En mi relato anterior ya os expliqué que estaba de vacaciones con la familia de mi marido. Pues bien, al cabo de una semana fue a pasar unos días con nosotros la hermana de mi marido, Isabel. Mi cuñada tiene un hijo de 15 años que está bastante desarrollado para su edad. Además está en la edad en la que sus hormonas le juegan malas pasadas y muchas veces anda con la polla tiesa. Sergio que así se llama mi sobrino, se pasa el día encerrado en su habitación mirando revistas porno, y eso hace que casi siempre se la esté pelando como un mono. Un día le pedí que me acompañara a la playa, el no quería, pero yo le convencí. Le dije que si venía podría ponerme crema en la espalda. Al momento vi como una erección asomaba por sus pantalones. Dios, eso me puso muy susy, ya que yo estoy muy necesitada de polla y mi marido por las noches no para de roncar. Preparé unos bocadillos y nos fuimos a la playa. Al llegar eran sobre las dos de la tarde y no había nadie en la playa, estábamos solos. Yo me quité el vestido y me quedé en biquini, mi sobrino al verme así volvió a tener una erección. El se quitó el pantalón y también se quedó en biquini.
Empezamos a hablar, y Sergio no paraba de mirar mis hermosas tetas. Yo me di cuenta y como estaba muy susy, le dije que me pusiera crema. Con manos temblorosas cogió el tubo de crema y empezó a aplicarla en mi espalda. Sus manos subían y bajaban. Cuando acabó se dio la vuelta para que yo no viera su excitación. Entonces le pregunté si había follado con alguna mujer, su respuesta fue que no, le dije si tenía ganas, y él me confesó que sí. También me dijo que nunca había visto unas tetas al natural, pues mi cuñada es muy pudorosa y jamás enseña su cuerpo su desnudo. Sergio bajó la cabeza, yo acaricié su cabello y le dije que eso lo teníamos que arreglar. Me quité el biquini y me quedé en pelota picada en la playa. Empecé a acariciar su polla, la verdad es que la tiene inmensa. El no quería mirar, le daba vergüenza y yo le puse la mano sobre mis tetas. Cielos, sólo tocarlas se corrió. Yo me quedé de piedra, jamás había visto a nadie que se corriera tan pronto. Pero lo que no sabía es que mi sobrino era capaz de correrse y empalmarse prácticamente al momento. Dos minutos más tarde ya estaba otra vez con su polla tiesa. Entonces, me dijo, o tita, porque no me la chupas un poquito, es que nunca me lo han hecho y tengo ganas. Al momento cogí su pollón y me lo metí en la boca, mi lengua subía y bajaba por su estupenda polla. Entonces oí como me decía: “vamos zorra chúpame los huevos”, eso me excitó mucho, ya sabéis que me encanta que me digan palabras así, eso me pone muy susy. Cogí sus huevos y pasé mi lengua por ellos. Sergio no paraba de gemir, y me decía “vamos puta, sigue así”. Entonces, yo tuve una idea, mientras jugaba con sus cojones, que eran como pelotas de fútbol, le empecé a introducir un dedo por su culito. Mi sobrino no pudo más y se corrió. Jamás había visto tanta leche en mi vida, me la echó toda en mis tetas. Entonces se estiró y volvió a darme la espalda. Le pregunté que le pasaba y me dijo que estaba avergonzado por haberme dicho esas cosas. Yo le dije que no debía preocuparse, que esas cosas me gustaban y me ponían muy calentorra. El se rió y a los cinco minutos empezó a magrearme otra vez las tetas, su lengua no paraba, me la pasaba por los pezones, la verdad es que lo hacía muy bien. Entonces me dijo, vamos guarra, enséñame ese coño de putona que tienes para que yo pueda verlo. Me abrí de piernas y él empezó a pasar su lengua por mi delicioso coñito. Para todos los lectores os diré que mi coño es negro y peludo. Mi sobrino estaba como loco, no paraba de chupar y yo de gemir. Entonces yo le dije, vamos sobrino, folla mi coño de zorra caliente, me abrí de piernas. Estaba tan excitada que tenía la lengua fuera. Sergio me dijo, o tita, eres tan puta, pareces una auténtica zorra en esa posición. Ahora verá so guarra, voy a metértela por todos los agujeros, ni uno te va a quedar a salvo, calentorra. Pero antes de metértela tienes que ganártela otra vez, ahora quiero que me hagas una buena cubana, agarré su polla y me la puse entre mis tetas, empecé a masajearla con mis tetazas, mi sobrino decía, vamos, vamos, no pares sigue así, tita, me gusta mucho como lo haces, o tita, tienes tetas de puta, venga, ahora chupa mis cojones, que los tengo a punto de reventar. Al segundo cumplí su orden y empecé a chupar esas bolas tan maravillosas. Entonces me hizo poner a cuatro patas y me la metió dentro de mi chochazo. Yo ya no podía más, estaba encharcada y él lo notó. Eso le excitó mucho y le animó a decirme cyos. Venga tía, eres tan guarra, que voy a llamar a mi pandilla de amigos y te vamos a follar todos a la vez, vas a ser nuestra prostituta particular. Su polla era inmensa y no paraba de entrar y salir, yo había tenido ya dos orgasmos y estaba a punto del tercero, cuando sacó su polla de mi coño y la metió en mi culo. Joder que gusto, sobrino, dame, dame así. Mientras me enculaba acariciaba mis tetas y me decía, las tienes como melones, de gordas y duras que son, como me gusta tocarlas. Joder tita, si mamá nos viera menuda bronca me iba a meter, yo le dije calla cariño, aquí no nos ve nadie. Entonces sacó su polla de mi culo y se corrió en mis tetas. Una vez que se hubo corrido, se dio la vuelta y se puso a dormir. Yo no dejaba de darle besos mientras dormía. Feliz y satisfecha me dormí yo también. Pero, me equivocaba al pensar que nadie nos había visto. Alguien estaba espiando y nos vio, para que no se descubriera lo que habíamos hecho fui sometida a chantaje por alguien de la familia. Pero esa es otra historia que ya os explicaré más adelante.