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2010-08-11 04:05:54
La historia transcurre en el mes de Abril una fresca mañana en el casco viejo de Pamplona, quizás lo que mas me gustó fue que no fue para nada progamado, surgió así y quizás eso la hace mas excitante, lo mas seguro es que por mas que lo intentáramos nunca volvería a salir como salió.

Mi nombre imaginario es Ivan de 39 años y el suyo Sara de 40, los dos estamos casados desde hace tiempo y los dos tenemos dos hijos.


Tras un tiempo hablando, nos hemos encontrado en varias ocasiones para tomar algo, conforme han pasado los días, ha ido surgiendo una complicidad entre los dos... disfrutamos de nuestra compañía y cada vez nos cuesta mas disimular el creciente deseo hacia lo prohibido que conforme termina cada encuentro se ha ido acrecentando.
 
Es una mañana de Abril y como en otras ocasiones yo he dicho que estaba trabajando y me he escapado a Pamplona (vivo a unos 100km aprox) en su caso no ha sido difícil ya que trabaja como profesora en una escuela infantil, puso la socorrida excusa de que tenia que ir al médico.

Es el mes de Abril y ya hay días buenos en los que las mujeres comienzan a llevar vestidos cada vez mas sugerentes, através de los cuales su anatomía comienza a adivinarse. Sus pechos tersos y firmes asoman ligeramente y dejan entrever que son generosos y tersos. Las piernas también asoman por debajo de tu falda, a menudo he imaginado en mis sueños mas íntimos como seria verla desnuda, como seria ver ese culito que casi puede adivinarse tras la fina tela de su falda y entre esos pensamientos pasan los primeros instantes de nuestro encuentro.

Es mas de un año el que hace que nos conocemos, primero por el messenger y luego con encuentros esporádicos, a pesar de que los dos lo deseamos no ha ocurrido nada mas alla de un "piquito" en los labios el ultimo día que nos vimos, allá por el mes de Febrero, ella lleva 15 años casada y jamas había imaginado que algo asi pudiera suceder, es feliz o al menos todo lo feliz que se podría esperar, con un marido que la quiere y dos hijos a los que adora y sin embargo (como dice la canción) no puede evitar sentir la necesidad de otro encuentro, de otro beso, de ir mas y mas allá,,,

mi caso es igual o semejante ya que, lo tengo todo para ser feliz pero mi corazon hace tiempo que no late con esa fuerza que latía, hace tiempo que las mil mariposas no revolotean en mi estomago y lo malo no es dejar de sentirlas, sino haberlas sentido, porque lo has probado y ahora ha desaparecido.

El día esta nublado pero no llueve y estamos dando una vuelta por el portal de Francia (zona de la muralla) voy a un paso por detrás de ella, mirando su silueta, observando fu forma de andar y de moverse y sin poder dejar de imaginarla mientras la hago mía , mientras entro en ella y su cuerpo se estremece con mis caricias y mis besos,

Paramos para observar en los miradores de la muralla, a nuestros pies esta la Rochapea (un barrio de Pamplona) miro con detenimiento la explicación que hay sobre la historia de las murallas (siempre me ha fascinado imaginar como seria la vida de las gente que habitaban castillos y palacios),  e intento ponerme en su lugar mientras defendían las fortalezas o paseaban por las almenas) Sara esta tras de mi, pero muy cera, a una distancia muy por debajo de esa barrera invisible de seguridad, esa barrera que es difícil franquear pero que una vez ha sido pasada no tiene vuelta a tras, al darme la vuelta nos quedamos uno frente al otro, nuestras bocas a escasos centímetros... están tan cerca que puedo escuchar su respiración y tras un instante de duda, sus labios abiertos se funden en los míos, mis manos se aferran a tu cintura sintiendo por vez primera las curvas de su cuerpo entre mis mano.

Mi lengua roza la suya muy despacio, roza sus labios, roza cada centímetro de su boca mientras saboreo ese instante, el tiempo se ha detenido...
 
Mientras tanto... ha empezado a llover, las gotas frías caen sobre nuestros cuerpos sin tan siquiera percatarnos, la lluvia  arrecia y tenemos que salir corriendo ya que nuestra ropa es mas veraniega que otra , casi empapados entramos en la catedral buscando refugio de la tormenta que en ese momento ya descarga con fuerza. Dentro no hay nadie, es pronto y el horario de misas no ha empezado, esta iluminada con unas luces tenues y la oscuridad producida por la tormenta, le dan aspecto tétrico, misterioso y porque no decirlo... morboso.
Paseamos por el interior con el sabor de sus labios todavía impregnado en mis sentidos, con el deseo de ese primer beso infiel en mi interior, al caminar por el ala izquierda de la nave, podemos ver entre sombras un confesionario antiguo, con una cortina roja, sin tan siquiera hablar los dos sabemos que queremos hacer en ese mismo instante, nos acercamos al lugar tras saltar una barandilla plateada, aparto la cortinilla y te miro a través de las sombras, sonríes y entramos  en el… una vez dentro, nuestros cuerpos se funden creando uno solo, mis manos se cuelan en ti acariciando tu piel empapada, erizada por el frescor del agua tibia, nuestros jadeos entrecortados se mezclan en el silencio de la catedral.
Los dos en el minúsculo recinto, luchando por despojarnos de nuestras  prendas empapadas, siento como sus pechos están  tersos, como sus pezones han crecido por el efecto del frío, los beso, los acaricio con mis labios, escucho como su respiración se a tornado en gemidos ahogados.... Seguimos buscándonos, las caricias que en alguna ocasión soñé como suaves ahora son casi desesperadas y rotas por la lujuria.
Mis manos se cuelan por sus muslos, acaricio su sexo por encima de su tanga, como el resto de ella, esta húmedo, con la diferencia de que es una humedad cálida, muy cálida, en esa primera caricia siento como tu cuerpo  se arquea  en un espasmo incontrolado.
Hace que me siente y deja caer el tanga al suelo, se coloca encima mío y siento como el calor de tu sexo acaricia mi pene, sintiendo como su fuego interior me abrasa... comienza a moverte encima mío y con cada roce la excitación me traslada al paraíso, nuestros cuerpos se aferran el uno al otro, nuestras miradas quedan fijadas la una en el otro, miro tus ojos cargados de deseo, cargados de lujuria incontrolada y no puedo evitar sentir la necesidad loca por entrar en ti y hacerte mía. Los gemidos son cada vez mas descontrolados, olvidándonos por completo del lugar saboreando ese instante de pasión como si fuera lo ultimo que íbamos a hacer en esta vida.

Semi desnuda cabalgas sobre mi, tus pechos asoman por encima del vestido, el sujetador ha quedado entre la ropa y tus pechos tersos quedan al descubierto moviéndose al compás de cada sacudida


Siento como los espasmos se apoderan de ti, como te aferras a mi, siento como tus manos me sujetan con fuerza y como todo tu cuerpo se agita por los espasmos incontrolados, al ver tu rostro llegar al clímax me trasladas a mi también, nuestros cuerpos semi desnudos se mueven intentando aplacar el deseo, pero con cada sacudida no hacemos mas que trasladarnos a un instante sin retorno... al termino de unos instantes quedamos exhaustos... en ese instante escuchamos como de fondo hay unos cantos gregorianos que no habíamos escuchado hasta entonces, permanecemos ahí durante unos instantes saboreando el momento y tras recobrar el sentido, de la situación reímos al vernos ahí, los dos sabemos que no volverá a repetirse algo semejante pero también que nunca lo olvidaremos...

Autor: Ivan


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