Estás escribiendo en tu ordenador, atento a la pantalla. Tan absorto estás que ni siquiera te das cuenta de que la puerta se ha abierto y yo he entrado. Una camiseta estrecha marca cada una de mis curvas y deja entrever los pezones que apuntan al cielo esperando tus labios.

">
Porno Galerias Gratis Foro Contactos Gratis Videos Porno Fotos Porno Juegos Relatos Eroticos Porno Gratis Sexshop Webcam Porno
   






Edad &

Crea tu perfil y conoce gente cerca de ti

ZONA PRIVADA DE MACIZORRAS




 

Webcam Porno
Webcam Porno


2006-07-30 02:57:54

Estás escribiendo en tu ordenador, atento a la pantalla. Tan absorto estás que ni siquiera te das cuenta de que la puerta se ha abierto y yo he entrado. Una camiseta estrecha marca cada una de mis curvas y deja entrever los pezones que apuntan al cielo esperando tus labios.


Nada más entrar me quito la falda para ver si así mi coño puede respirar con más libertad, porque no deja de sudar y calentarse desde que me decidí a pasarte a ver. Si te dieras la vuelta podrías ver que mis labios gritan diciendo "fóllame".

Avanzo de puntillas, hasta colocarme a tu espalda. Mis manos se colocan sobre tus hombros y tú te sobresaltas. No tardas mucho en comprender la situación o, al menos, eso es lo que me cuenta tu polla pugnando por hacer estallar la cremallera de los pantalones.

Echas la silla hacia atrás, y yo aprovecho para sentarme sobre ti. No de lado, como hacen las niñas tímidas, sino a horcajadas, abriendo las piernas, para que nuestros sexos puedan rozarse bien.

Tus labios buscan los míos. Yo no me resisto. Estoy tan caliente que ni siquiera puedo jugar a decir que no. Nuestras bocas sellan un pacto que estábamos buscando desde hace tiempo. Nuestras lenguas saben bien lo que hacen; nuestros gemidos lo atestiguan. Empiezo a preguntarme, con esa pequeña parte que todavía me permite pensar, por qué ha tardado tanto en decidirme a venir aquí.

Me encanta comprobar cómo no hace falta que te pida lo que me apetece. Sabes que mis pechos están reclamando tu atención y con unas manos hábiles empiezas a amasarlos, con esa mezcla de ternura y rabia que tanto me excita.

Comienzas a bajar tu boca hacia mi cuello. Mi lengua se siente huérfana si no tiene a la tuya para retorcerse con ella. Sabes bien cómo lamer y besar hasta hacer subir.

Y mientras yo subo, tú vas bajando hasta mis pechos que están duros como jamás nunca lo habían estado antes. Tu lengua comienza a jugar sobre la tela de la camiseta, dejando cercos de humedad que se encargan de marcar todavía mejor los pezones que parecen reventar.

Yo no puedo más. Mi chochito está reclamando una buena ración de polla. Empiezo a subir y bajar sobre ti. Aunque todavía tienes los pantalones puestos, siento perfectamente tu verga. Ohhh, debe de ser enorme, porque sólo su contacto casi me llena. Sigo subiendo y bajando, notando como mis labios se abren y se cierran, echando de menos una polla que abrazar.

Me vas subiendo la camiseta, dejando al aire mis tetas. Tus manos pasan por mi espalda, la acaricias, sin dejar de atrapar entre tus dientes mis pezones, sonrosados, duros. Los estiras suavemente y los metes en tu boca, chapándolos, lamiéndolos. Yo, mientras, me balanceo sobre tu cintura, con la urgencia de quien necesita sentir el rozamiento en la entrepierna. Tú bajas tus manos, acariciándome el coño sobre las bragas. Me estremezco cuando intentas meterme el dedo sin ni siquiera quitármelas.

Empiezo a sentir que estoy siendo muy injusta contigo, que esa polla se merece algo mejor. Empieza a llenárseme la boca de saliva. Me humedezco los labios y me dejo caer entre tus piernas, arrodillada. Tú te quedas parado y yo entiendo que esperas que sea yo quien lo haga todo. Te retiro el pantalón. Cuesta un poco de sacar, tu verga esta muy tiesa y parece que va a hacer palanca para evitar que lo pueda quitar. Tal vez en otras condiciones nos habría hecho gracia esto, pero no ahora. Yo estiro con un poco de ansia y finalmente lo puedo lanzar lejos.

Ahora sí que me voy restregando sobre tus calzoncillos. Paso la cara sobre ellos, para notar la consistencia de tu polla dura, aspirando el olor, que siempre me ha gustado. La acaricio con ambas manos y saco mi lengua tanto como puedo para irla lamiendo sobre la tela. Tú empiezas a resoplar y sé que te cuesta reprimirte para no cogerme del pelo y obligarme a chupártela. Sabes que va a llegar y que me encanta hacerte sufrir un poquito.

Te abro más aún las piernas, para lamerte las ingles, mientras te meto mis dedos en la boca, los lleno de saliva que llevo después hacia tu boca. Me gusta que los devores, como presagio de la mamada que te voy a dar.

Yo misma me canso del juego y, cogiendo tus calzoncillos, los voy bajando y, ya antes de sacarlos completamente, meto tu polla en la boca. Tenía ganas de sentir cómo se dilatan mis labios, cómo se llena mi boca de tu calor. Quiero metérmela hasta lo más profundo, que sientas que me gusta mamarte la verga. Me gusta que notes que soy una zorrita caliente contigo. Te cojo de las caderas para echarte hacia adelante, con tu culo apenas apoyado sobre la silla.

Mis dedos siguen mojados de tu boca y llevo uno de ellos hacia tu ojete. Ahora sigo comiéndote la polla a un buen ritmo. Cuando está a punto de salir de mi boca, aprieto un poco más fuerte los labios, para que sientas más el rozamiento sobre tu glande. Al mismo tiempo, sabiendo que estás entregado al placer de mi boca, mi dedo empieza a jugar con el agujero de tu culo.

Saco tu polla para empezar a lamerla. Mmm... me gusta. Me gusta comer polla, me gusta que se corran en mi cara, en mi boca. Tú te remueves cuando notas que mi dedo está por entrar, pero sabes que no hay elección, que es el precio a pagar para que yo siga como estoy. Al principio te resulta un poco molesto, pero al poco empiezas a disfrutarlo. ¡Ya está! Mi dedo se va haciendo sitio, todo rodeado de tu carne caliente.

Estiro de la piel de tu polla hacia abajo suavemente, para que pueda lamer con más dedicación los bordes de tu glande. Doy una y otra vuelta hasta metermela de nuevo en la boca. Ahí juego a lamer por dentro de tu abertura, a meter la lengua, mientras doy vueltas a mi dedo en tu culo. Y parece que te gusta, porque siento los temblores de tu polla. Tú no te molestas en avisarme que estas a punto de correrte, piensas que así seguro que me tragare tu leche. Pero yo ya noto bien cómo sube y deseo alimentarme de todo lo que me puedas dar.

Cuando siento que estas a punto de llegar, la saco de mi boca y te pajeo. Quiero sentir tu leche saltando a mi lengua, que saco para recibir tu corrida. Un chorro, otro chorro. No espero a un tercero, ya que la vuelvo a meter en mi boca, para no desperdiciar nada. Siento algo cálido bajando por mi garganta.

Te limpio la polla hasta que no queda nada, hasta la última gota de tu semen ha entrado en mi boca. Tu verga ha ido perdiendo consistencia atrapada entre mis labios, mientras la exprimía.

Tú descansas sobre la silla, te recuestas en ella, tratando de recuperar la energía que me he llevado yo. Mientras, me alejo un par de pasos de ti y con movimientos insinuantes me voy desnudando. Es un baile rápido el que hago, moviendo caderas y quitando toda la ropa, para dejarme desnuda frente a ti. Me acerco y pongo mis tetas a la altura de tu cara y comienzas a chupármelas. Te susurro "cabrón, cómeme el coño de una puta vez".

Finalmente, te levantas y, cogiéndome en brazos, me llevas hacia la cama. Mi coño queda a la altura de tu paquete. Aunque tu polla no está en su máximo esplendor, siento que está recuperando su dureza. En el camino hacia el colchón, tu fuerza te permite hacerme subir y bajar, rozándome contra ti.

Autor: sexnet


webcam porno

All logos and trademarks in this site are property of their respective owner.
The comments are property of their posters, all the rest Copyright 2004-07 by me.
Todos los derechos reservados - MaciZORRAS.CoM Copyright 2004-07. Porno Gratis