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2007-06-23 19:50:12
Esta historia sucedió hace dos años. Vivo en México y tengo 53 años de edad, soy un poco obeso pero bien parecido, soy gerente de una distribuidora de partes de computadoras y la verdad es que tengo una posición económica muy buena con la cual me puedo dar mis lujos. Eso siempre les llama la atención a las mujeres y en varias ocasiones muchas se me han insinuado, obvio son muy interesadas y solo están buscando mi dinero, pero a mi no me interesan esas mujeres, las que me interesan son las niñas.

Esta historia sucedió hace dos años. Vivo en México y tengo 53 años de edad, soy un poco obeso pero bien parecido, soy gerente de una distribuidora de partes de computadoras y la verdad es que tengo una posición económica muy buena con la cual me puedo dar mis lujos. Eso siempre les llama la atención a las mujeres y en varias ocasiones muchas se me han insinuado, obvio son muy interesadas y solo están buscando mi dinero, pero a mi no me interesan esas mujeres, las que me interesan son las niñas.

Todo esto comenzó el día en que mi hija de dieciocho años invito a sus amigas a la casa a hacer una tarea de su escuela (en total eran cinco), dos de ellas me llamaron mucho la atención eran altas y con la pequeña falda que llevaban les podía ver las torneadas piernas que tenían. Eso me calentó muchísimo, inmediatamente me fui al baño y me comencé a masturbar, no tarde mucho en eyacular por lo caliente que estaba, al salir me fui con mi esposa y tuve relaciones con ella, mientras la penetraba me imagina que lo estaba haciendo con una de las amigas de mi hija.

Un día en la tarde decidí hacer mi rutina, una rutina muy especial. Todas las tardes me iba la plaza principal de la ciudad que está ubicada en el centro de la ciudad, iba a la seis o siete de la tarde que es la hora en la que salen las jóvenes de la preparatoria, miraba alguna que me gustaba y me subía en el mismo autobús que ella se subía, ese día me fije en una joven de cabello rubio de buen cuerpo pero algo baja de estatura, me subí al mismo autobús que ella tomo y rápidamente busque en donde se sentó, me enoje al ver que el asiento de a lado ya estaba ocupado y no pude sentarme con ella, me senté hasta el fondo un poco decepcionado pero diez minutos después de que el camión arranco el señor que estaba a un lado de ella se bajo, en mi mente me dije está es mi oportunidad, al sentarme a su lado casi inconscientemente fui acercando mi mano a su rodilla, ella alejo su pierna pero yo insistí, al principio solo la rozaba con mi mano, me di cuenta que ella no decía nada, solo me volteo a ver en dos ocasiones. Decidí que era tiempo de algo más y metí mi mano por debajo de su falda, le toque la pierna desde su rodilla hasta la cintura, su piel era suave, le pellizque pero no muy fuerte solo para ver como reaccionaba, luego de un rato y al ver que ella no se oponía le toque la vagina por encima del pantalón, en eso se levanta muy enojada y con unas lagrimas en los ojos y me dijo lo siguiente:

-¡¿Qué crees que no lo siento pendejo?!.

Comenzó a llorar y a hacer un escándalo.

-Le voy a llamar a mi papá para que venga y te rompa el hocico.

-Espera, yo no quise…

La intente calmar poniendo mis manos sobre sus hombros pero reacciono de manera negativa.

-No me toques pendejo.

Ella saco su celular y comenzó a llamar, yo me levante del asiento y mientras los demás pasajeros me venían con un cierto asco y desagrado me baje del camión y me fui caminando de manera apresurada para perderme de vista. Mala suerte la mía pero en fin, solo fue una mala experiencia.

Casi dos semanas después, durante el trabajo de mediodía, yo y varios empleados más de la empresa nos quedamos a trabajar en nuestro rato libre por el exceso de trabajo que teníamos, yo estaba algo aburrido por estar tanto tiempo escribiendo y revisando unos artículos en la computadora hasta que oí la voz de mujer, una mujer joven. Por mera curiosidad salí de mi oficina para ver quien era y cual es mi sorpresa al ver una muchacha de unos 18 años platicando con Ismael uno de los empleados, la muchacha era muy guapa con facciones muy finas en el rostro, alta (tal vez 1.80 de estatura) de piel clara y con cabello oscuro y lacio, iba con el uniforme de la escuela si bien su falda no era muy corta si dejaba ver bien sus muslos. Para no llamar la atención me acerque al garrafón con agua, tome vaso y me serví un poco de agua, mientras la bebía volteaba a ver a la muchacha. Ismael y la joven se me acercaron.

-Hugo, ¿Ya conoces a mi hija?.

-No, no tengo el gusto.

-Es ella se llama Yuridia.

-Mucho gusto Yuridia.

-Mucho gusto.

Me saludo muy cordialmente y yo le respondí. El solo sentir lo suave de su piel me éxito.

-¿No tuviste clases Yuridia?.

-Si, acabo de salir, vine para que mi papá me lleve a la casa.

Seguimos platicando de cosas triviales, nada importante, pero lo único de información que pude sacarle es que tenia 19 años y que estaba estudiando la preparatoria. Maldita sea, si yo tuviera una hija como esa trataría de cogermela, pobre estúpido de Ismael, él es alguien sin carácter y de seguro esa idea ni siquiera le ha pasado por la mente.

Cuando estuve a solas en mi oficina me masturbe un buen rato pensando en Yuridia, ¿Cómo podría cogermela?, no iba a ser una tarea fácil. Al estarme masturbándome todos se fueron a sus casas, ya eran más de las siete y media y solo estábamos yo y la persona que limpiaba el lugar, entonces recordé que Ismael tenía en su oficina una foto con sus dos hijas. Por un cierto morbo me fui a la oficina de Ismael sin que me viera el que hacia el aseo, cuando entre, desesperadamente busque la foto y la encontré en uno de los cajones, en cuanto la vi me saque la verga del pantalón y comencé a masturbarme, era tanto el morbo que eyacule muy pronto, pero no eyacule en cualquier parte, apunte mi verga hacia la foto y la llene de semen. Fue sumamente excitante, no creí que una babosa de esa edad llegara a volverme loco de esa manera. Limpie la foto con unos papeles que había en la oficina y luego me fui a casa.

Durante la noche no pude dejar de pensar en Yuridia, me imaginaba cogiendomela en muchas posiciones, ¿Cómo seria la panochita de ella?, ahhh no me la puedo imaginar.

Varios días después mande a Ismael a una reunión con unos licenciados que querían instalar un centro de cómputo en sus oficinas. Salí afuera del lugar para despejarme un poco mientras me fumaba un cigarro y miraba a la gente transitar. En ese momento llego Yuridia, ah que ganas de cogermela tenia en cuanto la vi.

-Hola, ¿Está mi papá?.

-No, tuvo que salir a ver unas cosas.

-Ah bueno, le dice que vine a verlo.

-Ya no tarda en llegar por que no lo esperas en su oficina.

-Bueno.

Entramos al lugar y la lleve a la oficina de su papá.

-Bueno, te dejo por que tengo mucho trabajo.

-Gracias.

Me fui a mi oficina y no dejaba de tocarme la verga por encima del pantalón. En eso alguien toco a la puerta.

-Adelante.

Era Yuridia la que tocaba, entro a mi oficina y cerro la puerta.

-¿Qué se te ofrece?.

-¿Usted sabe cual es la contraseña para usar la computadora?.

-Si, ¿la quieres usar?.

-Si.

Fuimos a la oficina de Ismael y en la computadora teclee la contraseña.

-¿Por qué no me dice cual es la contraseña?.

-Es que todas las computadoras excepto la mía tienen la misma contraseña y pues… no es que no confié en ti pero tal vez tú papá no quiere que sepas la contraseña.

-Ah, bueno.

Por un momento hubo un poco de silencio pero le saque plática.

-¿Y como te va?.

-Pues más o menos.

-¿Y eso?.

-Pues es que yo quería que me dieran dinero para comprar un videojuego pero como me saque malas calificaciones no me lo quieren comprar.

-Ah, ¿y cuanto cuesta ese juego?.

- 700 pesos, es nuevo.

-Si quieres yo te lo compro.

Se quedo callada, no se esperaba que le dijera eso.

-Gracias, pero no, mejor ahorro.

-No en serio, yo te lo compro.

-Gracias pero no.

-Créeme para mi no es ninguna molestia.

De nuevo se quedo callada.

-Pues bueno, si usted quiere.

-Solo te voy a pedir una cosa.

-¿Cuál?.

-No se lo digas a tú papá.

-¿Por qué no?.

-No quiero que se entere, que esto sea entre los dos, ¿si?.

-Bueno.

Seguimos platicando un poco y me dijo el nombre del juego que quería, quedamos de vernos en una plazuela, nos citamos de vernos a las dos de la tarde, a esa hora casi no hay gente, yo la esperaba en una banca, me desespere un poco al ver que no llegaba, ¿Le habrá dicho a su padre?, no quiero ni pensarlo, para mi buena suerte ella llego, venia vestida con un pantalón de mezclilla y una blusa negra, traía una bolsa de mano.

-Hola

-Hola, ¿Cómo estas?.

-Bien.

-Ten este es el juego ¿verdad?.

-Si, muchas gracias.

Le di el juego y ella lo metió en su bolsa.

-¿Qué tienes que hacer?.

-Me tengo que ir, quede de verme con unas amigas.

-Espera, ¿No quieres platicar un rato?.

-¿Platicar?.

-Si, siéntate.

La tome de su mano y la senté en la banca, puta madre, que daría por lamerle la panocha.

-¿Cómo vas en la escuela?.

-Ya te lo había dicho, salí muy baja en las calificaciones.

-Ah es cierto.

Saque un cigarro y lo prendí. Lo comencé a fumar y le dije si quería uno.

-No gracias, no fumo.

-No en serio, no hay problema, no se lo diré a tu papá. ¿No me digas que nunca has fumado uno?.

Le acerque el cigarro y ella lo tomo, lo fumo un poco y luego saco el humo.

-Ya tenía mucho que no fumaba.

Me le acerque a ella hasta estar bien juntos, puse mi mano en su muslo y le sonreí, ella no dijo nada.

-¿No quieres nada más?, te puedo regalar muchas cosas.

-Quiero muchas cosas.

-Tú dime que quieres y yo te lo regalo

Mientras hablaba le sobaba su muslo izquierdo, no decía nada, mejor para mí.

-Hay un collar que quiero que vale como dos mil pesos.

-No te preocupes, yo te lo compro. ¿Vamonos?.

-¿A dónde?.

-Tú ven, te va gustar.

-No sé.

-Vente, nada malo te va a pasar.

-Es que no sé si esto este bien.

-¿Por qué lo dices?.

-No está bien que me regales cosas.

-No hay problema, tú solo no se lo digas nadie. Vente, vamonos.

La tome de la mano y me la lleve hasta mi coche. Nos fuimos y mientras manejábamos le pedí que se acercara más hacia mi. Ella me hizo caso y comencé a tocarle de nuevo el muslo. Luego le toque el cuello y una de sus mejillas.

Llegamos a un departamento que tengo retirado de la ciudad, subimos al segundo piso y ella se quedo mirando por la ventana pues como el departamento está en una zona alta se puede apreciar bella vista de la ciudad. Mientras estaba en la ventana yo me le acerque por detrás y recargue mi verga ya parada en su culito, puse mis manos sobre sus hombros y le pregunte lo siguiente:

-¿Te gusta lo que ves?.

-Si, es bonito.

Se hizo un poco hacia delante pero de nuevo yo le volví a arrimar mi verga. Baje mis manos a su estomago y le comencé a besar el cuello, le lamí un poco la nuca y ella se molesto y se me alejo.

-Deja de hacer eso.

La tome de la mano y la volví a acercar a mi.

-Ven, no te vayas.

Mis manos tocaban su trasero. La bese y al principio ella no quería pero luego tuvo que dejar entrar a mi lengua dentro de su boca, en ese momento me mordió el labio y comenzó a salirme sangre. Me dolió pero tampoco fue para tanto, la seguí besando y después de un rato dejo de resistirse y comenzó a besarme también, en sus labios estaban mi sangre.

Mientras la besaba comencé a desabrochar su pantalón, se lo baje hasta los pies y le tocaba con movimientos circulares la panochita. Me canse de tocarla por encima del calzón y se lo baje hasta los pies también, por fin pude verle la panocha era pequeña, tenia unos cuantos vellos. No resistí más y la acosté en el suelo, la puse en la posición llamada candelabro y ahí estaba yo encima de ella, me baje la bragueta y saque mi pene, lo fui metiendo poco a poco hasta que al final entro todo.

-¿Te duele?.

-No.

-¿Te gusta?.

-Si.

-¿Quieres que te una buena culeada?.

No me respondió nada, así que comencé a sacar la verga poco a poco y luego lo ensarte de una.

-Ah, no tan fuerte.

-Cállate.

La seguí penetrando, comencé con un ritmo lento pero poco a poco aumente la velocidad.

-Ah que rica panocha tienes.

Ella solo gemía y por momentos daba unos pequeños gritos.

-Nunca me había cogido una panochita tan apretada.

No pude resistirme más y eyacule, solo dure dos minutos. Saque mi verga de su vagina, salio muy brilloso por los fluidos vaginales. Para mi sorpresa ella comenzó a reírse.

-¿De que te ríes?.

-Duraste muy poco.

Le di una fuerte cachetada y se quedo callada. No me gusta que se burlen de mí de esa manera, mi esposa una vez lo hizo y le pegué un fuerte golpe en la boca.

Por el enojo la voltee boca abajo y me le subí encime, mi verga la deje unos momentos entre sus dos nalgas y le rozaba su culito el cual era rosita y pequeño. Metí mi pene en su vagina y la comencé a penetrar con unas embestidas muy fuertes, la escena era algo fuerte era como ver a un elefante violando a una hormiga, por unos segundos creí que la estaba aplastando, ella solo dio unos gemidos de placer.

-No tan rápido.

-Cállate el hocico, aquí se va a hacer lo que yo diga.

-Pero me duele.

-Me importa una mierda.

En verdad me importaba poco, me valía madre si ella llegaba al orgasmo o no, lo que me importaba era que por fin me estaba cogiendo a esta putita y estaba gozando de maravilla lo estrecho de su panochita.

-Hugo me estas lastimando.

-Te dije que te callaras.

Continué dándole unas fuertes embestidas hasta que ya no pude más y eyacule. Termine muy cansado, me quede un rato encima de ella con la verga dentro de la vagina, le empecé a lamer el cuello hasta dejárselo lleno de saliva. La puse boca arriba y le subí la blusa hasta el cuello, luego moví el brasier de forma que pudiera verle las pequeñas tetas que tiene, ah como me calentó el ver que tenia los pezones paraditos, los pellizque y los estire hacia arriba lo más que pude, ella se quejo pero no me importo, le lamí las tetas un buen rato hasta que me enfade, decidí que eso sería todo.

-Vístete para llevarte.

Me quite de encime de ella y se levanto, ambos nos acomodamos la ropa y luego nos fuimos al coche, durante el camino ella no dijo nada, pero luego me sorprendí al verla llorar.

-Por que lloras.

-Yo no quería hacer eso.

-¿Entonces por que te dejaste?.

Se quedo callada.

-No le digas a nadie, si se lo dices te juro que te busco y te rompo el hocico a ti y al pendejo de tu padre, ¿Quieres que todos se enteren que andabas de puta cogiendo con un hombre mayor?, ¿te imaginas lo que van a decir de ti tus amigas?.

Aunque siguió llorando se quedo muy seria y no dijo nada más, ya casi hasta el final dejo de llorar y por fin llegamos a la plazuela en que nos habíamos quedado de ver y luego le abrí la puerta de su lado.

-Bájate, me tengo que ir a trabajar.

Se bajo del coche sin decir nada y yo me marche. Por fin me había cogido a una chamaca de esas, me gusto tanto que tenia que repetirlo. Llegue a mi casa y me metí al baño, ya adentro saque un poco de cocaína que habría comprado a un muchacho, inhale un poco y guarde lo que sobro, después me fui a dormir.

En el mediodía del siguiente día fui a la escuela de Yuridia y espere a que saliera, en cuanto me vio se puso nerviosa, lo pude notar por su mirada, me le acerque y le dije lo siguiente:

-Vente, vamonos.

-No puedo, tengo cosas que hacer.

-No es cierto, no tienes nada que hacer.

Puse mi mano sobre su hombre y le apreté lo más fuerte que pude. Al final no le quedo de otra y se subió al coche. En cuanto llegamos al departamento nos sentamos en el sillón y saque la cocaína, le pregunte si quería y me dijo que no.

-Te va a gustar. Por que la pruebes una vez no te va a pasar nada.

Lo pensó mucho, como vi que no respondía acerque mi dedo con un poco de la droga a su nariz, lo inhalo y deje la droga en una pequeña mesa. Me abrí el cierre y me saque la verga, no estaba completamente parada pero eso no importaba.

-Chupamela.

La tome de la cabeza y la baje hasta mi verga, le metí el pene en la boca y comencé a hacerle la cabeza hacia abajo, ella la hacia para arriba por que le deban ganas de vomitar pero yo le volvía a bajar la cabeza hasta abajo. Unos segundos después de estar así termino vomitando, vomito de color verde, se puso de pie y volvió a vomitar. Se recargo en la pared y continuo vomitando, me le acerque por detrás y le arrime la verga al culito, le baje los calzones y le subí la falda para poder ver sus nalgas, eran redonditas y paraditas.

Le toque las nalgas un buen rato y le dije:

-Para el culito.

La acomode de tal forma que quedara mi completa disposición y le roce el pene que aun tenia vomito de ella a su panochita, se la metí de una y empecé a darle varias embestidas.

-Ahhhhh, me duele.

-Cállate el hocico, te gusta no te hagas la pendeja.

Se sentía apretada, su vagina era tan apretada que se sentía sumamente rico. Me canse de embestirla así que le pedí que se moviera ella, comenzó a moverse para adelante y hacia atrás muy lentamente.

-Muévete más rápido putita.

Se comenzó a mover más rápido y después de unos cinco minutos eyacule dentro de su panochita. Me acerque a su rostro y la comencé a besar, mientras lo hacia le tocaba las tetas con movimientos circulares. No duramos mucho así y mejor nos arreglamos y nos fuimos, la deje en el mismo lugar de la otra ocasión y yo me marche.

Tuvimos varios encuentros después pero luego de un tiempo dejamos de vernos, ella se consiguió un novio y perdió el interés por mí aunque yo le seguía haciendo muy buenos regalos. Después contare los otros encuentros que tuvimos.

Si quieren saber más pueden comunicarse conmigo al siguiente correo: jivenum@yahoo.com.mx

Autor: Jivenum


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