Se despertó de madrugada, abrazó el cuerpo desnudo de su mujer y le dió pequeños besos en la espalda, pasó su mano sobre los muslos y las nalgas de Lety, tenía una piel preciosa, sus músculos firmes, fuertes, delineando a la perfección ese cuerpo tan bello, recordaba la primera vez que hicieron el amor, ella tenía 22 años, estaban en la sala de la casa de Lety, todo empezó con un beso muy tierno y amoroso y después de varias caricias él le había dicho "Me muero de deseos de hacerte el amor" y ella respondió "Y yo de que me lo hagas", y así decidieron ir a un hotel, dentro de la habitación del hotel vió por primera vez ese cuerpo desnudo, ¡que emoción le había causado!, con que delicadeza posó sus manos sobre su blanca piel, acarició su cabello, sorbió de sus pechos dulcemente, la llenó de besos, de besos amorosos, para después penetrarla y disfrutar de ese calor tan especial que solo puede dar el cuerpo de una mujer y mas cuando se le ama profundamente.
Nunca podría olvidar las palabras de Lety cuando le pidió no usar condón "por favor amor quiero sentirte mío, no lo uses, necesito sentir tu semen dentro de mi, necesito que me ames, que me entregues hoy todo lo que eres" y lo había hecho, no solo fué su semen sino su vida entera, claro que después habían sufrido juntos la inquietud por un posible embarazo, hasta que se presentó su menstruación, pero habían quedado plenamente enamorados, ella a su 22 años y él a los 28 no deseaban otra cosa que estar juntos y decidieron casarse, no hacía mucho de todo esto, tan solo tres años, tres años maravillosos que él no cambiaría por nada en el mundo.
"No, por muy bella que esté esa chica no puede ser comparada con esta maravilla de mujer que tengo a mi lado, de eso estoy convencido, pero ¿por qué no la puedo sacar de mi mente?" se decía en silencio cuando Lety se despertó, aún adormilada como estaba le preguntó "¿Qué pasa amor?, ¿no puedes dormir?, ¿es muy grave?, ¿quieres platicarlo?", cuando él le pensaba contestar que no pasaba nada, que se durmiera nuevamente, ya no fué necesario, ella dormía profundamente.
El día siguiente lo pasó dedicado al trabajo, juntas, programas y demás asuntos que resolver, por la noche llegó a su casa y después de cenar subió a ver la TV, junto a su esposa, ella al notar su silencio tomó su mano y la puso sobre sus muslos, sabía que a su esposo le gustaba acariciar sus piernas cuando se sentaban a ver la TV y esta vez no lo había hecho, "Pobre, debe tener muchos problemas" pensaba ella en silencio, él volteo a ver a su mujer y ella le preguntó "¿Es grave amor?, hoy no tuviste tiempo ni de venir a comer, ¿me quieres platicar?"
El le respondió "Es el asunto de Cancún amor, si apenas nos estamos recuperando financieramente ¿para qué se meten a comprar tierra en Cancún para construir allá casas?" ella le dijo "Podría ser un buen negocio, no crees?" "Si, yo pienso que si, pero a mi no me gusta construir vivienda, yo soy gerente de la otra empresa y se supone que me haría cargo de solo enderezar lo que había, no de iniciar otras cosas, ¿Así cuando regresaré a lo mío?"
Se despertó al sentir los labios de su mujer sobre los suyos y escuchar que le decía "Te quedaste dormido amor, ya vamos a la cama para que descanses", fueron a la recamara, se metieron a la cama y se durmieron.
Al día siguiente él regreso al fraccionamiento donde vivía esta chica, al llegar estuvo viendo unos asuntos con el arquitecto, ya cerca de las dos de la tarde el arquitecto le dijo "Inge, voy a comer ¿necesita algo mas?" "No Juan, ve a comer, nos veremos mañana, yo doy una vuelta por el fraccionamiento y también me voy" "Por cierto Inge, la muchacha de la cara bonita, ha venido a preguntar varias veces por usted", "¿Le pintaron su cuarto?" preguntó él "Si claro, y ayer mismo llegó la mudanza, ya anoche durmieron aquí, la verdad no sé que quiera, puede ser que lo quiera a usted", los dos rieron y Juan le dijo "Pues no está nada mal la mujer, si fuera usted iría a ver en que le podría servir" "Eso pienso hacer Juanito, eso pienso hacer"
Se subió a su auto y se dirigió a la casa de esta chica, tocó el timbre, ella abrió la puerta, vestía una playera ajustada que resaltaba sus pechos y las curvas de su cuerpo y unos shorts de lycra ajustados que además de dejar a la vista sus piernas, delineaban lo firme y bien formado de sus nalgas, él le dijo "Caray señorita, a usted le tocó de todo, que lindas piernas tiene" ella pasó una pierna delante de la otra y bajó la cabeza, como demostrando estar avergonzada de las palabras de él y le dijo "Gracias, que lindo eres, perdón Inge, que lindo es"
"Esta bien, esta bien, me puedes tutear Carolina", ella lo miró sorprendido y preguntó "¿Cómo sabes mi nombre?" "Ya ves, lo bueno de ser el vendedor" "¿¡Te sabes el de todos!?" "No, solo de quien me interesa" "¿Eso quiere decir que te intereso?", "Si" respondió él con firmeza, "¿Cómo para qué?" preguntó ella, pero él cambió la conversación diciendo "¿Como para qué me buscabas bonita?", ella sonrió ante el cambio que él le dió a la charla y trató de regresar a ella diciendo "Para nada, bueno si, para saludarte, para platicar contigo, no sé, quería verte, solo para eso", él sonrió y le preguntó "¿Estás sola?", "Si mis papás trabajan y me toca tratar de acomodar la mudanza, lo bueno es que no tenemos muchas cosas", él rió y le dijo "No todo ha de ser malo, así se te facilita el trabajo", "Pues si, además no llegó el que instala la estufa y no puedo prepararme algo para comer, estaba por salir a buscar una tienda para comprar algo que comer, por poco y no me encuentras"
El le preguntó "¿No estudias?", "No, no pude entrar a la universidad este año y tengo que esperar varios meses para intentarlo de nuevo, quiero conseguir un trabajo pero por lo pronto me toca este asunto del cambio de casa" él le dijo "Te propongo un trato, fíjate bien, mando instalar tu estufa y a alguien que te ayude a acomodar los muebles, con la condición de que aceptes que te invite a comer", ella rió coquetamente y le dijo "Me parece justo, espera a que me cambie de ropa" y él le dijo en tono de decepción "Seguro me vas a ocultar tus bellas piernas metiéndolas dentro de un pantalón", ella rió y acercándose a él casi hasta juntar su cuerpo al suyo, le dijo señalándolo con el dedo índice, "Ya ví que te gustaron y no pienso dejar de ser el centro de tu mirada" y mientras subía las escaleras le dijo, "No cabe duda que eres un galán inge" él le respondió "Rodrigo, mi nombre es Rodrigo"
Ella bajó vestida con una falda holgada a la cadera que llegaba casi hasta sus tobillos y una playera ajustada, él hizo una mueca de desilusión y tristeza diciendo "Ni hablar, al menos ya ví que son preciosas, bien torneadas y seguramente muy suaves y tersas" ella preguntó "¿Qué, mis piernas?" él afirmó con la cabeza y ella le dijo "¡Rodrigo!, aún no salimos y ya repelas, ¡que exigente eres!, además se me vé el ombligo" él la miró fijamente entre la falda y la playera, y observó su piel morena delineando su cintura y un ombligo atravesado por un piercing con un pequeño cristal imitando un diamante, aunque a él no le gustaban esos adornos atravesando la piel, el de ella no se veía exagerado, pero para su gusto no dejaba de restarle belleza a su abdomen plano y bien formado, debajo del ombligo la piel de su vientre terminaba en el inicio de su falda que dejaba a la vista la piel donde seguramente existió vello púbico, dejando también mucho para la imaginación y el deseo.
Subieron a su auto, él le abrió y le cerró la puerta y ella no dejó de demostrar su agrado por ese detalle, ya en el auto él le preguntó "¿Dónde quieres comer?", ella respondió "No sé, tú invitaste y yo voy a donde tú quieras", "¿Segura, a donde yo quiera?", ella rió, recargó la cabeza sobre el asiento y dijo "Creo que te gustaría, pero hablamos de ir a comer, co-mer, con "M", no con "G" Rodrigo, no me mal interpretes por favor, yo sé que tú no eres como todos los demás", él preguntó "¿Qué quieres decir con eso?", ella giró su cuerpo en el asiento quedando sus piernas hacia él y recargando su hombro y su mejilla sobre el respaldo del asiento dijo "¿Qué quiero decir?, es muy fácil, mi opinión sobre ti desde que te ví por primera vez es que para ti una mujer es un ser humano y no una vagina donde satisfacerse, y la mía solo la podrá estrenar quien la tome con todo el ser humano que soy"
El la miró preguntando "¿Quieres decir que solo lo harás cuando te cases con alguien?" ella dijo "¿Me escuchaste hablar de matrimonio?, creo haber dicho que soy y quiero sentirme un ser humano y no una simple vagina, escucha bien lo digo Rodrigo y no saques tus conclusiones", "O sea que eres virgen y solo dejarás de serlo con el hombre indicado, ¿no es así?" ella respondió "Que increíble está tu auto, me gusta, no se siente que esté "caminando" y las vestiduras de piel tienen un olor muy rico, a nuevo, a fino, ¿Qué marca es?" él se dió cuenta que lo dicho, estaba dicho y que no sería una "presa fácil" la chica aunque pareciera lo contrario y solo respondió "BMW", ella se levantó la falda hasta la mitad de sus muslos y le dijo "Hasta ahí, para que las veas como me lo pediste, pero solo para ti, en público nada ¿ok?", él quedó absolutamente desconcertado, hacía unos momentos ella había marcado un límite, aseguraba ser virgen y sin embargo le enseñaba las piernas de una forma generosa y sin recato alguno
"¿Qué demonios pasa?" se preguntó, mientras observaba con gusto esas piernas tan perfectas, unos muslos anchos, fuertes bien formados y esas pantorrillas tan bien torneadas, "¡Qué piernas tan bellas tiene esta mujer! Y lo sabe, vaya que lo sabe, pero si aún es virgen y no está dispuesta a entregarse solo por placer ¿Por qué demonios es tan coqueta?, pensando así ¿No sería mas fácil para ella si fuese mas recatada?, o tal vez no es virgen y solo desea manipularme a su antojo", como fuera, estaba pasando un buen rato, entraron a una plaza comercial y comieron en un restaurante de una cadena donde a él le gusta comer por las carnes que preparan, platicaron de sus vidas durante un mucho tiempo, en un momento ella le dijo que uno de sus sueños era conocer el mar y en la mente de él comenzó a tomar forma una idea perversa que se resumía en Trabajo-Cancún-Carolina, "No estaría mal" y se imaginó a esa chica dentro de un minúsculo bikini y la arena blanca del mar Caribe contrastando con su piel morena.
Saliendo de comer ella le pidió dar una vuelta por el centro comercial para conocerlo ya que no conocía nada por esa zona y caminaron uno al lado de otro, en un momento y por algo que él dijo que la hizo reír, ella se abrazó a él mientras caminaban y él pasó también su brazo sobre la cintura de ella tocando la piel de su espalda y abdomen y así abrazados caminaron observando los comercios y los aparadores, ella se detuvo frente al aparador de una zapatería y señalándole unas botas de gamuza de corte bajo le dijo "Si tuviera dinero, me compraría esas botas, iguales a esas, grises que me lleguen a media pantorrilla, se verían bien con una minifalda que tengo, pero ni hablar, primero necesito conseguir trabajo"
El le dijo "Entremos por ellas, yo te las regalo" "¿Cómo crees?, No. No. No., si no lo dije para que me las compres, fué un simple comentario, ¡vamonos!" él la sujetó por la cintura para que no caminara y le dijo "Carolina, por favor acéptalas" ella lo vió a los ojos y preguntó "¿A que precio Rodrigo?", él le respondió "Tú amistad y verte contenta", ella le dió un beso en la mejilla y entraron a comprar las botas, cuando ella se puso las botas para ver como le quedaban, él observó sus pies, "Por favor, si todo lo tiene muy bello esta mujer" pensó y al notar que ella estaba conforme con la talla y color, le dijo a la dependiente, "Guarde los zapatos que traía ella en la bolsa, las botas se las lleva puestas, y le dió la tarjeta de crédito de la empresa para que se cobrara.
De regreso en el auto ella se subió la falda hasta la rodilla para verse las botas nuevas, él se quedó viendo lo bien que se veían las pantorrillas de la chica, ella al "sentir" la vista de él sobre sus piernas le tomó la mano y la puso bajo la falda sobre sus muslos diciendo "Si están suaves y tersas, deja ahí tu mano pero no trates de subirla donde no debes, que bonito está tu auto, hay una gran diferencia con el transporte público" rió y así con su mano acariciando los muslos de ella regresaron al fraccionamiento, ya en la casa él le preguntó "¿Te instalan hoy la estufa?" "No Rodrigo, ya déjalo para mañana, me pienso dar un baño caliente" él dijo "Es inútil preguntarte si te puedo acompañar ¿verdad?" "solo gastarías saliva" respondió ella, que se acercó a él y le dió un beso juntando sus labios a los suyos, para después decir "Gracias por todo en especial por hacerme sentir mujer en todo momento".
El reprimió su deseo de besarla apasionadamente, trató de decirle que la deseaba, que en él había un deseo incontrolable por hacerle el amor, pero no pudo decir nada más que "Gracias a ti Carolina, eres una mujer especial, nos vemos otro día", ella respondió "Así lo espero" y cerró la puerta cuando él salió.
Cuando llegó a su casa Leticia le preguntó "¿Tuviste mal día?, hoy ni siquiera me avisaste que no vendrías a comer" él se quedó en silencio pensando "Por Dios, que imbécil soy, no debo ser tan descuidado".
Por la noche hizo el amor con su mujer, la besó en todo su cuerpo, con su lengua saboreó su sexo llevándola al orgasmo, y la penetró por mucho tiempo y en cada momento en su mente era a Carolina a la que estaba amando apasionadamente, tuvo un orgasmo delicioso llenando a su mujer con su semen mientras la besaba en la boca, al terminar Leticia le dijo "Qué bárbaro amor lo hiciste como si fuera la primera vez que lo hacemos, ¿No estarás pensando en otra verdad?, él dijo molesto, ¿Por favor amor, como crees?.