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2011-10-31 00:23:14
Creía estar enamorada hata que llegó el hombre de mi vida

Soy Marta, y hoy he decidido contar lo que me ocurrió hace seis años.

    Yo entonces tenía veintiocho años y mi novio Luís, uno menos que yo. No vivíamos juntos pues nos habíamos comprado un piso cuando estaba en construcción y no nos entregaron las llaves hasta dos meses antes de nuestra boda.

    Los  más de dos años de noviazgo que tuvimos fueron duros para nosotros pues en nuestras respectivas casas éramos muchos de familia y  nunca podíamos quedarnos solos para darnos un revolcón y teníamos que alquilar una habitación , pedirla prestada o hacerlo en el coche.

    Cuando nos dieron las llaves del piso nos pusimos de inmediato a limpiarlo y a amueblarlo, pues teníamos el tiempo justo si queríamos vivir en él después de casarnos.

    Yo estaba falta de sexo por lo que ya os he contado antes, y decidí que lo primero que llevaríamos  a nuestro piso seria un colchón, esto me sirvió de poco ya que Luís estaba en plena campaña de rebajas y estaba muy agobiado ( trabajaba  de responsable de ropa en unos grandes almacenes), su trabajo no era manual pero tenía a su cargo a  varia personas, esto le hacía estar siempre muy estresado durante estos periodos ).

    Yo trabajaba en una floristería y mi horario era más corto por lo cual siempre estaba en la calle antes de que él terminara, me iba para el piso y a limpiar y decorar, cuando llegaba Luís  siempre salía a su encuentro y le abrazaba, le besaba, le quería mucho, intentaba seducirlo pero estaba fatal, lo intentábamos pero algo le pasaba que entre las prisas por lo de la boda y los temas de su trabajo no acababa de tener una erección  nunca. Recuerdo un día en  que me propuse fuertemente seducirlo para poder calmar mi sed. Ese día llegué al piso como siempre antes que él  y me desnudé por completo, me puse encima de mi cuerpo un mono de trabajo abrochado con cremallera y así le esperé.

     Cuando llegó yo  me lancé como siempre encima de él después me puse frente a su vista y me bajé la cremallera del mono quedando totalmente desnuda, se excitó bastante y comenzó a quitarse la ropa, ese día lo hicimos pero aquello no era como antes, tuve que empujar su cabeza hacia mi sexo para que me lo lamiera por qué no me había quedado satisfecha, algo le pasaba a Luís, pero yo se lo perdonaba sabía que estaba muy nervioso  yo le quería muchísimo.

    Algunos sábados por la noche solíamos salir de copas o a la discoteca, y casi siempre venia con nosotros un amigo de Luís, a mi no me importaba, se llamaba Antonio y era compañero de trabajo en otra sección, era bastante guapo, mucho más que mi novio, tenía unas espaldas anchas y un culito muy rico, nos llevábamos bastante bien ,(mas tarde me enteré que se hizo amigo de Luís sólo por estar cerca de mí), recuerdo un día que llegamos a tomar una copas a un bar, yo estaba en medio de los dos y de pronto me di cuenta que no paraba de mirarme mi escote, ese gesto me agradó  bastante  como mujer , cuando Antonio me hablaba yo me volvía hacia él y es cuando más me miraba una de las veces incluso disimuladamente se subió en la barra de hierro que hay en los bares al pié del mostrador para poner los pies ,y así estar más alto  y poder ver más adentro de mi cuerpo, yo me di cuenta y quise hacerle sufrir un poco y ahuecando mi cuerpo  le mostré todo lo que pude que era mi sujetador , que sólo cubría la mitad de mis senos.

 Recuerdo otro día que habíamos quedado los tres al salir del trabajo, yo llegué la primera, después lo hizo Antonio el cual me dijo que Luís tardaría un poco, mientras esperábamos a mi novio nos pusimos a pasear y recuerdo que me torcí un tobillo, me senté muy dolorida en el escalón de la  entrada de un  edificio y Antonio enseguida de arrodilló para socorrerme y masajearme mi pie dolorido, mientras lo hacía pudo ver perfectamente mi entrepierna ya que yo llevaba falda y un tanguita, vi como se puso muy nervioso y no retiraba la vista de mi sexo cubierto levemente.

    Lo del piso estaba prácticamente controlado y los preparativos de la boda también, como ambos trabajamos y no andábamos mal de recursos económicos decidimos hacer despedida de solter@, Luís prepararía la de los hombres y yo la de las mujeres, lo haríamos con gogó ellos  y con boys nosotras.

   El mismo día contactamos por separado con los locales donde se realizan estas fiestas, yo me dirigí  a hablar con el gerente del local a media tarde, antes de que abrieran al público, tratamos el precio y las actuaciones que se realizarían según las tarifas que tenían , la que yo contraté incluían  boys  que animarían la fiesta.

   Cuando ya habíamos terminado de hablar el gerente y yo, me dijo: vamos a hacer una actuación o un juego, llámele  como quiera que es la primera vez que se hace en este local, para ello cuando invite a sus amigas dígale que es obligatorio asistir con faldas o vestido, prohibido los pantalones, no le digo más para que sea una sorpresa también para usted.

    Invité a mis amigas más íntimas y les di la recomendación que me había dado el gerente del local, llegó la hora y nos vimos en la puerta del club todas muy obedientes con faldas o vestidos,  ninguna con pantalón.

    Nos acomodamos todas y comenzamos a consumir bebidas, el ambiente se estaba poniendo calentito, todas estaban deseando que comenzaran las actuaciones, y así fue como el primer chico salió al escenario, todas comenzamos a hacer ruidos, palmas silbidos y demás, comenzó el alboroto.

   La actuación fue la típica, el boys  comenzó a desnudarse al ritmo de la música mientras bajaba de vez en cuando hasta la pista y tocaba sutilmente a unas y otras, cuando se quedó completamente desnudo nos invitó a tocar su formidable poya, todas lo hicimos incluida yo, el ambiente estaba bastante caldeado.

    Cuando el boys no pudo más pues imagino que no quería correrse allí mismo, subió al escenario y despareció tras las cortinas, momentos después sale a la palestra el otro chico, el mismo ruido y todo igual que con el primero, la música calló y comenzó diciendo: vamos a realizar un juego para el cual necesito que abandonéis vuestras mesas y se dispongáis todas juntas en frente del escenario cada una con su silla, ahora sabréis por que vuestra anfitriona os dijo que vinieseis con faldas , es simplemente para agilizar el juego que consiste en lo siguiente:  vamos a hacer un bonito regalo a la señora o señorita que traiga sus bragas o tanga más pequeño para ello tenemos aquí una bascula de precisión y un bloque de papelitos adherentes en los cuales escribiréis vuestro nombre y se lo pegareis a la prenda que se vais a quitar, la traeréis al escenario y comenzaremos la pesada.

   El revuelo fue inmenso pero a esas alturas, entre las copas y el calentón de la actuación anterior a nadie le pareció mal si no todo lo contrario, se repartieron  los adhesivos y todas se quitaros su prenda intima y con su nombre pegado las fueron entregando, sólo una de las amigas no pudo hacerlo ya que para el cachondeo de todas dijo que ella había decidido hoy acudir a la fiesta sin bragas.

    El  chico comenzó a coger prenda por prenda anunciaba el nombre lo ponía en la bascula y con mucho misterio decía los gramos que pesaba, la rivalidad era sana pero todas querían llevarse el premio.

   Yo tengo que decir que ese día escogí para vestirme una camiseta de esas que tienen la sisa muy ancha y que muestran parte del torso por ella,  y por abajo una falda con vuelo un poco por arriba de las rodillas, un  sujetador  de los llamados “semi bra” que solo sujetan, dejando el busto prácticamente al aire, y unas braguitas de encaje.

   Ya habían terminado de pesar todas las prendas y dirían la ganadora, el chico se puso como muy interesante y dijo: bueno esto ha estado muy reñido pues el peso de vuestras prendas íntimas es diminuto, y como lo que se trataba era de premiar a la chica mas sexi de la fiesta el premio es para……….Susanaaaa, ya que el peso de sus braguitas es de cero gramos, era la chica que había decidido no llevar bragas esa noche. Chicas, seguía diciendo el boys al terminar la fiesta podréis recoger vuestra ropa a la salida, el premio para Susana es además de un bonito peluche,  que  será  la que deje desnudo a nuestro siguiente chico, os presento a Tony.

     Ahora sí que aquello era una caldera, nuevamente la música y el chico al escenario, las palmas los gritos y las risas hicieron que Susana se subiese a la tablas y entre bailes, restregones  y  palpamientos  por parte tanto del chico como de Susana, la ropa del boys, estaba toda en el suelo.

     El boys descendió a la pista y pasaba su gran polla por los cuerpos de todas nosotras, algunas se atrevieron a agarrarla duramente y hacerle un principio de paja hubo una que se la metió levemente en su boca.

   Siguiendo con la actuación del chico comenzó por la primera dela chicas y al ritmo de la música le cogía la mano y la levantaba para bailar tras dar con ella varias vueltas,  Tony se sentaba en la silla de ella y agarrándola por su cintura la sentaba encima de su pene, el contacto era total, así fue haciéndolo con todas, algunas simplemente rosaban su coño con la polla del boys pero otras se lo introducían dentro y hacían los movimientos propios de una gran follada, ahora nos dimos todas cuenta del por qué de dejarnos a todas sin bragas, en eso consistía el juego y la verdad es que a todas nos estaba gustando, la mayoría de ellas estaban disfrutando incluso ponían cara de placer cuando les iba tocando el turno.

    El chico paso de largo cuando me tocaba a mí y sí  lo hizo con la siguiente hasta llegar al final, las chicas se dieron cuenta del fraude y empezaron a jalear mi nombre, Marta, Marta, Marta, entonces  el chico se dirigió hacia mi lugar me hizo una reverencia y muy amablemente  me invitó a bailar me atrajo hacia su cuerpo desnudo y me puso su pene en mi barriga, me hizo girar y me la pegó por detrás al ritmo de la música decidió sentarse  y sin soltarme con sus manos en mi cintura me sentó encima de él, no sé si por inercia o por deseo pero yo remangué mi falda para que su pene contactara con mi culito

   En esto estábamos cuando de repente bajaron la luz y dirigieron un foco hacia el escenario donde apareció un nuevo chico, con una música sexi nuevamente comenzó a bailar y a quitarse ropa, en ese momento todas las chicas acudieron cerca del escenario para poder tocar al boys , yo entretanto estaba sentada encima de una gran polla, me dispuse a disfrutar de ella y metiendo mi mano por debajo de mi falda agarré aquel inmenso falo y me lo puse a la entrada de mi coño, el chico comprendió  perfectamente lo que yo quería y con suavidad pero con potencia me la clavó hasta lo más profundo de mi  cueva, en la situación que estábamos él debajo y yo arriba, me di cuenta de que la que tenía que poner el ritmo era yo y  empecé  a subir y bajar con unos movimientos tan perfectos que en un momento me corrí encima del chico, el se dio cuenta me puso las manos en la cintura y me ayudaba en el sube y baja, en otro momento metía sus manos por la sisa de mi camiseta y palpaba sutilmente mis tetas.

     Después de habérsela metido a casi todas las chicas el boys  estaba a punto de correrse ya le quedaba poco que aguantar, me hizo girar la cabeza y mirándome a los ojo me preguntó, quieres mi lechecita?, en ese momento yo lo que no quería es que me la sacara ya que estaba a punto de correrme otra vez, le dije folla, folla, folla  y calla, y en ese  mismo momento me inundó con su semen , al chico  todavía le quedaba potencia para bombear  unas veces más y ya gimiendo tanto como yo hizo que tuviera el orgasmo más  grande de mi vida.

  Como la luz estaba toda dirigida para la actuación del escenario, creo que nadie vio la otra actuación, la mía  con aquel chico que me hizo temblar por primera vez en mi vida, nos levantamos, el me dio un pequeño pico en la boca y desapareció tras las cortinas.

    En el escenario había chicas que bailaban con el boys, algunas se habían desprendido de sus  camisas o camisetas, el chico les tocaba sus culos desnudos bajo sus faldas y les pegaba su polla tanto por delante como por detrás.

    Terminó la fiesta y el grado de satisfacción  era alto entre las chicas, comenzamos a recoger y a despedirnos unas de otras, yo me quedé la ultima para dar las gracias al gerente del local, y me encaminé hacia la puerta, quise recoger mis braguitas pero la caja donde las habían puesto estaba vacía, o alguna se había llevado dos o me quisieron dar una broma y me dejaron con el culo al aire.

    Estaba previsto que Luís me recogiera a la salida, ya que la fiesta de ellos terminaba antes que la nuestra, salí a la calle y me llevé una gran sorpresa, el que me esperaba a la salida no era  mi novio, era Antonio, me dijo hola que tal dándome  un beso en la mejilla, enseguida le pregunté asustada por  Luís pero él me tranquilizo diciendo, no te preocupes que ya está durmiendo la borrachera  en vuestro piso, alguno de los amigos le ha gastado una broma y le ha mezclado las bebidas, no ha podido soportarlo y se ha puesto a vomitar y con un cuerpo muy malo,  me encargó que yo te recogiera, y no pude negarme, así es que nos vamos cuando quieras princesa de la noche.

    Para ser amable conmigo, Antonio quiso pasar su mano por mi espalda para conducirme pero accidentalmente introdujo su mano entre mis grandes sisas de la camiseta, y  su mano contactó directamente con mi cuerpo a la altura de mi sujetador, me pidió disculpas y los dos nos reímos, lo siento me dijo no era mi intención, pero no retiraba su mano si no todo lo contrario acariciaba mi espalda casi desnuda y con su dedo pulgar recorrió la parte alta de mi sujetador rosando levemente mi  teta y creo que casi mi pezón, yo quede un poco cortada pero no le paré, el estado de excitación en el que me encontraba el puntito de embriaguez que tenia y la amabilidad con que Luis me estaba tratando sacrificándose  para ir a recogerme y llevarme a casa, no me pareció oportuno decir nada, sacó su mano de entre mi camiseta diciendo de nuevo , lo siento.

    Comenzamos a caminar y pasó su mano por mi cintura, yo le deje nuevamente  y el movía la palma de su mano, parce que estaba buscando la costura de mis bragas o el hilo de mi tanga, pero no encontraba nada, era imposible pues yo llevaba el coño al aire, creo que pronto se dio cuenta y dejó de mover su mano.

    Caminábamos  en dirección a mi casa cuando me propuso que me fuese a la suya y así dejaríamos descansar a Luís, yo le contesté que no que era muy tarde y que mejor me iría a la mía  y así descansaría más, amablemente me dijo que como yo quisiera,  caminamos durante unos veinte  minutos y durante todo el tiempo no me quitó la mano de mi cintura yo no oponía resistencia alguna y nuestros cuerpos iban lateralmente pegados mi seno izquierdo rosaba constantemente debajo del brazo con el que me tenia rodeada.

   Antonio no paraba de hablarme y decirme cosas amables me contó un poco como fue la fiesta de los chicos, también  me dijo que no me preocupara por Luís que me había sido fiel  y no se había sobrepasado con las gogó, me preguntó por  nuestra fiesta y le dije que había estado muy bien  y que las chicas se habían divertido mucho, le conté lo del jueguecito, haciéndole saber que en él  yo no había participado, entonces me dijo riendo, total que habéis  estado en la fiesta todo el rato sin bragas y dimos una carcajadas que sirvieron para que él me atrajera más hacia él y clavara mucho más mi seno contra su torso.

       Aquello me estaba empezando a gustar y estaba notando bajo mi falda una sensación que nunca había experimentado, la fresca  brisa que me entraba por debajo de mi falda, cada vez hacia mas contraste con el calor de mi coñito, la sensación era muy agradable en un momento incluso yo rodeé con mi brazo derecho la cintura de Antonio por delante con la escusa de agarrarme a él para bajar algún escalón del camino a mi casa.

    Cuando llegamos a la puerta me dije asustada, no tengo llaves, como Luís me pasaba a recoger yo no me las traje en mi bolso, Antonio metió su mano en el bolsillo y me dijo, tu querido novio estaba mal pero también pensó en esto, y saco la llaves, abrió la puerta de la calle y subimos hasta el primer piso, él quedo tras de mí y si mi falda hubiese sido algo más corta me lo habría visto todo.

    Amablemente abrió la puerta de mi piso y silenciosamente y sin encender la luz para no molestar a Luís entramos pero la oscuridad era mucha y no podíamos ver a Luís que estaba acostado en la cama, encendimos entonces la luz del pasillo y con esta encendida pudimos comprobar que estaba ricamente durmiendo, entre dentro de la habitación lo arropé y no se dio ni cuenta, salí y cerré la puerta tras de mí.

          Fui hasta la entrada del piso para despedir a Antonio y le abrí la puerta con el pasamanos  él llevó sus manos a mi cintura para besarme de nuevo en las mejillas pero esa noche Antonio se merecía algo más, había sido muy amable conmigo, después de darme los dos besos yo llevé mis dos manos a su rostro y le dije, gracias por todo,  deja   que te de un piquito, el lo estaba deseando,  aun no había quitado sus manos de mi cintura y sin decir nada más puse mis labios en los suyos, él reaccionó de una forma que yo debería haber previsto, bajo sus manos hasta mi culo y me levantó levemente, yo que tenía todavía mis labios pegados a los suyos, decidí no separarlos y por el contrario abrí mi boca para facilitar que su lengua entrara en mi garganta como un resorte, fue entonces cuando me tomo en peso y yo  rodeé  con mis  piernas su cintura dejando muy pegado mi desnudo coño a su ya abultado paquete.

    Sin soltarme cerró la puerta  y me llevó hasta la sala de estar, mientras yo le quitaba sus pantalones  él tiró hacia arriba de mi camiseta apareciendo ante su vista mi sujetador  semibra que ya dejaba ver mis pezones, tiró de él hacia abajo y mis dos tetas apuntaba hacia él como dos pistolas, sin darme tiempo a sacarle los pantalones de sus pies levantó mi falda, nuevamente me alzó y con mi ayuda me clavo su estaca de un solo tirón, me llevó hasta la mesa me depositó en ella y echándome hacia atrás  comencé a disfrutar del segundo polvo del día.

     Por supuesto que lo que tenia dentro no era lo que había tenido en la fiesta, pero si era bastante gruesa y cada vez que entraba y salía me producía un intenso placer, me relajé y deje mi mente en blanco, cuando comenzamos a jadear lo hicimos ahogadamente para que Luís no nos escuchara, me incorporé para que lamiera mis tetas pero la postura no era la más cómoda con todo el dolor de mi corazón sacó su pene de mi coño y se sacó los pantalones mientras yo me tumbé en el sofás completamente desnuda, al otro lado de la pared dormía mi novio con el que me iba a casar dentro de una semana.

     Ahora si se inclino sobre mis tetas y comenzó a lamerlas, de  nuevo bajó su lengua hacia abajo hasta llegar a mi clítoris con su lengua lo lamió una y otra vez,  la humedad  ya era palpable en el exterior de mi vagina, cuando noto mis flujo empezó a jadear más rápido y me provocó un gran orgasmo.

      Cambió de posición y ya le esperaba con mis piernas abiertas se puso encima de mi cuerpo, muy suavemente se acopló  a mi poniendo sus codos en el sofá a la altura de mi cabeza, sin ningún  esfuerzo me penetró  de nuevo, ya estaba a punto se le notaba en la rigidez con que arqueaba su cuerpo, como si de  un deportista  se tratase haciendo flexiones metía y sacaba su pene de mi  coñito que estaba experimentando ya el enésimo orgasmo de la noche.

    Acabó dentro de mí y yo sentía  su semen alojarse caliente en el fondo de mis entrañas, él acabó  rendido y para no hacerme daño con el peso de su cuerpo rodó del sofás  y quedó tendido en el suelo.

    Era el  momento de la reflexión, que me había pasado, a una semana de casarme había  hecho   el amor con dos hombres distintos, además con toda mi complacencia y también con mi propia colaboración, tenía un gran arrepentimiento dentro de mí,  mas por otro lado la experiencia  había sido  grandiosa, pasaría esta página de mi vida y me prometí a mi misma  que esto no ocurriría nunca más.

    Le dije a Antonio que se quedase a dormir en el sofás, desnuda, tal y como estaba le traje unas sábanas   y le indique el camino del cuarto de baño, yo me metí en la cama con Luís.

       A la mañana siguiente mi novio me despertó, estaba  todo abatido por la resaca de la noche anterior me pidió perdón yo le abracé fuerte con mi cuerpo todavía desnudo, esto le  éxito mucho y me propuso hacer el amor, yo le rodeé con mis brazos le dije que se quedara quieto que yo lo haría  todo, me puse encima de él le saque el pene del calzón y lo dirigí a la entrada de mi vagina, comencé a cabalgar sobre él  invitándolo a que acariciara mis tetas, tardó poco en venirse y yo simulé un orgasmo, en las últimas horas había aprendido mucho de estas cosas.

   Al terminar le dije a mi novio  sal al salón y dale las gracias a Antonio por haberme traído anoche, llegamos muy tarde y se quedó a dormir en el  sofás, se puso una bata y yo hice lo mismo, salimos de la habitación, Antonio estaba despierto, seguro que nos había escuchado, ellos empezaron a contar cosas del día anterior  y se divirtieron un rato con los recuerdos, yo me  di cuenta  de que mi ropa estaba tirada en el suelo a la altura del sofás.

     Luís se dio cuenta igual que yo de lo de la ropa pero no dijo nada, una vez que se marchó Antonio  me lo comentó y le dije: igual que a ti, a mí también me ayudó anoche a desnudarme, yo también venía bastante cargada, pero no te preocupes que es un buen amigo no pasó absolutamente nada, no quedó muy convencido pero es lo que había tenía que creerlo.

    No voy a cansaros contando todo sobre la boda, nada más que fue por la iglesia que almorzamos en un amplio restaurante que a la ceremonia asistió Antonio, por cierto estaba  guapísimo.

     Tenía claro desde siempre que cuando me casara lo haría de blanco y de largo y así lo hice, iba vestida con un, palabra de honor, ajustadísimo en el talle que hacían que mis tetas lucieran esplendorosamente  y el vuelo del vestido hasta los pies, por supuesto, con un velo sin cubrir mi  rostro cosa que nunca me gustó. En cuanto a la ropa interior, pues sujetador sin tirantes, por lo del palabra de honor, del tipo semibra, un tanga blanco de seda de los de hilo dental,   y por deseo mío, medias con ligas, digo por deseo mío ya que Luís quería que llevase liguero pero a mí no me gusta.

    Terminado el almuerzo, los camareros nos  echaron  amablemente del  restaurante para que pasásemos a la discoteca anexa al salón comedor, a la entrada nos dieron a cada uno una copa de cava para brindar nuevamente y por los altavoces comenzó a sonar  un vals, era la invitación a los novio  para que comenzara el baile, así lo hicimos,  Luis y yo comenzamos a bailar y los invitados nos hicieron un corro, a mitad de la pieza musical todos invadieron la pista  y comenzó la fiesta, las mujeres amigas y familiares  se turnaban para bailar con Luís, y los hombres se ponían en cola para bailar conmigo.

     Premeditadamente, Antonio,  se quedó para el último, yo estaba ya bastante mareada pero para mí fue como refresco en la acalorada tarde cuando se acercó a mí y pe pidió un baile, hábilmente me sacó del centro de la pista, aunque no de ella, entonces cambio sus manos de postura y puso ambas en mi cintura yo no tuve más remedio que poner las mías en su cuello, acercó su boca a mi oído y me dijo: Marta siento mucho lo del otro día, antes de que siguiera hablando le puse mi mano en la boca invitándolo a callar, le dije: tú no tienes culpa de nada, yo quería regalarte un beso por lo bien que nos hemos llevado desde que nos conocemos y por tu amabilidad aquella noche, fui yo quien  abrió los labios para que aquel beso fuera más intenso y fui yo quien levantó las piernas para ponerte mi  sexo encima de tu paquete, y sabes que te digo que lo pasé maravillosamente bien y no me arrepiento, este será nuestro secreto pero tengo que decirte  que Luís se dio cuenta de que yo me dejé olvidada la ropa en el salón, de que cuando despertamos estaba completamente desnuda  y  cuando te vio a ti allí tendido en el sofás también desnudo, se mosqueó un poco, yo le dije que igual que tuviste que desnudarlo a él también tuviste que ayudarme a mí,  pero que no pasó nada ya que tú eras un buen amigo, Antonio agradeció mis palabras y con voz entrecortada me dijo: 

    Marta no sé si es el momento adecuado pero tengo que decirte que estoy enamorado de ti desde el primer día que desde mi ventana del trabajo te vi esperando a Luís, yo a él sólo le conocía del trabajo pero desde aquel día  decidí  hacerme su amigo para estar cerca de ti he intentado decírtelo durante dos años pero no he tenido valor por lo enamorada que estabas de él y el miedo a que me rechazaras.

      Las palabras de Antonio me ruborizaron, sentí  calor por todo mi cuerpo  y  me apreté un poco más a él, vi  lágrimas en sus ojos  y me dieron gamas de abrazarlo, yo también arranqué a llorar y en ese momento llegó Luís, dijo: parece que se  habéis  emocionado?  Antonio le dice: pues sí Luís, te llevas una gran mujer y además está enamoradísima de ti, eres un  tío con suerte, aquí te la dejo yo ya he bailado con ella, he cumplido mi deseo, dice Luís: sigue bailando con ella otro poco que tengo que hablar con el encargado de todo esto.

     No sé que me pasó pero mi cuerpo experimentó una gran alegría, el hecho de poder seguir bailando con Antonio me éxito  bastante, levante el vuelo de mi falda a la altura de su cara y le sequé sus lágrimas, nos pusimos en la misma posición en la  que estábamos antes y seguimos  bailando, esta vez pegué mi pecho al suyo hasta el punto de que  mi busto sobresalió de mi vestido un poco más,  la línea de mi escote tapaba justo mis pezones,  aunque con los movimientos y el roce él podía verlos, enseguida noté que su polla estaba buscando acomodarse entre mis piernas, y yo le ayudé  a  hacerlo, estaba  excitadísima  y él se dio cuenta de ello, entonces me dijo:

    Marta sé de las carencias de Luís y me gustaría que tu verdadera despedida de soltera fuese hoy, está dispuesta a venir conmigo, mientras me decía  esto  me había pegado dos o tres fuertes refregones con su poya en mi coño a través  del vestido y yo estaba deseando de quitar ropa de por medio, le dije: que vamos a hacer  Antonio? , el entendió un sí y me dijo: donde están los aseos en ese mismo pasillo al final hay una puerta donde pone “SÓLO PERSONAL AUTORIZADO”  la puerta está abierta entra y enseguida voy yo,

    Como si fuese una orden me encaminé para el pasillos de los aseos  y al final encontré la puerta, giré el pomo y entré apresuradamente, cuando me volví  vi que él  ya  estaba dentro, era el  vestuario  del personal  y tenía dos entradas, una para los del restaurante y otra para los de la discoteca  echamos los cerrojos de ambas  y nos fundimos en un fuerte abrazo.

    Me bajó la cremallera del vestido hasta la mitad para que no cayese al suelo y lo justo para poder sacar mis tetas fuera de él comenzó a lamer mis pezones que estaban tiesos como palos chupaba de ellos como si estuviese mamando una locura se apoderó de nosotros, echó su mano hacia abajo pero no  alcanzaba a subirme el vestido, me lo subí yo que tenia las dos manos libres y él comenzó a acariciar mi raja de arriba  abajo a través  del tanga yo solté  una mano  de mi vestido y le agarré fuertemente la poya, dejó mis tetas  para bajar y meterse literalmente dentro de mi vestido, mientras me bajaba en tanga empezó a lamer mi clítoris, sólo me dio tiempo a decir : lo siento Antonio, y le envié sobre su rostro  los jugos del orgasmo que me había producido.

    Con aquel vestido y el poco tiempo que teníamos para poder alargar nuestra locura, no teníamos  opción a muchas posturas por lo cual él se sentó en  un banco con su pene erecto hacia arriba  y yo ya despojada de mi tanga me  senté  encima de él, estaba loco por mis tetas y yo loca porque me la metiera, mientras él  seguía lamiendo yo metí mi mano por abajo y introduje su gordo pene dentro de mí, teníamos los pies cada uno por un lado del banco y así totalmente acoplados comenzamos a movernos mi cueva se adaptaba perfectamente a su poya  y  unos  gritos de placer por parte de ambos resonaban en aquel vestuario,  subió su cabeza  a la altura de la mía me miró a los ojos y me dijo: Marta este es mi regalo de bodas, yo le dije que era el mejor que podía darme y comenzamos a besarnos, sin parar de hacerlo nos  llegó a las dos una gran corrida, estábamos sudando de lo lindo pero nuestras  caras reflejaban una luz muy grande, la luz del placer,  nos compusimos lo más rápido que pudimos y salimos cada uno por una puerta, Antonio se llevó mi tanga en su bolsillo.

    Afortunadamente nadie nos vio, tampoco Luís me echó de menos, lo vi por el local y me   acerqué a él agarrando su brazo, en ese momento Antonio se acercó hasta nosotros y nos dijo que quería marcharse, Luís le dijo: de eso nada, tú  te quedas  hasta  el  final por si nos tienes que llevar a casa y ayudarnos a desnudarnos.

     Hoy Antonio es mi marido, me divorcié de Luís a los seis meses de casados, un día tuve el valor de decirle  que no le amaba y al poco tiempo me casé con Antonio.

    Antonio,  que no se llama Antonio ni yo Marta, pues los nombres están cambiados, ha leído este relato antes de enviarlo y así se ha enterado del polvo que me echó el boys el día de la despedida, nos hemos reído mucho recordando aquel día y lo hemos celebrado como nosotros sabemos hacerlo,  imagínenselo.

Autor: enmimismado


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