empujé hacia mi para que no dejara de besarme.
Se separó de mi y me dijo con una mirada pícara “Sígueme, nena”
Yo me levanté, miré alrededor para ver si alguien nos miraba. Todo controlado. Le vi desaparecer en los baños y me imaginé su intención. Empecé a sentirme muy excitada y mis bragas cada vez estaban más mojadas. Solo le conocía en persona desde hacía menos de 3 horas, pero habíamos charlado mucho, y lo más importante es que me daba mucho morbo.
Entré en los baños, él estaba frente al de caballeros, me cogió de la mano y me hizo entrar, cerrando la puerta tras él. Sin decirme nada se abalanzó sobre mí y me empotró contra la puerta, me besó con mucha pasión y empezó a acariciarme suavemente, la cara, el cuello y bajó hacia los pechos.
Se separó un instante para quitarse la camiseta y pude apreciar su torso desnudo, tenía el pecho duro,con poco pelo. Era una delicia. Le acaricié y sus pezones se endurecieron.
Volvió a besarme con muchas ansias, me lamió los labios,y me quitó la camiseta y luego me desabrochó el sujetador y lo dejó caer. Me miró ardientemente y dijo:
"Ya sabía yo que tenías unas tetas bonitas, con los pezoncitos rosados y apetecibles"
Y acto seguido empezó a lamerme las tetas, chupetearlas,tocarlas y mordisquearlas. Se me pusieron los pezones como piedras. Estaba muy caliente, deseaba sentir su polla entre mis piernas ya. Empecé a sobarle el paquete, que se notaba muy duro bajo el pantalón.
Entonces él se bajó los pantalones y calzoncillos, dejando a la vista su polla erecta, no era muy grande, pero si bastante gruesa.
“Vamos chúpamela, guarra” me dijo en un susurro con voz obscena.
Sin pensármelo, me agaché y empecé a chupársela. Le lamí la punta y le tiré saliba, para lubricarla, empecé a chupar suavemente, luego deprisa, mientras con una mano le acariciaba los testículos. Le oí gemir. Yo ya estaba muy cachonda, así que mientras se la chupaba, con mi otra mano aparté mi tanguita y empecé a frotarme el clítoris.
“Ummm qué ardiente eres putita, sigue chupando” me dijo entre suspiros.
Se la lamí y chupé lo mejor que supe, succionándola con energía, metiéndomela profundamente hasta la garganta, mientras seguía frotándome el clítoris. Noté como sus suspiros se aceleraban, de repente me agarró de los pelos y me empujó fuerte hacia su polla, y entonces noté su líquido espeso inundándome la boca, casi me atraganto. Entonces se separó y empezó a limpiarsela con papel higiénico.Yo me tragué su leche y me limpié los labios.
“Dios, qué zorra eres! La chupas como una profesional. Levántate, que me apetece follarte como un animal” me dijo
Me levanté, él me sobó las tetas, bajó su mano y me acarició el clítoris.
“Umm qué mojadita estás!! Quieres que te folle?” me preguntó
“Si, me apetece mucho. Fóllame” le respondí.
Él sonrió, me giró poniéndome de espaldas a él, me bajó el tanguita y me subió la falda. Empezó a acariciarme el clítoris y sin más preámbulos me penetró. Me la introdujo toda de golpe, y empezó a empujar con fuerza, follándome profundamente cada vez con más ritmo.
Me agarró de las tetas, aplastándomelas, mientras seguía follandome con furia, llenándome todo el coño con su polla. Yo no podía dejar de gemir, el orgasmo era inminente.
Soltó una mano y me agarró de la coleta, tirándome la cabeza hacia atrás y me dijo en la oreja:
“Te gusta como te follo, verdad puta?”
“Si” le dije con voz entrecortada
“Pues toma polla, cerda!” me dijo mientras me tiraba del pelo con fuerza y me penetraba profundamente con toda su energía. Me corrí en ese momento, y al poco él gritó, tuvo unos espasmos y entonces sentí como me llenaba el coño con su leche. La dejó dentro un momento y luego la sacó. Sentí como el líquido se movía dentro de mí.
Entonces se limpió y empezó a vestirse. Yo me quedé quieta unos instantes, recuperando el aliento, y entonces me vestí también.
Me miró con una sonrisa complaciente y me dijo “Ha sido un placer follarte, nena. Repetimos otro día?”
“Cuando quieras” le respondí.
“Muy bien” me dijo. Me guiñó un ojo y salió del baño.
Me arreglé un poco y entonces salí yo, pero él ya no estaba en el bar. Fui a la barra y le pregunté a la camarera si ya estaba pagado lo que habíamos tomado, me dijo que no. Hice una mueca, la pagué y me fui.
Qué cabrón, me había follado y nisiquiera había tenido la decencia de pagar las bebidas. Que morbo, este tío prometía.
Gracias a todos los que me leéis.