-¿Qué puedo hacer por ti Conchita?
Le pregunte mientras la abrasaba efusivamente.
-Bueno, por mi no mucho esta vez Lili, antes que nada, espero me perdones, pero no pude encontrarte ni el día sábado ni el domingo-
-No te preocupes, estuve en, mmm, San Miguel de Allende-
Le conteste algo pensativa, Conchita era mi amiga y confidente también, pero mi confianza no llegaba a confesarle de mi otro "trabajo" nocturno, me había pasado el fin de semana en el bar y el domingo llegue a casa casi a las 5 de la mañana, sin cambiarme ni nada me metí a la cama, desconecte el teléfono para que nadie me molestará, y me desperté hasta casi las 6 de la tarde, luego me duche, cene y finalmente me volví a dormir.
-¿Pero por que habrías de disculparte, que sucede amiga?
-Mira, mi jefe, me pidió que te avisara que tanto tú como los gerentes de producción y logística se reunieran con él en Valle de Bravo, ya lo conoces, adelanto lo de las conferencias y presentaciones que te estuvo pidiendo, ya que ustedes y los gerentes de las otras filiales tendrán una reunión para tratar el rumbo de la empresa-
-Ok, Valle de Bravo, ¿Cuándo?-
-Hoy, a las 5 de la tarde, las conferencias y demás serán en este Hotel, toma, aquí están tus reservaciones y también quédate con esto, es un dinero para viáticos, casetas y gasolina, discúlpame Lili, pero como no te encontré no te reserve boleto de avión-
-¿Hoy?, Wow, tendré que salir de inmediato, si quiero llegar a tiempo-
-Cuídate mucho Lili, suerte y que te vaya muy bien-
Apenas alcance a escuchar la voz de Conchita que se difuminaba en el pasillo que tomaba a gran velocidad, hice una última parada técnica en mi casa y guarde algo de ropa, maquillaje y mi cepillo de dientes en una maleta mediana, por las prisas no pregunte cuanto tiempo estaría en valle de Bravo, pero lo normal es que esas reuniones duraran 3-4 días, excepcionalmente una semana o más, cerré perfectamente mi casa, ya afuera abrí la cajuela de mi Mini, metí la maleta y descubrí que aún estaban mis cosas que usaba en el Bar, no me había dado tiempo de bajarlas, pero como ya había cerrado la casa y tenía prisa, pues decidí que no habría ningún problema si me las llevaba, total no necesitaba toda el espacio de la cajuela, encendí el auto y me dirige por la carretera de cuota hacia la Ciudad de México.
Cuatro horas más tarde, me encontraba tomando la desviación hacia la carretera a Toluca, el reloj marcaba la una de la tarde, tengo tiempo, pensé y me pare en una linda cabaña entre las verdes montañas y un fuerte olor a pino de sus bosques, para comer unas quesadillas y saciar mi hambre.
A las 4 de la tarde me encontraba tomando la última de las sinuosas curvas de aquella vieja carretera a Valle de Bravo, el pintoresco pueblito se asomaba delante, todo blanco, con sus techos de galleta naranja y al fondo el bello lago que le daba fama e importancia al lugar.
4:20 registro en el lobby del hotel, 4:25 una ducha para quitarme el cansancio del viaje y el olor a quesadilla, 4:55 arreglada y maquillada exprés, me encontraba abriendo la puerta del salón de conferencias indicado, con mi laptop en un brazo y algunos documentos en un sobre en el otro, Don Alberto me sonrió al verme y me animo a pasar.
-Justo a tiempo Srita. Lilien, por unos minutos pensé que no estarías aquí hasta el día de mañana, ven acércate mujer, necesitamos afinar unas cosas antes de iniciar la reunión-
5:15 daba inicio la reunión, la cual no terminaría hasta tres horas y media después, al termino disfrutamos de una elegante cena preparada para nuestro grupo, al otro día me levante muy temprano, desayune sola en el restaurante del Hotel y luego camine una hora por aquellos boscosos parajes, regrese a cambiar a las 8:30, pues las reuniones por la mañana empezaban de 10 a 1 de la tarde y la segunda ronda era de 4 a 8:30 de la noche.
Afortunadamente todas mis intervenciones fueron exitosas y la agenda se cumplía con completa normalidad, el jueves por la mañana me encontré de a Don Alberto en el desayuno.
-Felicidades Lilien, preparo muy bien sus temas y me han encantado las presentaciones, ¿sabe?, como el resto de los objetivos tienen que ver más con otras áreas, le doy el día de hoy y mañana, nos vemos el Lunes en León, puede quedarse aquí o regresar a su casa, como prefiera y de nuevo, felicidades-
-Gracias Don Alberto, creo que me regresare a la capital, había un par de conciertos y una obra de teatro que aprovecharé para disfrutar, nos veremos en León el Lunes, mil gracias.
Terminé de desayunar tranquilamente, regrese a mi cuarto, me di un buen baño, me puse unos jeans ajustados, una blusa blanca ceñida, solo algo de rubor y lápiz labial, recogí mis cosas y emprendí el camino de vuelta, después de atravesar el centro de Toluca, pensé en detenerme a comer en un restaurante a la salida, donde preparan un exquisito Cabrito, el cual acompañaría con un torres10, se me hacia agua la boca solo de pensarlo y enfile mi auto hacia ese lugar.
La comida estuvo fabulosa, amén de que había manejado durante 4 horas y estaba algo cansada, pensé tomármelo con calma, previo a mi copa y el cabrito ordene una Cerveza León como mi tierra, a esta siguieron un par de cerveza más, al cabo de media hora pague la cuenta al mesero dejando la propina correspondiente, saque mi labial y las llaves del auto de mi bolsa y me dirigí al baño, dejando mi bolsa sobre la mesa.
Tarde algunos minutos, sentía un ligero pero sabroso soporcito producto de las bebidas alcohólicas, me eché agua en el rostro, me pinte los labios, finalmente Salí del local, me subí a mi auto y me dispuse a continuar con mi viaje hasta la ciudad de México, sería una hora, quizá un poco más para llegar al D.F.
Me encontraba a punto de tomar la autopista de cuota para ahorrar tiempo, busque mi bolso con la mano derecha para tener preparado el monto y entonces me di cuenta, me detuve en seco en uno de los acotamientos laterales, en el sillón de la derecha no había nada, ¿Dónde diablos estaba mi bolsa?, ¡Oh, No!, pensé, ¡Seguro la había dejado en el restaurante!, tome el primer retorno que encontré y acelere a fondo.
Habían pasado 25 minutos de que había dejado el Restaurante la primera vez, sin embargo mi bolsa con todas mis tarjetas, teléfono, y dinero había desaparecido, nadie la había entregado en la recepción del local, ningún mesero había visto nada, de nada sirvieron mis gritos, reclamos y enojo, mi bolsa no estaba y la única responsable había sido yo, cabizbaja regrese a mi auto.
¿Qué iba a hacer?, no tenia teléfono para llamarle a nadie, aparte de que todos mis conocidos estaban en Guanajuato a mas de 600 Km de donde me encontraba, no tenía un solo quinto en el bolsillo, así que no podía pagar las autopistas de cuota, ni un cuartucho en un hotel de paso, y para colmo de males, no me había dado cuenta, solo quedaba la reserva de gasolina en mi auto, con eso no me alcanzaría ni para llegar a la primera caseta de cobro, empezaba a preocuparme realmente, tuve que calmarme y respirar profundamente para no caer presa del pánico.
Me senté fuera del auto y no me di cuenta del paso de los minutos pensando que haría, hasta que el sol comenzó a ocultarse, no podía quedarme ahí, subí a mi auto y rodando lento, a veces en neutral para economizar combustible, fui recorriendo algunos Km por la lateral con dirección hacia la Ciudad de México.
Un semáforo me detuvo en un crucero, yo observaba atenta la zona, buscando un lugar oculto, aunque iluminado donde estacionar el auto y por ende pasar la noche, algo que resultará más o menos seguro, cuando unas letras enormes de neón de color morado me trajeron con su brillo una posible solución.
Sin dudarlo maneje hacia allá, de frente había siete autos que esperaban que el Bar abriera, lo cual sería dentro de pocos minutos según un letrero, rodee el lugar, tal como lo supuse, tenía también estacionamiento trasero, me estacione al lado de tres autos más, baje del auto y toque en una puerta grande pintada de rojo.
-¿Se le ofrece algo Señorita?-
Dijo al mismo tiempo que abría un hombre de unos 35 años, muy alto y fornido.
-Si claro, me llamo la atención su bar y me gustaría trabajar en el-
Dije aparentando una seguridad que no sentía.
-Lo siento, tenemos contratadas a las chicas que necesitamos, no hay lugares-
-No cierre, deme un segundo, por favor, entiendo que tengan las chicas que requieren, pero quizá les interesaría una chica nueva, no soy de por aquí, no he trabajado en ningún bar de la zona, suelo hacer bien mi trabajo, no los defraudaré-
Respondí ansiosa, deteniendo con mi mano la puerta que él amenazaba cerrar, aquel sujeto abrió por completo la puerta y luego me miro detenidamente de arriba abajo.
-Mire señorita, soy un empleado más aquí, déjeme informarle al dueño en su oficina que opina y si puede hablar con usted, no le garantizo nada-
-Gracias te lo agradezco-
Conteste aliviada, él regreso después de 15 minutos, me indico que lo siguiera y me condujo a una oficina situada en la planta superior del lugar, un edificio de cuatro pisos, el sitio era elegante, la puerta era de madera fina y al final de la habitación con paredes forradas de madera se encontraba un escritorio grande de caoba.
-Pasa muchacha, me dicen que quieres trabajar para mí-
Entre, el tipo que me había llevado cerro discretamente la puerta tras de mí, el lugar estaba muy bien iluminado, finalmente, tenia frente a mí a un hombre de unos 45-55 años, de baja estatura, gordo, muy moreno de piel y de abundante cabello oscuro lacio, antes de proseguir movió su escaso bigote.
-¿Por qué quieres trabajar en mi bar?
-Bueno, la verdad soy nueva por acá, he trabajado en varios bares y clubes nocturnos en la zona del Bajío, Salí para dar un vistazo a la zona y me atrajo su gran letrero y la fachada elegante de su bar señor-
-Don Mario Linares chamaca, ciertamente no te había visto en la zona, ¿Cómo te llamas?
-Ninué Don Mario-
-Ok Ninué creó mi empleado te dijo que tengo a todas las chicas que necesito, veras, este es un club de categoría, Premium si me lo preguntas, no te conozco y no tengo referencias tuyas, conozco a varios dueños de bares en el Bajío, podría contactarlos pero eso llevara tiempo, mira ven la próxima semana mientras investigo, prepara una rutina para ver cómo te desenvuelves en el escenario y ya veremos muchacha-
-Don Mario, me parece bien todo lo que sugiere pero ando algo escasa de dinero, me gustaría empezar desde esta noche, si usted me lo permite-
Casi le suplicaba, estaba desesperada, no podía irme sin conseguir dinero.
Guardo silencio por largos minutos, como analizando su próximo movimiento, luego se levanta, me hizo un gesto con la mano para que lo siguiera y en contra esquina de su despacho, había dos mullidos sofás de piel negros, una pequeña pista de baile con su correspondiente tubo al centro, cosas en las que no había reparado cuando entre justo al otro lado de eso.
-Ok Ninué, tienes decisión y no te das por vencida tan fácilmente-
Prendiendo un pequeño estéreo digital de prestigio con música suave y cachonda continúo
-Te daré una oportunidad, vamos, baila para mí, quizá haga una excepción y te deje quedar-
No lo pensé mucho, subí rápidamente en aquella pista, no podía dejar pasar mi última oportunidad, si bien la ropa que traía puesta no era la ideal para realizar un striptease, echaría mano de todos mis recursos para bailar de la forma más sexy y cachonda posible, comencé con un suave vaivén cadencioso al compas de la música, girándome lentamente para que Don Mario pudiera admirar mis formas a detalle, mientras me tocaba los pechos por encima de la blusa, al igual que recorría mis nalgas sobre el pantalón, lentamente me fui despojando de la blusa, una mueca de aprobación con lo que veía afloro de su rostro.
Me quite los tenis rápidamente, proseguí, y aunque me costo, pude sacarme el pantalón de una forma sugerente, muy notoria, mostrándole mis redondas y carnosas nalgas y lo atrevido que insinuaba ser mi tanga, le baile provocativamente por varios minutos más hasta quedar de frente a él, le sonreí y entreabrí mis labios coquetamente, lentamente camine para atrás hasta sentir el frio acero del tubo en mi espalda y en mis nalgas.
Acomode aquel tubo entre la separación de mis nalgas, pegándome hacia el tubo, le mire ingenua, lleve un brazo hacia arriba junto con mi mano extendida, coloque el dedo anular en medio de mi boca, saque la punta de la lengua pícaramente y comencé a frotar mis nalgas en el tubo, como si se tratara del falo de uno de mis amantes, Don Mario desabrocho su pantalón y lentamente, sin dejar de observarme llevo su mano izquierda a su entrepierna.
Seguí contoneándome unos minutos mas y finalmente libere mi par de melones del sujetador, rebotaron gloriosos al compas de la música, note que Don Mario había sacado su verga por completa y se masturbaba lentamente enfrente de mí, sentí un sudor frio recorrer mi nuca, no me estaba gustando como se estaban desarrollando los últimos acontecimientos, pero diablos, ya estaba ahí, solo tenía que quitarme la tanga, dar por concluida mi exhibición, vestirme en un santiamén y esperar a que me dejara trabajar esa noche.
Apresure mi performance y mostrándole mi trasero me saque la tanga, me volví hacia él, hice una caravana, recogí mis cosas rápidamente del piso, mientras él se incorporo con su pene de fuera completamente erecto y aplaudiéndome, a menos de un metro de mi, murmuro.
-Muy bien sexy, ahora chúpamelo-
No supe que responder o hacer por unos 5 segundos, pero ya había llegado muy lejos y necesitaba ese dinero, solté mi ropa, recorrí la distancia que nos separaba, me hinque frente a él, tome aquella verga, prieta, venosa, de un ancho considerable aunque no muy larga, la cual terminaba en una tupida mata de pelos y sin más, aspire profundamente antes de introducirme su verga en la boca.
El se estremeció ante mi contacto y dejo escapar un prolongado y fuerte gemido, que disipo el silencio de la habitación donde nos encontrábamos, primero bese aquel capullo oscuro, casi morado y palpitante, luego lamí el tronco, lleno de venas que lo henchían de sangre, comencé el saca-mete con mi boca, mientras con una mano acariciaba sus huevos y con la otra empezaba a masturbarlo, sin sacarlo de mi boca.
Pese a lo raro de la situación sui generis que estaba protagonizando, no sentía repulsión o asco, de hecho me encontraba cómoda con la verga de aquel extraño en mi boca, por momentos me la comía toda y adentro jugaba con su glande, lo mordisqueaba, lamia el resto de su pene desde la punta hasta casi tocar sus bolas, Don Mario respiraba trabajosamente, y gemía placenteramente sin importarle que abajo pudieran escucharnos, después de 15 minutos más, sentí su miembro estremecerse, estaba a punto de eyacular, acelere el mete saca con mi boca.
Don Mario no se contuvo más, sentí el primer chorro de su esperma cálido rociarse en mi garganta, saque su verga presurosa para evitar que un segundo chorro se derramará dentro de mi boca, lo cual evite más no que su semilla se esparciera sobre mi mejilla derecha, el ultimo chorro producto de placenteras convulsiones cayó sobre mi cuello y pecho, la faena estaba terminada, faltaba escuchar el veredicto.
Un último gemido más, Don Mario recogió su miembro y lo guardo tras la cremallera de su pantalón, jalaba el aire a bocanadas tratando de recuperar el aliento, tras una angustiosa pausa de unos minutos finalmente hablo.
-Haces muy bien tu trabajo muchacha, conoces del negocio, puedes vestirte y limpiarte en mi baño-
Concluyo mientras se alejaba con rumbo a su escritorio, tome mis cosas, me lave la cara y demás, me vestí como un relámpago y ocupe de nuevo la silla frente a él, el no dijo nada, marco tres dígitos en su teléfono, yo respiraba despacio, desesperada por saber si podía quedarme a trabajar, otros incómodos minutos y finalmente la puerta de su despacho se abrió, entro una mujer gorda, de unos 55 años, maquillada grotescamente y vistiendo ropa provocativa de mal gusto, resaltaba por lo vulgar de su apariencia.
.-Pily, ella es Ninué, la chica entra a trabajar con nosotros a partir de hoy, dale un breve y rápido recorrido por el lugar, dile lo que necesita saber y asígnale la sección Diamante-
Luego se dirigió a mí.
-Eso es todo muchacha, bienvenida a bordo, buena suerte-
-Muchas gracias Don Mario, no le defraudaré-
Respondí pletórica de entusiasmo, la señora gorda me hizo una seña, me levante presurosa y la seguí tras la puerta, el "Tour" incluía la ubicación de baños, vestidores, lugares para efectuar privados y especiales, la zona "Vip" y la zona de cuartos con recamaras para tener sexo con los clientes sin salir del local, todo era de calidad y se encontraba muy limpio, finalmente me explico lo de mis comisiones, las tarifas por "servicios" dependiendo el rango que me había dado Don Mario (que por cierto era el más alto)y sin más preámbulo me anuncio.
-Muy bien Ninué, eso es todo, las dudas se irán resolviendo con la práctica, te acostumbraras rápido, mira el Bar abrió hace una hora, nuestras primeras chicas llegaron hace hora y media, tienes media hora para cambiarte y estar lista, después vienes conmigo y te asigno tu lugar, ¿entendido?, lo siento, lo tomaré como si fueran dos horas de retraso, en vez de salir a las 3 de la mañana saldrás a las 5, nada personal así son las reglas pequeña, ¿no hay ningún problema?, supongo-
-Ninguno señora, me cambiaré enseguida-
De vuelta en mi auto recogí la maleta que usaba en mis correrías por el Table Bar, Bendito Dios no había bajado mis "herramientas de trabajo" en casa, regrese contenta y silbando entre a los vestidores, a fin de cuentas no tenía tan mala estrella, el panorama se me estaba aclarando, temblaba de emoción y nerviosismo por esta nueva aventura que se me presentaba de forma fortuita, elegí una minifalda cortita de piel color negra, una blusa blanca, de manga corta con un pronunciadísimo escote, un chalequito rojo, me puse lencería negra lisa muy pequeña, zapatillas, pinte mis labios de un rojo fuego excitante, guarde todo en mi maleta y faltando 5 minutos para que cumpliera el plazo estaba de vuelta con Pilar.
-Luces muy guapa chamaca, por ultimo tenemos mucha afluencia esta noche, creo podras colocarte con algún cliente inmediatamente, sobra decirte que de tu trato y disposición será el monto de lo que el cliente consuma, lo que se traduce en tus ganancias niña, así que a echarle ganas pequeña, vamos sígueme-
Aquella gruesa mujer me tomo de la mano y juntas entremos al Bar, este se encontraba bien iluminado, más aún que el Table Bar, no estaríamos entre penumbras como es el común de los Bares y Clubes nocturnos, prácticamente en todas las mesas había clientela, en la zona que me designaron había tres posibles opciones, la mesa más cercana a la pista la cual ocupaba un joven de cabello castaño, otra mesa un poco más apartada ocupada por un grupo de hombres y finalmente una tercera más alejada la cual era ocupada por un Señor maduro vestido con un elegante traje gris Oxford.
-Como eres nueva lindura, primero hay que mostrar la mercancía, pongamos algo de carne fresca a esos lobos depredadores nocturnos, a la pista a bailar, provocalos, sedúcelos, que se peleen por llevarte a su mesa-
No esperaba que mi actuación fuera tan rápido, me dirigi a la pista algo confundida y despacio, lo cual ella aprovecho para darme una fuerte nalgada, con un vaivén sexy de mis nalgas llegue al centro de la pista, agarre el tubo con la mano derecha, mire a la clientela, varias decenas de ojos puestos en mi, aspire hondo y di inicio a mi show.
Mi performance fue muy bien recibido por la clientela, elegí una canción muy larga para realizar mi striptease de una forma desesperadamente lenta, seductora, provocativa, muy sexy, faltando unos minutos para que la canción terminara liberé mis enormes y redondos senos, los cuales brincaban apetecibles al compas de la música, sentía la mirada de los clientes recorriendo mi cuerpo, decenas de pares de ojos puestos en mis pezones rosados, eso me ponía muy cachonda, me fascinaba saberme deseada, casi de inmediato mi tanga siguió a mi bra en el piso, todos ahora podía contemplar mi suculenta raja coronada por una abundante mata de vello oscuro en forma de triangulo, producto de dos semanas sin darle retoques o afeitarme por completo.
Me sonrojaban y excitaban por igual los soeces piropos que me decían, me ponía a mil las lujuriosas miradas que me brindaban, casi podía sentir su deseo flotando en el ambiente, fui generosa regalándoles varias poses de mis mejores ángulos y curvas, finalmente la canción llego a su fin, sudorosa recibí una carretada de aplausos y chiflidos, gritos y propuestas, fingí no escucharlos y pretendiendo que era algo normal comencé a recoger mi ropa, para luego dirigirme a los vestidores.
Con mi ropa en el brazo me apresure para llegar al camerino, cuando un mesero me franqueo el paso.
-Discúlpeme Srita. Un caballero desea conocerla a la brevedad-
-Ok, dígale que estaré con él en cuanto me cambie-
Respondí mecánicamente sin voltear a verlo, tratando de poder continuar mi camino hacia los vestidores.
-Lo siento, pero es urgente, luego puede irse a cambiar Señorita-
Me dijo mientras me tomaba de la mano y me arrastraba prácticamente a la mesa del que sería mi nuevo cliente, se trataba del hombre maduro vestido elegantemente.
-Hola Ninué, bailas muy bien, me encantaría invitarte a mi mesa-
Se expreso con una voz potente, mientras deslizaba su mirada de mi rostro hacia mis senos.
-Con todo gusto, si me permite refrescar y cambiarme en unos minutos estaré con usted-
Él asintió con la cabeza, me di media vuelta y prácticamente volé a los vestidores, ahí me di una reconfortante ducha que evaporo mis pesares y tensiones acumulados de un día difícil y extraño, aquello me llevo 10 minutos y otros 15 el arreglarme, ahora vestía un minivestido ceñido de licra azul pastel, el cual apenas me cubría las nalgas cuando me sentaba, me puse una tanga semitransparente blanca, sin sostén, zapatillas de piel blancas y mis labios pintados de rosa pálido, aprobé la imagen que me devolvía el espejo y salí al encuentro de mi nuevo cliente.
-Hola de nuevo Ninué, bienvenida, mi nombre es Gerardo Ferrer-
-Buenas noches y gracias por su invitación-
Conteste al mismo tiempo que me sentaba a la derecha y muy junto de él, pude observarlo de reojo, era un hombre de unos 65-70 años, blanco, en las pocas partes donde conservaba cabello era totalmente cano, usaba anteojos de una considerable graduación, de estatura baja, robusto y con un abdomen prominente, no usaba barba ni bigote, al extenderme la mano comprobé que el traje era fino al asomarse un enorme Rolex de la manga, pese a lo que se pudiera pensar no era un hombre desagradable, de charla interesante muy culto y educado, quizá en el Table Bar y en otras condiciones me hubiera negado acompañarlo a su mesa, o me hubiera inventado algún pretexto para zafarme rápido, sin embargo, ahí no estaba en condiciones de ponerme exigente, con la comisión de dos copas y un striptease solo me alcanzaría para buscarme un hotelucho, pero no de llenar el tanque de mi auto ni para pagar las casetas de regreso, además mi cliente no era aburrido y confieso me estaba divirtiendo con aquel señor.
Después de 2 idas al baño y 7 copas, (alrededor de dos horas después) un mesero se acerco a nuestra mesa.
-Espero que se la esté pasando de maravilla Don Gerardo, ha surgido un pequeño inconveniente, Don Mario quien le manda saludos, necesita arreglar unas cosas urgentes con la señorita, ¿No le molestaría si ella se ausenta por unos minutos?-
-Esperaré su pronto regreso joven, realmente es una chica fabulosa-
-Gracias Don Gerardo, se la traeré a la brevedad-
Me incorpore bastante extrañada, no sabía que pretendía o para que me quería Don Mario, apenas llegue al primer piso, Pily salió a mi encuentro.
-Disculpa la forma muñeca, pero no se me ocurrió otra forma de hacerte venir, mira, el Sr. Ferrer es un cliente frecuente de nuestro Bar, es uno de los empresarios más ricos de la zona, me tienes sorprendida, generalmente el viene, pida la botella más cara, pasa 2-3 horas y se va, paga bien y deja muy buenas propinas, pero jamás había pedido compañía, al parecer se conformaba con solo ver, así que es alguien muy especial y no quería que las cosas salieran mal-
Abrí bastante mis ojos y arquee una de mis cejas, no sabía a donde quería ella llegar.
---Escucha, un cliente me ha pagado un especial contigo, ya sabes, le bailas en privado durante tres canciones, te manosea, lo calientas y ya, algunas chicas masturban a sus clientes para que estos se vengan, ya tu sabrás que hacer, eso sí, nada de chupadas ni de sexo, pues eso tiene otro precio y tenemos cuartos especiales para ello, obvio tu cliente no debe saber nada de esto, se molestaría mucho si se entera que estuviste con otro, como te digo es muy especial-
-Entiendo, ya inventaré algo si me pregunta el motivo de mi ausencia, ¿Dónde hago el especial?-
-Sigue por ese pasillo muñeca, es en la puerta 7, ya está adentro el cliente, inicias hasta que empiece la canción, hay un timbre atrás de la silla del cliente, lo usas por cualquier cosa que se salga de control, ahora ve-
A diferencia del piso de abajo, la luz en este pasillo era muy tenue en tonos rojos, haciendo juego con la alfombra, toque dos veces y luego abrí la puerta que me tocaba, me esperaba un joven rubio de ojos azules, bastante alto y fornido, jugador de football americano en los Borregos de Toluca, lucía una barba dorada de 3 días, el lugar era cómodo, había un sillón de piel donde él se encontraba, una pequeña tarima con su respectivo tubo, al igual que afuera la tenue iluminación la proporcionaba un foco rojo y rodeándolo un par de bocinas.
-Ninué, mucho gusto-
-Jordi-
Apenas respondió, sonó la música por las bocinas, me subí a la tarimita y empecé a bailarle, estábamos muy cerca, bastaba que estirara su brazo para tocarme, cosa que hizo cuando me gire, apretándome una nalga, para la segunda canción ya me había quitado el minivestido quedándome solo en tanga, el tocaba mis senos y a veces me jalaba los pezones, los cuales comenzaban a ponérseme duros, tomándome de los pezones me atrajo hacia él, me senté abierta de pierna en sus muslos y le quite la camisa, un pecho enorme, marcado y velludo apareció ante mi vista, el doblo su cabeza hacia atrás de placer, mientras yo lo observaba, de improvisto, cuando se volvió hacia mí, me tomo fuerte de la espalda y me dio un profundo beso en la boca.
Confieso que una de mis debilidades son los besos, sobre todo en la boca, y este chico resulto ser un excelente besador, tenía una forma arrebatadora, casi animal de besarme, mientras con sus manos recorría mi espalda o me apretaba ambas nalgas, sentía ya el bulto en su entrepierna por encima de sus jeans y mi tanga, daba inicio la tercera canción.
Nuestras lenguas seguían en su lucha frenética, mientras el magreaba mis carnes a su completo placer, el arqueo su espalda y no sin esfuerzo logro deslizar sus jeans hacia abajo, me levante un poco permitiéndole que estos bajaran por completo, trato de quitarse sus bóxers también, al notarlo aumente el ritmo de la frotación de mi raja en su bulto, así, como la intensidad de mis besos, el desistió bajarse la ropa interior y continuo besándome.
-Ninué, sé que no cubro tu tarifa, pero aún me alcanza para otro especial y para darte 3 mil pesos…si me dejas metértela lo que dure una canción, sola una canción-
Me sorprendió al decirme esto ya para acabar la tercera canción y el especial, mi cabeza pensaba a toda velocidad, aquello estaba prohibido, al menos no por esa tarifa y en ese piso tampoco, así me había dicho Pily, ¿Qué hacer?, ¿Y si me descubrían?, la situación me excitaba demasiado cargándome de adrenalina.
-¿Traes Condón?-
-Eh…Si, sí, claro, por supuesto-
-Pero solo lo que dure una canción, ¿Entendido?, termines o no, solo una canción-
-Te lo prometo, solo una canción-
Me levante de inmediato, me puse mi minivestido, respiraba deprisa tratando de recuperar el aliento y mis mejillas su color normal, le indique que se subiera el pantalón, no había problema sin la camisa, como imaginaba, apenas terminaba la canción, Pily toco a la puerta.
-¿Todo bien por acá?
-Todo en orden Pily, creo que mi cliente desea repetir otro especial-
Respondí al mismo tiempo que abría la puerta.
-Ok, sólo un especial más, Ninué está ocupada y debe volver a su mesa, su cliente la espera-
-Entiendo-
Contesto Jordi al mismo tiempo que le entregaba 3 billetes de quinientos pesos.
-Muy bien chicos, disfruten sus 3 canciones, una vez acabado el servicio Ninué regresas a tu mesa-
-Entendido Pily-
Y la gruesa mujer cerró la puerta, me le quede mirando al chico, le hice un ademan con el dedo de que permaneciera en silencio, al iniciar la primera canción extendí la palma de mi mano hacia él, de inmediato depósito 6 billetes de quinientos, me los guarde entre los senos y el escote del vestido, volví a extender la mano y ahora el me entrego un paquetito de condones.
-Debemos ser discretos y cuidadosos, coger en estos privados no está permitido, será durante la segunda canción y repito, solo la segunda, acabes o no-
No le di tiempo a que respondiera, con cuidado me saque el minivestido y el dinero, él ya se había bajado los pantalones y su ropa interior, esperaba ansioso, le sonreí, la situación me excitaba demasiado, el eterno gusto por lo prohibido, lentamente me senté en sus muslos, me agache para contemplar su miembro erecto, de buen tamaño, ancho y palpitante, acerque mi raja , me jalo hacia el e intento metérmela sin más, mi tanga se lo impidió, lo aparte suavemente, saque un condón de su envoltorio y se lo puse delicadamente en el glande, para luego bajárselo por el cuerpo velludo de su hermosa verga, repetí esto varias veces masturbándolo, comenzó a gemir pausada y quedamente.
No bien había terminado la primera canción sentí como una de sus manos hacia a un lado mi tanga, inmediatamente su cabezón se froto entre mis labios, yo estaba bastante húmeda y muy cachonda, aquellos lugares siempre lograban sacar mi lado más perverso, no hubo mucho preámbulo, me atrajo más hacia él y termine empalándome en su dura verga.
Apreté los labios y los dientes para contener el gemido de placer que pugnaba por salir de mi garganta, el comenzó un mete-saca salvaje, desesperado, aún antes de que comenzara la segunda canción, sentía su fierro candente abrirse paso entre los pliegues de mis labios, me hacia delirar como llenaba mi cavidad, como aquel pedazo de carne caliente rozaba mis paredes vaginales por dentro, con lo cual me hacia humedecerme más y disfrutarlo al máximo, sentía nuestros vientres pegarse y resbalar sudorosos, yo chorreaba un poco de fluidos y un moco blanco entrelazo nuestras matas de vello púbico, el volvió a besarme con toda pasión, consciente de que aquello me encantaba y me ponía mas y mas lasciva.
Metía su lengua hasta lo más profundo de mi boca, hasta encontrar a la mía y luchar apasionadamente, en un beso asfixiante, animal, desbordado, con su fuerte brazo derecho me tenia bien sujeta lo mas junto posible a él, y con su mano izquierda frotaba mi espalda, apretaba mis nalgas, sentía hervir mi sangre y decidí corresponderle al máximo a mi amante, aumente el ritmo de mi pubis, consiguiendo encajarme toda aquella preciosidad de verga, hasta el fondo, sentía sus huevos llenos de semen chocar en mis muslos, me movía de arriba abajo, de un lado a otro haciendo que su pene se retorciera, se convulsionara de placer.
-Mmmmmmm, aaaaaaah-
-Aaaaahhhh-
-Sssiii, así Ninué, te mueves muy rico, estas deliciosa, aaaahhh-
Nuestros gemidos se difuminaban en el cuarto por el sonido de la música, volvió a la carga y con renovados bríos comenzó a cogerme duro y rápido de nuevo.
-Slap, slap-, por unos instantes me deje llevar, afloje el ritmo y lo deje que me cogiera, Jordi lleno de ímpetu me brindo unos minutos maravillosos, deliciosos, se notaban sus ganas por querer eyacular antes de que acabara el tiempo convenido, había sido muy buen amante y se lo había ganado.
En esas estábamos cuando dio inicio la tercera canción, tenía que apurarme, no quería que él se saliera sin haber eyaculado y al mismo tiempo, debía salirme a la brevedad para evitar que fuéramos sorprendidos, comencé a moverme como una posesa, cerré mis piernas sobre las suyas para aumentar la presión de mi vagina, afortunadamente su respuesta no se hizo esperar mucho, sentí su miembro explotar dentro de mí, yo no pare solo afloje el ritmo y seguí cabalgándolo por un minuto más, después rápidamente pero muy a mi pesar me salí de su pene, me levante, jadeando y muy colorada, mis rodillas me temblaban, todo había sido muy intenso; Me puse el minivestido y volví a guardarme el dinero, el seguía en el sillón, desnudo, con el condón puesto, estábamos a la mitad de la canción, lo puse de pie, le quite con suma precaución el condón, cuidando de que nada de aquel semen se derramara en el lugar, vi aquel globito y sonreí satisfecha, había una generosa cantidad de esperma depositada, el problema era que no podía tirarlo ahí, eso me delataría, tendría que llevármelo y tirarlo en el baño.
-Ufffff, eres increíble Ninué, este ha sido uno de los mejores palos de mi vida, si así fue maravilloso tendré que juntar dinero y volver a la brevedad, mil gracias-
Por respuesta mía solo obtuvo un breve pero muy húmedo beso en los labios, me dirigí a la puerta, mientras el se vestía, antes de abrirla para marcharme, voltee a verlo de nuevo, le hice un gesto con la mano a manera de despedida, el me sonreía satisfecho, Salí faltando poco para que acabara la tercera canción, sigilosamente me escabullí hasta los baños, tire aquel condón, me lave la cara con agua y jabón para que se me bajara aquel color rojo de las mejillas, me arregle el cabello y en minutos estaba de vuelta con Don Gerardo.
-¿Todo bien mujer?-
-Excelente Sr. Disculpe la tardanza-
Respondí mientras le dedicaba una sonrisa seductora y lo tomaba de la mano, pretendiendo no mirarla, Vi a Pily dar una vuelta por el salón, así como la sonrisa de satisfacción que puso al verme puntual y obediente con mi cliente, al cual le pedí que me invitara una cerveza por el calor, a lo que accedió gustoso, pasaban de las 2:30 de la mañana.
-No te preocupes, llevo tiempo frecuentando bares ¿sabes?, últimamente me gusta este sitio, pero aquí nunca había pedido compañía femenina hasta hoy, dime ¿qué servicios ofreces dentro del bar?-
Le explique detalladamente mis servicios, así como mis tarifas por más de 20 minutos, al quedarme callada, dio un largo trago a su bebida y me dijo.
-Ha sido la mejor noche que he pasado en sitios así en años, me gustaría cerrar con broche de oro, te pagaré dos horas y te daré una buena propina, pero quiero que me brindes algo único, que me haga no olvidarte, ¿comprendes?, algo muy, muy completo-
Abrí mis ojos como platos, me quede sin palabras para responder por unos segundos, ¿Qué haría, que le respondería?...
…Continuara.